los sinópticos y hechos de los apóstoles

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  1. Por qué la materia "Evangelios Sinóptico y Hechos de los Apóstoles" habría que titularlo, más bien, "Introducción a la lectura de los Evangelios Sinópticos y de los Hechos de los Apóstoles"?
    = hay que decir "Introducción"porque de los Evangelios conocemos hoy muchísimas cosas. Esto implica que hay que elegir: no se puede decir todo.
  2. Primer tema de esta Materia
    I. LOS EVANGELIOS EN SU CONTEXTO ORIGINARIO Y EN EL CONTEXTO ECLESIAL
  3. Cuáles son los dimensiones que los Evangelios tienen?
    = una dimensión histórica y una dimensión eclesial: son memoria histórica de las acciones de Jesucristo, el Verbo de Dios encarnado, y son enseñanza para los cristianos. En realidad, son más que enseñanza y son más que memoria histórica.
  4. De qué se trata la dimensión histórica?
    = se tratará del contexto en que vivió Jesús y en que vivieron los evangelistas. De esta manera se podrán entender mejor algunas de las razones del actuar de Jesús o de los apóstoles que se exponen en los evangelios. También se podrá ver el concepto en el que se debe entender en primer lugar su lectura.
  5. De qué se abordará la dimensión eclesial?
    = se abordará el lugar de los evangelios en la Iglesia: en la Iglesia primitiva, que los recibió, y, en consecuencia, en la Iglesia, hoy: Qué son realmente los evangelios: vidas de Jesús, de su obra, o un resumen del evangelio? Cómo se entendieron en la primera Iglesia? En qué son distintos, y en qué se parecen? Con compatibles unos con otros?, etc.
  6. SITUACIÓN HISTÓRICA Y POLÍTICA
    = En el cuarto evangelio se nos dice que la causa de la condena de Jesús estaba escrita "en hebreo, en latín y en griego"(Jn 19, 20). Estas tres lenguas representan las tres culturas que se daban en la Palestina del siglo I. La situación era el resultado de una serie de confluencias de orden histórico.
  7. Herodes el Grande
    = Jesús nació en tiempos de s "?". Sin embargo, con la muerte de Herodes(4 a C.), su reino quedó dividido entre tres de sus hijos.
  8. Quiénes son los tres hijos de Herodes el Grande y recibió cada uno de ellos tras la muerte de su padre?
    • = 1. Arquelao - recibió Judea y Samaria.
    • 2. Herodes Antipas - le correspondió Galilea y Perea.
    • 3. Filipos - se quedó con las regiones de Gualanitide, Traconitide, Batanea y Auranitide.
  9. Quién es la hermana de Herodes el Grande y qué recibió ella?
    = Salomé, hermana de Herodes el Grande, recibió los enclaves de Yammia y Azoto en la costa mediterránea y la ciudad de Fasael en el valle del Jordán. Otros territorios, como las ciudades de Hipos y Gadara con sus distritos, pasaron a engrosar la comarca de la Decapolis, a la que anteriormente pertenecieron, y, por tanto dependían directamente de la provincia imperial romana de Siria. Lo mismo ocurrió también con Gaza en la costa mediterránea.
  10. Arquelao
    = que llevaba el título honorífico de etnarca, era un hombre despótico como su padre, y fue mal recibido por el pueblo. La situación llegó a ser tan conflictiva que se hizo precisa la intervencion de las tropas romanas al mando de Quintilio Varo gobernador de Siria; el cual con no pocos esfuerzos penetró en Judea consiguiendo la pacificación. Por su parte, una legación de notables judíos, que había sido enviada a Roma, consiguió que el emperador depusiera al nuevo monarca, que justo en ese momento se encontraba en la ciudad para recibir oficialmente la confirmación de su título real. En consecuencia, a partir de entonces (6 d. C.) la tetrarquia de Arquelao pasó a ser directamente administrada por Roma. Judea pasó entonces a ser una provincia procuratoriana. Éstas eran provincias dependientes del emperador, gobernadas por un funcionario de clase media (lo que se llamaban "caballeros romanos"), con el titulo de prefecto o procurador.
  11. Procurador
    = no disponía de legiones a su mando, sino sólo de tropas auxiliares, y estaba obligado a reclamar el apoyo militar de las provincias imperiales vecinas en caso de emergencia, lo que daba a los legados de éstas una especie de supervisión y autoridad moral sobre los modestos gobernadores de las provincias procuratorianas. Así Judea dependía de la provincia de Siria.
  12. Coponius(6-9 d. C.)
    = el primer procurador de Judea. La sucesión hasta Poncio Pilato es la siguiente: M. Ambibulus (9-12 d. C.), L. Annius Rufus (12-15 d. C.), y Valerius Gratus (15-26 d.C.) al que sucedió Pontius Pilatus (26-36 d.C.)
  13. Poncio Pilato
    • = su gobierno en Judea estuvo marcado por peligrosos enfrentamientos con los Judios, a quienes ciertamente no tenía simpatía y en ocasiones parece incluso despreciar.
    • = Con frecuencia buscó la provocación, ordenando a sus tropas el lucimiento de imágenes paganas en sus uniformes y cuarteles.
    • = otro motivo de enfrentamiento con los Judios fue el empleo de los fundos del templo para costear una importante construcción hidráulica que surtia de abundante agua a éste.
    • = solía resolver todos estos conflictos sangrientamente. Su modo de proceder, denunciado en Roma por los Judíos, acabó costandole el puesto.
    • = Su tratamiento en los textos del Nuevo Testamento---excepto en algún caso aislado (CF. Lc. 13, 1)---no responde a estos datos que conocemos por la historiografia pagana. De hecho, en los relatos de la pasión parece como si quisiera salvar a Jesús frente a la cerrazón de la muchedumbre y las autoridades Judías. Pero no debemos olvidar que en los evangelios se privilegia una perspectiva teológica en la que para subrayar el rechazo del pueblo elegido a su Mesías se marca la declaración de inocencia por parte de Pilato. Con todo, si examinamos el texto de la Pasión detenidamente descubrimos enseguida que la indolencia con que se comporta Pilato no dice mucho a su favor.
  14. Herodes Antipas
    = gobernaba en el norte. Tetrarca de Galilea y Perea, gozó del favor de Roma, principalmente del emperador Tiberio, que veía en él un confidente para conocer y controlar a sus magistrados en la zona. De ahí, la tensa situación entre Herodes y Pilato a la que alude el Evangelio. Para adular a Tiberio ordenó construir la ciudad de Tiberiades a orillas del mar de Galilea, y otra llamada Livias en honor de la madre de Tiberio (y esposa de Augusto). Sin embargo, Herodes Antipas acabó provocando problemas a Roma al unirse ilícitamente con Herodias, la mujer de su hermano Herodes Filipo (distinto del tetrarca). La legítima esposa huyó desde la fortaleza de Maqueronte en la Perea, a las tierras de su padre, el rey de los nabateos. Éste, ofendido, declaró la guerra al tetrarca. El emperador acudió en su ayuda, ordenando la marcha de las tropas imperiales de Siria sobre Petra, la capital de los nabateos. El legado propretor L. Vitelio, al mando de estas tropas, acudió de mala gana, retrasando cuanto pudo la marcha. Estando en éstas falleció Tiberio, y las tropas romanas se dieron la vuelta. A partir de entonces los informes de los gobernadores romanos empezaron a tener en Roma más peso que los de Antipas. Al final Herodes Antipas acabó destituido y desterrado a las Galias en el año 39 d.C. Estos rasgos coinciden esencialmente con los que recogen los evangelios. El histrion caprichoso que es Herodes Antipas se descubre tanto en el martirio de San Juan Bautista (Mc 6, 14-29 y par ) como en su encuentro con Jesús (Lc 23, 6-12), o en los comentarios que realiza cuando tiene noticias de la actividad de Jesús (Mc 6, 14-16 y par).
  15. Filipo
    = el tercero de los tretarcas, del que sabemos muy poco. Duró en su puesto hasta su muerte acaecida en el 34 d.C. En el Nuevo Testamento aparecen otros dos Herodes: Herodes Agripa I (cfr Hch 12, 1-23) que era nieto de Herodes el Grande y sobrino de Herodes Antipas; y Herodes Agripa II (cfr Hch 23, 13-27), hijo de Herodes Agripa I.
  16. 2. Geografía Humana: Tierras, Riquezas, Lenguas
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  17. Qué es Palestina en los primeros años de la era cristiana?
    = era una mezcla de pueblos y culturas diferentes, que de modo simplificado podemos dividir en dos: cultura judia y cultura griega.
  18. La cultura griega en Palestina
    era un especie de simbiosis de elementos helenísticos y semiticos, donde predominaba la lengua griega y la religión pagana. Era dominante en las regiones palestinas no incluidas en las tetrarquias, es decir, en parte de Fenicia, Filistea y la Decapolis. También se encontraba numerosas ciudades de mayoría griega en Galilea, Samaria, en la tetrarquia de Filipos y en la costa.
  19. En la Decapolis, las principales ciudades griegas eran:
    • Hipos, Gadara, Dion, Abila, Escitópolis, Pella, Gerasa y Filadelfia.
    • (Se trataba de ciudades autónomas con sus correspondientes terrenos rurales dependientes del gobernador romano de Siria.
  20. Cómo son las comunidades Judías en las ciudades de Decapolis?
    eran poco numerosas--salvo Escitópolis que llegó a contar con una población de 13,000 judíos--, y por lo general enfrentadas al resto de la población. Entre estas ciudades destaca Gerasa, una de las ciudades verdaderamente importantes del imperio, pues ejercía el control sobre el comercio caravanero procedente de oriente a través del desierto.
  21. Dentro del distrito de la Fenicia
    destacan como ciudades helenisticas Ptolemais (actual Akko, antes San Juan de Acre), Dora y GEBA.
  22. Dentro de la tetrarquia de Filipo
    las ciudades más importantes eran en su mayoría paganas. La capital se llamaba Paneas, cuyo nombre cambió Filipo por el de Cesarea en honor de Augusto(cfr Mc 8, 27 y par ).
  23. Julias
    Otra ciudad importante que fue refundada por Filipo en honor de la hija de Augusto, sobre la Antigua ciudad o pueblo de Betsaida. Su población debió ser mixta judeo-pagana, conservando aún en buena medida su antiguo nombre. Por último hay que mencionar la ciudad de la Canata en la Auranitide.
  24. Las regiones que tienen más presencia en el Nuevo Testamento
    Galilea y Judea.
  25. Galilea
    Las grandes ciudades de Galilea eran paganas, aunque las colonias judías fueran más numerosas que las existentes en la Decapolis Y en la tetrarquia de Filipo.
  26. Seforis
    La más importante ciudad de Galilea y que durante muchos años sirvió de capital en el corazón de la Baja Galilea.
  27. Tiberias
    La otra gran ciudad de Galilea que fue fundada por Antipas en honor de Tiberio entre el año 20-23 d.C., y convertida en capital. Para su fundación Antipas recurrió a elementos no judíos, pues éstos en su mayoria se negaban a vivir en una ciudad edificada sobre tumbas, que contaminaban ritualmente a sus moradores. Sin embargo, en Galilea la presión cultural judía fue mucho mayor que en el territorio de Filipo. De hecho, surgió un movimiento migratorio de gentes procedentes de Judea, apoyado por las autoridades religiosas, con el fin de reafirmar el judaísmo en una región que tradicionalmentd habia sido muy pagana, ya desde los tiempos antiguos, pues Isaías se refiere a ella como "el distrito de los gentiles". Tampoco hay que olvidar el factor económico, pues la rica Galilea atraía a las gentes de la áspera montaña de Juda. Estos dos factores hicieron que la colonia judía fuera creciendo y en la época de la guerra contra Roma se pusiera del lado de los sublevados. De manera muy parecida, la región de la Perea fue judaizada con bastante intensidad. La única ciudad helenística de que tenemos noticias hasta ahora fue Livias.
  28. Judea
    La tetrarquia de Arquelao constituía en núcleo judío por excelencia. Hay pocas dudas sobre el carácter judío de la Judea. Sorprende, sin embargo, el número y la importancia de las ciudades helenísticas.
  29. Samaria
    En primer lugar una de las ciudades helenísticas que fue refundada por Alejandro Magno con veteranos macedonios de su ejército. Herodes le cambió el nombre por el de Sebaste (Augusta) en honor al emperador. Pese a su nombre, nada tenía que ver con la facción político-religiosa de los samaritanos, que vivían más bien en las aldeas de la comarca. Era una ciudad prácticamente pagana en su totalidad.
  30. Cesarea del Mar
    Una de las ciudades helenisticas en las que vivían también colonias judías importantes. Fue el gran puerto de Palestina y capital de los procuradores romanos cuando éstos se hicieron cargo del gobierno tras la destitución de Arquelao. Poseía una colonia judía, no mayoritaria pero si numerosa.
  31. Otras ciudades helenisticas de la zona de Judea:
    Apolonia, Antipatris y Fasael. Y en la costa al sur de Jope: Yammia, Azoto, Ascalon y Gaza.
  32. Las lenguas de Palestina
    La lengua de la población helénica era el "griego" en lo que se ha llamado dialecto "koine". Se trataba de la lengua "franca" de todo el Próximo Oriente, y era conocida y hablada por la mayor parte de la población, sobre todo en las ciudades. También entre los llamados griegos pero sobre todo entre los judíos se hablaba el "arameo", lengua semítica muy extendida por todo el Próximo Oriente, y que había llegado a ser el idioma oficial en el imperio persa. Es posible que algunas minorías judías, más puristas y conocedoras de la ley, siguieran hablando el "hebreo". En todo caso "el hebreo era leído" por muchos judíos piadosos. Por su parte el "latín" en esta región del imperio no pasó de ser la lengua oficial con escasisima incidencia en el uso cotidiano. En estas condiciones nos podemos preguntar qué lengua habló Jesucristo. La lengua hablada habitualmente por Jesús debió ser el "arameo" en el "dialecto galileo" (Mt 26, 73 y par) pero, por lo que se ha visto de la helenizacion de Galilea y por las condiciones personales de Jesús, es fácil que también entendiera o hablara el "griego", sin descartar que a su vez tuviera conocimientos del "hebreo", al menos leído.
  33. 3. SITUACIÓN RELIGIOSA: LAS CLASES y LOS GRUPOS RELIGIOSOS, LA SAGRADA ESCRITURA Y EL CULTO, LAS ESPERANZAS MESIÁNICAS
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  34. 3.1. Clases y Grupos Religiosos Antes de la Destrucción del Templo
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  35. La Pluralidad
    Era la característica más importante del judaísmo antes de la destrucción del Templo en el año 70. Los grupos más significativos fueron los saduceos, los fariseos y los esenios; con todo, hay que mencionar también a los samaritanos, los zelotes y los herodianos.
  36. Los saduceos
    formaban una facción, muy extendida entre la clase sacerdotal. Eran aristócratas, sacerdotales y laicos, que por su riqueza y cargos mantenían una posición influyente. Sostenían una interpretación muy sobria de la ley mosaica, unida a una cierta apertura al helenismo. De las Sagradas Escrituras admitían sólo la "Tora o Pentateuco", subestimando a los profetas y escritos sapienciales, y no aceptando la tradicion oral. Tenían una concepción bastante materialista de la religión, rechazando la creencia en la otra vida, así como la existencia de los ángeles o la resurrección de los muertos (Mc 12, 18-27; Hch 23,8). Políticamente procuraban mantener buenas relaciones con los romanos, al tiempo que eran enemigos declarados de los fariseos. Con el fracaso del año 70, desaparecieron de la escena histórica. Respecto de Jesús, los evangelios nos los presentan como los principales adversarios en Jerusalén y los responsables más directos de la condena que lleva a ejecución la autoridad romana. También parece que se opusieron a la primera comunidad en Jerusalén y tuvieron su parte en la muerte del Santiago, el menor.
  37. Los fariseos
    constituían un grupo importante, que tenía prácticamente copados los puestos de escribas o doctores de la ley. Eran mucho más observantes que los saduceos y más estrictos en el cumplimiento de todos los preceptos; de hecho, están muy interesados por la observancia legal estricta, con la que buscaban sacralizar la vida cotidiana mediante las regulaciones de pureza ritual. Su teología era más espiritualista y admitían las realidades anteriores que negaban los saduceos. Consideraban vinculante tanto la Tora escrita como la oral. Llegaron a ser los líderes espirituales más apreciados por el pueblo. Fueron indiferentes en política, salvo cuando consideraron que corría peligro la observancia de la Tora. Cuando se vieron envueltos por la guerra judía, trataron de organizarla. Tras la catástrofe del 70, quedaron como la fuerza dominante en la comunidad religiosa judía. Jesús coincidia con ellos, más que con los otros grupos de su tiempo, en el ideal de santidad. Los evangelios son testimonio de ello. Sin embargo, no está ligado a ellos en la interpretación de la ley por vía de la "Tora oral" ni en los extremismos rituales. Éste es el horizonte de las controversias que se agravó en el judaísmo rabínico (heredero del fariseismo) y que polemizó con el cristianismo primitivo.
  38. Los esenios
    Procedían en su mayoría de la clase sacerdotal y de su círculo de influencias, aunque eran diametralmente opuestos a los saduceos. Consideraban que éstos detentaban injustamente los puestos de responsabilidad en el templo, incluido el cargo de Sumo Sacerdote, y su oposición era tan radical que tomaron la decisión de apartarse del templo y del culto que en él se celebraba. Poseían una teología próxima a la de los fariseos, y una preocupación por el cumplimiento de los mandamientos similar, pero haciendo más hincapié en el espíritu de la ley que en su cumplimiento literal. Muchos vivían en comunidad monacal, siguiendo una ascesis rigurosa y guardando el celibato; otros permanecían en el mundo y se casaban, manteniendo sólo cierta vinculación con la comunidad.Sabemos que junto al mar Muerto, en Qumran, existía un cenobio dedicado a los de "estricta observancia", mientras que en la propia Jerusalén existía un barrio, en el sur de la ciudad, donde habitaba la mayoría de los miembros "seglares" del grupo. Ahora que conocemos la literatura de las Comunidades esenias, apreciamos un cierto parentesco con la doctrina evangélica; principalmente con expresiones e ideas de San Juan. Pero las semejanzas se encuentran sobre todo en fraseología y en el dualismo ético y escatológico, y hay que situarlas más bien en una segunda o tercera generación cristiana. Por otra parte, algunos cree que San Juan Bautista pudo tener relación con la comunidad de Qumran e incluso pertenecer a ella.
  39. Los samaritanos
    formaban un grupo heterodoxo dentro del mundo judío, enemistado con todos los grupos anteriores. Tras la deportación de gran parte de los israelitas por parte de los asirios al caer Samaria en el 721 a. C. éstos promocionaron el asentamiento de población mesopotamica en las tierras de Israel.Esta población se mezcló con la población israelita remanente, dando lugar a una cultura mixta, donde la religión era un sincretismo entre elementos paganos y judíos. Cuando en el siglo VI a. C. los judíos regresaron del destierro, los samaritanos quisieron ayudar en la construcción del Templo, pero fueron rechazados por los judíos que pretendían preservar la religión nacional en su integridad. Como reacción contra el de Jerusalén los samaritanos construyeron otro Templo al Señor en la cima del monte Garizin (cfr Jn 4, 20), lugar de viejas resonancias histórico-religiosas para Israel desde los tiempos de Josué. Este Templo sería destruido por Juan Hircano en el 128 a. C. Los samaritanos aceptaban la Tora de la que tienen una versión propia, tenían sus propios sacerdotes y celebraban sus propios cultos al aire libre en el monte Garizin. Habitaban en pequeñas poblaciones rurales en torno a la ciudad de Samaria. Eran despreciados por los judíos y ellos reaccionaban obstaculizando todo lo que tuviera relación con el culto de Jerusalén (Lc 9, 51-56).
  40. Los herodianos
    constituían un grupo pro-romano, partidario de esta dinastía y de su política de buenas relaciones y de sometimiento a Roma.
  41. Los zelotes
    eran un grupo revolucionario opuesto al poder romano. Hoy día se duda de que en tiempos de Jesús se hubiera ya constituido este grupo, a pesar de que tradicionalmente se ha considerado su fundación en el año 6 d. C. por Judas el Galileo. Investigaciones más recientes afirman que su nacimiento debió ser poco antes de la guerra del 66 d. C., y por tanto inexistente en el momento de la muerte del Señor.
  42. 3.2 LA SAGRADA ESCRITURA
    Es en  la restauración,  tras el  exilio de  Babilonia, cuando se  empieza a  forjar el  judaísmo querige  en tiempos  de  Cristo.  Las tradiciones  se  recogen  en  torno a  la  Torá  escrita. El  puestofundamental concedido  a Moisés  por la tradición  llevó a distinguir  primero entre  la Ley  y losProfetas  y luego  entre  la Ley,  los  Profetas y  los  demás escritos.  Esta  triple división  ya  estáatesiguada por ejemplo en el prólogo del Eclesiástico (hacia el 135 a.C.).  Los textos sagrados, alser reconocidos como tales, eran guardados en el Templo. La Torá  escrita, como conjunto de lasinstrucciones divinas, era interpretada y explicada en nuevas composiciones  escritas (muchas decarácter apocalíptico), y  mediante una tradición oral  (Torá oral), que admitía  gran diversidad yflexibilidad.  Este hecho  manifiesta  dos  cosas: por  una  parte afirma  la  fidelidad  a los  textoscanónicos, por otra asegura la vitalidad de la vida religiosa.

    Tras la crisis del 70 el judaísmo rabínico fijó  el canon de la Biblia hebrea que se rejudaizó al serinterpretada  desde  sus tradiciones  orales.  Cuando  éstas  comenzaron a  fijarse  por  escrito,  elsistema de  la Torá  dual derivó,  de algún  modo, en  un doble  canon. El  cristianismo primitivomantuvo un  canon bíblico  más amplio,  que reinterpretó  tomando como clave  hermenéutica elacontecimiento de Cristo.
  43. En cuanto a la interpretación de la Sagrada Escritura, hay que retener estos términos:
    Targum  (im), Midrash  (im), Halakhah  (halakhot), Haggadah (haggadot), Pesher (Pesharim)
  44. Targum  (im)
    es  la traducción  de  la Biblia  hebrea  al arameo,  que desborda  la  versión literalmediante  retoques y  paráfrasis  complementarias. En  este  sentido es  actualizante  tanto  en ladoctrina como en  la moralidad o  la espiritualidad. En el  culto sinagogal, la  lectura sistemáticade secciones de la Torá (seder) iba seguida de lecturas de los profetas  (haftarot).
  45. Midrash  (im)
    es la  explicación  de  la  Escritura.  Deriva de  derash  (búsqueda).  La  literaturamidrásica  se  inicia ya  en  últimos  libros  del  Antiguo Testamento.  Lo  que  escribían  nuevosautores se  ponía de algún  modo en relación  con los libros ya  recibidos en el  canon: así nacenlos   libros   pseudepígrafos,   las   imitaciones,   los   apocalipsis   o   los   trenzados   de   textosescriturísticos. La exégesis  derásica trataba de lograr la  actualización de la Escritura,  mediantela halakhah, la haggadah o el pesher.
  46. Halakhah  (halakhot)
    es  la interpretación  y aplicación  de  la Ley  para precisar  las normas  devida. Se  realiza no sólo  mediante exégesis derásica  de los textos  de la Torá  y el recurso a  losejemplos  bíblicos,   sino  también  por   la  autoridad   de  la  tradición,   costumbres  aceptadas,precedentes reconocidos  o los  maestros.  Hicieron halakáh  todas las  sectas judías  y de  modoespecial Qumran  y los fariseos.
  47. Haggadah (haggadot)
    es  toda explicación de  la Escritura queno sea haláquica. Abarca  todos los ámbitos: lo doctrinal,  moral, espiritual y pastoral. Va  desdelas  simples glosas  a  amplios desarrollos.  Se  realiza  también mediante  la  relectura de  librosbíblicos  en  nuevos  escritos, como  es  el  caso  del  Libro  de  los Jubileos,  o  el  Libro  de  las16    Antigüedades Bíblicas  del Pseudo-Filón.
  48. Pesher (Pesharim)
    es  la interpretación del  acontecerhistórico (pasado,  presente y  futuro  próximo) como  realización de  la voluntad  de Dios  en lahistoria inmediata  a la  luz del anuncio  de los  profetas. Se  considera una lectura  inspirada delpleno sentido de las profecías.
  49. Ejemplos  en el  NT. Los  autores  del N.T.  utilizan  la Biblia  con procedimientos  actualizantestargúmicos.
    1. Mateo apuntala  los acontecimientos  de Jesús  con citas  del A.T.,dentro del  esquema  «predicción-cumplimiento». Mateo,   el   másjudeocristiano  de los  evangelistas,  enseña  la justicia  superior  que trae  Jesús,  desplazando  elcentro desde la Torá a Cristo. De estos y otros ejemplos puede sospecharse que hay aportacionesmidrásicas  en muchos  relatos  evangélicos;  sin  embargo, no  puede  afirmarse  que sean  en  símismos composiciones midrásicas.

    2. Lucas  es quien  más llamativamente  contienematerial tipo pesher destinado a la teología de la Iglesia. En la Sinagoga de Nazaret (Lc 4,11-30)presenta a Jesús como iniciador  del pesher cristiano, base del discurso  misionero de apóstoles yevangelistas. Es el acontecimiento cristiano el  que interpreta los textos. De la misma manera laspalabras de Jesús a  los de Emaús (Lc 24,44-49) traza  un programa del método de  demostracióncristiana a partir  de las Escrituras, del  que el mismo Lucas  da abundantes muestras  en Hechos.

    3. Hay secciones  haláquicas en  los evangelios (también  en las  cartas apostólicas)  que reflejan lasituación de Jesús (cf. Mc  2,23-28), su doctrina como maestro y profeta y  sus controversias condeterminadas  interpretaciones  de la  voluntad  divina,  así como  situaciones  de  controversia  ycatequesis   en   las   comunidades   cristianas   primitivas   (cf.  Mt   5,17-20).
  50. 3.3. LA APOCALÈPTICA
    En  este   marco  de   la   interpretación  de   la  Escritura,   es  necesario   hacer  referencia   a  laapocalíptica. Como hemos apuntado antes, en ocasiones se ha dicho que apocalíptica y Torá oralconviven  en  el  judaísmo del  primer  siglo  y  que  el  fariseísmo  se  decantó  por la  Torá  oralmientras el cristianismo lo hizo por la apocalíptica. Pero, ¿qué es la apocalíptica?Cuando Israel se vio sometido a poderes  extranjeros, confrontado con el sufrimiento del justo yel triunfo del  impío, resultaba apremiante entender  la relación entre las  promesas divinas y lasrealidades históricas.  La literatura  apocalíptica responde  a la  inquietud del  piadoso judío  conuna  respuesta  divina a  sus  preocupaciones.  Un  apocalipsis  es  una obra  literaria,  que  narrarevelaciones  celestes a  través  de símbolos  que  suele interpretar  un  ser sobrehumano.  Puedetratar  tanto de  un  proceso histórico  que  –tras una  última  etapa de  intensas  tribulaciones–apunta  a una  pronta  salvación escatológica,  como  de  las realidades  celestes  en referencia  anuestro mundo.
  51. La  apocalíptica  judía
    supone  una  visión  de  la  historia  mundana  concebida  como  procesocerrado frente  al Reino de  Dios venidero. En  su raíz están  tanto la tradición  profética –bastacon recordar muchos  rasgos de la apocalíptica que  ya están presentes en  las visiones de Isaías,Ezequiel  o Daniel–  como  la  tradición sapiencial  que,  con sus  especulaciones  y su  místicaquiere ofrecer un  consuelo a los  hombres piadosos. En temido  de crisis, la apocalíptica  es unaexhortación a la esperanza y, por tanto, a la perseverancia en medio de las dificultades.
  52. Característica de  la mentalidad apocalíptica
    es el dualismo (que  no es teológico  ni metafísico,sino moral e histórico, y, en  definitiva, escatológico). El rechazo radical del mundo presente seexpresa  en el  pesimismo  apocalíptico,  que culmina  en  la  representación de  la  soberanía  deSatán  sobre  un   mundo  moralmente  degenerado   y  físicamente  envejecido,  hasta   que  unacatástrofe cósmica dé paso al mundo futuro. Aunque también aparece  la idea de un preludio delfuturo trascendente  en el  mundo  presente trasformado  (milenarismo). Rasgo  determinante deestas ideas es un  providencialismo extremado: un determinismo (que  salvaguarda la inalterable soberanía de Dios,  cuya presciencia fundamenta  el conocimiento apocalíptico). La  mirada a lacreación y a  la historia conducen a  un universalismo. La apelación  a la propia responsabilidadacentúa un individualismo.
  53. Rasgos  del género  literario  apocalíptico  (y su  llamativa  mezcla  de formas  literarias)
    son lapseudonimia  (recurso  literario  muy   difundido  y  que  expresaba  un   sentido  genuino  de  latradición), el lenguaje simbólico  (necesario para describir realidades trascendentes, un presentecomprometedor y un  futuro elusivo), un gran  desarrollo de la narración  de visiones (que tieneprecedentes bíblicos y depende mucho de Ezequiel o Daniel),  que a veces implican ascensionescelestes. Uno de los rasgos más significativos es  la mirada sobre la historia en forma futura  (elautor real narra la historia pasada como predicción del remoto autor seudónimo).
  54. Se ha discutido si la apocalíptica es la matriz del cristianismo, o bien lo  que hay de apocalípticoen el N.T.  son resabios judíos ajenos al  Evangelio.
    Lo característico de  la escatología cristianaes  la  tensión  entre   el  presente  ya  salvífico  y   la  culminación  futura.  Es  claro   es  que  elcristianismo  participa  en   cierta  manera  del   mundo  de  representaciones  de   la  mentalidadapocalíptica (dualismo escatológico y moral, algo  de pesimismo, tiempo final, juicio); pero conun cambio  radical de  perspectiva debido  a la  fe en  Jesucristo. El  contraste queda  claro en  lacristología,  que busca  en el  pasado  el acontecimiento  decisivo de  la  salvación. Ello  permiterecobrar la  visión de la  historia y el  mundo como  el campo de  la continua donación  de Dios.También la tradición literaria apocalíptica es relativamente escasa en el N.T.
  55. La tradición  sinóptica
    trasluce  que Juan Bautista  fue profeta  mesiánico en  el encuadre de  unapredicación   apocalíptica   de  juicio   inminente   (Mt   3,7-12;   Lc   3,7-9.15-17).  El   discursoescatológico de  Mc 13,  apocalíptico en  forma y contenidos,  tiene mucho  de correctivo  de loscálculos apocalípticos. No hay que confundir con su final las crisis en el curso de la historia (Mc13,5-23).  Su  interés primordial  parenético  es  llenar  de  sentido  el tiempo  presente,  el  de  lamisión  universal entre  persecuciones y  contradicciones  (Mc 13,9-13),  el  del seguimiento  delcamino de cruz de  Cristo (cf. Mc 8,34-38). Da  la alerta ante los riesgos  de engaños (Mc 13,5b-6.21-22) e insiste  en la perseverancia vigilante hasta  el fin (Mc 13,13.33. 35.37)  que trasciendenuestra historia (Mc 13,24-26).
  56. 3.4. LAS ESPERANZAS MESIÊNICAS.
    Llamamos mesianismo  a la esperanza  de salvación escatológica, como  realización de Dios  pormedio de  una figura salvífica. Lo  distinguimos del «mesianismo»  regio o real: la  esperanza deun futuro  mejor puesta en  el rey o  la dinastía, como  instrumentos de  Dios, para una  salvaciónhistórica próxima  o  imprecisa. Si  bien la  transición del  «mesianismo real»  al escatológico  esmuy fluida  y se  mantiene la  ambigüedad en  los intentos  históricos para  forzar su realización,ambos derivan del ideal de  realeza del antiguo Israel. El Mesías es el  rey ideal proyectado en elfuturo definitivo.  Es posible  también  que la  tradición sacerdotal  y el  comienzo de  la dinastíahasmonea pudieron  llevar  a una  conjugación del  mesianismo regio  con uno  sacerdotal (en  ladocumentación  de Qumrán  entran  en  escena  el Profeta,  el  Mesías  de  Israel y  el  Mesías  deAarón).
  57. Dentro de las esperanzas mesiánicas, interesa  detenerse en dos figuras:
    el Hijo del Hombre y  el Siervo  del  Señor
  58. El  Hijo  del  hombre
    ,  originalmente  símbolo  del  Pueblo  de  Dios  (Dn  7)sufriente   y  vindicado,   pasa  a   identificarse  con   su   figura  representativa   (Henoc  en   lasSimilitudines). Como éste, es  preexistente, reservado en los cielos hasta  su manifestación al finde los  días, como representante  mesiánico de  Israel para ejercer  el juicio divino  escatológico.En 4Esd y  2Bar queda identificado  con el Mesías davídico.
  59. El Siervo del  Señor
    de la segunda parte  de Isaías,  maestro  y  predicador,  luz de  salvación  para  todas  las gentes,  que  sufre  en propiciación por los  pecadores, es un verdadero mediador  de salvación mediante la conversiónreligiosa y moral. Es una figura que recapitula el entero movimiento profético.
  60. En este cuadro histórico se sitúa la  entrada en escena de Jesús.
    Su conciencia de filiación divinay de ser el mediador definitivo de  salvación es el punto de partida de la cristología. Jesús fue  unmaestro de autoridad  única y su enseñanza  marca la vida  cristiana y la misión  de la Iglesia. Sealinea con  los profetas, pero  delimita su tiempo  de cumplimiento del  de preparación profética.Las gentes llegaron a reconocerle como  profeta, como antes al Bautista. El cristianismo antiguo lo presenta como nuevo Moisés que sobrepuja al primero. Es el Profeta escatológico. Ya en vidase le aclamó como  el Mesías, Hijo de David. Había combinado  su mensaje con las expectativaspuestas sobre el  Hijo del Hombre. Se  había identificado con el destino  de la figura derivada  deDn  7. Ya  en su  vida  terrena, había  comenzado  a realizar  la misión  del  Siervo del  Señor.  El cristianismo   primitivo    recurrió,    pues,   a    estas   figuras    proféticas   para    interpretar   elacontecimiento de Jesús.
  61. 4. IGLESIA Y SINAGOGA DESPUÉS DEL AÑO 70
    El año 70 de nuestra era, con la destrucción de Jerusalén y del Templo, fue un acontecimiento de más trascendencia de lo que puede parecer a primera vista para la historia del cristianismo.
  62. La falta de tacto, o el despotismo y corrupción de los gobernantes romanos, combinados con la exacerbación de las pasiones nacionalistas y el fanatismo religioso de los judíos, ocasionó muchos motines y dos grandes sublevaciones: dos grandes guerras que acarrearon sucesivas catástrofes para la nación judía.
    • La primera (66-73) llevó a la ruina de Jerusalén y, con la destrucción del Templo (a. 70), alfin de las instituciones sacerdotales.
    • La segunda (132-135), ocasionó la exclusión de los judíos de Jerusalén y su pérdida del solar patrio. Tras las catástrofes, los fariseos lograron aglutinar a los judíos en torno a la Ley y sus propias tradiciones. Los rabinos de Jamnia después del 70, y los de Galilea tras el 135, llegaron a ser el foco espiritual del judaísmo; los cristianos interpretaron la tragedia como un juicio divino.
  63. El pluralismo del judaísmo anterior al 70 d.C.
    se bifurcó entre los ss. I y II. Por un lado culmina un proceso de formación del judaísmo, aglutinado en torno a la tradición rabínica, heredera de los fariseos, que fragua en el adoctrinamiento de la Mishna y el Talmud. Por otro, los creyentes en Jesucristo, al comienzo todos judíos, ganan crecientemente a paganos a su fe y se multiplican las comunidades cristianas. Judaísmo y cristianismo se remiten a las Escrituras. Tienen en común la Biblia hebrea (que es el A.T. para los cristianos). La diferencia esencial reside en que el judaísmo interpreta esta Biblia desde la tradición talmúdica y el cristianismo desde el N.T.
  64. El acontecimiento de Cristo, entendido como cumplimiento y culminación de la Escritura,
    se sitúa en el arranque de la tradición cristiana que fragua en el N.T. Los cristianos tienen como foco al Mesías, confesado en Jesucristo, entendido como la prometida y definitiva actuación del Dios salvador. Se entiende que no es la obediencia a la Torá, sino el reconocimiento de la actuación de Dios en Jesucristo lo que da acceso a la salvación. Para los judíos su centro sigue siendo la Ley, escrita y oral, como condensación de la fidelidad a las actuaciones decisivas de Dios en el pasado. La visión del Apóstol se extiende a todos los pueblos. La del rabino se queda en Israel. San Pablo no entiende su conversión como una apostasía del judaísmo, sino como reconocimiento de la actuación del Dios que había prometido la salvación también para los paganos y ha mostrado su voluntad de salvar no por las obras de la Ley sino por la fe en Cristo. Judeocristianos de las primeras generaciones se sintieron justificados para reclamar en exclusiva el nombre judío. Sin embargo, el desarrollo histórico llevó a que fuese la «Iglesia de los gentiles» la heredera de la reclamación de ser «el verdadero Israel».
  65. 4.1. LA DIASPORA
    • En los escritos del Nuevo Testamento que siguen a los evangelios nos encontramos con un hecho que no pude dejar de llamar la atención: el contexto de los Hechos de los Apóstoles y las cartas no es el de Palestina sino el del Imperio romano. Ciertamente contribuyó a este hecho la destrucción de Jerusalén el año 70, pero antes que esto hay que llamar la atención sobre un punto: la cantidad de judíos –a los que se dirigía el evangelio en primer lugar– que estaban instalados a lo largo y ancho del Imperio: es lo que se denomina la diáspora.
    • El origen de la diáspora probablemente hay que atribuirlo, por una parte, a la caída del reino de Judá en el siglo VI a.C., y al crecimiento demográfico; por otra parte, al carácter de imperio, establecido por el helenismo y después por los romanos, que favoreció también las migraciones.
  66. Alejandría
    fue probablemente el foco más activo de la diáspora judía. Allí los judíos contaban incluso con un estatuto jurídico peculiar (políteuma) que no estaba integrado en la polis griega.
  67. En Roma
    la colonia judía había engrosado repetidas veces por la llegada de cautivos judíos. Cuando san Pablo escribe la carta a los romanos ya había en la ciudad una comunidad cristiana notable.
  68. En ciudades de Grecia
    había también asentamientos judíos, que sirvieron de anclaje a la misión paulina. Corinto fue la primera de sus bases misioneras. Pablo era un judío de Tarso de Cilicia. En su viaje con Bernabé, ya predicó a judíos en diversas regiones de Asia Menor. Hizo de Éfeso su base en su segundo viaje como líder de la misión. Los judíos de Siria se mantenían en contacto con los de Palestina y Babilonia. Antioquía y Damasco fueron importantes centros judíos que tuvieron que sufrir también las repercusiones de la primera guerra judía. Antioquía de Siria fue, después de Jerusalén, el primer gran foco de expansión cristiana.
  69. La tolerancia grecorromana del judaísmo como religio licita
    motivó los privilegios y exenciones de la comunidad (exención de servicio militar y actos del culto oficial, cierto grado de jurisdicción civil y penal, etc. Conjunto de peculiaridades y prácticas chocantes (como la circuncisión y el reposo sabático) que dieron ocasión a violentas quiebras de tal tolerancia. Con todo, el estatuto jurídico de los judíos de la Diáspora se mantuvo en principio independiente de los avatares y ruina del Estado judío.
  70. La organización interna de las comunidades judías
    siguió el doble modelo del consejo de ancianos (presbyteroi) palestino y de la gerousía helenística, en los casos en que pudieron constituir un políteuma en la pólis helenística. Las simples congregaciones (synagogai) tenían un modelo más asequible, para la administración de la comunidad, en los collegia paganos. Celebraban sus reuniones religiosas en la proseukhe, bajo la dirección específica de un archisinagogo y su ayudante. Lo más distintivo de las congregaciones judías eran los ritos religioso-nacionales que delimitaban a sus miembros.
  71. El judaísmo
    era una religión misionera, pero los mismos ritos, sobre todo la circuncisión, fueron un freno a la misión judía universal, demasiado ligada al nacionalismo. Estas exigencias hicieron que junto a los conversos que la aceptaron (prosélitos), se constituyese una clase intermedia de semiconversos («adoradores» y «temerosos de Dios»), que resultaron particularmente receptivos a la misión cristiana. Los cristianos helenistas de Jerusalén fueron los que, forzados a la dispersión, se dedicaron a la misión fuera de Jerusalén (Hch 8,1-40). En un segundo estadio, comenzaron la de los paganos (Hch 11,20-21). Un tercer estadio lo marca la misión de Bernabé y Pablo (Hch 13-14) y la proseguida luego por Bernabé.
  72. 4.2. LA PRIMITIVA IGLESIA.
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  73. 4.2.1 Circunstancias sociales
    A cualquier observador imparcial no puede dejar de llamarle la atención la rapidez con la que se desarrollo el cristianismo. El cristianismo encontró en aquel primer siglo de nuestra era un mundo ávido de religión y de salvación. A ello, junto con la intervención especial de Dios tal como testimonian los escritos sagrados contribuyó en gran medida un conjunto de factores que no es posible pasar por alto.
  74. A ello, junto con la intervención especial de Dios tal como testimonian los escritos sagrados contribuyó en gran medida un conjunto de factores que no es posible pasar por alto.
    • a) En primer lugar la unidad política del gran Imperio, las fáciles comunicaciones por tierra y por mar, e incluso la lengua y cultura griegas dominantes en las ciudades helenistas, que crearon un nuevo tipo de civilización cosmopolita.
    • b) La relativa tolerancia religiosa y la búsqueda de la salvación por parte de un pueblo en el que la vida moral decaía y en el que existía un vacío de valores que intentaban llenar diferentes propuestas religiosas. Entre éstas cabe destacar las religiones mistéricas, que ofrecían incluso una salvación que superaba el miedo a la muerte y una relación con un dios personal, y la gnosis, que destacó más tarde, en el siglo II. La fe cristiana rechazaba con decisión y energía todas las formas religiosas paganas. Mientras que estaba abierta a todos los hombres, se mostraba cerrada a cualquier intento de sincretismo religioso. En esto coincidía con el judaísmo.
    • c) La red de sinagogas judías de la diáspora, dispersas por todo el imperio romano y fuera de él. Estas sinagogas eran el centro religioso y social de los judíos de la diáspora. En ellas se reunían para rezar y estudiar la Torá y las tradiciones de los padres. Es importante recordar que junto a los judíos –judíos de lengua hebrea y judíos de lengua griega o helenistas– se encontraban los —temerosos de Dios“ (paganos simpatizantes no circuncidados) y los —prosélitos de la justicia“ (paganos circuncidados).
  75. Las circunstancias en las que el primer núcleo de los apóstoles predica en Jerusalén, y después rompe el cascarón para lanzarse a la misión universal,
    son conocidas y se verán específicamente al tratar del libro de los Hechos. Sin embargo, puede ayudarnos a comprender el contexto de los evangelios algunas nociones en torno a la organización y funcionamiento de la primitiva Iglesia. Geográficamente es importante notar la importancia que ya en el libro de los Hechos tiene Antioquía de Siria (en Antioquía de Siria vivía ya a comienzos de la época helenista una comunidad judía, que contaba en el siglo I con 25.000 ó 40.000 personas). Tenía quizás una gerousía (es decir, un senado), constituida por el gerousiarca y por los representantes de las sinagogas. Mantenían contactos con Jerusalén, gozaban de notables privilegios y sus fiestas atraían a un gran número de paganos. En esta ciudad fue donde, según Lucas, habría comenzado la primera misión cristiana verdadera a los paganos. El impulso vino de aquellos —helenistas“que habían sido expulsados de Jerusalén tras la muerte de Esteban.
  76. 4.2.2. Organización
    Los Doce y un círculo primitivo de apóstoles fueron los primeros testigos cualificados del Resucitado. Pronto el círculo se amplió con otros que colaboraron en la obra misionera. Se reconoció también como apóstoles a itinerantes carismáticos. Tras las primeras generaciones el apostolado itinerante se sustituyó por uno más sedentario. Se aprecia a los Doce como misioneros del mundo y se los valora como el eslabón entre Jesucristo y la Iglesia posterior. San Pablo no hace distinción neta entre los carismas del Espíritu para edificación de la Iglesia: los dones ocasionales y las funciones permanentes. La tríada primordial fueron los apóstoles, profetas y maestros. Todos los que intervienen en la fundación o crecimiento de las comunidades no son sino ministros de la fe. El tránsito entre las funciones carismáticas debió ser muy flexible. La función específica de los apóstoles itinerantes fue cayendo en desuso, aunque se mantuvo algún tiempo (Didajé). El profetismo específico fue perdiendo relevancia por el riesgo de contaminación con el de tipo pagano y acabó desprestigiado por la pretensión de profetismo por parte de gnósticos y sobre todo de montanistas. A diferencia de los profetas, y pese a los denunciados como maestros de error, los maestros siguieron desempeñando sus funciones y otras que ya no desempeñaban apóstoles y profetas. Los maestros gnósticos contribuyeron también al descrédito de la función; sin embargo, ésta se mantiene, aunque, más que como una función específica, como la común a pastores, catequistas y teólogos. La misión encuentra un nuevo cauce en la labor académica de filósofos cristianos.
  77. Los que presiden la comunidad empiezan a recibir nombres específicos:
    epíscopos y diáconos en comunidades helénico-cristianas y presbíteros en las judeocristianas y de la misión de Bernabé. Pronto se combina la terminología ministerial de presbíteros con la de epíscopos y diáconos. El término de esta combinación, reflejado en las Cartas Pastorales, es la distinción entre obispos, presbíteros y diáconos. El episcopado monárquico, que se remonta a los orígenes de algunas comunidades, está ya afianzado en tiempos de San Ignacio de Antioquía.
  78. 4.2.3. Confesión de fe
    Núcleo del kérygma (la proclamación) primitivo fue el acontecimiento de Jesucristo como clave para un pesher cristiano de las Escrituras. Esta predicación trasmite las tradiciones de y sobre Jesús, que se desarrollan en las diversas formas de catequesis. El Evangelio empieza a fraguar por escrito sin que cese por ello la vitalidad de su tradición oral. Esta situación se mantiene hasta bien entrado el s II, cuando se hace cada vez más explícita la referencia a documentos evangélicos y otros escritos «apostólicos», de cuya común recepción se hacen conscientes las comunidades más conectadas entre sí.
  79. Las confesiones de fe
    se desarrollaron en formulaciones más amplias. La confesión trinitaria bautismal favoreció las de estructura ternaria. Unas sirvieron para presentar la regla de fe de la predicación apostólica frente a las tergiversaciones heréticas. Otras se formularon como credos declaratorios para la catequesis y el rito bautismal.
  80. La tradición de fe
    se trasmite por la autoridad del Señor y la acción del Espíritu. La transmisión se hace con atención al doble polo de la fidelidad y la actualización. Se buscan criterios para discernir la derivación auténtica. El de la simple genealogía de transmisores (Papías) es pronto abandonado por el abuso que comienzan a hacer de él los gnósticos. Los católicos la localizaron en la regla de fe de la predicación apostólica y los escritos integrados en lo que se delimitará como canon del N.T., que completa el del A.T. Los obispos como sucesores de los apóstoles son los garantes de la continuidad en la tradición.
  81. Los cristianos
    habían heredado del judaísmo helenístico el canon de la Biblia griega. Sin embargo hubo cristianos helenistas que chocaron con esta herencia judía. Se trató de superar las dificultades mediante el recurso a la interpretación alegórica. Marción y los suyos prefirieron rechazar el A.T. y con él al Dios de los judíos. En general los gnósticos optaron más que por el rechazo frontal por diversos modos de devaluación del uno y el otro. Entre tanto la Iglesia, que mantenía su fidelidad al A.T., había delimitado el canon de su propia tradición fijada en documentos cada vez más comúnmente aceptados. No debió resultarle difícil deslindarlos, como canon del N.T., de la exuberante literatura apócrifa. Lo que quedaba de válido en ella se reconocía ya integrado en el N.T. Fuera de éste quedaba demasiado contaminado por composiciones heréticas o se trataba de composiciones demasiado recientes, que no podían reclamar la apostolicidad. La antigüedad de la recepción, la coincidencia con otras comunidades y la coherencia con la regla de fe fueron los criterios decisivos de la recepción. La consiguiente devaluación de la literatura apócrifa acarreó la pérdida de muchos de estos escritos. Un número suficientemente significativo se mantuvo hasta nuestros días, en que descubrimientos ocasionales de algunos de ellos ha impulsado a algunos estudiosos a una revalorización histórica de esa literatura, desde el presupuesto de un pluralismo radical del cristianismo primitivo. Hay gente que intenta dar un vuelco a la selección hecha por las primeras generaciones cristianas.
  82. La confesión de fe
    tuvo que ser pronto precisada contra tergiversaciones heréticas con formulaciones que hacían la función de reglas de fe. Su contenido queda delimitado por las doctrinas de fe en que coinciden las iglesias de tradición apostólica. Garante de esta tradición es la cadena de obispos sucesores de los apóstoles (Hegesipo, Ireneo).
  83. La regla de fe
    pasa a ser un sumario explícito de la doctrina tradicional que se contrapone a los sistemas gnósticos, como única clave auténtica para la interpretación de la Escritura (Ireneo, Tertuliano). Los pastores cerraron filas contra las amenazas a la identidad cristiana.
  84. La Iglesia en el N.T.
    no es sólo un conjunto de comunidades sino una (cf. Mt 16, 18), como lo expresan también diversas imágenes (Templo de Dios, Cuerpo de Cristo, Esposa), que más allá de la realidad empírica remiten al misterio. El mismo pan eucarístico es símbolo de su unidad. San Ignacio la denomina katholiké ekklesía. Las comunidades dispersas realizan ampliamente la conciencia de su koinonía católica, mediante encuentros, correspondencia y sínodos. Escritura, Regla de Fe y Tradición fueron sus señas de identidad garantizadas por instancias sucesivas (obispo, sínodo local, concilio ecuménico) hasta acabar más tarde por descubrir todas las implicaciones del primado romano.
  85. 2. LOS EVANGELIOS EN LA IGLESIA
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  86. 1. LOS EVANGELIOS EN EL MARCO DEL NUEVO TESTAMENTO
    El momento culminante de la Revelación divina a la humanidad ha sido el de la Encarnación del Hijo de Dios. Jesucristo «lleva toda la Revelación a su plenitud con su presencia y manifestación, con sus palabras y obras, signos y milagros, y, sobre todo, con su Muerte y gloriosa Resurrección de entre los muertos y con el envío del Espíritu de la verdad» (Dei Verbum, n. 4). Con ello Cristo «realiza la obra de salvación que el Padre le encomendó» (Ibid). Esa obra salvífica del Señor –enseñada de viva voz por los Apóstoles y entregada de continuo en la Sagrada Tradición de la Iglesia– ha quedado consignada por escrito, bajo la inspiración del mismo Espíritu Santo, en los libros del Nuevo Testamento, en los que la palabra de Dios alcanza su culmen. Dentro de ese conjunto de libros, los evangelios ocupan el lugar preeminente. Para comprenderlo, vamos a examinar en esta lección diversas nociones que nos ayuden a introducirnos en su significado. Comenzamos con dos notas introductorias: el significado de la palabra evangelio y el contenido general común a los cuatro evangelios.
  87. 2.1 ORIGEN Y SIGNIFICADO DE LA PALABRA —EVANGELIO“
    El Nuevo Testamento se abre con cuatro libros que denominamos de la misma manera: «Evangelio»; igualmente inspirados que los restantes libros de la Sagrada Escritura, son los más excelentes de todos ellos, «porque constituyen el principal testimonio de la vida y de la doctrina del Verbo hecho carne, nuestro Salvador» (Dei Verbum, n. 18) . Estos cuatro libros fueron designados con el título de «Evangelio» desde principios del siglo II. Por ejemplo, hacia el año 150, San Justino mártir les llama «recuerdos de los Apóstoles» o «Evangelios» (Apología I,66,3). Sin embargo, antes de esa época, la palabra «evangelio» no designaba un libro en el sentido en que se usó más tarde por los cristianos.
  88. ¿Por qué, pues, se les llamó «evangelios»?
    La palabra «evangelio», de origen griego (euangélion), significa originariamente «buena noticia». También se empleaba en la antigüedad griega para indicar la recompensa que se daba al portador de esa buena noticia, o el sacrificio de acción de gracias que por ella se ofrecía a los dioses. Los romanos, por su parte, llamaron «evangelios» al conjunto de los beneficios que el emperador Augusto había traído a la humanidad. Entre los judíos el verbo «evangelizar», «anunciar el evangelio», alcanza un particular relieve cuando se emplea para hablar de los tiempos mesiánicos, en los que Dios salvará al pueblo: «¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la buena noticia, que pregona la salvación!» (Is 52,7).
  89. A quien se refiere cuando Nuestro Señor, desde el principio de su ministerio público, invita a creer en el Evangelio.
    se refiere a la buena noticia del advenimiento del Reino de Dios que El anuncia, y que llega con El: «El tiempo se ha cumplido y está cerca el Reino de Dios; haced penitencia y creed en el Evangelio» (Mc 1,14). Esa buena noticia de la Salvación ha de ser proclamada en todo el mundo, y para ello envía el Señor a los Apóstoles (cfr Mc 16,18).
  90. De esta forma, la predicación de los Doce acerca de Jesucristo y de su obra redentora
    se llama también «el evangelio», que en la predicación apostólica versa sobre las palabras y las acciones de Jesús; pero sobre todo proclama que Cristo, con su Muerte y Resurrección, nos ha redimido de nuestros pecados, realizando las promesas salvadoras que Dios hizo en el Antiguo Testamento. Así, el Evangelio que los Apóstoles proclaman es el anuncio de la buena noticia, que es el mismo Jesucristo.
  91. Sólo existe por tanto un Evangelio –«buena noticia»–:
    el predicado por los Apóstoles que, a su vez, lo han recibido de Cristo y que lo proclaman con la fuerza del Espíritu Santo. San Pablo escribía: «Como ya dijimos antes, ahora os repito: si alguno os anuncia un evangelio diferente del que habéis recibido, ¡sea anatema!» (Ga 1,9). Hay, pues, que mantenerse firme en el Evangelio, que es inmutable, y no existe otro que lleve a la Salvación.
  92. En resumen, la palabra «evangelio»
    la usaron los cristianos, en primer lugar, para designar el anuncio gozoso de la Salvación realizada por Cristo. Cuando más tarde este anuncio fue puesto por escrito, se aplicó la palabra a los mismos libros que contenían el «evangelio» predicado. Así, pues, los cuatro primeros libros del Nuevo Testamento se llaman Evangelios, porque en ellos se nos transmite el «evangelio» que predicaban los Apóstoles, los cuales lo habían recibido de Cristo. Los Evangelios son así el «testimonio divino y perenne» (Dei Verbum, n. 17) del sentido de la vida de Cristo. Se escribieron con el fin de contribuir al cumplimiento del mandato de Señor de que el Evangelio –la «buena noticia»– llegara a todos los hombres. San Juan lo dice expresamente al final de su relato: «Muchos otros milagros hizo también Jesús en presencia de sus discípulos, que no han sido escritos en este libro. Estos, sin embargo, han sido escritos para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre» (Jn 20,30-31). Con estos escritos Dios ha querido que conozcamos la solidez de la doctrina que hemos creído (cfr Lc 1,4). Con esa intención nos narran la verdad sincera acerca de Jesucristo –verdadero Dios y verdadero Hombre–, de sus palabras y de sus hechos (cfr Dei Verbum, n. 19).
  93. 2.2. CONTENIDO Y ESTRUCTURA GENERAL DE LOS EVANGELIOS
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  94. En el discurso pronunciado por San Pedro en casa del centurión Cornelio se expone así la vida de Nuestro Señor:
    «Vosotros sabéis lo ocurrido por toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicó Juan: cómo a Jesús de Nazaret le ungió Dios con el Espíritu Santo y poder, y cómo pasó haciendo el bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. Y nosotros somos testigos de todo lo que hizo en la región de los judíos y en Jerusalén; de cómo le dieron muerte colgándolo de un madero. Pero Dios le resucitó al tercer día y le concedió manifestarse, no a todo el pueblo, sino a testigos elegidos de antemano por Dios, a nosotros, que comimos y bebimos con él después que resucitó de entre los muertos; y nos mandó predicar al pueblo y atestiguar que éste es quien ha sido constituido por Dios juez de vivos y muertos. Acerca de él testimonian todos los profetas que todo el que cree en él recibe por su nombre el perdón de los pecados» (Hch 10,37-43).
  95. (Hch 10,37-43). Cual es la importancia de este texto?
    • El texto deja al descubierto las principales características de los evangelios. Estos escritos tratan sobre lo ocurrido (es decir, acontecimientos históricos que tuvieron lugar), en Judea y Jerusalén, comenzando por Galilea (con ello se señala el lugar geográfico), después del bautismo que predicó Juan (con ello se señala el tiempo). Y las cosas que ocurrieron se especifican en concreto: la unción de Dios con el Espíritu Santo (Bautismo de Jesús), la actividad pública (pasó haciendo el bien y sanando…), la muerte, la resurrección y el testimonio de los apóstoles (—comimos y bebimos…“). Esta estructura general, se puede articular en diversas partes comunes a todos los evangelios, aunque con particularidades en cada unos de los textos:
    • 1. En cuanto al comienzo: San Juan empieza remontándose hasta la eternidad del Verbo en el seno del Padre, y exponiendo la Encarnación del Hijo de Dios y su vida entre los hombres (Cfr Jn 1,1.14). San Lucas y San Mateo inician la narración evangélica con los relatos sobre el nacimiento, infancia y vida oculta de Jesús (Mt 1-2; Lc 1-2). San Marcos da comienzo directamente a su escrito con el anuncio de San Juan Bautista acerca de la necesidad de la penitencia para recibir al Mesías.
    • 2. A continuación, los cuatro Evangelios pasan a exponer la preparación inmediata de Cristo para su ministerio público: bautismo de Jesús en el río Jordán con una clara revelación de la Santísima Trinidad; testimonio de Juan Bautista de que Jesús es el Cristo; los tres primeros Evangelios traen además el relato del ayuno y tentaciones en el desierto durante cuarenta días. Los Evangelios, al narrar estos acontecimientos, nos enseñan la incomparable superioridad de Cristo sobre Juan Bautista y todos los Profetas del Antiguo Testamento –Jesús es el Hijo de Dios–, así como el carácter divino de su misión –Jesús viene a instaurar el Reino de Dios– (cfr Mt 3,1-4.11; Mc 1,1-13; Lc 3,1-4.13; Jn 1,19-51).
    • 3. La parte más amplia de los Evangelios está dedicada a mostrarnos cómo, efectivamente, Jesús pasó haciendo el bien: curaba a los enfermos y libraba a los poseídos del demonio, porque Dios estaba con El (Hch 10,38) predicaba y obraba milagros con poder divino (Hch 2,22). Por contraste, iba creciendo el odio de las autoridades judías contra El, que culminaría en su Pasión y Muerte. Esta sección de los Evangelios es la que recoge lo que se designa como «Vida pública del Señor». «Cristo instauró el Reino de Dios en la tierra y manifestó a su Padre y se manifestó a Sí mismo con obras y palabras» (Dei Verbum, n. 17) Los evangelistas relatan la constante predicación de Jesús, de la que podemos destacar los siguientes aspectos: el comportamiento que han de tener los discípulos –discurso del Monte–; las cualidades del Reino de los Cielos que El viene a establecer –parábolas del Reino–; el verdadero alimento del alma en el nuevo Reino –discurso del pan de vida–; etc. El Señor va corroborando su enseñanza y mostrando la veracidad de sus palabras con muchos milagros, entre los que sobresalen: la conversión del agua en vino en Caná de Galilea (Jn 2,1-11); la resurrección del hijo de la viuda de Naín (Lc 7,11-17)y la de la hija de Jairo (Mc 5,21-43), la curación de endemoniados (Mc 5,1-20), de leprosos y de otros enfermos (Mc 1,29-31 y par.; 2,1-12 y par.; 3,7-12 y par.); la multiplicación de los panes y de los peces (Mc 6,32-44 y par.) etc. Además de la predicación constante y de la realización de milagros, los Evangelios narran en esta etapa la elección de los Apóstoles (Mc 3,13-19 y par.). Ellos serán los testigos directos de los milagros, y a ellos explicará el Señor su doctrina con más detenimiento, hasta que, con la gracia divina, puedan reconocerle como el Mesías e Hijo de Dios, momento que marca un hito importante en el conjunto de la narración evangélica (cfr Mt 16,13-20; Mc 8,27-30; Lc 9,18-21; Jn 6,67-71).
    • 4. A partir de aquí los Evangelios se centran en el camino que Cristo recorre hasta su Muerte y Resurrección en Jerusalén. En esta sección, que en el Evangelio de San Lucas adquiere una extensión mucho mayor (caps. 9-21), contemplamos cómo se va intensificando el endurecimiento y el odio de las autoridades judías hacia Jesús hasta decidir darle muerte (Mc 11,18 y par.; Jn 11,53); esto forma parte de los misteriosos planes de Dios, y Jesús profetiza hasta tres veces los acontecimientos finales de su vida en la tierra (Mc 8,31-33 y par.; Mc 9,30- 32 y par.; Mc 10,32-34 y par.; Jn 10,17-18). Al mismo tiempo manifiesta más claramente a los discípulos su divinidad (cfr Mc 9,2-10 y par.; Jn 12,28-30). De la actividad de Jesús en Judea inmediatamente antes de la entrada triunfal en Jerusalén (Mc 11,1-11 y par.; Jn 12,12-19) sobresalen, entre otras cosas, los milagros de la resurrección de Lázaro (Jn 11,1-45) y la curación del ciego Bartimeo (Mc 10,46-52).
    • 5. Con la narración de los últimos días del ministerio en Jerusalén (Mt 21-25 y par.; Jn 12,12-50), finaliza en los Evangelios la vida pública de Cristo. Los evangelistas nos han transmitido las palabras y los hechos más significativos de la vida del Señor, y la explicación del porqué de su Muerte en la Cruz y de su triunfo glorioso, que constituyen el mensaje central del Evangelio predicado. Los relatos de la Pasión del Señor refieren la realidad de su Muerte y concluyen con el testimonio de los discípulos de haber visto a Cristo resucitado, de haber comido con El, escuchado sus palabras y tocado su cuerpo glorioso. Cristo resucitado, antes de la Ascensión a los cielos, envía a los Apóstoles a predicar el Evangelio y a bautizar a todas las gentes para la remisión de los pecados (Mt 28,18-20; Mc 16,15; Lc 24,47; cfr Jn 20,21-23).
  96. 2. CRONOLOGIA Y LUGAR CANONICO DE LOS EVANGELIOS
    Tras estas nociones de carácter general, tratamos ahora de manera particular otros puntos que nos permiten profundizar en el ser de los evangelios. Al abordar la cuestión de la cronología y el lugar canónico de los evangelios, no nos interesamos primeramente en la fecha en que se escribieron los evangelios (asunto que se tratará más adelante), sino en otro matiz: en el hecho de que los evangelios, sin ser los primeros escritos del Nuevo Testamento que se compusieron (muchos escritos de San Pablo son anteriores, y el evangelio de San Juan es uno de los últimos escritos que se escribió), ocupan sin embargo el primer lugar en el Nuevo Testamento.
  97. Desde este punto de vista, sí interesa señalar un punto importante:
    los relatos evangelios surgen en el marco de la desaparición de los apóstoles. Los testimonios de la antigüedad cristiana, con ciertas vacilaciones de fecha, son unánimes en este punto. Sobre San Marcos, dice Papías, Obispo de Hierápolis, hacia el 125: —Marcos, que fue intérprete de Pedro, escribió exactamente pero sin orden todo cuanto se recordaba de lo que el Señor dijo e hizo“. Y Eusebio de Cesarea, que es quien recoge estas frases, comenta: —Marcos no había escuchado ni acompañado al Señor. Pero más tarde, como he dicho, acompañó a Pedro. Pero éste daba su enseñanza según las ocasiones y sin establecer un orden entre las sentencias del Señor, de modo que Marcos no cae en falta al escribir ciertas cosas tal como las recordaba. Sólo se preocupaba de una cosa: no dejar nada de lo que había escuchado ni decir ninguna cosa falsa“ (Historia Eclesiástica, 3,39,15). La ocasión del evangelio escrito parece ser la desaparición de Pedro: para que no se perdiera su mensaje, Marcos lo pone por escrito. En cambio, en otro momento, el mismo Eusebio recoge el testimonio de Clemente de Alejandría (180-211) que supone todavía la presencia de Pedro: —El evangelio según Marcos se empezó a escribir de la siguiente manera: en tiempos en los que Pedro publicaba la palabra en Roma y exponía el evangelio bajo la acción del Espíritu, aquellos que en gran número estaban presentes en aquella ocasión le pidieron a Marcos que, puesto que llevaba mucho tiempo acompañando a Pedro y se acordaba de las cosas que él había dicho, pusiera por escrito sus palabras; así lo hizo y les dio el evangelio a los que se lo habían pedido; cuando se enteró de ello Pedro, no dijo nada ni para impedirlo ni para promoverlo“ (Historia Eclesiástica, 6, 14,5-7).
  98. Por tanto, de éstos, y de otros testimonios puntuales que se refieren a los cuatro evangelios canónicos , puede deducirse que los evangelios vienen a llenar el hueco que dejó la predicaciónapostólica. Por eso son canónicos, son norma, como lo era la predicación apostólica. El proceso por el que los evangelios se transformaron en canónicos pudo ser el siguiente:
    • 1. En primer lugar conviene recordar que canon se puede entender en un doble sentido, como norma, y pasivo, como conjunto normativo. Para descubrir el lugar canónico de los evangelios es sumamente importante establecer en el punto de partida la noción de canon en sentido activo, es decir como norma.
    • 2. La norma (el canon) es, en primer lugar, Jesucristo y su evangelio. Es canónica también la predicación apostólica en cuanto los apóstoles son testigos de la tradición de Jesús: el evangelio que predicaban es el que Cristo les mandó predicar. Pero es importante considerar que estamos en el periodo oral. En la misma generación apostólica, o en el momento inmediatamente posterior, aparecen escritos (cartas, evangelios, etc.) relacionados con los apóstoles a los que se les da la misma autoridad normativa que a las escrituras del AT o a la predicación apostólica. Hay por tanto un paso del canon vivo al canon escrito. Testigo de este paso es por ejemplo Ignacio de Antioquía (comienzos del s. II) para quien la autoridad es el evangelio de Jesucristo, no importa si es oral o escrito.
    • 3. En el siglo II con la desaparición de la generación apostólica, estamos ya en el ámbito de lo escrito. Pero precisamente por eso se presenta una nueva cuestión: la aparición de muchos escritos que reivindican su carácter de evangelios (evangelio de los hebreos, de los ebionitas, de Tomás, etc) o de escritos apostólicos (cartas y hechos de diversos apóstoles). Ahora bien, en los grupos en los que se utilizan estos escritos se suele dar conjuntamente otro fenómeno que es la mutilación de la colección o de los escritos. Ejemplos: los gnósticos rechazan las pastorales; los ebionitas a Pablo y de los sinópticos a Mc y Lc; los montanistas exaltan Juan y Apocalipsis; mientras que los alogos los rechazan. El ejemplo más contundente es Marción que, del Nuevo Testamento, sólo recoge Lucas –sin aceptar Lc 1-2– y de San Pablo sólo 10 cartas (sin las pastorales). Con todo, el Diatessaron de Taciano (mediados del siglo II) nos indica que ya hay un corpus aceptado de los cuatro evangelios.
    • 4. Por tanto, la cuestión es descubrir por qué se aceptaron esos cuatro evangelios (y paralelamente los libros del nuevo Testamento) y no otros. Es la cuestión que se desarrolla entre los siglos II-IV, conde pasamos ya definitivamente del canon activo al canon pasivo. Hay escritos que reproducen la predicación apostólica y otros que no. En lo que se refiere a los evangelios no hay excesivas dudas en cuanto a la canonicidad, pero los criterios que se siguen en todos los libros son los mismos que sirven para los evangelios. Puede decirse que son una mezcla de tradición y verificación, en tres aspectos:
  99. Por tanto, la cuestión es descubrir por qué se aceptaron esos cuatro evangelios (y paralelamente los libros del nuevo Testamento) y no otros.
    Es la cuestión que se desarrolla entre los siglos II-IV, conde pasamos ya definitivamente del canon activo al canon pasivo. Hay escritos que reproducen la predicación apostólica y otros que no. En lo que se refiere a los evangelios no hay excesivas dudas en cuanto a la canonicidad, pero los criterios que se siguen en todos los libros son los mismos que sirven para los evangelios. Puede decirse que son una mezcla de tradición y verificación, en tres aspectos: Origen apostólico, Sensus fidelium, Uso en la lectura pública.
  100. Origen apostólico
    Se debe mostrar que un libro se leía en público desde la era apostólica (por tanto que lo aprobaban quienes habían recibido la predicación apostólica) y que concordaba con los otros libros transmitidos desde entonces por los apóstoles.
  101. Sensus fidelium
    El criterio de la fe ortodoxa. Ningún evangelio –o escrito– podía ser aceptado como auténtico si tenía una interpretación contraria a la fe ortodoxa, especialmente en lo que se refería a la Encarnación y a la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor que se realizó --según las Escrituras“.
  102. Uso en la lectura pública
    Un libro se demostraba autoritativo si por el uso que se había hecho de él había arraigado en la tradición porque se había demostrado eficaz en la edificación de la fe. Los ejemplos de acribia demuestran la utilización genérica de estos criterios. Así por ejemplo nos transmite Eusebio ( Historia Eclesiástica, 6,12.3-6) que Serapión, obispo de Antioquía visitó, por el año 190 Rhossos de Cilicia, donde la comunidad estaba en desacuerdo con la lectura oficial de un —evangelio de Pedro“. El Obispo aprobó la lectura sin leer el libro, pero más tarde, en Antioquía lo leyó y lo confrontó con los otros evangelios apostólicos y lo prohibió porque era herético. Por tanto, confrontó apostolicidad con ortodoxia y de ahí su conclusión. Otro ejemplo lo tenemos en Tertuliano (De Baptismo, 17,4-5). Cuenta cómo una obra ortodoxa —Hechos de Pablo“ compuesta por un sacerdote de la provincia de Asia para exaltar la figura del Apóstol fue aceptada en un primer momento por muchos. Pero, cuando el sacerdote admitió que la había compuesto, fue depuesto por haber querido hacer pasar por histórico lo que era producto de su fantasía. Tenía ortodoxia pero le faltaba apostolicidad. Finalmente, el ejemplo de la Didajé, o las epístolas clementinas, el Pastor de Hermas, etc., nos confirma que el criterio de uso público no bastaba. Tenía que ser de uso público desde la época de los apóstoles.
  103. Con esto descubrimos también por qué han sido éstos los cuatro evangelios que han llegado hasta nosotros:
    son de origen apostólico, son los aceptados en las iglesias, y son concordes unos con otros. Pero también hay un aspecto que no debe dejar de señalarse. Los evangelios pretenden reproducir el evangelio oral y tienen su origen en la predicación apostólica. De ahí la expresión de los Padres: hay un único Evangelio en cuatro evangelios. Es lo que veremos ahora.
  104. Dice Ireneo a propósito de los autores de los evangelios:
    • 1. Mateo publicó entre los hebreos en su propia lengua, una forma escrita de evangelio, mientras que Pedro y Pablo en Roma anunciaban el evangelio y fundaban la Iglesia. También Papías habla sobre Mateo: —Mateo puso por orden las sentencias (del Señor) en lengua hebrea; pero cada uno las interpretó como pudo“ (Historia Eclesiástica, 3, 39,16).
    • 2. Fue después de su partida cuando Marcos, el discípulo e intérprete de Pedro, nos transmitió también por escrito lo que había sido predicado por Pedro.
    • 3. Lucas, compañero de Pablo, consignó también en un libro lo que había sido predicado por éste.
    • 4. Luego Juan, el discípulo del Señor, el mismo que había descansado sobre su pecho (Jn 13,23) publicó también el evangelio mientras residía en Efeso“ (Contra los herejes, 3,1,1). A propósito de este último evangelista, Juan, dice también Clemente de Alejandría: —Por su parte, Juan, el último, al ver que el aspecto material de las cosas ya había salido a la luz en los evangelios, movido por los discípulos, compuso un evangelio espiritual, llevado directamente por el Espíritu“ ( Historia Eclesiástica, 6, 14,5-7).
  105. 3. EL EVANGELIO Y LOS EVANGELIOS. EL GÉNERO LITERARIO EVANGELIO
    **************************************************************
  106. Las cuestiones tratadas en el apartado anterior nos llevaban a relacionar estrechamente el Evangelio predicado por Jesús, y después por los apóstoles, con las cuatro narraciones de losevangelistas. La fórmula patrística, un evangelio en cuatro evangelios, así lo evidenciaba.Propiamente el término es de San Ireneo cuando dice:
    —puesto que existen cuatro regiones en el mundo en que vivimos y cuatro vientos cardinales; puesto que, por otra parte, la Iglesia se encuentra diseminada por toda la tierra y que la columna y el fundamento de la Iglesia es el Evangelio y el Espíritu de vida, es normal que esta Iglesia posea cuatro columnas que emitan por todas partes hálitos de incorruptibilidad o vivifiquen a todos los hombres. Por donde aparece que el Verbo artesano del Universo, que está sentado sobre los querubines y que todo lo mantiene, una vez manifestado a los hombres, nos ha dado el Evangelio cuadriforme, Evangelio que está mantenido, no obstante, por un sólo Espíritu. (...) Puesto que Dios, en efecto, todo lo compone con proporción, era necesario que la forma bajo la cual se presentaba el evangelio estuviera también perfectamente compuesta y armoniosamente dispuesta“ (Adversus Haereses, III,11,8-9).
  107. Es indudable que detrás de las expresiones de San Ireneo late –junto con el exotismo de su formulación– una polémica contra aquellos escritos que pretenden ser evangelio de Jesucristo pero que no lo reproducen. Pero al mismo tiempo da por supuesta una cosa interesante para nosotros:
    los evangelios son también Evangelio (o señalan al Evangelio). No son primeramente una historia de Jesús , sino las columnas del Evangelio o sus puntos de referencia. ¿Qué son pues los evangelios? Nos podemos aproximar a esta pregunta desde diversos puntos de vista, pero quizás el más significativo sea aquel que pretende señalar cuál es el género literario del Evangelio.
  108. El género literario evangelio
    En primer lugar hay que apuntar una noción metodológica: identificar o describir el género literario de un escrito no es situarlo meramente en una clasificación . El género literario es antes que nada una indicación de lectura; un —léase como... (libro de poemas, epopeya, tragedia, etc)“ . Al mismo tiempo hay que tener en cuenta que la identificación de un escrito con un género determinado no puede entenderse como algo rígido. La historia de la literatura, con la evolución de los géneros literarios, muestra que estamos ante una categoría algo más dinámica. Cada género se puede tipificar en una serie de rasgos pertinentes que están presentes en un momento determinado (narración/no narración, histórica/ficticia, acerca de ideas/acerca de acontecimientos, con marco cronológico/sin marco cronológico, etc.) a los que, más o menos, debe sujetarse el autor de un nuevo escrito si quiere que se le entienda como tal. Y se dice —más o menos“ porque no es necesario que se sujete a todos; es más, la evolución de los géneros se produce cuando en el proceso de sedimentación e innovación. Con estos presupuestos y en estas condiciones es fácil deducir la importancia que tiene catalogar los rasgos pertinentes de lo que denominamos evangelios. Entre otras razones porque los libros que denominamos así no tienen un subtítulo que nos diga a qué género pertenecen.
  109. 3.1. CARACTERISTICAS PARTICULARES DE LOS EVANGELIOS
    • El punto de partida debe ser una aproximación somera al texto. Una simple lectura de los relatos evangélicos nos muestra enseguida que son una narración de la actividad pública (docente y taumatúrgica fundamentalmente) de Jesús, seguida de una narración más detallada del proceso que le llevó a la muerte.
    • Pero cualquiera tiene esta afirmación por excesivamente genérica. Es mejor atender primero a ver cómo pudo entenderse el relato evangélico en el tiempo en el que se compuso. Tres son los marcos en los que se puede vislumbrar de alguna manera el contexto del evangelio: el marco hebreo, el marco grecorromano y la estructura fundamental de los mismos evangelios, la estructura narrativa fundamental de los evangelios.
  110. Marco hebreo
    Se trata de buscar en la literatura anterior y contemporánea a los redactores de los evangelios textos que puedan servir de falsilla. No hay ningún parangón exacto en textos del antiguo Testamento. Ciertos parecidos en la actividad taumatúrgica se pueden vislumbrar en los ciclos de Elías y Eliseo en el libro de los reyes. También hay algunos rasgos de la predicación que se asemejan a la actividad de algunos profetas escritores (Isaías, Jeremías, etc.). Con todo es claro que no existe una falsilla exacta en el antiguo Testamento para el texto. En cuanto a estas indicaciones genéricas sí habría que decir que el texto de los evangelios se presenta en continuidad con dos formas fundamentales del AT, la narración, histórica. Al mismo tiempo, esta primera constatación pone de manifiesto una cosa muy importante que es la novedad que supone Jesús para sobreponerse por encima de una tradición tan fuerte.
  111. El marco grecorromano en el que nacen y se desarrollan los evangelios. Hay cuatro nociones que pueden ayudarnos a establecer este marco:
    • 1. En primer lugar, las reacciones de los paganos (Celso, Porfirio, etc.) que se nos conservan en las Apologías. Por una parte estos detractores del cristianismo deploran el estilo pobre de los evangelios, que no les parece digno de una doctrina que pretende ser la verdadera. Por otra parte protestan de los intentos de explicación alegoristas con que los apologistas tratan de salvar las contradicciones históricas que se presentan en ellos (los testimonios de la resurrección, la convocación de los discípulos, etc). Esto nos indica por tanto que los cristianos reciben los evangelios como narraciones no-míticas, porque en ese caso les bastaría con defender las ideas y no los hechos. Los evangelios pertenecen a la narración de hechos históricos, aunque no tengan la acribia que necesita la Historia.
    • 2. En segundo lugar podemos fijarnos en las denominaciones utilizadas por los cristianos. Los nombre más comunes son: 1) Logia Kyriaka, es decir, —cosas dichas por (sobre) el Señor“. Utilizado por Papías. El término deriva del Antiguo Testamento que tiene una presentación muy semejante para designar la actividad de los profetas. 2) Apomnemoneúmata tôn apostólôn, —Recuerdos de los apóstoles“. La usa Justino (Apología, 1,66,3; 67; Diálogo con Trifón, 100,4; 103,8; 106,1.3.4) y también Papías (el verbo) y Eusebio. Por el contexto en el que se utiliza no parece que la expresión deba entenderse como forma literaria análoga a las Memorias griegas. Es posible que subraye, en cambio, la apostolicidad de los escritos (autenticidad apostólica). 3) Euangelia, Justino (Apología, 66,3; Diálogo con Trifón, 10,2;100,1) es el primero que utiliza el término como sinónimo de recuerdos de los apóstoles. Lo utilizan también Ireneo, Clemente de Alejandría, etc. Lo notable del título es que sólo se utiliza para las narraciones sobre la vida del Señor y no para otros textos (hechos, cartas, apocalipsis) que también reproducen el Evangelio. 4) Hypomnema, --Comentarios“. El término hace referencia a los escritos en cuanto fuentes: una especie de cuerpo bruto que necesita ser ordenado.
    • 3. En tercer lugar debe considerarse la única indicación expresa ofrecida por los mismos textos: el prólogo de Lucas. El prólogo del tercer evangelio, similar al de los historiadores helenistas, hace que su obra pueda entenderse como una —monografía histórica“. Frente al plan general de los otros evangelios sinópticos, Lucas tiene una cierta tendencia a acentuar características que le hacen similar a esas monografías (desarrollo conceptual, situación en el marco de la historia general, etc.). De esto puede deducirse que Lucas sí quiso, en cierta manera hacer una monografía histórica. En consecuencia puede concluirse que si en Lucas no falta la dimensión de evangelio, tampoco en los otros evangelios falta la dimensión histórica.
    • 4. Finalmente, se puede ver también como marco el género biográfico propio al que remite indudablemente una lectura sencilla de los evangelios. Ahora bien, hay que precisar la concepción de género biográfico. Si se tiene un concepto amplio, entran dentro losevangelios; si se tiene un concepto estrecho, no. Por ejemplo, faltan en los evangelios tópicos clásicos de la biografía como el retrato físico, psicológico, moral, etc. Se parecen más bien al Pentateuco en el que la figura de Moisés es vehículo para otra cosa: la formación y el desarrollo del pueblo.
  112. La estructura narrativa fundamental de los evangelios.
    Una lectura detenida de los evangelios apunta a la importancia de ver la perspectiva con la que están narrados. Desde el punto de vista de la trama, el evangelio consta de dos partes: la predicación de Jesús –sobre todo en Galilea– y su muerte en Jerusalén. Las controversias con los fariseos son el nexo entre estas dos partes: se hace intenso al final lo que estaba incoado al principio. También hay que tener presente el punto de vista del narrador. El narrador del evangelio sabe ya el final. Sabe ya que Jesús es el Cristo y el Hijo de Dios. Y que vivió para predicar el evangelio y murió para resucitar. Y con su narración muestra cómo lo hizo; tal vez muestre también cómo los que lo vieron no lo reconocieron, a pesar de que estaba incoado en sus acciones. Finalmente, hay que tener presente el punto de vista del lector. La narración de los evangelios va conduciendo al lector a seguir los pasos de los discípulos que no reconocen a Jesús hasta que al final lo confiesan primero como Mesías y después como Hijo de Dios. Estas últimas notas son muy claras en Marcos, pero en cierta manera esta estructura del reconocimiento subyace en los cuatro evangelios.
  113. 3.2. RASGOS PERTINENTES DEL GÉNERO EVANGELIO
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  114. Con lo que hemos visto, especialmente con lo que hemos subrayado en cursiva a lo largo de los apartados parece que pueden quedar mas o menos claros una serie de rasgos pertinentes del género evangelio:
    • 1. Es una narración de carácter histórico (no necesariamente del género Historia que sólo está incoado).
    • 2. Que versa sobre la proclamación del Reino –con hechos y palabras– por parte de Jesús, y sobre su muerte y resurrección (las controversias con escribas y fariseos sólo sirven para conectar ambos momentos).
    • 3. Que estructuralmente quiere reproducir de alguna manera el momento kerigmático del evangelio predicado por Jesús y los apóstoles.
  115. Con estas conclusiones parece que se va haciendo más denso cuanto hemos ido subrayando desde el principio:
    la vinculación esencial de los cuatro evangelios al Evangelio predicado por los apóstoles que es el Evangelio de Jesucristo. Por esa razón es también la que les sitúa en el corazón de la Escritura en la vida de la Iglesia.
  116. 4. LOS EVANGELIOS EN LA VIDA DE LA IGLESIA (CFR. DEI VERBUM, N. 18)
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  117. La constitución Dogmática Dei Verbum dedica cuatro puntos al capítulo en el que aborda el Nuevo Testamento. En el primero (n. 17) aborda la excelencia del Nuevo Testamento, y en elúltimo (n. 20) los escritos que no son los evangelios. Los n. 18-19, que se refieren a losevangelios, se abren con esta frase: —Nadie ignora que entre todas las Escrituras, incluso delNuevo Testamento, los Evangelios ocupan, con razón, el lugar preeminente, puesto que son eltestimonio principal de la vida y doctrina del Verbo Encarnado, nuestro Salvador“ (n. 18). En este contexto es interesante subrayar:
  118. 1. Que los Evangelios son el corazón de la Sagrada Escritura se da como una cosa sabida que no es necesario mostrar: intuitivamente lo han percibido todos los cristianos.
    2. La razón de esa preeminencia sobre el resto de los escritos sagrados: son el testimonio principal de la vida y doctrina de Jesucristo, el Verbo encarnado.
  119. 4.1. LOS EVANGELIOS Y LA LITURGIA
    • El lugar preeminente de los Evangelios en la vida de la Iglesia se descubre en primer lugar en la Liturgia. Si se dice que —la Iglesia ha venerado siempre las Sagradas Escrituras al igual que el mismo Cuerpo del Señor, no dejando de tomar de la mesa y de distribuir a los fieles el pan de vida, tanto de la palabra de Dios como del Cuerpo de Cristo, sobre todo en la Liturgia“ (n.21), con mayor razón habría que decir esto de los Evangelios. De hecho, en la liturgia Eucarística, nos encontramos con dos gestos significativos a propósito del Evangelio:
    • El Evangelio ocupa el centro de la Liturgia de la Palabra. Y en el ciclo dominical y de las solemnidades los textos proclamados se dirigen al Evangelio. El mismo evangeliario es llevado procesionalmente, besado e incensado. Son gestos que evocan el significado crístico que tiene. Los evangelios son narración, pero son también recuerdo: de la misma manera que se hace anamnesis de las acciones de la Cena se hace anamnesis de las acciones de su vida. Como consecuencia de ese lugar nace el de la predicación. También exhorta el Concilio a basar la predicación en la Escritura –—Es necesario, por consiguiente, que toda la predicación eclesiástica, como la misma religión cristiana, se nutra de la Sagrada Escritura, y se rija por ella“ (n. 21)–, por tanto, cuánto más se deberá referir eso mismo a los evangelios.
  120. 4.2. LOS EVANGELIOS, TESTIMONIO DE LA VIDA Y DOCTRINA DEL VERBO ENCARNADO
    • Pero el fundamento de estos signos es que los Evangelios son el testimonio principal de la vida del Verbo encarnado. Esta nota habría que ponerla en relación con lo que se dice en el n. 4 de Dei Verbum. En el primer capítulo de la Constitución Dogmática se habla de la historia de la revelación y del lugar perenne que tiene Cristo en ella (recuérdese que al referirse a las acciones de Cristo se utiliza el tiempo presente frente al aoristo que ha caracterizado la historia de la revelación). Las acciones y las palabras de Cristo no sólo deben entenderse como una revelación puntual sino perenne. En este contexto se entiende que los evangelios, como testimonio de vida y doctrina del Verbo encarnado, tengan también primeramente ese valor.
    • En concreto, el Concilio exhorta a —la lectura frecuente de las divinas Escrituras. «Porque el desconocimiento de las Escrituras es desconocimiento de Cristo»“ (n. 25). Y eso es evidente que se refiere en primer lugar a los evangelios. De hecho, después, cuando el documento conciliar se refiere a las tareas de los pastores les incita a —instruir oportunamente a los fieles a ellos confiados, para que usen rectamente los libros sagrados, sobre todo del Nuevo Testamento, y especialmente los Evangelios“ (n. 25).
  121. II. LOS EVANGELIOS Y LA CRITICA MODERNA
    • En la sección anterior se ha tratado de lo que se podría denominar lo «permanente» en la comprensión de los evangelios. Ahora toca examinar la manera con que los Evangelios se leen y comprenden en el momento presente. ¿Cómo se pueden leer y comprender los Evangelios, ahora? Es claro que un cristiano lee los Evangelios como testimonios históricos de la vida y obra de Jesús y también que los lee en la Iglesia y en la Tradición de la Iglesia. En esto coincidimos con la gran Tradición, con la lectura que han hecho por ejemplo San Agustín o Santo Tomás de Aquino.
    • Sin embargo, aunque confesamos la misma fe que los Padres o Doctores de la Iglesia –y no sólo eso, sino que nos servimos de sus lecturas como una clave a la hora de hacer las nuestras–, nosotros no estamos en el mismo lugar que ellos. Si Orígenes tuvo que responder a Celso, que afirmaba que los milagros eran embustes y los Evangelios se contradecían entre sí, un lector culto actual debe poder responder además a la sospecha introducida con el racionalismo que tiende a afirmar que los evangelistas no cuentan lo que hizo o dijo Jesús sino que muestran la imagen –mitificada, decían los ilustrados– que de Él nos transmitió la primera comunidad cristiana. En otras palabras, los Evangelios, según dicen ellos, no nos hablan del Jesús de la historia sino del Cristo de la fe. Se puede afirmar que el empeño principal de la investigación católica sobre los Evangelios en el siglo XX se ha dirigido sobre todo a mostrar que este binomio no es de opuestos, sino de complementos, y que un estudio atento, racional y metódico, de las circunstancias de la primera comunidad cristiana, y de los Evangelios, nos lleva a concluir que el Jesús de la historia es el mismo que el Cristo de la fe. Además, de esa investigación se ha derivado un mejor conocimiento para entender y leer los Evangelios. Esto es lo que, paso a paso, se intentará mostrar en las próximas páginas. Para ello, es necesaria una introducción histórica que muestre los problemas que ha tenido que resolver la exégesis católica para llegar a esos resultados. Después, se expondrá de manera más sistemática los resultados y la metodología de investigación.
  122. 3. HISTORIA DE LA INVESTIGACION CRITICA SOBRE JESUS Y LOS EVANGELIOS
    Ya desde los primeros siglos, los escritores cristianos defendieron la historicidad de los Evangelios en dos frentes: ante las insidias de los enemigos del cristianismo, que rechazaban los milagros, apelaron a la garantía de verdad que manifestaban los textos; ante las divergencias entre los mismos Evangelios, buscaron la concordancia. Pero nunca se limitaron a afirmar que la doctrina que se enseñaba en los Evangelios era verdadera, sino que se esforzaron en defender la historicidad de los acontecimientos que narraban estos libros.
  123. La pacífica posesión de la verdad histórica de los relatos evangélicos entre los cristianos duró diecisiete siglos. Sin embargo, con el Iluminismo y la Ilustración, se inició, especialmente en círculos protestantes, una nueva explicación de lo narrado en los Evangelios, que negaba todo losobrenatural presente en esos textos. Esta investigación se denomina a sí misma investigación crítica pues dice que la recepción de los evangelios hasta entonces había sido acrítica. Se dice a sí misma crítica en un doble sentido:
  124. 1º) En el sentido de que opera con métodos críticos de carácter filológico e histórico.
    2º) En el sentido de que es crítica respecto de la tradición recibida.
  125. Sin embargo, hay que añadir que esta investigación (SOBRE JESUS Y LOS EVANGELIOS)
    no es crítico consigo misma, es decir que falta normalmente en los autores una «crítica de la crítica» , es decir es una crítica que no es consciente de los presupuestos con los que actúa ni de sus raíces. Por eso, a veces se le añade un calificativo y se llama sin más la «critica liberal» de los evangelios. Para entenderla quizás haya que remontarse a los orígenes de este paradigma interpretativo. Están en los dos siglos anteriores, en el ámbito de la reforma y el racionalismo.
  126. 1. LOS PRECEDENTES
    En ocasiones se afirma que el nuevo movimiento crítico tiene su origen en el «humanismo» renacentista. En realidad su nacimiento es un poco posterior, está por una parte en el racionalismo de Spinoza y por otra en la Reforma luterana.
  127. 1.1. LUTERO
    Antes de la Reforma luterana del siglo XVI, los estudios exegéticos se realizaban exclusivamente al servicio de la fe cristiana, dentro del conjunto del canon, de la autoridad de la Iglesia y del credo. Con la obra de Lutero se alteró el panorama. Martín Lutero (1483-1546) se negó a aceptar la Tradición como norma para interpretar la Escritura, y elevó ésta a la categoría de fuente exclusiva de revelación («sola Scriptura»). Como consecuencia, la clave de lo que debía ser una vida recta pasó a depender de una correcta lectura de la Biblia. Para ello se requería también recuperar el texto original, como punto de partida previo para recuperar el cristianismo original.
  128. En este modo de hacer de Lutero hay implícitos dos importantes presupuestos, que se fueron extendiendo paulatinamente en el mundo protestante y que todavía pesan mucho en losambientes exegéticos actuales.
    • 1. Primero, la recuperación de los orígenes significa la recuperación de la esencia: la primigenia realización del cristianismo es naturalmente la mejor. Este presupuesto lleva aparejada otra premisa: cualquier «desarrollo» del cristianismo debe ser considerado un declive.
    • 2. Segundo, la historia puede actuar como una norma teológica para reformar la Iglesia: la recuperación del «cristianismo original», que se hace posible a través de la recuperación de la «Escritura original», debía servir naturalmente como medida y crítica de todas las formas subsiguientes de cristianismo.
  129. Se percibe por tanto que la crítica a la Tradición
    se entiende como un rechazo de la Tradición. Y eso implica la aparición de nuevos principios de interpretación. Esto se manifiesta, entre otros muchos lugares, en su actitud ante los libros canónicos. Afirma que la Escritura, como el Apóstol, proclama a Cristo, pero no lo hace de la misma manera la Carta de Santiago, que está muy lejos del centro de la Escritura, que Pablo, especialmente en la Carta a los Romanos. Aquí el principio de la justificación por la fe ha sustituido a la Tradición como criterio de interpretación de la Escritura. En este conjunto de actitudes es donde hay que situar probablemente la búsqueda liberal de la «esencia» del cristianismo.
  130. Erasmo de Rotterdam (1467-1536)
    A la actitud de Lutero se le puede oponer la de Erasmo de Rotterdam (1467-1536). Erasmo con su preocupación por contrastar el texto recibido con los manuscritos originales griegos, con la crítica filológica en definitiva, no rompía con la tradición recibida, sino que la purificaba. Prueba de ello, es, por ejemplo, lo que se refiere a los sentidos de la Biblia. Erasmo, con la tradición recibida de Santo Tomás, apuntaba la prioridad del sentido literal y abogaba por la legitimidad de los sentidos bíblicos. Se acercan al texto bíblico con una actitud metódica de corte filológico que busca un conocimiento más preciso de los significados de los textos y una racionalización de los procedimientos exegéticos. No rechaza los diversos sentidos espirituales, pero se aplica con acribia a distinguir el fundamento de cada uno de ellos, sus grados, su valor, etc. En líneas generales, no hay en Erasmo muchas cosas que no hubiera compartido también Santo Tomás: una aproximación a los textos con bagaje crítico –conocimiento de las lenguas y de los modelos retóricos de la antigüedad, identificación de los autores y las circunstancias de composición de los escritos, etc.–, y una racionalidad en la comprensión, que intenta descubrir el sentido de cada pasaje de un texto en el contexto del libro al que pertenece, y en el de la entera Sagrada Escritura. La crítica metódica se aplica aquí no a un rechazo de la Tradición sino a una purificación de la Tradición a través del texto.
  131. 1.2. SPINOZA
    El otro cambio que inició el nuevo paradigma se debe, sobre todo, a Baruc Spinoza (1632-1677). Curiosamente, Spinoza, considerado muchas veces uno de los fundadores de la moderna exégesis crítica, trató de la interpretación de la Escritura en una obra que no es de exégesis sino de filosofía: el Tratado teológico político (1670). Un presupuesto general gobierna el pensamiento expuesto en la obra: no hay que pensar en un Dios personal que actúe en lo creado a través una revelación sobrenatural, trascendente, o por medio de los milagros. El axioma Deus sive Natura lo explica correctamente: toda revelación de Dios hay que buscarla en la naturaleza, más precisamente en nuestro entendimiento. En consecuencia, lo que encontramos en la Biblia no son revelaciones de Dios que se nos dan a través de los profetas o los apóstoles, sino las ideas que éstos le atribuyen a Dios. Pero esto no hace de la Escritura un instrumento inútil o prescindible. En ella se encuentra una revelación muy grande, pues la Escritura aporta a los hombres un gran consuelo. Además, no todos los hombres podrían tener acceso a las cimas de la virtud únicamente a través de la razón, en cambio, a través de la Escritura, profetas y apóstoles nos ofrecen un instrumento para lograr la virtud. Es fácil ver que aquí tropezamos con un proyecto de ética universal gobernado por el racionalismo, si se entiende éste como la exclusión, total o parcial, de hechos o doctrinas que no se encierren en los límites de lo que es posible mostrar con la razón humana. En consonancia con estos presupuestos racionales, Spinoza propone también un método racional para interpretar la Sagrada Escritura, que no difiere mucho del método para interpretar la naturaleza. Se trata de trazar la historia exacta de los textos bíblicos: los autores, los destinatarios, las circunstancias de su composición, las costumbres de la época, etc. De esta manera, por el examen de todas estas condiciones se puede penetrar en el pensamiento de quienes que escribieron los textos.
  132. Examinados con atención, los procedimientos filológicos presentes Spinoza
    no difieren en lo esencial de los que se habían propuesto ya en la exégesis cristiana, por ejemplo, en la escuela de Antioquía. Por eso es importante anotar que, aunque los presupuestos del racionalismo presente en Spinoza son contrarios a la verdad de la revelación cristiana, pues niegan –o, cuando menos, dejan de lado– la realidad de lo sobrenatural, sus procedimientos filológicos e históricos son perfectamente compatibles –aunque no sean suficientes– con una exégesis católica de la Biblia. De hecho, en la exégesis posterior se hacen corrientes. El sacerdote oratoriano Richard Simon (1638-1712), y después de él otros muchos, se sirvió de ellos para una exégesis eclesial. Sin embargo, hay que reconocer que, como de rondón, se ha introducido en la exégesis una ligera corrupción, pues, en este contexto, ya no es relevante que Dios sea el autor de la Sagrada Escritura, ni el lugar eclesial de los textos bíblicos. Los textos de la Sagrada Escritura, aunque se tengan por inspirados, deben ser tratados como cualquier otro texto del pasado.
  133. En todo caso, en estos párrafos se percibe la raíz de los dos motivos que guiaron gran parte de la exégesis de los últimos siglos:
    • 1. la búsqueda del «núcleo del evangelio», de raíz luterana.
    • 2. y el «racionalismo» como metodología de investigación, que puede tener como emblema la famosa frase de Lessing: «Las verdades históricas contingentes jamás pueden convertirse en prueba de las verdades necesarias de la razón».
  134. 2. LAS FASES DE LA INVESTIGACION HISTORICA SOBRE JESUS Y LOS EVANGELIOS
    Las etapas de un itinerario que dura dos siglos son difíciles de delimitar, más cuando son diversas las nociones que hay que componer: la historicidad de los evangelios, la posibilidad de conocer a Jesús a través de ellos, la metodología que domina, etc. Aquí se elegirá sobre todo la actitud ante los evangelios, aunque, como se verá, hay otros elementos que entran en la descripción.
  135. 2.1. EL OPTIMISMO INICIAL. LAS VIDAS DE JESUS «CRITICAMENTE ELABORADAS
    Esta etapa cubre todo el siglo XIX. Se distingue sobre todo porque quiere ofrecer una «Vida de Jesús» críticamente elaborada, es decir, distinta de la que se narra en los evangelios que son deudores de las formas míticas de su tiempo. Se denomina también la Primera búsqueda del Jesús histórico, distinto, lógicamente del que narran los evangelios. El Jesús que acaban por describir es un judío de su tiempo pero que trasciende a su tiempo. Esta etapa se puede dividir a su vez en dos momentos que cubren genéricamente medio siglo cada uno.
  136. 2.1.1. Los primeros pasos: Reimarus, Strauss
    La investigación suele  proponer como inicio de  la investigación crítica sobre  los evangelios, lapublicación póstuma, entre los años  1774-1778, por parte de G. E.  Lessing de unos fragmentos,escritos unos  años  antes por  Hermann Samuel  Reimarus (1694-1768),  y titulados  Apología odefensa  de los  adoradores  racionales de  Dios.  Los más  importantes  son los  dos  últimos, elsexto y  el  séptimo: «Sobre  el relato  de  la resurrección»,  y «El  objetivo de  Jesús  y el  de susdiscípulos».
  137. Reimarus
    , muy influido por los racionalismo  empirista de los deistas ingleses, distingue entre laactividad  de  Jesús  y   la  predicación  de  los  apóstoles.   Jesús,  dice,  era  uno  de  los   típicospretendientes mesiánicos  de aquel  tiempo, predicó  la proximidad  del Reino  y la  llamada a  laconversión  en el  marco  del judaísmo  de  su tiempo.  Sus apóstoles,  en  cambio, cuando  Jesúsmurió, para  no considerarse fracasados robaron  el cadáver, y  cincuenta días más  tarde, cuandoel cadáver ya no era identificable, proclamaron su  resurrección y su retorno inminente. Por esto,la tesis de Reimarus, se puede denominar «teoría del engaño consciente».
  138. Strauss
    Si se pusiera  en paralelo La otra  variante de estos primeros  pasos de la investigación,  , sería ladel «engaño inconsciente». Es  la que sostienen el «racionalismo a ultranza» de  H.E.G. Paulus ola «interpretación mítica» de D.  F. Strauss. La actitud de Paulus se  descubre si se recuerdan susingeniosas  interpretaciones  racionalistas  de  los  milagros:  la  resurrección  no  es  más  que  elresultado de una muerte aparente: el  cuerpo de Jesús al entrar en contacto con una  piedra fría sereanimó; el caminar  de Jesús sobre las aguas  es una visión; la  multiplicación de los panes es  elresultado de una  invitación a compartir: Jesús  lo hizo, los  demás lo imitaron y  sobraron panes,etc.
  139. La tesis de Strauss
    • es, en  cambio, más sofisticada. Elabora lo que denomina una «Vida  de Jesúscríticamente  elaborada»  (1835-36),  donde  afirma  que  los  evangelios   recogen,  sin  más,  ununiverso  mítico.  Para  Strauss,  el  evangelio  no es  sino  el  revestimiento  mítico,  plenamentelegítimo en aquel  momento, de una idea  radicalmente humana: la idea  de que la humanidad  deDios se  realiza en una  persona concreta, Jesús.  El núcleo del  evangelio no queda  afectado poresta perspectiva mítica.
    • Metodológicamente,  estas  ideas   están  relacionadas  con   las  primeras  tesis,  propuestas   porGriesbach, sobre  la  teoría de  la formación  de los  evangelios, la  relación entre  los  evangeliossinópticos  y el  desarrollo  primero del  cristianismo.  En su  investigación,  Strauss no  toma  enconsideración  el  evangelio  de  Juan,  pues  considera  que  deriva  de  premisas  teológicas.  Sudiscípulo F. Ch. Baur acepta el  reto de construir una explicación del cristianismo acorde con losevangelios sinópticos: concibe dos primeros evangelios, Mateo y Lucas, judaizante y helinizanterespectivamente, de modo que Marcos es una síntesis de ambos.
  140. 2.1.2. El desarrollo: Renan, Harnack
    La  segunda  mitad   del  siglo  XIX   se  movió  en  la   misma  dirección.  Pero   se  dedicó  casicompulsivamente a  una reconstrucción  crítica de la  personalidad eminente  de Jesús,  de modoque este estudio pudiera renovar la fe cristiana y dejara atrás el dogma de Cristo.Para ello  se eligió un  camino distinto  en el estudio  de los  evangelios como fuentes  históricas.Marcos no  se entiende como  una síntesis de  los otros dos  sinópticos, sino como  el primero deellos,  ya que  es  el  que  está menos  viciado  teológicamente.  En la  búsqueda  de  fuentes másprimigenias se  postuló la  existencia  de un  documento que  contenía frases  de Jesús  que estánpresentes en  Lucas y Mateo,  pero no  en Marcos, y  que se denominó  la fuente Q.  Marcos y Qson los documentos más fiables para establecer la  Vida de Jesús, pues los demás beben de ellos.Esta teoría, llamada de las dos fuentes, la desarrolló sobre todo H.J. Holtmann.Con  esta base  se  escribe la  historia  de Jesús,  que  se entiende  desde  el armazón  de  Marcos,colocando en el centro la  confesión de Pedro, con el cambio  de actitud de Jesús ante su muerte.La descripción que  se hace de la  actividad de Jesús acaba  por ser en todas  estas vidas de Jesúses la  de un maestro  de ética, algo  así como  un filósofo volteriano  pero colocado en  el siglo  I.Intentan reducir  a Jesús  a un  mínimo considerando que  los relatos  sobrenaturales –milagros,resurrecciones, etc– son incrustaciones de la fe de los primeros cristianos. Cuando se explica laactitud  de  Jesús,  o  el  origen  de  los  relatos  evangélicos,  se  acude  a  argumentos  de  ordenpsicológico –no histórico o filológico–, que se  utilizan al servicio de la filosofía de fondo queimpregna la biografía. Emblema de estas vidas de Jesús es la de E. Renan (1863).Junto a las vidas de Jesús de corte liberal, lo más importante de esta época es la obra de Harnack(1851-1930) sobre la «esencia  del cristianismo». Para Harnack, como  es sabido, esta esencia seconcentraba  en tres  valores: la  paternidad  de Dios,  la  fraternidad de  los hombres,  y  el valorinfinito de la persona humana.
  141. 2.2. LA CRISIS. DEL JESUS DE LA HISTORIA AL CRISTO DE LA FE
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  142. 2.2.1. La crítica
    La  primera mitad  del  siglo XX  se  caracteriza  por giro  dramático  en la  investigación  de  losevangelios. Dejan de tenerse prácticamente  como fuente para investigación de la vida de  Jesús.,y, en consecuencia, se  sustituye al Jesús de la  historia por lo que se denomina  el Cristo de la feJesús es desgajado de su tiempo, haciendo de él una figura inalcanzable. Vayamos por partes.
  143. La situación  aparentemente idílica  de la crítica  liberal se  derrumbó a comienzos  del siglo  XXpor  diversas críticas  que  se le  hicieron.  Sustancialmente son  dos:  la  crítica a  los  evangelioscomo fuentes fiables para la investigación y la crítica a la investigación precedente:
    • 1.  Crítica a  los  evangelios  como fuentes  de  investigación.  Esta  crítica tiene  varios  caminossignificativos.
    •       a. Por  una parte  se critica  el valor  histórico de  los evangelios  como documentos.  Dejando delado al antiguo  teólogo, e íntimo amigo de Nietzche,  F. Overbeck, por su carácter  anticristiano,otros autores,  como K L.  Schmidt, pusieron de  manifiesto que los  evangelios, más que  relatoscontinuados, son  mosaicos compuestos por  pequeñas unidades  que tienen como  primer origenlas urgencias de  la comunidad primitiva  en la predicación del  evangelio. No son,  por tanto, unrecuerdo  histórico, una  memoria  de Jesús.  Éste  es  el origen  del  método  de la  crítica  de lasformas.
    •         b. Por otra  parte se hay  una crítica al valor  neutro de los documentos  más antiguos. W.  Wredeescribió en 1901  un estudio sobre El secreto  mesiánico en los Evangelios. Se  centra en Marcosque se  tenía por  el evangelio  más neutro.  Este evangelio,  dice, no  vale para  hacer un  estudiohistórico sobre Jesús,  porque es tendencioso.  Con la continua reiteración  del mandato de  Jesúsde  que  no  divulgar  los  milagros  que hacía,  Marcos  quiere  justificar  por  qué  los  apóstolespredicaban a  Jesús como  mesías,  a gentes  que deberían  haber conocido  sus signos.  Si no  losconocieron era porque Jesús ordenó el silencio.  Por tanto, Marcos no es fiable como documentohistórico:  en  Marcos hay  ya  una  teología  y muy  desarrollada.  Aquí  están  los ancestros  delmétodo de la crítica de la redacción.
    •         c. Finalmente, la crítica a la no consideración del valor de la resurrección. Se debe al libro de M.Kähler:  El  llamado  Jesús  histórico  y  el  histórico   Cristo  bíblico  (1892).  Para  entender  suimportancia,  bastará  con  recoger  tres ideas  que  articulan  todo  el  libro:  1)  Cada  pasaje  delevangelio  es  como  el   evangelio  entero,  todo  él  refleja   la  luz  de  la  resurrección.   2)  Losevangelios   son  como   un   relato   de  la   pasión   como   una  introducción.   3)   Desde   estospresupuestos,  lo  importante  aquí  es  reconocer  el  valor  del  título:  qué  me  importa  que  losevangelios no sean  una fuente para investigar la  vida de Jesús, si son  una fuente para descubrirla fe  que me salva.  No es el  Jesús de la  historia el que  me salva sino  el Cristo de  la fe que  senarra en los Evangelios
    • 2.  Además  de  la  crítica  a  los  evangelios  como  documentos  históricos,  está  la  crítica  a  lainvestigación  anterior,  la  que había  narrado  las  vidas  de  Jesús.  Es  la conocida  obra  de  A.Schweitzer, De Reimarus  a Wrede. Historia  de la investigación sobre  la vida de  Jesús  (1906).Señala que en la  investigación liberal del siglo XIX,  en el fondo, cada autor  proyectó su propiaimagen para  describir a Jesús.  Equivocaron el  resultado porque  equivocaron antes el  objetivo.No podían encontrar  a Jesús porque el evangelio  está repleto del escatologismo en  el que Jesúscreía. Es conocida la frase con la que acaba el libro:
    •       «A la investigación sobre la vida de Jesús le ha ocurrido una cosa curiosa. Nació con el ánimo de encontrar al Jesús histórico y creyó que podría restituirlo a nuestro tiempo como Él fue: como maestro y salvador. Desligó los lazos que le ligaban desde hacía siglos a la roca de la doctrina de la Iglesia y se alegró cuando su figura volvió a cobrar movimiento y vida mientras parecía que el Jesús histórico se le acercaba. Pero este Jesús no se detuvo, sino que pasó de largo por nuestra época y volvió a la suya... Se perdió en las sombras de la antigüedad, y hoy nos aparece tal como se presentó en el lago a aquellos hombres que no sabían quién era: como el Desconocido e Innominado que dice: Sígueme».
  144. 2.2.2. La nueva situación
    Toda  esta  situación  describe  bastante  bien  el  contexto del  estudio  de  los  evangelios  en  laprimera mitad  del siglo  XX del  que Rudolf  Bultmann se  puede considerar  un emblema.  Para entenderlo,  es necesario  apuntar  antes  que hay  varios  presupuestos  de  orden filosófico  –alracionalismo   anterior  se   le   añade   ahora  el   existencialismo–   y  teológico      –situar   lainvestigación  en  el   marco  de  la  historia  de   la  religión,  privilegiar  la   Palabra,  etc–  quegobiernan su pensamiento.
  145. Bultmann parte de la  teología dialéctica
    , que supone una  contraposición tan enorme entre Diosy el  hombre que  ambos sólo  se tocan  en un  punto y  éste tangencial.  Por parte  de Dios  es suacción en  Jesús, acción que  propiamente no tiene  como objeto a  Jesús sino a  Cristo. Por partedel hombre, lo central es la decisión existencial, la autenticidad de su decisión, como respuesta aDios.
  146. En el marco de  la historia de la religión se puede descubrir  esa respuesta para repetirla:
    el camino para realizarla  es la desmitologización. Por  ejemplo, el escritor del antiguo  Testamentoque desmitologiza la  religión común con una corrosión del  politeísmo de los paganos  medianteel monoteísmo absoluto  del Señor Dios de   Israel, o San Pablo que  desmitologiza la imagen deuna  religión  de  pequeñeces  con la  imagen  de  Jesús.  Eso  son  ejemplos  de  lo que  nosotrostenemos que hacer hoy: desmitologizar la  imagen de una vida religiosa regida por la costumbre,y hacerlo a través de una  decisión existencial. Eso explicaría la conocida anécdota –que quizástenga mucho  de legendaria–  de que los  lunes, en  clase, retomaba el  pasaje de  la predicacióndominical: la emoción  del comentario en el  pasaje en el que Jesús  era confesado como Hijo  deDios, por ejemplo, era sustituida por  un análisis crítico en el cual explicaba cómo ese  pasaje erauna creación  de  la comunidad  griega que  para corroer  la denominación  de Hijo  de Dios,  tanhabitual  en la  religión helénica.  Eso explica  también que,  parafraseando  el comienzo  de SanJuan, dijera: en el principio era la predicción.
  147. Este  planteamiento  tiene  varias  consecuencias  la  investigación   de  los  evangelios.  Algunaspodrían ser:
    • 1. No hay que  buscar al Jesús histórico sino al  Cristo de la fe. Entre  ambos está el foso pascualque  es  imposible  traspasar.  Este  es  el  contexto  en  el  que  pueden  entenderse  sus  famososaforismos: Jesús es judío,  no cristiano. La predicación  de Jesús pertenece a los presupuestos  dela teología  del  Nuevo Testamento,  pero no  forma parte  de ella.  Jesús es  el revelador  pero  loúnico que revela es eso, que es el revelador.
    • 2. Los evangelios reflejan eso, la fe de las comunidades en Jesús, que, en  las situaciones nuevas,ante  los  retos  de  la  predicación,  crean  los  relatos  recogidos  en  los   evangelios.  De  ahí  lainsistencia en  el —Sitz im Leben“  (el contexto vital  de cada relaro)  en el que  nacen los pasajesdel evangelio,  el interés en  entender todo como  helenización del cristianismo  y el nuevo  valorque  cobra  el  evangelio  de  Juan  como testimonio  de  la  fe  existencial,  no  como  testimonio histórico.
  148. 2.3. NUEVO MOMENTO DE OPTIMISMO. EL JESUS HISTORICO
    A mediados del siglo  pasado se inició un nuevo  cambio de paradigma, en el que  los evangelios–junto con otros  documentos de momento– pasan a ser  considerados fuentes adecuadas. parainvestigar  la vida  de  Jesús. Se  considera  que la  primera búsqueda  del  Jesús histórico  estabaguiada  más   por  argumentaciones   filosóficas  que   por  pruebas   filológica  o   históricas.  Sedesarrolla el lugar de las ciencias auxiliares y los  criterios de historicidad de los documentos. Seescriben nuevas vidas  de Jesús con el marbete de  «Jesús histórico». El Jesús que  se describe esel de un judío de su tiempo.
  149. 2.3.1. Los inicios: la «Nueva Pregunta» sobre el Jesús histórico
    El  20 de  octubre  de 1953,  Ernst  Käsemann, entonces  profesor  en Göttingen  y  más tarde  enTübingen, pronunció una célebre  conferencia en Marburgo con el  título «El problema del Jesús histórico», para profesores  que, como él,  habían sido alumnos de  Bultmann. Su argumentaciónsupuso un giro en la investigación de los  evangelios en relación con la vida de Jesús. Käsemannquería lograr una vía media entre  el planteamiento historicista y positivista de la teología liberaly  la posición  antihistórica  y fideísta  de  la teología  kerigmática  de Bultmann.  El  Jesús de  lahistoria, dice, es  precisamente la garantía de que  la salvación no es una elaboración  humana –una idea–,  sino  que viene  de Dios.  La aparición  de Jesús  implica  una cristología  en cuantoexige una opción  sobre su persona como  soporte de la palabra  de Dios. Eso obliga  a hacer unanueva pregunta sobre el Jesús histórico.
  150. La  conferencia de  Käsemann
    suele considerarse  el  punto de  partida  de lo  que  se llamará  la«New Quest». Además de estos  trabajos de diversos discípulos de Bultmann –E. Käsemann, J.Jeremias, G. Borkmann,  etc.– tienen en ella una  gran importancia el acopio  de nuevas fuenteshistóricas  –especialmente  por  los descubrimientos  de  Nag-Hammadi  y  Qumrán–,  y  otrosmodelos  de investigación,  como  la labor  de  la exégesis  escandinava,  con sus  estudios  de  latradición  oral  judía  y  sus  formas  de  transmisión,  los  trabajos  de  algunos  autores  sobre  laconducta y  las condiciones  sociológicas que  han propiciado la  transmisión de  los textos  y losestudios sobre Jesús realizados por estudiosos judíos.
  151. La investigación comporta  también un «método».
    De  la misma manera que  Bultmann se sirviódel método de  la «crítica de las  formas», para descubrir  el ambiente en que  se había predicadode Jesús  una  determinada cualidad,  ahora se  impone  la «crítica  de la  redacción»,  que señalacómo  los  evangelistas   componen  el  bagaje  recibido  de  la   tradición  y  lo  proponen  a   susdestinatarios.  Como  «criterio»  de  investigación   histórica  se  propone  el  de  discontinuidad:aquello que encontramos en  los evangelios y que no puede  derivar sin más de la tradición judíani puede atribuirse a la comunidad primitiva, tiene que venir de  una personalidad extraordinaria,es  decir,  de  Jesús.  Por  tanto,  aunque  hay  un  cierto   retorno  a  la  «primera  búsqueda»,  lasdiferencias con ésta  son grandes pues,  frente al historicismo antiteológico  de la primera época,ahora la  motivación  teológica de  los años  correspondientes a  la  etapa bultmanniana  sigue enbuena medida  vigente. Los autores  de este periodo  intentan subrayar la  significación teológicade lo que se podía decir del Jesús histórico, tal como fue proclamado por la primitiva Iglesia.
  152. 2.3.2. El desarrollo: La «Third Quest» y el Jesús histórico
    A partir de  los años ochenta surge un  renovado interés en la  figura del Jesús de la  historia, queha venido  a ser llamada por  algunos «Tercera búsqueda»  (o la «Tercera  pregunta»: «Tercera»,en relación  a las  dos anteriores,  que pasaron a  llamarse «Primera,  o Vieja»,  y la «Segunda,  oNueva»; «Pregunta», con referencia a  la expresión inglesa que se acuño y que, en  castellano, hasido traducida  de las dos  maneras). Los precedentes  inmediatos hay que  buscarlos en los  añossetenta, cuando  se  publican estudios  sobre Jesús  con intereses  socio-políticos, cristológicos  ehistórico-religiosos, entre  los que destacan aquellos  que encuadran el  ministerio de Jesús  en elambiente  judío   del  siglo   I.  El  desencadenante   fue,  en   gran  medida,   el  mayor  y   mejorconocimiento de las fuentes evangélicas y de su contexto judío y helenista.
  153. fuentes judías
    En concreto, se conocen mejor las  «fuentes judías». Han sido muchos los descubrimientos en loque   a  la   literatura  judía   se   refiere  y   en   especial  a   lo   que  se   denomina  la   literaturaintertestamentaria. En  ésta se  incluyen los  escritos de  Qumrán, que  testimonian el  pluralismoque existía  en  el judaísmo  de los  tiempos  de Jesús,  y los  apócrifos del  Antiguo  Testamento,obras  claves  para conocer  el  judaísmo  del  que  surgieron el  cristianismo,  por  un  lado,  y  eljudaísmo rabínico  por  otro. Estos  textos ponen  de  relieve la  vitalidad de  la  religión judía  entiempos de Jesús,  mucho más rica de  la que se deduce de  una lectura de los  Evangelios que notenga presente este contexto. Al mismo tiempo, muestran también la riqueza y la originalidad dela  doctrina  de  Jesús  expuesta  en  los Evangelios.  Dentro  de  este  apartado  se  puede  incluir también la literatura  rabínica –que, aunque  fue puesta por  escrito más tarde,  hacia el siglo IIId.C.,  es  imprescindible  para  el  conocimiento  del  judaísmo  del  siglo  I–,  y   los  targumim,traducciones de la  Biblia al arameo, que  permiten entender mejor el  modo en que se  utilizabanlas Escrituras en  esa época. Finalmente, hay  que anotar el creciente  interés por Flavio Josefo  y su revalorización como historiador.
  154. fuentes  grecorromanas
    Existen  también  mejores  conocimientos  de  las   «fuentes  grecorromanas».  Ahora  teneos  unmejor  conocimiento del  ambiente helenístico  que  se vivía  en buena  parte de  la  Palestina delsiglo I.  A pesar  de ser  territorio judío, desde  que fue  invadida por  pueblos mediterráneos quetenían  en  común  una  misma  lengua   y  una  misma  cultura,  Palestina  no  quedó  aislada   deinfluencias helenísticas. De  ahí que se  hayan extendido al estudio  de los textos evangélicos  losrecursos a  fuentes  de procedencia  helenística. El  estudio de  los papiros  mágicos griegos,  porejemplo, ha  servido para  ilustrar la religiosidad  popular del  mundo mediterráneo  (actitud antelas enfermedades, demonios, espíritus malignos y benignos, amuletos,  etc.). Los textos retóricosgrecorromanos (en especial  los Progymnasmata de Theón), que  enseñan muchos aspectos de  laeducación helenística y  de las escuelas  filosóficas griegas, han puesto  de manifiesto un tipo  deeducación  muy  extendida  por  todo  el  Mediterráneo,  en  el  que  los  predicadores  itinerantesocupaban un  puesto destacado. De  todas formas, se  debe tener en  cuenta que los papiros  a losque se recurre  son tardíos (siglo  II-IV d.C.), y los  textos retóricos con los  que se comparan  lasfuentes  evangélicas  han  sufrido  numerosas  reelaboraciones, por  lo  que  estas  fuentes  debenaducirse con mucha cautela.
  155. literatura apócrifa
    También se  tienen más  pruebas de la  «literatura apócrifa».  Se trata  de textos extra-canónicos:los los apócrifos del Nuevo Testamento  y los códices de Nag-Hammadi, una biblioteca gnósticaque apareció en Egipto  en 1945. Para algunos autores cobran especial  importancia el Evangelioapócrifo de  Pedro y el  papiro Egerton, que  contiene el  hipotético Evangelio de  la Cruz, y  –araíz de su  aparición en Nag  Hammadi– el Evangelio de  Tomás, el de  Felipe y el Apócrifo  deJuan.  Estos   evangelios  gnósticos  contienen   una  doctrina   tan  deformada  sobre   Jesús  quedifícilmente se pueden  tener como históricos. Sin  embargo, la comparación con  los Evangelioscanónicos nos  muestra  el camino  que siguió  la verdadera  fe; además  nos proporcionan  datossobre el ambiente del momento que no se pueden desdeñar.
  156. descubrimientos arqueológicos
    Finalmente, hay que  servirse también de  los «descubrimientos arqueológicos». Son  de especialinterés  los que  provienen de  las  excavaciones que  se están  llevando  a cabo  en Galilea,  muyilustrativas para un mejor conocimiento de esta helenizada región de Palestina en el siglo I.Hay que advertir  que las respuestas  a la historicidad de  los relatos no  son las mismas en  todoslos  investigadores. En  cambio, sí  se puede  afirmar  que, en  general, la  investigación  sobre elcontexto  de la  vida de  Jesús  viene a  confirmar lo  que  está ya  presente  en los  Evangelios; odicho, de otra forma, la investigación ha mostrado  que se puede escribir una vida de Jesús y quelos Evangelios son una fuente fiable para hacerlo.
  157. 3. RECAPITULACION
    **********************************
  158. La Pontificia  Comisión Bíblica, en el  documento «La interpretación  de la Biblia  en la Iglesia»(1993),
    llevó   a  cabo   una   evaluación  de   estos  métodos   y  acercamientos,   señalando  susaportaciones  y  sus  límites.  Concluía  abogando  por  una   continuidad  en  los  esfuerzos  paraahondar en  la Palabra  de Dios,  esfuerzos que  no pueden  renunciar a la  historia:   «La Palabraeterna  –señala el  documento–  se ha  encarnado  en una  época  precisa de  la  historia, en  unmedio   social   y   cultural   bien   determinados.  Quien   desea   comprenderla,   debe   buscarlahumildemente  allí  donde  se  ha  hecho  perceptible,  aceptando  la  ayuda  necesaria   del  saberhumano.  Para  hablar a  hombres  y  mujeres,  desde  el  tiempo del  Antiguo  Testamento,  Dios utilizó todas  las  posibilidades del  lenguaje humano;  pero al  mismo tiempo,  debió  someter supalabra a  todos los  condicionamientos de  este lenguaje.  El verdadero  respeto por  la Escriturainspirada  exige  que  se cumplan  los  esfuerzos  necesarios  para  que  se  pueda  captar bien  susentido». Al mismo tiempo, recuerda que la finalidad de la exégesis supera el mero análisis: «Laexégesis católica no  tiene el derecho de  asemejarse a una corriente  de agua que se  pierde en laarena de  un análisis  hipercrítico. Tiene que  cumplir, en  la Iglesia y  en el  mundo, una funciónvital, la de contribuir a una transmisión más auténtica del contenido de la Escritura inspirada».
  159. Teniendo esto  presente, el  recorrido sumario por  la investigación  de los Evangelios  que se  hadesarrollado en los dos últimos siglos puede servir cuando menos para vislumbrar tres cosas  queestán latentes en  toda la investigación.
    • 1. En  primer lugar, el estudio nos  ha hecho conscientes deque el contenido  de los Evangelios ha resistido, y  resiste, los embates de la crítica  histórica.
    • 2. En segundo  lugar, nos  ha  permitido  también ver  que  la investigación  sobre  los  Evangelios querealizan  los  diversos  autores  acaba  muchas   veces  en  una  interpretación  del  relato  que  escreación del  investigador y  que no  concuerda con la  que viene  narrada en  los Evangelios.
    • 3. En tercer lugar, también es fácil ver que a veces  esta investigación se queda en aspectos meramentehumanos. El Jesús de los Evangelios que pueden describir es un maestro extraordinario, lleno decualidades,  que, insertadas  en su  momento  histórico, son  incluso  capaces de  traspasarlo. Sinembargo, Jesús  es  más que  un maestro  extraordinario.  Como confesó  San Pedro,  Jesús  es elHijo de  Dios (Mt  16,16). Y  esto,  no es  fruto de  la investigación  histórica sino  una gracia  deDios.
  160. Este marco histórico puede, debe, servir para situar los motivos  más sistemáticos que se trataránen los siguientes  temas, y que  están presentes en una  lectura actual de los  evangelios:
    el modode  leer los  evangelios –como  testimonio  histórico sobre  y  también como  predicación  sobreJesús–, y las la metodologías de investigación tanto históricas como literarias.
  161. 4. LOS MÉTODOS EN LA INVESTIGACION DE LOS EVANGELIOS
    En  el  capítulo  anterior se  ha  visto  cómo,  en  el  marco  de  la investigación  moderna  de  losevangelios, aparecieron un conjunto de metodologías que ponían de manifiesto algún  aspecto delos evangelios que antes se  había pasado por alto. Se ha notado también  que esas metodologías,en  su origen,  iban  unidas a  prejuicios  sobrenaturales.  Sin embargo,  es  posible, al  menos  encierta medida,  servirse de la  metodología histórica y literaria,  que al fin  y al cabo  es la mismaque se aplica a la investigación de los textos del pasado, sin caer en  los prejuicios racionalistas aultranza. Para  saber lo  que Dios ha  querido comunicarnos tenemos  que averiguar  «lo que  hanquerido decir  los autores  de los  textos» (Dei  Verbum n.  12).
  162. Y  para saber  qué es  lo que  hanquerido decir los autores  de los textos es necesario estudiar en  su contexto histórico la obra quehan  llevado  a   cabo:  sus  fuentes,   su  labor  redaccional,  etc.     Precisamente  aquí  podemosencuadrar  las  diferentes  metodologías  exegéticas.  Para  clasificarlas   de  algún  modo,  puedeestablecerse el siguiente esquema:
    • 1. Análisis  literario
    • 2. Un  aspecto muy importante  de la  investigación se refiere  a la  «crítica histórica».
    • 3. Finalmente, hay  que anotar que prácticamente  cada método de investigación  de los textos seha aplicado  a los  evangelios.
  163. Análisis  literario
    Aunque  tiene  asociados normalmente  componentes históricos,  pues, alfin y al  cabo se ocupa  de un texto del  pasado, el trabajo, sobre  todo es de carácter  literario. Sesuele  distinguir  entre  las  metodologías   de  corte  diacrónico,  de  las  metodologías  de  cortesincrónico.  Las de  corte  diacrónico se  centran  en la  historia  o formación  del  texto. Aquí  seencuadran la crítica textual, la crítica histórica, la crítica de  las fuentes, la crítica de las formas yla crítica de la redacción. El  estudio sincrónico, por su parte, trata al texto prout  iacet como unaunidad coherente,  prescindiendo  de su  evolución histórica.  Los trabajos  que se  encuadran  eneste ámbito tratan  de estudiar las relaciones  entre los elementos  constitutivos de un texto  y suslíneas  de significado.  Los  análisis más  importantes  utilizados hoy  día  en este  ámbito  son elnarrativo,  el   retórico   y  el   semiótico.  Hay   autores  que   tienen  estas   metodologías  comocorrectoras  de  la  metodologías  histórico  críticas  (es decir,  diacrónicas),  mientras  que  otrospiensan que son una  parte de la crítica literaria en los análisis de corte histórico crítico.
  164. crítica histórica
    Un  aspecto muy importante  de la  investigación se refiere  a la  «crítica histórica». No  se   seocupa tanto del texto como de la historia que está detrás del texto. De lo que se trata es de llegar,partiendo de la  forma actual y  de los estadios de  desarrollo, a los  hechos y acontecimientos deque  habla  el  texto.  El  camino  más  desarrollado  es  el  de  la  aplicación  de  los  criterios  dehistoricidad en la  investigación de las  acciones de Jesús narradas  en los evangelios. Una  sendaderivada de  estos estudios son las  nuevas biografías de  Jesús, incluidas en  lo que podría  ser elgénero literario el Jesús histórico.
  165. Finalmente, hay  que anotar que prácticamente  cada método de investigación  de los textos seha aplicado  a los  evangelios.
    Así,  por ejemplo,  un acercamiento que  se ha  abierto paso  sobretodo desde  1960 es  la historia de  los efectos  del texto  o Rezeptionsgeschichte. En  los últimosaños, está cobrando gran vigor el  análisis socio retórico. Y así, otros muchos. Quizás uno  de losmás significativos, aunque no  se mencione muchas veces en las introducciones  de este tipo, seael de la tradición oral que precede a los evangelios
  166. Vamos a recordar brevemente los presupuestos de los más importantes movimientos.
    • 1. LA  CRITICA TEXTUAL
    • 2. LA DIACRONIA O (PRE)HISTORIA DEL TEXTO
  167. 1. LA  CRITICA TEXTUAL
    • El  primer paso  para  leer un  texto  es fijar  el  texto mismo.  En  el caso  de  textos antiguos  nocontamos con  los originales, sino con  copias. Y las  copias no siempre  coinciden. La labor queintenta elucidar el texto original se denomina crítica textual. 
    • Por lo  que respecta  al Nuevo  Testamento, contamos  con multitud  de textos  manuscritos y  decitas en las  obras de los Padres  de la Iglesia; además, en  diferentes idiomas, como el  griego, ellatín, el  siríaco  o el  copto. El  caso del  Nuevo  Testamento es  especialmente complicado:  hayunos 59 manuscritos  que lo contienen  entero, y unos 2.000  que tienen tan  sólo los Evangelios.Entre estos, ninguno concuerda exactamente en todos los detalles con  otro. La labor de la críticatextual consiste, pues,  en determinar cuál  es el texto más  fiable, seleccionando o  valorando lasdiferentes variantes. Este estudio, además, nos sirve también para verificar el cuidado con que latradición ha transmitido algo tan central como es el texto bíblico.
    • De todos modos,  en el caso del Nuevo  Testamento también debe decirse que  la mayor parte delas  variantes son  intrascendentes  para  el  sentido del  texto,  y  que se  deben  a  errores  de loscopistas, incomprensiones  en la  lectura de  un texto  al copiarlo,  deseos de corregir,  explicar oglosar, etc. Como dijo  Hort, un famoso estudioso  del siglo XIX, 7/8 partes  del texto del NuevoTestamento no plantean ningún problema textual, y en el resto hay tan sólo divergencias de pocaimportancia.  En resumen,  sólo  200 de  entre  las casi  200.000  variantes conocidas  tienen  unacierta relevancia.
    • Un ejemplo  sencillo pero ilustrativo: la  segunda parte de  Lc 9,10. La  traducción de la SagradaBiblia  editada  por  la   Facultad  de  Teología  de  la   Universidad  de  Navarra  dice:  «Cuandovolvieron los apóstoles,  le contaron todo lo  que habían hecho; y,  tomándolos consigo, se  retiróaparte hacia  una ciudad llamada  Betsaida». Los testimonios  más importantes dicen  «hacia unaciudad llamada  Betsaida», pero  en otros manuscritos  o citas  de los  Padres podemos encontrartambién  las  siguientes  lecturas:  «hacia   un  pueblo  denominado  Betsaida»,  «hacia  un  lugardesierto», «hacia un pueblo llamado Betsaida,  hacia un lugar desierto», «hacia un lugar desiertode la ciudad llamada Betsaida», «hacia un lugar llamado Betsaida», «hacia  un lugar de la ciudadllamada  Betsaida»;  o simplemente  se  omite  todo.  La crítica  textual,  siguiendo  una  serie decriterios, tratará de dilucidar cuál es el texto con más probabilidades de ser el original.
  168. 2. LA DIACRONIA O (PRE)HISTORIA DEL TEXTO
    • Una vez determinado  el texto, comienza el  análisis propiamente dicho.  Para ello contamos conuna serie de metodologías.  Unas se encuadran en la llamada diacronía  o análisis diacrónico. Lapalabra diacronía, de origen griego,  significa «a través» o «a lo  largo del tiempo», y, en nuestrocaso, hace referencia a los orígenes o formación histórica de los textos que estamos estudiando.
    • Cuando hablamos de una obra escrita esto es más  fácil de entender. Normalmente un libro no seescribe  de un  tirón.  Antes  hay una  selección  de  material,  escrito u  oral,  propio  o prestado.Después se establece  entre ellos un orden, según  una idea del redactor. Por  último, se pone porescrito. El estudio de este proceso  nos puede llevar así a preguntarnos por las fuentes  de las quese ha servido  el redactor de una  obra escrita, por las  formas literarias en las  que se expresa esematerial, por la forma y las capas de redacción de dichos relatos.
    • En cuanto a los Evangelios en general, y a los sinópticos en particular, el estudio de este procesoes más interesante, si cabe, porque podemos comparar textos que hablan de lo mismo pero de unmodo diferente.  El análisis del  «qué» y del  «cómo» de cada  evangelista nos puede  llevar a un«porqué»: la idea o mensaje que quiere transmitir el  autor final del texto y, por tanto, su propiaconcepción  o  teología    acerca  de  lo  que  está  escribiendo.  Así  se  entiende  mejor  que  unpresupuesto fundamental de  la diacronía es  que comprender un  texto equivale a reconstruir  suorigen y reconocer las distintas fases de su formación.
    • A  continuación trataremos  una  a  una las  diferentes  corrientes que  se  integran en  el  análisisdiacrónico.  Las  veremos según  el  orden  cronológico  de su  aparición,  que  no  tiene por  qué coincidir con  el  orden de  su aplicación  a los  textos. Además,  ha de  tenerse en  cuenta que  laaparición o  sistematización de  cada una de  estas corrientes  no ha  suprimido las que  ya había.Simplemente hay una prevalencia  de una en el tiempo, y que  normalmente integra o supone lospresupuestos o los resultados de las anteriores.
  169. 2.1. LA CRITICA DE LAS FUENTES O «CRITICA LITERARIA»
    • Los  Evangelios sinópticos  son tres:  Mateo,  Marcos y  Lucas. Se  les  llama sinópticos  porque,puestos uno al lado  del otro, en un golpe de vista  (syn-opsis), se perciben enseguida diferenciasy semejanzas.  A  veces relatan  cosas distintas;  a veces  lo mismo,  pero de  modo distinto.  SanJuan coincide  en algunos  episodios  con los  sinópticos, pero,  en general,  cuenta cosas  que noestán recogidas en los otros tres  Evangelios. Uno podría preguntarse entonces: ¿qué fuentes hanusado estos relatos?; ¿hay una única fuente?
    • Estas preguntas  ya fueron planteadas  y respondidas  en los inicios  del cristianismo  por autorescomo Orígenes, en el siglo III, con su Contra  Celso, o San Agustín, a inicios del siglo V, con suDe consensu evangelistarum. La crítica de  las fuentes recogió, muchos siglos después, el relevode  estos planteamientos,  aunque  postulándolos  de un  modo  nuevo, con  independencia  de  latradición recibida. Con estos estudios vino a la luz la primera de las corrientes histórico-crítica.
    • La crítica  de las fuentes lo  que plantea es  investigar las tradiciones  escritas que se  encuentranen la prehistoria de estos textos, reconstruyéndolas en la medida de lo posible e investigando sus«acentos» y la «situación vital» en la que han aparecido.  Concretamente, postula que el AntiguoTestamento hace referencia a una serie de tradiciones y a los ambientes en las que han aparecidoy se han desarrollado. Por ejemplo,  las que habrían originado el Pentateuco serían  la sacerdotal,la profética,  etc. Por lo  que respecta  al Nuevo Testamento,  estos estudios son  más abundantescuando  tratan  de las  fuentes  de  los  sinópticos,  estudio  éste  que  ha derivado  en  la  llamada«cuestión sinóptica». Nos detendremos en ellos.
  170. En líneas generales, los autores que se han dedicado a la  crítica de las fuentes hablan, por lo querespecta a los Evangelios sinópticos, de la existencia de:
    • a)  Un material  común  a los  tres,  llamado de  triple  tradición. Por  ejemplo:  los  relatos de  laPasión  o el  milagro de  la  tempestad calmada.  En  general, incluye  casi todo  el  Evangelio deMarcos.
    • b) Un material común  a Mateo y Lucas, ausente  de Marcos, llamado de doble tradición,  que sedenomina en  muchos manuales «Q» (esta  letra es la  abreviatura de la  palabra alemana Quelle,que significa «fuente»). Por ejemplo: el discurso de la montaña.
    • c) También  hay  un material  propio de  cada evangelista:  el que  más tiene  es Lucas  (unas  50perícopas,  como, por  ejemplo,  las  parábolas del  buen  samaritano y  del  hijo  pródigo); luegoMateo (unas  30 perícopas,  como, por ejemplo,  el pasaje  de la adoración  de los  magos); y porúltimo Marcos (son muy pocas, como, por ejemplo, la curación del sordomudo de Mc 7,2-37).
  171. Junto a esto,  también se ve  una diferencia en cuanto  a la sucesión  y al orden del  material y encuanto a  la formulación.  Por un  lado, en  ocasiones coincide, a  grandes rasgos,  el orden  de lonarrado en Mateo, Marcos y Lucas, pero, por ejemplo, cuando el  orden cambia, entre ellos se dala  peculiar característica  de  que  Mateo y  Lucas  nunca  coinciden frente  a  Marcos.  Por otro,Mateo y Lucas suelen tener un mejor estilo frente a Marcos en los pasajes comunes.Teniendo estos  datos en  cuenta, a lo  largo de  la historia se  han sostenido  diversas teorías quetratan de explicar el tema de las fuentes:
    • 1. San Agustín,  en su De consensu  evangelistarum, resumiendo lo dicho por  otros Padres de laIglesia, plantea  una hipótesis basada en  el orden canónico  de los libros: Mateo  fue el primero,Marcos  hizo  un   resumen  teniendo  presente  la  predicación  de   Pedro,  y  Lucas  escribió  elEvangelio para los paganos:
    • 2. Las  primeras  hipótesis críticas,  que datan  del siglo  XVIII, postulan  fundamentalmente dostipos de relaciones  entre los Evangelios:  unas hablan de interdependencia  entre ellos; otras,  defuentes independientes anteriores.
  172. San Agustín,  en su De consensu  evangelistarum, resumiendo lo dicho por  otros Padres de laIglesia, plantea  una hipótesis basada en  el orden canónico  de los libros: Mateo  fue el primero,Marcos  hizo  un   resumen  teniendo  presente  la  predicación  de   Pedro,  y  Lucas  escribió  elEvangelio para los paganos:
    «Estos  cuatro  evangelistas  son  conocidísimos  en  todo  el  orbe  de  la  tierra.  (...)  Éste  es  el  orden  en  que escribieron, según se acepta tradicionalmente: el primero Mateo, luego Marcos, en tercer lugar Lucas, y por último Juan. En consecuencia, fue uno el orden por lo que a conocer y anunciar el Evangelio, y otro por lo que a escribirlo se refiere. En su conocimiento y anuncio fueron los primeros quienes, siguiendo al Señor, presente  corporalmente,  le  oyeron   hablar  y  le  vieron  obrar,  y   fueron  enviados  por  él  en  persona  a evangelizar.  En  cuanto  a  ponerlo  por  escrito  c  que  hay  que  creer  que  aconteció por  mandato divinoc  , ocupan los lugares extremos dos de los elegidos por el Señor antes de su pasión: Mateo el primero, Juan el último. Los dos restantes no pertenecían al número de aquéllos; no obstante, habían seguido a Cristo que hablaba en ellos, por lo que han de ser abrazados como hijos» (De consensu evangelistarum, 1,1-2).
  173. 2. Las  primeras  hipótesis críticas,  que datan  del siglo  XVIII, postulan  fundamentalmente dostipos de relaciones  entre los Evangelios:  unas hablan de interdependencia  entre ellos; otras,  defuentes independientes anteriores.
    • a) Entre  las primeras,  una  de las  más difundidas  hoy día  es la  que postuló  el alemán  JohannJakob  Griesbach  (1745-1812):  según  él,  Mateo  habría  sido   el  primero  en  escribir;  Lucas,conociendo a Mateo, habría  escrito después su relato; por  último, Marcos, conociendo los otrosdos, habría  redactado  el suyo.  Ésta es  una teoría  formal; coincide  en  el fondo  con la  de SanAgustín, aunque cambiando  el orden de  los Evangelios. F. Baur,  fundador de la escuela  liberalde  Tubinga, quiso  ver  aquí confirmada  su teoría  acerca  de la  primera  iglesia: en  ella  habríaexistido  una corriente  judaizante,  cristalizada  en  el Evangelio  de  Mateo,  y  una helenizante,reflejada en el Evangelio de Lucas; el Evangelio de Marcos sería como una síntesis «católica».
    • b) Entre  las segundas,  una de  las  más seguidas,  sobre todo  hasta 1970,  ha sido  la de  las dosfuentes. Se ha  desarrollado entre finales del siglo XIX  y el primer cuarto  del siglo XX. BurnettHillman Streeter,  en su  libro The  Four  Gospels: A  Study of  Origins, de  1924, la  formula delsiguiente  modo:  En   el  origen  de  los   Evangelios  hay  cuatro  fuentes   independientes:  «Q»(versículos comunes  a Mateo y Lucas),  «L» (fuente original  de Lucas), «M»  (fuente propia deMateo), Marcos  (compuesto en  Roma hacia  el 66).  La combinación  de L  más Q  habría dadoorigen  al Proto-Lucas.  Este Proto-Lucas,  más  Marcos, más  un  documento recogido  ahora enLucas  1-2, habría  dado origen  al actual  Lucas.  Más tarde,  la combinación  de  Q más  M másMarcos habría originado el Evangelio de Mateo.
  174. La hipótesis señalaría  las diversas etapas en las  que se forjó el  cristianismo primitivo. Hoy día,los seguidores  de esta  teoría, en  general, trabajan  con el  presupuesto de  base de  la existenciaoriginaria de  una fuente Q  y de Marcos.  Sin embargo, hay  que tener en  cuenta que  esto no esmás que una hipótesis de trabajo: es importante no confundir explicaciones con pruebas.Como conclusión podemos decir que actualmente:
    • a)  Se  tiende  a disociar,  en  lo  posible,  los  aspectos  literarios  de los  aspectos  ideológicos  ohistóricos.
    • b) Se  tienen presentes las  diversas teorías a  la hora  de enfrentarse a  los textos –ya  que todastienen cierto fundamento–, y se propone la que podría explicar mejor  el significado de un textodeterminado.
  175. 2.2. LA CRITICA DE LAS FORMAS O «FORMSGESCHICHTE»
    • La crítica de  las formas es, en la  práctica, la rama de los  métodos histórico-críticos que más  hainfluido en el  siglo XX, tanto en la  exégesis como en los  comentarios bíblicos. De hecho, es  latemática  que  se  encuentra  de  fondo  en  Dei  Verbum  n. 19.  En  sus  orígenes,  sus  máximos representantes  han sido,  por lo  que  respecta a  los Evangelios,  Martin  Dibelius, Karl  LudwigSchmidt  y  Rudolph  Bultmann,   que  publicaron  sus  primeros  desarrollos   sistemáticos  justodespués de la Primera Guerra Mundial, los dos primeros en 1919 y el tercero en 1921.
    • Estos autores, además de asumir los criterios de la crítica  de las fuentes, postularon la existenciade  una  etapa  oral  anterior  a  los  Evangelios  escritos,  consistente  en  la  predicación  de laspalabras  y   los  hechos  de   Jesús,  y  llevada  a   cabo  en  diferentes   contextos:  litúrgico,  depredicación a  los paganos, de  predicación a los  judíos, de controversia,  etc.; la mayor  parte sehabría dirigido a cristianos. Según ellos, la predicación se sirvió de las llamadas formas menores(literatura popular),  asociadas a  unos contextos  u ocasiones  determinadas (Sitz im  Leben), lascuales  transmitidas  oralmente,  desarrolladas  e  interpretadas,  pasaron  a  formar  parte  de  losEvangelios  escritos, ya  separadas de  sus contextos  originales.  Los Evangelios  serían, de  estemodo, como  antologías o colecciones  de pequeñas  unidades literarias –por  ejemplo: dichos,parábolas,  historias  de curaciones,  exorcismos–  que  podrían ser  aisladas  unas  de otras.  Lacrítica de  las formas  lo que  trataría es  de reconstruir la  forma original  de esas  unidades y  loscontextos de uso.
  176. Aunque  Bultmann y  Dibelius  denominan  y clasifican  estas  formas  de un  modo  ligeramentediferente, de modo general, las podemos  dividir en «transmisión de palabras» y «transmisión deacciones».
    • a)  Dentro de  la transmisión  de  palabras tenemos  las parábolas  (por  ejemplo, la  de la  ovejaperdida de Lc 15), los dichos (por ejemplo, la instrucción  sobre la reconciliación de Mt 6,14-15:«Que si vosotros perdonáis  a los hombres sus ofensas,  os perdonará también a vosotros vuestroPadre celestial;  pero si no perdonáis  a los hombres,  tampoco vuestro Padre  perdonará vuestrasofensas») y las parénesis o exhortaciones (Mt 18,10:  «Guardaos de menospreciar a uno de estospequeños; porque  yo os digo que  sus ángeles, en los  cielos, ven continuamente  el rostro de miPadre que  está en los cielos»).  Bultmann clasifica los  dichos en sapienciales  (Mc 3,24-26: «Siun reino  está dividido contra  sí mismo, ese  reino no  puede subsistir. Si  una casa está  divididacontra sí  misma, esa casa  no podrá subsistir.  Y si Satanás  se ha alzado  contra sí mismo  y estádividido, no puede subsistir, pues  ha llegado su fin»), proféticos (Lc  7,22-23: «Y les respondió:—Id y  contad a  Juan lo  que habéis  visto y oído:  Los ciegos  ven, los  cojos andan,  los leprososquedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, se anuncia a los  pobres la Buena Nueva;¡y dichoso  aquel que no  halle escándalo en  mí!“»), legales  (Mt 5,31-32: «También  se dijo: Elque repudie  a su mujer,  que le dé  acta de divorcio.  Pues yo os digo:  Todo el  que repudia a  sumujer, excepto el  caso de fornicación, la  hace ser adúltera; y el  que se case con  una repudiada,comete adulterio»),  los  que empiezan  con «yo  os digo»  y comparaciones  (Mc 8,35:  «Porquequien quiera salvar  su vida, la perderá;  pero quien pierda su  vida por mí  y por el Evangelio,  lasalvará). Los dichos, además, no transmitirían normalmente grandes discursos.
    • b)  En  cuanto  a  la  transmisión de  acciones,  se  suelen  señalar  dos  tipos,  los  paradigmas  oapotegmas,  que son  una  mezcla  de  dichos y  hechos,  y  los relatos  propiamente  dichos.  Los«paradigmas»  (así  los llama  Dibelius)  o  «apotegmas»  (Bultmann)  son narraciones  breves  ysimples,  dirigidas hacia  un  final,  que  es una  frase  de  Jesús que  las  redondea  explicando elsignificado.  Se  parecen   en  su  forma   a  los  chreía,  dichos   de  los  filósofos  paganos.   Sonparadigmas, por  ejemplo, el relato  del joven rico (Mc  10,17-31), donde Jesús  concluye: «¡Quédifícilmente entrarán  en el  Reino de  Dios los  que tienen  riquezas!»; el de  Marta y  María (Lc10,38-42),  que  concluye   con  «Pero  una  sola   cosa  es  necesaria»;  el   de  los  publícanos  ypecadores, que acaba con «No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores» (Mt 9,13).
  177. La otra  categoría  es la  de los  relatos.
    • Tiene  categoría de  relato la  narración de  los milagros.Aquí el relato en  sí contiene en sí la enseñanza,  que debe buscarse en la misma  forma narrativa del pasaje; también entran  en este grupo lo que  Dibelius denomina leyendas (las que  señalaríancomo actúa Dios a  través de la figura de Jesús;  por ejemplo, Jesús a los 12 años  en el Templo);los mitos (categoría específica  de Dibelius: serían las referencia a Jesús como  figura divina; porejemplo, la Transfiguración);  etc. Se percibe en la misma  denominación de las unidades que  suconcepción tiene muchos componentes de la ideología de quien la propone.
    • Examinado  con  atención,  podemos  afirmar  que   el  método  funciona  con  dos  presupuestoscentrales, ligados  a lo  que llaman  Sitz im Leben.  Por un  lado, se  presupone que estas  formas,anónimas, circulaban ya en la primera comunidad, de tal modo que los evangelistas habrían sidomeros «recopiladores». Por otro, que estas formas no tendrían como primera  finalidad conservarel recuerdo de los acontecimientos ocurridos al Jesús histórico, sino la predicación.
  178. La Pontificia Comisión Bíblica
    • ya hizo explícito en su documento La interpretación de la Bibliaen la  Iglesia, de  1993, que la  «historia de  las formas» funciona  con unos  axiomas de  partida,que  tienen detrás  una  idea o  presupuesto  antisobrenatural de  lo  que fue  la Iglesia  primitiva(especialmente  Dibelius  y  Bultmann).  Según  este  presupuesto,  aquella  Iglesia  primitiva  nohabría  tenido  miedo a  mitologizar  a  Jesús, y  los  textos  serían  un fruto  de  ese  proceso;  lospredicadores, personas anónimas, habrían funcionado de un modo carismático,  construyendo lasformas según sus necesidades.
    • A este  respecto, hay que  decir que  estas ideas ni  siquiera desde  un punto de  vista sociológicoestán planteadas  con  objetividad. La  Iglesia desde  el  principio fue  autocrítica y  autoritativa,aceptando o rechazando sin  ningún tipo de arbitrariedad lo  que fuera acorde o disconforme conlos hechos que habían  sucedido. Bultmann, concretamente, se concentra casi exclusivamente enla  creatividad «funcional»  de  estas formas,  según  la situación  y  las necesidades  ambientales(Sitz im  Leben) de  la evangelización  llevada a cabo  por comunidades  cristianas más  antiguas.Sin embargo, el origen  y el uso de las relatos es «intraeclesial»,  y se encuentra ya en la liturgia,por ejemplo.
    • A la crítica  de las formas podrían hacérsele  otras críticas menores, como el  hecho de que no seencuentra  una   completa  coherencia   en  la   propuesta  de   las  distintas   «formas».  Además,podríamos plantearnos otras dudas razonables:  si, como ellos dicen, todo era  oral, ¿por qué estáescrito? Estos  ejemplos muestran una  de las carencias  técnicas más importante  del método: supoco apoyo en el texto.
    • En conclusión: es cierto que la crítica de las formas sigue siendo una referencia importante, perono se  puede dejar  de tener  en cuenta  que algunos  de sus  resultados tal  vez estén  viciados  departida. Esta  idea quizá puede  ilustrarse viendo cómo  la exégesis protestante  tiene tendencia aver descrita en  el Nuevo Testamento una diversidad  de las iglesias, cosa que  probablemente noes más que  una consecuencia de  lo que sus autores  viven en el momento  presente. También esverdad, como se ha visto en el capítulo anterior, y se mostrará a lo largo de este trabajo, que estacrítica  ha   llamado  la  atención  sobre   aspectos  no  desdeñables   de  los  Evangelios,   y  que,practicada con prudencia,  no sólo es útil, sino  que es necesaria para  una mejor comprensión delos textos sagrados.
  179. 2.3. LA CRITICA DE LA REDACCION O «REDAKTIONSGESCHICHTE»
    • A mediados  del siglo  XX se  contaba ya  con un  método histórico  bastante enriquecido  por lasuma de las  aportaciones de la crítica textual, la  crítica de las fuentes y  la crítica de las formas.Sin embargo, entre 1950 y 1960, se replanteó de un modo científico la labor de los redactores enla composición de los  Evangelios. La crítica de las  formas subrayaba el proceso de  la  tradiciónoral  de pequeñas  unidades  literarias,  en  su carácter  anónimo  y  popular, considerando  a  losevangelistas   unos  meros   recopiladores.   Pero  profesores   como   Hans  Conzelmann,   Willi Marxsen  o   Günther  Bornkamm,  quisieron   poner  de  relieve   los  distintos   énfasis  que  losredactores de los Evangelios concedían a las  tradiciones que habían utilizado en sus obras, cosaque hicieron modificando y enlazando  su material, componiéndolo de un modo significativo,  esdecir, dándoles  un  sentido particular.  Estos énfasis,  según ellos,  estaban determinados  por susituación y  por la  situación particular de  su público inmediato,  esto es,  sus lectores. De  modogeneral,  se puede  afirmar que  la  crítica de  la redacción  sigue  a la  crítica  de las  formas y  lacomplementa,  y esto  en  casi  todos  los aspectos.  Para  situar  al lector,  podría  decirse  que  elnacimiento de la crítica de las formas  coincide cronológicamente con la etapa que en el capítuloprimero se ha  caracterizado por el pesimismo sobre  el carácter histórico de los  Evangelios. Lasformas  en  Bultmann, por  ejemplo,  están  al  servicio de  mostrar  cómo  los  textos del  NuevoTestamento  muestran  la  fe  en  Jesús  de las  comunidades  donde  nacen  esos  textos.  Pero  elmétodo,  bien  purificado,  puede  servir  para  describir  lo  que  en  el  capítulo  segundo  hemosdenominado segundo momento presente en la composición de los  Evangelios, el que describe lapredicación apostólica. De  manera semejante, la crítica  de la redacción coincide  con el cambiode   actitud   hacia    los   Evangelios,   cuando   se   confía    en   su   valor   histórico.    Además,metodológicamente, tiene aspectos que hacen al método eficaz para descubrir el tercer momentopresente en la composición de los Evangelios: el de la obra de los evangelistas.
    • Aunque  esta  orientación redaccional  de  los  estudios ya  la  podemos  ver  en  San Agustín,  elprimer  estudio  sistemático  importante   apareció  en  1948,  con  la   publicación  por  parte  deBornkamm de un  artículo en el  que hacía ver  cómo el relato  de la tormenta en  Mt 8,23-27 erauna  enseñanza sobre  la  «fe pequeña»  de los  discípulos,  mientras que  en  Mc 4,35-41  era  unmilagro,  cosa  que  en  Mateo  se  conseguía  con  ligeras   modificaciones  en  la  redacción  delacontecimiento. Después,  y de un modo  más metódico, Conzelmann  publicó, primero en  1952en forma de artículo y después en 1954 como volumen, su  obra El centro del tiempo. Estudio dela teología de Lucas. En 1956, Willi  Marxsen publicó en la misma línea El evangelista Marcos.Estudios  para una  historia de  la redacción  del  Evangelio, y,  en  1959, Wolfgang  Trilling  Elverdadero Israel. Estudios para una teología del Evangelio de Mateo.
    • Ya  hemos  mencionado  que  la  finalidad  de  este  análisis  consiste  en  destacar  y  explicar  lacontribución particular  de cada redactor. Para  conseguirlo habría que  fijarse por un  lado en lacomposición general  de los  Evangelios y  por otro  en sus  elementos de  estilo. Para  ilustrar loprimero, por ejemplo, podemos  fijarnos en cómo Mateo dibuja  a Jesús como maestro, cosa  quehace  poniendo el  Sermón  de  la Montaña  justo  después de  la  elección  de los  discípulos.  EnMarcos,  sin  embargo, lo  primero  son  los  discípulos.  En Lucas,  un  aspecto  determinante  loencontramos en el «camino  a Jerusalén». También es interesante  ver cómo se acentúan algunosaspectos en cada uno de los Evangelios: en Lucas, la oración; en Mateo, las obras, etc.Tal y  como está  planteada, la crítica  de la  redacción supone los  resultados de  la crítica de  lasfuentes y de las formas. El  método se articula en estos pasos: análisis individual  de cada pasaje,análisis de los enlaces entre ellos, y análisis de la composición del texto.
    • Esta investigación puede  aportar datos muy interesantes, como la  perspectiva teológica de cadaautor o el contexto  histórico en que cada autor  escribe su libro, aunque no  se deben ignorar suslímites, tales como  una excesiva dependencia de la teoría  de las fuentes, un cierto  escepticismohistórico,  exageraciones,  subjetivismo,   etc.  A  título   de  ejemplo,  habría  que   recordar  queConzelmann o Marxen, influidos por su propia visión teológica, le conceden tanta importancia  ala  orientación  de  sus respectivos  evangelistas,  que  en  ocasiones  parecen  tenerlos  como  losfundadores del cristianismo.
  180. 3. LA SINCRONIA O UNIDAD DEL TEXTO
    • Una  vez   vistos  los   métodos  histórico-críticos   nos  queda  por   ver  una   serie  de   métodoscomplementarios, que  se  han desarrollado,  aplicados a  la Escritura  –ya que  su origen  no  espropio  de  la  teología,  sino de  las  ciencias  literarias  en  general–,  fundamentalmente  en  lasegunda  mitad del  siglo  XX:  los métodos  sincrónicos.  Una  imagen de  M.H.  Abrahams  nosservirá para  hacer ver,  con pocas palabras,  en qué  consiste esta complementariedad.  Como yahemos podido  comprobar, la  metodología histórico-crítica es  como una  ventana que  nos sirvepara  ver qué  es  lo  que hay  detrás  de los  textos.  Los  métodos sincrónicos,  sin  embargo, noprestan atención  a  lo que  hay detrás,  sino que,  en cierto  modo, los  podríamos  asemejar a  uncuadro, donde  lo que  importa es analizar  lo que  allí está  representado, los puntos  de luz,  lasperspectivas,  etc.  Estos  detalles  son  los  elementos  significativos   que  se  estudian,  que  sondiferentes de  los  contextuales. El  cuadro en  sí  se ve  ya como  cosa acabada,  y  eso es  lo queinteresa,  aunque  en  él  hayan  intervenido  muchas  manos,  usando  productos  diferentes,  etc.Teniendo esto en  cuenta es más fácil  entender el porqué de la  palabra sincronía, expresión queen  griego  significa  contemporaneidad,  como  para hacer  ver  que  lo  que  se  privilegia  es  elaspecto significativo del texto en cuanto tal, por encima del histórico.
    • Una  gran  virtualidad  de estos  métodos  es  que  ofrecen  un  marco adecuado  para  mostrar  laperennidad  del  texto  bíblico.  Sin  embargo,  merece  la  pena  recalcar  que  estos  análisis  sonverdaderamente eficaces  en cuanto complementarios  al método histórico,  el cual debe  siempreconservar su primacía, ya que la revelación se ha dado en la historia.Los análisis  de  este tipo  que más  resultados han  aportando en  los últimos  años a  la exégesisbíblica  han sido  el  narrativo, el  retórico  y el  semiótico.  De  todos modos,  hay  que tener  encuenta  que  no  hay un  modelo  específico  acuñado  por  la  crítica  bíblica  según  los métodossincrónicos. Aquí expondremos los principios generales.
  181. 3.1. EL ANILISIS NARRATIVO
    El gran  auge que ha  experimentado el análisis  narrativo en los  últimos decenios se entiende  sitenemos en  cuenta  que los  estudios nunca  viven al  margen de  la cultura.  Es  cierto que  estosestudios sobre la narración son  muy antiguos; de hecho una de las  obras claves al respecto es laPoética  de   Aristóteles,  escrita  en   el  siglo  IV   a.C.  Pero  es   precisamente  en  el   contextocontemporáneo, cuando  la teoría narrativa  ha experimentado un gran  desarrollo, influyendo demodo decisivo  también en  los estudios  bíblicos. No  podía ser  de otro  modo, dado  el carácternarrativo de gran parte de los textos de la Sagrada Escritura.Elemento clave  de este  análisis es  el concepto  de «narración».
  182. el concepto  de «narración»
    • Elemento clave  de este  análisis es  el concepto  de «narración».  De un  modo bastante  general,podemos definir  narración como la descripción  de una acción.  Toda acción supone  un antes  yun después; es  decir: tenemos una situación  inicial, después una acción  determinada (palabras,hechos, etc.) y, en consecuencia, una situación  final. Así, el concepto de «cambio» es central enla   narración.   Ese  cambio   lo   originan   unos   agentes  que   actúan   en   unas   determinadascircunstancias. Cuando  examinamos los  relatos evangélicos,  ya sea  de un modo  global, ya  enalgunos  de   los  episodios,  constatamos,   además,  otro   aspecto  importante   para  el  análisisnarrativo: el lector,  normalmente, ya sabe lo  que va a suceder; al  narrador lo que le  importa noes «qué» sucede,  sino «cómo» sucede  y «por qué».  En la respuesta  a estas preguntas  es dondenormalmente  se encuentra  el  mensaje del  relato.  Pongamos un  ejemplo  sencillo: El  capítulocuarto del Evangelio  de San Juan nos  relata el encuentro entre  Jesús y una samaritana  al bordedel pozo de Sicar. La mujer  samaritana ha ido simplemente a buscar agua al pozo,  pero despuésde la  conversación con Jesús  no sólo  inicia el camino  de su conversión,  sino que se  convierteademás en apóstol que va a anunciar lo que ha visto y oído, al «posible» Mesías, a los habitantes de su pueblo. Al final,  éstos también creerán al escuchar a Jesús.  El cambio en la samaritana hasido  originado   por  ese  «encuentro   personal»  con  Jesús,   que  ha  removido   su  concienciahaciéndole reflexionar sobre su vida  pasada, la necesidad del agua para una  nueva vida, y sobresu condición  de Mesías: Jesús se  ha «autorrevelado» a  la samaritana (y,  por tanto, al lector)  alrevelarle a ésta cómo es ella misma.
    • Parece claro  que un relato no  puede describir todo  tal y como  ha sucedido; eso  sería más bienuna  película  «a  tiempo  real»,   algo  poco  factible  en  la  práctica.  Los   relatos  normalmenteindividúan y seleccionan unos hechos y unos personajes, que pasan a ser dispuestos  de un mododeterminado en  el relato. Sin embargo,  en esa selección,  en esa disposición  y en ese relatar,  elnarrador influye de  un modo determinante,  ya que el relato  está íntimamente unido  a un modode entender la realidad y a un mensaje que se quiere  transmitir. El análisis que sepa individuar ydescribir,  como  en  un  repertorio  sencillo  de  acciones   y  de  personajes,  los  elementos  queintervienen en los Evangelios nos ayudará a comprenderlos mejor.
  183. En este análisis, como se podrá comprobar por los siguientes ejemplos, será central el estudio dela sucesión de los hechos que se  relatan, ya que esa dinamicidad es guía del sentido del relato, yel punto  de vista  del narrador,  a través  del cual se  influye en  la historia  narrada, al  mostrarlasegún la perspectiva particular desde la que se relatan los acontecimientos.Veamos unos ejemplos:
    • a) En la parábola  de Lázaro y el rico (Lc 16,19-31) podemos individuardos partes, que guían la comprensión de  la narración: una de ellas describe al rico y a Lázaro  envida; la otra les  describe ya muertos. La  muerte marca un punto de inflexión  en sus vidas, peroes algo más que eso: lo que se dice en la parábola una vez muertos es clave explicativa de lo quesucedió en  vida. Cuando ambos  mueren no  se sabe muy  bien por  qué uno es  tan severamentecastigado y  el otro  premiado. Las palabras  de Abrahán,  vehículo de  las palabras de  Dios, nosguían en la  comprensión del relato. El texto  nos hace ver que la  muerte no sólo marca el  iniciode un juicio, relacionado con lo  que uno ha hecho en vida, sino que además sella las situacioneshumanas: el  rico no se  queja de  su castigo, porque  admite que  es culpable, pero  quiere seguirsirviéndose  del  pobre  para   su  utilidad  personal.  Además,  el  rico   sigue  llamando  padre  aAbrahán, pero es evidente que,  aunque éste le llama hijo, no ha  recibido la herencia: en vida noha sido pues  un verdadero hijo de Abrahán. El  rico, que conoce a Lázaro  por su nombre, no haatendido al pobre en vida. Pero el veredicto se  basa en algo que va más allá: el rico, al igual quesus hermanos,  no ha  pueso  su confianza  en la  revelación ordinaria  que Dios  ha querido  paratodos los hombres, Moisés y los profetas, sino que ha puesto su confianza en los bienes terrenos.Además, sólo se muestra dispuesto a creer en una  revelación personal a través de un muerto quecuente lo que ha visto en el Sheol y que sea ya conocido para él, como seguramente lo es Lázaropara los hermanos del  rico. Sin embargo, para Abrahán y, por  tanto, para Dios, aquel que no  haquerido seguir el camino ordinario, no podrá seguir el extraordinario.
    • b) Con el  relato del endemoniado de Gerasa  (Mc 5,1-20) podríamos hacer un análisis  parecido.El hombre  poseído  con el  que se  encuentra Jesús  vivía como  un  animal, pero  después de  suencuentro,  se convierte  en apóstol:  va  a predicar,  aunque  no con  Jesús, sino  a  los suyos.  Elrelato nos  habla así  no sólo del  poder de  Jesús, sino también  de lo  que significa ser  discípulosuyo: no  todos deberán seguir el  mismo camino. Dos  ideas quedan recalcadas:  Jesús cura paraque los sanados  se conviertan en discípulos;  Jesús quiere renovar Israel  desde Israel mismo. Elendemoniado curado es pagano, y por eso es enviado a predicar a los paganos.
    • c) Por último, hagamos una breve  referencia a la construcción narrativa de los personajes de  losEvangelios.  El  Evangelio  según Marcos  delinea  perfectamente  su  visión  de  Pedro.  En estafigura se da una evolución muy significativa:  va desde una persona que se entrega de una formafundamentalmente  voluntariosa   e  irreflexiva,  hasta   una  persona  que   es  consciente   de  su debilidad cuando  «recuerda» su  traición. A  este proceso contribuye  de un  modo determinantecómo trata Jesús al Apóstol mientras  están juntos: después de los errores de Pedro, Jesús vuelvea  acogerle,  mostrándole   su  misericordia.  Al  final,   después  de  las  tres   negaciones,  Pedro«recordará», y  empezará  a ser  la columna  de la  Iglesia que  Jesús busca:  se sabrá  débil,  peroobrará a través de la fuerza de Jesús.Valgan  estos  ejemplos   que,  obviamente,  no  hemos   analizado  en  profundidad.  El   análisisnarrativo  nos  puede  ayudar  metódicamente   a  ser  buenos  lectores:  a  descubrir  los  lugaressignificativos de los textos, los contrastes, los cambios de dirección, etc.
  184. 3.2. EL ANILISIS RETORICO
    • La retórica es  una disciplina muy antigua,  y ya en  la época clásica se  encontraba entre las másprestigiosas; personajes tan destacados como Quintiliano,  Cicerón, Anaxímenes o Aristóteles seencargaron  de  sistematizarla.  Mucho más  moderno  es,  sin  embargo,  el  empleo  del  análisisretórico por la exégesis bíblica.
    • Su ámbito  de  aplicación se  sitúa en  el campo  de  la comunicación;  de hecho  la retórica  hacereferencia  a una  forma  de  comunicación.  En términos  generales,  la  retórica  se centra  en  elestudio  de los  discursos  orales  y,  ya dentro  del  ámbito  bíblico, en  el  «discurso  religioso osagrado». El  análisis  retórico intenta  comprender cómo  habla  la Biblia,  qué es  lo  que quiereexponer. No estudia las  fuentes del texto sino su  poder, su mensaje, lo que  el texto quiere decirtal y como lo tenemos: se busca así la  intención del autor o editor en su producto final unificadoy el efecto que podía tener su recepción en los lectores contemporáneos.
  185. George A.  Kennedy
    • Según expresión  de George A.  Kennedy, uno de  los más importantes  estudiosos de  la retóricaclásica,  esta  disciplina  podría definirse  como  el  «conjunto  de  reglas  que  hacen el  discursoeficaz» o,  en otras  palabras, como  «esa cualidad  del discurso gracias  a la  cual el  que habla  oescribe trata de cumplir sus objetivos». La retórica  es, así, mucho más que una mera cuestión deestilo  o   de  argumentos,   aunque  también   incluya  estos  aspectos.   El  lenguaje   del  NuevoTestamento   no   quiere   convencer  sin   más,   sino   comunicar,   muchas   veces   apoyándosemeramente en  la fuerza  del mensaje, en  la convicción  del que habla  o escribe. Esto  no quieredecir que las composiciones evangélicas sean «invenciones» o que carezcan de una lógica. Todacomposición retórica  y literaria  es «creativa»,  como ya hemos  visto al  hablar de  la narración,pero a partir  de unos hechos  reales, dispuestos según una  lógica: de hecho,  los argumentos dellenguaje sagrado son «lógicos».
    • Ciertamente, los autores  de los Evangelios pertenecen al ambiente  cultural en el que viven.  Poresto es  importante fijarse en  los aspectos que  nos pueden aportar  los estudios sobre  la retóricade  la   época,  ya   sea  la   de  tradición  semítica,   más  centrada   en  aspectos   formales  y  decomposición, ya sea la clásica.En esta última se  hablaba de tres géneros: el  judicial, el deliberativo y el  epideíctico. Dentro decada género, las partes esenciales eran la invención,  la disposición y el estilo. Concretamente, ladisposición  era la  que  daba  cuerpo a  los  discursos: una  breve  narración  de los  hechos,  unaproposición,  las  pruebas que  la  apoyaban  (en  el  caso de  los  Evangelios  serían  las  citas decumplimiento  del Antiguo  Testamento,  los milagros,  la autoridad  del  que habla,  argumentosracionales,  etc.)  y   las  refutaciones  a  las  objeciones.   Para  nosotros  esto  también   tiene  suimportancia,   aunque  quizá   más  directamente   para   los  discursos   o   argumentaciones  tanfrecuentes en el epistolario  paulino. De todos modos, es  importante resaltar que, cara al  NuevoTestamento, podemos aplicar  los criterios generales, pero  después es muy  importante centrarseen la especificidad propia de los relatos que tenemos delante.
  186. Para ilustrar  cómo se  puede aplicar  el análisis  retórico a  los Evangelios,  veamos un  ejemplo.
    • Poco  antes  de  iniciar  el  Sermón  de  la  Montaña,  Jesús  es  presentado  moviéndose  entre  lamultitud y curando enfermos.  Esta acción, que es externa  al sermón, y a la  que no se refiere enél, se entiende como algo que aumenta su autoridad mientras está hablando. Después del sermónrealiza otro milagro,  y así confirma su poder.  Este milagro es un «signo»,  que tiene carácter deevidencia entre los judíos:  es una prueba irrefutable. El discurso  lo tenemos propiamente de Mt5,2  a  7,28.  En  sus  palabras  Jesús  no  recurre  a  pruebas  externas,  como  milagros,  citas  decumplimiento, etc.  Eso ya  ha aparecido  antes: es el  paso previo  de su  misión. Ahora viene  elsegundo  paso:  la  predicación  de  un  mensaje.  Los  que  sí  aparecen  a  su  alrededor  son  losdiscípulos,  sus testigos,  que  se presentan  como  prueba externa.  Jesús  cuando habla,  con  suspropias palabras anticipa  alguna posible objeción: «No  penséis que he venido  a abolir la Ley  olos Profetas; no he venido a abolirlos sino a darles su plenitud» (Mt 5,17).
    • Un estudio pormenorizado sacaría a  la luz muchos más detalles. Baste  decir que aquí Jesús estádando una serie de consejos  a propósito de la conducta vital. Todo ello  está orientado hacia unanueva vida, de la que las bienaventuranzas, colocadas en el  inicio del discurso, son una cualidadfundamental,  especificada   como  paso  previo.   Mateo  expone  todo   esto  según   su  retóricaparticular, «creando» un marco específico dirigido a sus destinatarios.Como los  demás  análisis sincrónicos,  el retórico  tiene sus  ventajas y  sus límites.  En  algunoscasos  se  limita a  describir,  y  entonces  su interés  es  meramente  estilístico.  Por  otro lado,  amenudo  la retórica  del  Nuevo Testamento  no  se amolda  a cánones  apriorísticos,  y se  puedecorrer el riesgo de aplicar un traje a la fuerza al texto bíblico, forzando así su sentido.
  187. 3.3. EL ANILISIS SEMIOTICO
    Dentro del  ámbito de  los estudios del  texto bíblico tal  y como  se presenta en  su estadio  final,contamos también  con el  análisis semiótico, ampliamente  desarrollado en el  siglo XX.  En susorígenes se encuentra el  estructuralismo del lingüista suizo F. de Saussure  (1857-1913), aunquelas aplicaciones  a los  estudios bíblicos  se centran  hoy día  sobre todo  en la  obra del  lingüistafrancés de origen lituano A.J. Greimas (1917-1992).
  188. semiótica
    En términos generales,  la semiótica es todo estudio  de la producción de  significado. La unidadde estudio es el signo,  no sólo en cuanto expresión verbal sino también  en cuanto realidad: parael hombre, cualquier realidad es susceptible de convertirse en un signo, incluso de una realidaddiferente.  Por ejemplo,  un  caracol, además  de  ser  un animal  minúsculo,  puede ser  signo  delentitud exasperante.
  189. El análisis semiótico
    intenta ver cómo  se produce un significado a través de los contrastes.  Estecontraste  sería el  ocasionado  por  una relación,  normalmente  de  «opuestos» o  contrarios.  Alponer al  lado dos contrarios,  el sentido de  cada uno se  verá más  claro o se  podrá resaltar, etc.Del análisis de estos  opuestos y de su «valor»  saldrá el cuadro semiótico, que  es el que guía enla interpretación del  significado. Pongamos como ejemplo  el relato del hijo  pródigo (Lc 15,11-32).  Las  líneas   de  sentido  se   concentran  en  una  marcada   contraposición  entre  «vida»  y«muerte», ejemplificados  en esa  «pérdida/reencuentro», en el  «pecado/conversión». La «vida»(representada aquí por  el vivir en el  seno de la propia  familia, por la acogida  que recibe el queera ausente, por el  reencuentro con los signos de la propia  dignidad, y por el reencuentro tras laseparación y la  celebración festiva) y lo que  es «no-muerte» (el entrar dentro  de uno mismo, lahumillación voluntaria, el reconocimiento de  la propia culpa y la petición de  perdón) se oponena la  «muerte»  (representada por  el separarse,  el  apartarse de  lo que  es  común, el  despilfarroegoísta,  la  reivindicación de  uno  mismo  basada  en  el desprecio  del  otro)  y  a  la  «no-vida»(intentar  únicamente la  mera  supervivencia  y perder  la  identidad  propia e  incluso  la misma dignidad   humana  en   su  búsqueda).   Junto   a  estas   oposiciones   podemos  encontrar   otrasrelacionadas: la pérdida del tener (derroche) que  desemboca en la pérdida del ser (degradación),frente a la  ganancia del ser  (perdón concedido, nueva dignidad)  que desemboca en la  gananciadel tener (reintegración en comunidad familiar); la «no-alegría» frente a la «alegría».
  190. La semiótica parte de  una idea muy positiva para la  exégesis de los Evangelios:
    la de  tomar lostextos  como  un todo  coherente.  Sin  embargo,  su  principal inconveniente  es  la  ausencia  dereferencialidad a  realidades exteriores  al texto,  cosa que  en la Biblia  cercena el  sentido. LosEvangelios son Sagrada  Escritura, hacen referencia a  unos hechos reales que  se han dado en  lahistoria,  y están  dirigidos  al  lector  de todos  los  tiempos.  Si  este acercamiento  se  queda  enaspectos solamente formales, sus resultados no serán válidos para la exégesis bíblica.
  191. 4. EL ANILISIS HISTORICO DE LOS EVANGELIOS
    En  los  últimos  diez  o  quince  años,  como  resultado  de  lo  que  se  ha  denominado  «tercerapregunta» sobre  el  Jesús histórico,  han  aparecido en  el  mercado editorial  muchos  libros quepodrían englobarse  bajo el  título de «Vidas  de Jesús».  En algunas ocasiones  nos encontramosante obras que buscan el  escándalo o el éxito editorial, pero también es  habitual descubrir obrasde   prestigiosos   investigadores,    católicos   –J.   Gnilka,    J.   M.   Casciaro,   J.    Meier,   R.Schnackenburg,  R.  Penna,  R.  Brown,  A.  Puig,  etc.–  ,  o protestantes  –G.  Theissen,  o  J.Schlosser, B.  Witherington, etc.–  que, con  un examen  sereno de  las fuentes,  son capaces  decomponer una  vida  de Cristo  basada en  los Evangelios  y en  los documentos  de la  época.  Esverdad que en este trabajo los investigadores  deciden a menudo lo que consideran obra  de Jesúsy lo  que  consideran que  es una  explicación  de la  primera comunidad  cristiana, y  también esverdad que en ocasiones algunos se quedan  cortos en sus conclusiones, y dejan de lado aspectosimportantes, por considerar que  no vienen de Jesús sino  de la primera comunidad. En lo  que serefiere  a esta  aproximación al  estudio  de los  evangelios,  hay que  notar  dos cosas:  la que  serefiere a los criterios  de historicidad de lo narrado  en los evangelios y la que  se refiere a lo quese denomina el Jesús histórico.
  192. 4.1. LOS CRITERIOS DE HISTORICIDAD
    La  investigación de  la  historicidad  de  los evangelios  se  basa  en los  mismos  lugares  que lainvestigación histórica  de  del pasado.  La crítica  histórica, al  examinar un  documento, realizauna  crítica  del   documento,  de  su   fiabilidad,  y  una  crítica   del  contenido  del   documento.Ciertamente, en la investigación del  pasado no hay procedimientos de «verificación», aunque  síhay  procedimientos  metódicos  de  «validación»  de  probabilidad:  con  la  aplicación  de  unosprocedimientos metódicos,  se puede afirmar  que una interpretación  es más  probable, o muchomás probable,  que  otra. Por  tanto, la  función de  estos criterios  consiste  en dar  una base  a lahistoricidad de lo  narrado en el  Nuevo Testamento o en  las fuentes paganas. Sin  embargo, aúnasí, es claro que los  resultados varían de un investigador a otro.  Genéricamente se descubre quelos investigadores llegan a  encontrar lo que buscaban, porque  ahí detienen la investigación. Sinembargo, su  aplicación ha  dado frutos  incluso insospechados:  por ejemplo, cuando  se aplicantales criterios  a los  «evangelios apócrifos», se  descubre enseguida  que no los  cumplen: ahí  seprueba de  una manera no  buscada que la  primitiva Iglesia al  recoger los  evangelios canónicoscomo tales, no lo  hizo de manera arbitraria.
  193. En  su   aplicación  rigurosa  a  los   evangelios,  son  comunes   a  todos  los   investigadores  lossiguientes puntos.
    • 1. Indicios y criterios
    • 2. Los criterios más importantes
  194. 4.1.1. Indicios y criterios
    Algunos autores señalan  que conviene distinguir,  en primer lugar, entre  criterios e indicios.  Lafuerza del criterio es  mayor que la del indicio. Los  indicios sugieren probabilidades, pero no unjuicio  cierto  de  autenticidad histórica.  Así,  por  ejemplo,  se  entiende  que  es  un  indicio  delcarácter histórico de  un hecho la presencia de detalles  neutros, sin connotación teológica: Jesúsdurmiendo sobre  un cabezal,  o que  algo ocurrió «cerca  de Jericó»;  también el  colorido de  unEvangelio  o la  vivacidad de  la  narración (por  ej. Marcos)  son  indicios de  que aquello  vieneapoyado por  el  testimonio de  un testigo  ocular. Pero  los  indicios son  sólo indicios  y puedenobedecer a  técnicas redaccionales de  los evangelistas. Por  eso, la «impresión  de verdad  de losEvangelios» goza  de poco valor  entre los historiadores.  En cambio los «criterios»  tienen valorpropio, intrínseco, suficiente para conducir a resultados  ciertos, fructuosos, cuando se combinanentre sí. De  todas formas debe advertirse que  los criterios tampoco tienen  el carácter de pruebairrefutable y  su valor varía en  razón de la  precomprensión peculiar del  que los emplea.  De ahíque no haya un consenso unánime sobre cuáles sean.
  195. 4.1.2 . Los criterios más importantes
    • 1. el criterio  de «discontinuidad  (o disimilitud,  odesemejanza)»
    • 2. El  criterio de  «testimonio múltiple» 
    • 3. El  criterio  de  «coherencia»  o  «conformidad». 
    • 4. El criterio de «explicación necesaria»
  196. el criterio  de «discontinuidad  (o disimilitud,  odesemejanza)»
    El  criterio más  usado en  la práctica  ha sido  el criterio  de «discontinuidad  (o disimilitud,  odesemejanza)».   Käsemann,  que   fue   el  primero   en   distinguir  y   aplicar   los  criterios   deautenticidad  a los  relatos  evangélicos, determinó  esta  criterio como  base  de la  investigaciónsobre la historicidad de  los relatos y palabras evangélicas. El criterio  reza genéricamente así: sepuede considerar  auténtico un dato  evangélico cuando una  tradición, por motivos  de cualquiergénero,  no puede  deducirse a  las  concepciones del  judaísmo  del momento  y  tampoco puedeatribuirse a las  concepciones de la  cristiandad primitiva. Es  decir, un material es  más probableque  sea  históricamente   fiable  si  sus  contenidos  e   ideología  difieren  de  los  que  son   másimportantes para su propia fuente. Si Jesús es presentado diciendo o  haciendo cosas que parecenno encajar  ni en el  judaísmo palestinense ni  en la primitiva  Iglesia, la probabilidad  de que esainformación sea  fiel parece  grande.  Es el  caso, por  ejemplo, del  uso de  «Abbá» por  parte deJesús, la expresión  «Amen» al principio de la  frase, el bautismo de Jesús  por parte de Juan, losdefectos de los Apóstoles, expresiones como «Reino de Dios», «Hijo del Hombre», etc.Este criterio de disimilitud entre  los dos polos que determinan la vida de Jesús,  el judaísmo y laprimitiva   Iglesia,  fue   completado   por  otros   criterios,   que  varían   según   los  autores   enimportancia y  número. No  hay acuerdo  en el  modo de  designarlos ni  en la  prioridad de unossobre  otros.  A pesar  de  ello,  además del  «criterio  de  discontinuidad»  (también llamado  de,…………….originalidad, irreductibilidad dual), hay un cierto consenso  en admitir como principales criteriosde  historicidad el  de  «testimonio  múltiple» (también  llamado  de  referencias cruzadas:  crossreferences),  el  de  «coherencia»  (también  llamado  de  congruencia  o   conformidad)  y  el  deexplicación necesaria.
  197. El  criterio de  «testimonio múltiple»
    El  criterio de  «testimonio múltiple»  es usual en  las ciencias  históricas. Por  él se  determinaque es  más probable  que algo sea  aceptado históricamente  si está atestiguado  por más  de unafuente, según la fórmula clásica: testis unus, testis  nullus. Aplicado a la figura histórica de Jesúsimplica que si algo está atestiguado  en todas las fuentes evangélicas (sinópticos y Juan) y en losotros escritos  del  Nuevo Testamento  es auténtico.  Así, por  ejemplo,  la misericordia  de Jesúsaparece en  todas las fuentes  y en las  más diversas  formas literarias, y  por eso  se trata de  algohistóricamente   auténtico.   Este   criterio   es   muy   importante    para   determinar   los   trazosfundamentales de la figura, predicación y actividad de Jesús. La toma de postura de Jesús ante laLey, los pobres y pecadores, su resistencia a ser tenido como mesías rey con carácter político, suactividad como taumaturgo y su predicación en parábolas, son ejemplos de ello.
  198. El  criterio  de  «coherencia»  o  «conformidad».
    El  criterio  de  «coherencia»  o  «conformidad».  Determina  que  el  material  que  no  puedeestablecerse como histórico por otros criterios puede, no obstante, ser juzgado auténtico, si es engeneral coherente con otra información que se considera  fidedigna (y en especial con el corazóndel mensaje de Jesús, es decir, la venida e instauración del Reino mesiánico).  Así se justifican lahistoricidad de  las  parábolas, de  las bienaventuranzas,  del Padrenuestro,  etc. Complementadopor  el de  «discontinuidad», este  criterio  permite situar  a Jesús  en  su tiempo,  en  la cultura  ytradiciones de su época.
  199. El criterio de «explicación necesaria»
    El criterio de «explicación necesaria» es la aplicación del principio de «razón  suficiente», queproviene   del  derecho,   al   terreno  de   la   historia.  La   explicación   que  ilumina   y   agrupaarmónicamente todo un conjunto de elementos –que, en caso contrario,  serían un enigma– sindar origen a problemas mayores revela  un dato auténtico. Se puede atestiguar así el éxito  inicialdel ministerio de Jesús, su actividad en Jerusalén, la enseñanza particular a los discípulos, etc.
  200. Los criterios más importantes:
    • 1. el criterio  de «discontinuidad  (o disimilitud,  odesemejanza)»2. El  criterio de  «testimonio múltiple»  3. El  criterio  de  «coherencia»  o  «conformidad».  4. El criterio de «explicación necesaria»
    • En general,  estos cuatro  criterios, de  manera explícita o  implícita son  utilizados por  la mayorparte de  los investigadores.  Otros criterios  presentes en unos  como criterios,  y en  otros comoindicios, son los de «dificultad» (serían  auténticos dichos o hechos que habrían desconcertado ocreado dificultades a la Iglesia primitiva, como por ejemplo la afirmación de Mc 13,32  en la quese dice que Jesús no conoce el día o la hora  finales), el de «rechazo y ejecución» (determina quépalabras y hechos de  Jesús pueden explicar su violenta muerte  como «rey de los judíos»),  el de«presunción histórica» (el peso de la prueba, ¿está del lado del crítico que niega la historicidad odel lado  de quien  la afirma?,  ¿in dubio  pro traditio  o no?),  la «huella  aramea», el  «ambientepalestino»,   la   «viveza   narrativa»,   la    «tendencia   redaccional   de   cada   evangelista»,   la«inteligibilidad interna del relato», la «interpretación diversa y acuerdo de fondo», etc.Una nota final. Se  ha visto que no hay una uniformidad en  la fijación y uso de los  criterios. Sinembargo, muchos  investigadores de  los evangelios  a menudo  operan con  otro criterio  que noformulan: una visión  del mundo post-ilustrada, de modo  que para ellos es más  probable que unmaterial sea  considerado históricamente  fiable, si no  requiere la  aceptación de  postulados quecontradigan las  ideas modernas  sobre  la realidad.  En otras  palabras, piensan  que en  la Bibliaalgo no  ha pasado  porque no ha  podido pasar, es  decir, parten  de un a  priori sobre lo  que esposible,  que  transciende   cualquier  consideración  sobre  el   número  de  fuentes,   disimilitud,coherencia, etc.En conclusión, la  historicidad de lo narrado en  los Evangelios se puede mostrar  hoy en día conel uso  convergente  de los  diversos criterios.  Con una  aplicación rigurosa,  a pesar  de  algunasvoces  discordantes,  una  gran  parte  del  material  evangélico  no  se  somete  a  discusión.   Sinembargo, hay  algo que  debe cambiar  en la  actitud del  historiador frente  a los  Evangelios. Laactitud  de  sospecha  de  algunos  historiadores  debe ceder  ante  una  actitud  más  coherente  yracional. Los  evangelios merecen confianza  y, mientras  que no se  demuestre lo  contrario, hayque  atenerse al  hecho  de  que Jesús  está  en el  origen  de  las palabras  y  de las  acciones  queaparecen recogidas en esos relatos.
  201. 4.2. EL JESUS HISTORICO
    A lo  largo de  estas páginas se  ha mencionado  más de  una vez la  expresión «Jesús  histórico»,casi como un género literario.  Se designa así a uno conjunto de libros  que  investigan la vida de Jesús  con unos  criterios de  historicidad  y describen  lo que  a  juicio de  los investigadores,  sepuede averiguar de Jesús. Meier, por ejemplo, dice en la primera  página de su obra que entiendesu  exposición  como  resultado  imaginario  del  acuerdo  al  que  llegarían,  en  una   especie  de«conclave»  posible,   «un   católico,  un   protestante,  un   judío   y  un   agnóstico,  todos   elloshistoriadores serios  y conocedores  de los movimientos  religiosos del  siglo I».
  202. Sanders,  por suparte, describe «ocho hechos incuestionables», desde el punto de vista histórico, sobre la vida deJesús y los  orígenes cristianos:
    • 1)  Jesús fue bautizado por  Juan Bautista; 2)  era un Galileo quepredicó  y realizó  curaciones; 
    • 3)  llamó  a  discípulos y  habló  de  que  eran doce; 
    • 4)  limitó  suactividad a  Israel; 
    • 5) mantuvo  una controversia  sobre el  papel del  templo; 
    • 6) fue  crucificadofuera  de  Jerusalén  por las  autoridades  romanas; 
    • 7)  tras  la  muerte  de  Jesús, sus  seguidorescontinuaron formando  un movimiento identificable; 
    • 8) al menos  algunos judíos persiguieron  aciertos grupos del  nuevo movimiento (Ga 1,13.22;  Flp 3,6) y, al parecer,  esta persecución durócomo mínimo  hasta un  tiempo cercano  al final del  ministerio de  Pablo (2 Co  11,24; Ga  5,11;6,12;  cf.  Mt  23,34;  10,17).  A  partir  de  estos  mínimos  cada  autor  introduce  más o   menoselementos. Pero  lo más  importante es  ser consciente que  el «Jesús  histórico» descrito  en esoslibros,  es  un  constructo  de  laboratorio,  no  el  Jesús  real,  ni  el  Jesús  de  la  Historia;   es  ladescripción de Jesús que hacen esos  autores a partir de sus presupuestos: no es poco,  pero no es todo.
  203. Otros autores  proponen otras  denominaciones, y  otras biografías de  Jesús, que  quieren ir  másallá del reduccionismo del Jesús histórico y proponen otros objetivos:
    • 1. R. Guardini 
    • 2. Lagrange
    • 3. Cerfaux
  204. la afirmación de  R. Guardini
    lo que denominan el Jesúsreal, el Jesús de  los evangelios, el Jesús de la historia,  etc. Ante esto quizás habría que  recordarla afirmación de  R. Guardini cuando decía  que la investigación racional  sobre Jesús está hechade   «recortes»,  sobre   el   presupuesto   de   que  los   escritores   del   Nuevo  Testamento   hanengrandecido la figura  del Maestro.
  205. la afirmación de Lagrange
    A la luz  de la fe, ocurre justamente  lo contrario: la imagende  Jesús que  transmiten Marcos  o  Pablo es  más  limitada que  la  realidad de  Jesús. Con  estepresupuesto, y teniendo  en cuenta que nos  guiamos por un conocimiento  racional, o razonable,en realidad  tendríamos que tener  acudir a la  investigación con una  descripción clara de  lo quebuscamos. Se  trata de  distinguir entre  dos datos:  si yo  digo, por  ejemplo, «Jesús  murió en  lacruz», estoy haciendo  una afirmación de Jesulogía (estoy hablando  de Jesús); si yo  digo «Jesúsmurió en la cruz por nuestros pecados», estoy haciendo una afirmación cristológica.  Ahora bien,en realidad,  ambos predicados están  unidos. Como dijo  Lagrange «los evangelios  son la  únicavida  de Jesús  que  es  posible  escribir.
  206. la afirmación de Cerfaux
    No  hay  sino  comprenderlos  lo mejor  posible»  (y  losevangelios presentan una  posición cristológica). Ahora  bien, esto no implica  el abandono de lainvestigación  histórica  y refugiarse  en  el  adagio  de  que  sólo tenemos  acceso  al  Cristo.  Enrealidad no es  así: se puede hacer  una investigación histórica sobre Jesús  y descubrir que Jesúsno se reduce  simplemente unos hechos  (a una Jesulogía) sino  que Él mismo  le da un sentido  aesos hechos (es decir, hay en sus gestos y palabras una cristología implícita, y a veces explícita):los evangelios no  son una evolución  sino que hacen más  explícita la cristología  presente ya enJesucristo. En  el Jesús  de la  historia, la  Jesulogía es  ya una  Cristología. Éste  es el  reto de  lainvestigación actual sobre Jesús, que, obviamente, deberá tener presente –como afirma Cerfauxen  su  volumen «Jesús  en  los  orígenes  de la  tradición»–  que  hay  un doble  nacimiento  delcristianismo: en las acciones y predicación de Jesús y en su resurrección gloriosa en Jerusalén.
  207. 5. OTROS ESTUDIOS: LA TRADICION ORAL
    Los  métodos de  estudio  mencionados  hasta el  momento  van, por  decirlo  así,  de atrás  haciadelante,  de   cómo  justificar,   desde   la  metodología   histórica  actual   se  puede   explicar  lahistoricidad de los evangelios. Pero hay otros caminos de investigación que siguen precisamentela dirección contraria: de Jesús y su ambiente, a los evangelios. Así por ejemplo la  investigaciónsociológica que tiene presente que  la sociedad en la que vive Jesús  es una sociedad autoritativa,en  la  que cuenta  el  prestigio  y  la  fuerza de  un  líder,  etc.  El  estudio más  significativo,  sinembargo, es el  de la tradición oral.
  208. En la década de  1950, algunos investigadores escandinavos
    En la década de  1950, algunos investigadores escandinavosestudiaron los modos de transmisión oral  a través del folklore, de los ritos, etc., y sus  resultadosse mostraron eficaces  en la aplicación al  Antiguo Testamento. Después, se  aplicaron al Nuevo.
  209. En  1961, B.  Gerhardsson
    En  1961, B.  Gerhardsson  publicó  un conocido  estudio  («Prehistoria  de los  Evangelios  : losorígenes  de las  tradiciones evangélicas»)  en el  que  mostraba cómo  en el  Talmud  se recogendichos de los rabinos,  cada normalmente refiriéndose al rabino  del que lo ha recibido, y  este deotro,  y  así hasta  tres  generaciones.  Ciertamente,  a  veces,  los dichos  se  adaptan  a  la  nuevasituación,  pero  recogen   una  tradición  que  se   actualiza.
  210. En 1967, H. Schürmann
    En  una  línea   muy  semejante,  H.Schürmann, un investigador católico  alemán cuyas tesis tuvieron eco también en  investigadoresprotestantes, planteó una cuestión semejante en su estudio: «La tradición de los dichos de Jesús»(1967). Este autor planteó la  posibilidad de estudiar los «dichos» las  palabras de Jesús, no en elcontexto vital (Sitz  im Lebem) de  la predicación apostólica, sino  en el contexto pre-pascual  dela vida de Jesús.
  211. Quienes seguían el método de  la historia de las formas, subrayaban  el caráctercreativo de la primera  predicación especialmente en tres campos:
    • 1. los dichos  que se referían a lavida de la primera comunidad cristiana.
    • 2. los que se referían a la misión apostólica.
    • 3. y los llamadosdichos cristológicos.
  212. Pero los  evangelios muestran
    Pero los  evangelios muestran que  los discípulos  –como en otros  gruposde la época, por ejemplo,  en Qumram– hacían vida en común con  Jesús: no hay inconvenienteen pensar  en lecciones de  Jesús a propósito  de esta  vida en común.  Lo mismo respecto  de losdichos misioneros,  pues  los discípulos  son enviados  a predicar  (Mt 10,1ss  y par)  y para  estodebieron ser instruidos.  Finalmente, si Jesús quiso  una confesión sobre su  persona (Mt 16,16 ypar),  no   podemos   dejar  de   lado  una   enseñanza  mesiánica.
  213. En 1981, R.  Riesner
    • Más   tarde,  recogiendo   esasintuiciones, R.  Riesner  las desarrolló  en un  extenso volumen  titulado «Jesús,  como  maestro»(1981). En él  examina el contexto  cultural de la Palestina  de tiempos de  Jesús (la importancia,por  ejemplo, que  se daba  a  la memoria,  como señala  Flavio  Josefo; la  sinagoga que  llevabaconsigo una escuela elemental,  tal  como recuerdan Séneca o Filón; etc.) y llega  a la conclusiónde  que la  memoria era  muy  importante en  la enseñanza  de  la época  y que  los  evangelios alrecoger las palabras  de Jesús muestran procedimientos  mnemotécnicos de los  que seguramentese valió  el Maestro para  que sus discípulos  los recordaron: así  de los  250 dichos de  Jesús querecogen los  evangelios, 200  tienen el  paralelismo bimembre,  y abundan  en ellos otras  figurasretóricas –rimas, chiasmos, etc.– que facilitan  su memorización. Por eso, piensa que: a) comomaterial mesiánico que  eran, las sentencias  de Jesús invitaban a  ser retenidas; lo mismo  que elcarácter enigmático y  profético de algunas de sus  frases estaba dirigido a  que fuera retenido enla memoria  para  poder pensar  en ellas;  de hecho,  Jesús mismo  invita a  la memorización  confórmulas  fijas de  memorización (aprended,  retened,  etc.); b)  Su  carácter de  Maestro invita  apensar que daba resúmenes de su  doctrina y los rasgos de estilo así muestran  que enseñaba paraque se memorizara. Por tanto, no es descabellado pensar que ya en tiempos de Jesús corrieran deboca en boca  narraciones de hechos  y dichos, que obviamente,  después, en tras la  resurrecciónse actualizaron en la predicación.
    • Obviamente,  son  muchos   más  los  estudios   que  se  han   hecho  metodológicamente  de  losevangelios. Con  lo  expuesto, se  puede, sin  embargo, abordar  la parte  final: cómo  leemos  losevangelios en la Iglesia, hoy.
  214. 5. LOS EVANGELIOS EN LA IGLESIA: HISTORIA Y DOCTRINA
    • Los evangelios se leen  en la Iglesia como historia  y como doctrina, como memoria  histórica deJesús  y   como  enseñanza   para  hoy.   A  primera  vista   estos  dos   aspectos  pueden   parecercontradictorios, pues  un relato neutro,  que señala al  hecho sin querer  sacar ninguna enseñanzade él,  parece  tener más  visos de  historicidad  que un  relato donde  prácticamente  cada detallequiere ser  una enseñanza. También estas  dos cualidades parecen  opuestas bajo otro aspecto:  elrelato  histórico  mira  al  pasado y  el  relato  significativo  mira  al  presente;  éste  quiere  hacer expresivo y relevante aquello que narra.
    • Sin embargo,  los evangelios  pretenden ser –y  lo son–  históricos y significativos.  ¿Cómo esposible  esto? La  exégesis cristiana  de los  últimos  años –y  así aparece  también  reflejado enalgunos documentos del  Magisterio de la Iglesia–  ha puesto de manifiesto  que los Evangeliosson históricos,  pero no de  un modo anecdótico,  presentando episodios y  sucesos de la  vida deJesús, como  podría  haberlos recogido  un cronista  contemporáneo de  los acontecimientos;  losEvangelios son históricos, en  cuanto reproducen episodios verdaderamente ocurridos  en la vidade Jesús; pero  estos episodios se han comprendido  y se han expresado  desde el principio como doctrina y enseñanza.
    • Para  comprender esta  dimensión  de los  Evangelios,  es  muy importante  darse  cuenta de  queaquello que nos transmiten los estos relatos no es  más que la predicación apostólica sobre Jesús.Dicho  de  otro modo,  aunque  la  expresión  parezca  un  poco paradójica:  los  Evangelios,  porejemplo, no  reproducen la predicación de  Jesús, sino la  predicación de los  Apóstoles sobre lasacciones y  las palabras de  Jesús. Es evidente que  al proclamar a  Jesús, los Apóstoles  recogíantambién la predicación de Jesús.  Pero es muy importante tener presente la  mediación apostólicaen  nuestro  acceso  a  Jesús.  La  predicación  de  los Apóstoles,  guiada  por  el  Espíritu  Santo,consistía en proclamar  unos hechos de los  que eran testigos extrayendo  de ellos su significado.Y  esto  es  lo  que  hacen  los  Evangelios:  al  proclamar  a  Jesús,  exponen  las  acciones  y  lasenseñanzas del  Maestro pero  las acompañan  de una  explicación –explícita  o implícita–  del significado de esos hechos y palabras.
  215. 1. LOS EVANGELIOS COMO UN CONJUNTO DE RELATOS
    (Los  Evangelios,  de  modo  especial  los  Evangelios  sinópticos,  son,  desde  el  punto  de vistaliterario, unos escritos singulares. A primera vista advertimos dos cosas:)

    • a. Aunque presentan una narración continuada  de la actividad de Jesús, lo hacen normalmente amodo de  cuadros. Podríamos  decir que,  excepto el  relato de  la  Pasión, se  parecen más a  unacolección de diapositivas bien ordenadas que a una película.
    • b. Cada  uno de  estos cuadros,  lo que  denominamos perícopas, es  muy rico  en su  significado.Estamos ante relatos densos y cortos, en los que da la impresión de que no hay ni una palabra demás. Además, muchas  veces parece como si  cada uno de ellos  fuera un resumen del  Evangelioentero.
  216. Es probable que  hayamos experimentado esta  sensación de densidad de  los relatos evangélicosal  oír  la  predicación  sobre  un  texto  determinado,  o  al  leer  algunos  comentarios  al  NuevoTestamento.   Pero   no  es   necesario   que   tal   densidad   de  significado   se   atribuya   a   loscomentadores. Puede venir  del texto mismo.  Después de todo, se  trata de textos inspirados  porel Espíritu Santo  y que tienen  como sujeto de las  acciones y de  las palabras a Jesús  mismo. Si Jesús o  el  Espíritu Santo  están en  el  origen de  esos gestos  o de  esas  palabras, no  hay razónalguna para  extrañarse de  su riqueza.  Esto es  verdad. Pero  no es  menos verdad  que ante  estehecho, algún lector, quizás  excesivamente influido por las ideas racionalistas,  puede pensar quetal densidad es obra de los autores de  esos escritos, y, en ese caso, tal vez se le ocurra sospecharque a lo mejor las cosas no sucedieron exactamente tal  como nos las cuenta el relato. Quizás losevangelistas han  compuesto las  cosas de  tal manera  que, de  un suceso  normal, han  hecho untratado doctrinal  en forma narrativa. Esta  sospecha está alimentada  por muchos comentarios al Nuevo Testamento en los  que aparecen de continuo expresiones como ésta:  «Aquí, Marcos –o Mateo, o Lucas– compone una historia ejemplar para sus destinatarios: ...»
  217. Lo cierto es que  en los Evangelios hay una confluencia  de todos estos factores: es  evidente queJesús confirió  a sus  acciones una  dignidad extraordinaria, es  evidente también  que el  EspírituSanto provee  a la Iglesia  de todo lo  que necesita para  su santificación,  y parece claro tambiénque el Espíritu  Santo se sirvió de  los autores sagrados, de sus  facultades y talentos, también  delos talentos  narrativos,  para instruir  a sus  fieles. Todo  esto es  lo que  se  va a  recordar en  lospróximos capítulos. Ahora, para no entretenernos excesivamente en formulaciones teóricas,  serámejor que  lo  veamos en  algunos textos.  Pongamos, por  ejemplo,  el relato  de la  curación delciego Bartimeo:
    «Llegan a Jericó. Y cuando salía él de Jericó con sus discípulos y una gran multitud, un ciego, Bartimeo, el hijo  de  Timeo,  estaba  sentado  al  lado  del  camino  pidiendo  limosna.  Y  al  oír  que  era  Jesús  Nazareno, comenzó a decir a gritos: –¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí! Y muchos le reprendían para que se callara. Pero él gritaba mucho más: –¡Hijo de David, ten piedad de mí! Se paró Jesús y dijo: –Llamadle. Llamaron al ciego diciéndole: –¡Ênimo!, levántate, te llama. Él, arrojando su manto, dio un salto y se acercó a Jesús. Jesús le preguntó: –¿Qué quieres que te haga? –Rabboni, que vea –le respondió el ciego. Entonces Jesús le dijo: –Anda, tu fe te ha salvado. Y al instante recobró la vista. Y le seguía por el camino» (Mc 10, 46-51).
  218. Cualquier  comentario  del  Nuevo Testamento  dirá  aquí  que  San  Marcos
    expone  de  maneragenial el  itinerario de la  fe. El hombre  que no tiene  fe es un  ciego como  Bartimeo que está  allado del camino  –del camino de  la vida, se entiende–,  al albur de lo  que le digan los  demás,que, además, no  le dejan expresarse.  Cuando se encuentra con  Jesús, con su petición  insistenteconsigue la fe, es decir,  empieza a ver, y a estar en el camino, siguiendo,  como los discípulos, aJesús. La explicación  se puede completar  aún más, y hablar  de la perseverancia  en la petición,de  dejar el  manto  –es decir,  las  propias  posesiones, o  lo  que uno  tiene  entre  manos–, deresponder  con  prontitud  a  la  llamada  de   Jesús,  etc.  Es  asombroso  descubrir  la  capacidadpedagógica que tiene el  texto. Si la narración se sigue punto  por punto en esta dirección, quizása alguien le  asome la sospecha  de que si  el relato es tan  rico en matices,  tal vez se deba  a querecoge una verdadera historia  (como son verdaderas historias las  parábolas narrativas de Lc 15,por ejemplo) pero no algo históricamente  verdadero. O lo que es lo mismo, el lector que mira  elrelato  con curiosidad  crítica  puede sospechar  que quizás  no  esté ante  una  historia realmente ocurrida, sino simplemente  ante una historia ejemplar, que  expresa la verdad de lo  que es tenerfe y lo hace de modo narrativo.Este falso  dilema es  el que ha  tratado de  resolver la exégesis  católica de  los Evangelios en  elúltimo medio  siglo. Esta  exégesis se  ha propuesto  explicar cómo  los Evangelios,  siendo muy significativos, siguen siendo históricamente fiables.
  219. 2. LOS EVANGELIOS RECOGEN LA PREDICACION APOSTOLICA
    Lo  dicho para  pasaje  de Bartimeo  vale  para muchos  otros  lugares: si  leemos el  relato  de la«Institución de  la Eucaristía»  (Mt 26,26-29;  Mc 14,22-25;  Lc 22,19-40),  lo que se  presenta anuestra lectura se parece más  a los gestos y las palabras que  –siguiendo el mandato del mismoJesucristo (1  Co  11,23-26)– se  repiten hasta  hoy  en la  celebración de  la  Santa Misa  que alconjunto  de ritos  que constituían  la  Cena pascual,  que  no están  recogidos  en el  relato. Y  lomismo se  puede  decir de  la llamada  de Jesús  a los  Apóstoles, y,  prácticamente, de  todos lospasajes evangélicos.
  220. En realidad, no podía  ser de otro modo. Los relatos de  los Evangelios sinópticos
    son como son,sencillos, densos, profundos,  casi sin lugar para  la anécdota   «muchas  de las cosas respecto aJesús que interesan  a la curiosidad humana no  figuran en el Evangelio»,  recuerda el Catecismode la Iglesia  Católica (n. 514)  , con un  horizonte de enseñanza y de  doctrina presente en cadapaso, porque, en realidad, los Evangelios no son una crónica contemporánea  de la vida de Jesús,los Evangelios  tienen su  origen más próximo  en la  predicación, en concreto  en la  predicaciónapostólica. Dicho de  otra forma: «Los Evangelios  quieren ser fieles  a la predicación apostólicaque, a su vez, es fiel al significado de las palabras y los gestos de Jesucristo».
  221. Ese es el secreto  de la densidad de los  relatos. En su origen, cada  relato
    remite a circunstanciasprecisas  de  la  vida  de  Jesús,  pero  cada  uno  de  ellos  expresa  también  la  enseñanza  de  lapredicación  apostólica  sobre  Jesús.  Esta   conclusión  no  se  deriva  sólo  de  la  investigaciónmoderna  sobre los  Evangelios  –tal  como se  ha  visto  en la  lección  anterior,  y tal  como  seejemplificará  en las  siguientes– sino  que  es una  constante  de la  enseñanza  de los  primerosPadres  de  la   Iglesia.  San  Justino,  por  ejemplo,   llama  a  los  Evangelios  memorias   de  losApóstoles, San  Ireneo, Clemente  de Alejandría,  y todos  cuantos hablan del  nacimiento de  losEvangelios, enseñan  el origen apostólico  de los  escritos. En este  ámbito, resulta  enormementesignificativo comprobar que  cuando hablan de  Marcos o de Lucas,  los dos evangelistas que  noson  del  grupo  de los  Apóstoles,  repitan  una  y  otra  vez que  reproducen  respectivamente  lapredicación de los Apóstoles Pedro y Pablo.
  222. El  Magisterio de  la  Iglesia  ha atendido  a  estos  dos horizontes
    –la  tradición  recibida  y losresultados  de la  moderna  investigación  histórica  y literaria  de  los  Evangelios–, al  declararcómo  entiende  que  se  formaron  los  Evangelios y,  por  tanto,  la  manera  con  que  los  lee  yproclama. Lo  hizo con  cierto detalle  la Pontificia  Comisión Bíblica,  en  la Instrucción  SanctaMater Ecclesia.  De historica Evangeliorum  veritate («La  verdad histórica de  los Evangelios»,21  de abril  de  1964,  en AAS  56  (1964)  712-718). Los  contenidos  más  importantes de  estadeclaración  se  condensan  en  el  número  19  de  la  Constitución  Dogmática   «Dei  Verbum»,publicada el 18 de noviembre de 1965. Veamos con un poco de detalle este breve texto.
  223. 3. TRES MOMENTOS PRESENTES EN EL TEXTO DE LOS EVANGELIOS
    • (Las diversas frases del número 19  de Dei Verbum nos pueden dar una idea de  cómo entiende laIglesia los Evangelios, y en consecuencia, de cómo tenemos que entenderlos  cuando los leemos.El texto dice así:)
    • «La santa madre Iglesia ha defendido siempre y en todas partes, con firmeza y máxima constancia, que los cuatro Evangelios mencionados, cuya historicidad afirma sin dudar, »narran fielmente lo que Jesús, el Hijo de Dios, viviendo entre los hombres, hizo y enseñó realmente para la eterna salvación de los mismos hasta el día de la ascensión (Cfr Hch 1, 1-2). »Después  de  este  día,  los  Apóstoles  comunicaron  a  los  oyentes  esos  dichos  y  hechos  con   la  mayor comprensión que les daba la resurrección gloriosa de Cristo y la enseñanza del Espíritu de verdad. »Los autores sagrados compusieron los cuatro Evangelios escogiendo datos     de la tradición oral o escrita, reduciéndolos  a síntesis, adaptándolos a la situación de las diversas Iglesias, conservando el estilo de la proclamación: así nos transmitieron siempre datos auténticos y genuinos acerca de Jesús. Sacándolo de su memoria o del testimonio de los —que asistieron desde el principio       y fueron ministros de la palabra“, lo escribieron para que conozcamos la —verdad“ de lo que nos enseñaban (Cfr Lc 1, 2-4)» (Dei Verbum, 19).
  224. En  el  documento  conciliar,  como  es  fácil  ver,  estamos  ante  un  único párrafo.  Aquí  lo  hedividido  en  cuatro para  facilitar  gráficamente  la claridad.  En  estos  párrafos  se abordan  doscuestiones:
    • a.  En primer  lugar, se  afirma  la historicidad  de  los Evangelios,  que  se confiesa  sin  duda deningún tipo.
    • b.  En  segundo  lugar,   se  trata  de  la  forma  en   la  que  debe  fundarse  esta  historicidad.   Eldocumento dice que  debe tenerse presente  lo que dijo Jesús,  lo que predicaron los  Apóstoles ylo que escribieron los evangelistas.  Hace este recorrido de manera progresiva, desde Jesús hastael  texto  de los  Evangelios,  pero  también  podría  elegirse  el camino  inverso  y  examinar  losEvangelios como  composiciones de  los evangelistas  que, para redactarlos,  escogieron noticiasde entre las tradiciones orales y escritas que recibieron de la predicación apostólica, que a su vezno hizo sino predicar los hechos y dichos  de Jesús, entendiéndolos bajo la luz de la resurrecciónde Cristo y con la inspiración del Espíritu Santo.

    Esta  explicación sobre  la  formación de  los  Evangelios tiene  sus  consecuencias tanto  para  lainvestigación  como para  la lectura  de  los Evangelios.  Para  hacerlas explícitas,  lo mejor  seráexponer brevemente  las  condiciones de  cada uno  de estos  momentos presentes  de una  u otra manera en los pasajes evangélicos.
  225. 3.1. PRIMER MOMENTO. LAS PALABRAS Y LAS OBRAS DE JESUS
    • Los Evangelios,  dice el texto de  Dei Verbum, «narran  fielmente lo que  Jesús, el Hijo de  Dios,viviendo entre  los  hombres, hizo  y enseñó  realmente para  la  eterna salvación  de los  mismos hasta el día de  la ascensión». Esto quiere decir  que al leer el Evangelio descubrimos  a Jesús, esdecir,  somos  capaces  de  entender  las  acciones  de  Jesús  en  las  condiciones  en  las  que  se desarrolló su vida en la  tierra. Los Evangelios recogen el ambiente en  el que Jesucristo vivió su vida, es decir, en los años 1-30 de nuestra era y en Palestina, por tanto, en un ámbito judío.
    • Como  se  ha  visto  ya  en   el  capítulo  anterior,  todos  los  conocimientos  de  arqueología,  deliteratura  judía  del  momento,   etc.,  nos  deberán  ilustrar  en  un  conocimiento  mejor  de   los Evangelios. Además de  brindarnos el contexto en  el que tuvo  lugar la actividad de  Jesús, estosconocimientos  nos  ayudarán  también  a  fundar  históricamente  lo  narrado  en  ellos.  En  esteaspecto,  a la  vista  de lo  que  se  ha recordado  en  el capítulo  anterior,  las  conclusiones de  lainvestigación y de  la lectura nos tienen  que ayudar a situar  las acciones y las palabras  de Jesúsen continuidad  y en discontinuidad  con el ambiente  de la época.  En continuidad,  porque si no fuera  así  su  mensaje  no  habría  sido  entendido.  En  discontinuidad,  porque  Jesús,  como  lomuestran los textos abiertamente, tiene conciencia de su singularidad esencial y la manifiesta.
    • Unos  ejemplos  podrán aclarar  a  qué  nos  referimos. Por  ejemplo,  respecto  de  la manera  deentender el Antiguo Testamento, en lo  que se refiere a normas de conducta. Es  conocido que entiempos del Señor la  manera de vivir estas normas era bastante  diferente en diversos grupos deljudaísmo:  saduceos,  fariseos,  esenios,  etc.  Parece  que,  sin  llegar  a  los  excesos de  algunascorrientes fariseas, Jesús vivió las normas  de conducta y de pureza ritual de manera semejante acomo las  vivían algunos  fariseos, que,  fundados en  la tradición  oral,  y con afán  de santificartodas  las  acciones  de   los  hombres,  habían  reglado  el  comportamiento  diario   con  muchasnormas. Ejemplos  hay miles en  el Evangelio (cfr  Mc 7,1-15). Sin  embargo, Jesús predica  másbien  una manera  de  comportarse  que en  muchos  casos  coincidiría con  la  saducea,  es decir,ateniéndose a  lo escrito  en la  Ley de  Dios, sin  estar ahogados por  miles de  leyes pequeñas  yempequeñecedoras como  en  algunas tradiciones  fariseas. Algunos  autores lo  expresan de  unaforma un tanto provocadora: dicen que  Jesús predicó una ética aristocrática (los saduceos son laclase  aristocrática)  pero para  todo  el  pueblo.  Aunque no  parezca  excesivamente  correcta  laexpresión, el caso es que expresa claramente  la personalidad de Jesús. Por eso es importante serconscientes  de que  este conocimiento  del  ambiente en  el  que vive  Jesús  nos enseña  que  laspalabras y las  acciones del Señor no  se pueden explicar como  una derivación de  la doctrina delos fariseos, o de los saduceos; sólo se explican desde la singularidad de su ser y su misión.
  226. Vayamos a  otro ejemplo,  también sobre  el ambiente  religioso, pero ahora  sobre la  manera deargumentar.  Todos  recordamos  el  pasaje   en  el  que  los  saduceos  tientan  a  Jesús   sobre  laimposibilidad de  la resurrección  con el  ejemplo de  aquella mujer que  había sobrevivido  a lossiete  hermanos con  los  que  se había  casado  (Mt 22,23-33).  Jesús  argumenta  el hecho  de  laresurrección, negada por  los saduceos, con un  pasaje del Pentateuco –los  libros aceptados porlos   saduceos–  y   sin  apoyo   exegético  en   la   tradición  oral,   característica  propia   de   laargumentación de  los fariseos.  En cambio,  en la  controversia con  los fariseos  a propósito  delpasaje  de  las  espigas arrancadas  en  sábado  se  sirve  de  los esquemas  interpretativos  de  losfariseos. El texto es éste:
    «En  aquel  tiempo  pasaba  Jesús  un  sábado  por  entre  unos  sembrados;  sus  discípulos  tuvieron  hambre  y comenzaron a arrancar unas espigas y a comer. Los fariseos, al verlo, le dijeron: –Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer el sábado. –Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer el sábado. –¿No habéis leído lo que hizo David y los que le acompañaban cuando tuvieron hambre? ¿Cómo entró en la Casa de Dios y comió los panes de la proposición, que no les era lícito comer ni a él ni a los que le acompañaban, sino sólo a los sacerdotes? ¿Y no habéis leído en la Ley, que los sábados, los sacerdotes en el Templo  quebrantan  el descanso  y  no  pecan?  Os  digo  que  aquí  está  el  que  es  mayor  que  el  Templo. Si hubierais  entendido  qué  sentido  tiene:  Misericordia  quiero  y  no  sacrificio,  no  habríais  condenado  a  los inocentes. Porque el Hijo del Hombre es señor del sábado» (Mt 12,1-8).
  227. (Mt 12,1-8), commentario..
    • En el diálogo, Jesús invoca dos  ejemplos: el de David, que comió los panes de la proposición,  yel de los  sacerdotes que trabajan en  sábado sin quebrantarlo. En el  fondo, implícitamente Jesúsen su argumentación  está usando la primera  regla de interpretación de  la ley presente en RabbíHillel, es decir  en el maestro de los  fariseos más prestigioso de  la época. La regla se  llama Qalwa-homer y  significa,  más o  menos: «del  menor al  mayor y  viceversa» o  «a fortiori».  Jesús,propone dos  ejemplos y dice  después que  es mayor  que el Templo.  Es evidente que,  según laargumentación, Jesús afirma que es mayor que David, mayor  que los sacerdotes, y mayor que elTemplo.  Y  eso tiene  que  llevar  a sus  interlocutores  a  preguntarse  quién es  verdaderamente Jesús.
    • Los textos que se han examinado  se podrían enriquecer con más explicaciones. Muchas de  ellasse verán a  lo largo del curso. Aquí  sólo quería apuntar el objetivo  mencionado al comienzo: en los  Evangelios,   con  la   ayuda  de  ciencias   auxiliares  se   puede  alcanzar  un   conocimientoverdadero de Jesús y de  su predicación. La inscripción de Jesús,  de sus obras y de sus palabras,en  el ámbito  judío  de  la época  desemboca  en  un conocimiento  más  preciso  de su  ser  y  sumisión. Además, este mejor conocimiento del ambiente acaba por producir una mayor confianzaen lo narrado en los Evangelios.Pero vayamos  ahora al segundo  momento presente en  los Evangelios tal  como se recoge  en el texto de la Dei Verbum que copiábamos antes.
  228. 3.2. SEGUNDO MOMENTO. LA PREDICACION APOSTOLICA
    • Los libros  que componen el  Nuevo Testamento, y  especialmente el libro  de los Hechos  de losApóstoles,  muestran   que  en   la  historia  del   cristianismo  hay   un  segundo  momento   muyimportante,  cuando,   como  dice   también  Dei  Verbum,   tras  la   Ascensión,  «los   Apóstolescomunicaron  a los  oyentes esos  dichos  y hechos  con  la mayor  comprensión  que les  daba laresurrección gloriosa  de Cristo y la  enseñanza del Espíritu de  verdad». Lo que  interesa señalarahora es que este segundo momento también está reflejado de alguna manera en los textos de los Evangelios.
    • Si  la vida  terrena de  Jesús  la situábamos  convencionalmente en  los  años 1-30,  este  segundomomento, convencionalmente, puede situarse en los  años 30-60. Hay dos notas importantes quediferencian este momento  del primero. La primera  es de orden conceptual: ahora  los Apóstolestienen  una  mayor comprensión  de  los  hechos  de Jesucristo,  por  gracia  de la  enseñanza  delEspíritu Santo, y  también porque aprenden  el significado que la  resurrección de Jesús  otorga alos hechos anteriores. El  segundo cambio se refiere al  contexto en el que se  realiza la actividadde los  Apóstoles: si  la vida de  Jesús tuvo  lugar en Palestina,  la actividad  de los  Apóstoles, almenos la recogida en el Nuevo Testamento, tuvo lugar en todo el Imperio Romano.
  229. Comencemos por el cambio de orden conceptual, el que  se refiere al punto de vista desde el quepredican  los  Apóstoles,  y  por   tanto,  desde  el  que  narran  la   actividad  del  Señor.  Tras  laresurrección, los  Apóstoles saben  la  conclusión de  la vida  de Jesús,  en una  palabra, saben  elfinal.  Además,   cuentan  con   la  asistencia   del  Espíritu   Santo  que   les  otorga   una  mayorcomprensión de la  resurrección y de las  cosas referentes a las acciones  de Jesús. Esto se  puedevislumbrar en los Evangelios sinópticos,  pero es explícito muchas veces en el  Evangelio de SanJuan. Por ejemplo:
    «Jesús respondió: Destruid este  Templo y en tres días  lo levantaré. Los judíos contestaron:  ¿Encuarenta y seis años  ha sido construido este Templo,  y tú lo vas a  levantar en tres días? Pero  élse  refería  al  Templo  de  su  cuerpo.  Cuando  resucitó  de  entre  los  muertos,  recordaron  susdiscípulos  que  él había  dicho  esto,  y  creyeron  en  la Escritura  y  en  las  palabras  que  había pronunciado Jesús» (Jn 2,19-22).

    • Este  es  un  caso  explícito,  pero hay  muchos  casos  implícitos  en  todos  los  Evangelios.  Porejemplo, en  San Lucas  muchas veces  se denomina  a Jesús,  Señor. En  tiempo de  Jesús, comoahora, se denominaba  señor, en público, a una  persona con autoridad, pero  «Señor» es tambiénuna manera  de denominar  a Dios,  sin pronunciar su  nombre sin  necesidad. Y  es claro que  enSan Lucas, las más de las veces, Señor, aplicado a Jesús, se utiliza en ésta última acepción.
    • Para comprender esto  con mayor nitidez  quizás habría que  remitir al pasaje  de la confesión dePedro en  el Evangelio  de San Mateo  (Mt 16,13-20).  Allí Jesús le  dice a  Pedro que el  haberloconfesado  como Hijo  de  Dios no  es algo  natural,  sino revelación  del  Padre. Por  tanto,  cabepensar que todos los pasajes en los que se  afirma de una u otra manera la divinidad de Jesús son claros desde la comprensión posterior a la resurrección.
  230. Vamos ya al otro aspecto, al cambio de contexto de la predicación apostólica respecto  de la vida de  Jesús.
    Lo  primero  que  cambia  es  el  espacio  cultural.  La  predicación  de  los  Apóstolescomienza  en  Palestina,  pero se  desarrolla,  sobre  todo,  fuera  de  Palestina, en  el  ámbito  delImpero Romano.  Los  Hechos de  los Apóstoles  son testigos  de que  la predicación  se dirige  ajudíos y a paganos. No obstante, judíos  y paganos no son objeto de la misma argumentación, dela misma manera que no es igual el contexto de enseñanza catequética dentro de la Iglesia que elde la misión apostólica, etc.Enseñar con las teorías es más largo,  pero hacerlo con ejemplos es breve y eficaz. Veamos  puesalgunos ejemplos  en los que el  texto del Evangelio  refleja también el  contexto en el  que se ha proclamado una acción o unas palabras de Jesús.
  231. 3.2.1. Las controversias con judíos
    • Es claro, a  tenor del libro de los  Hechos de los Apóstoles  y de las cartas  de San Pablo, que losjudíos cristianos entraron en controversia con judíos que no se hicieron cristianos. Lo recoge porejemplo  San  Justino  cuando  dialoga  con   el  judío  Trifón,  pero  los  Evangelios  también  lotestimonian.  Muchas  veces, las  controversias  de  la  vida  de Jesús,  cuando  se  recogen  en  elEvangelio, tienen  presente también la situación  de aquellos primeros  cristianos en convivenciacon  sus  vecinos  judíos.  Esto  se  puede  percibir  con  más  claridad  en  muchos  pasos  de  losEvangelios  de San  Mateo  o de  San  Juan.  Quizás el  más  conocido sea  el  de  la resurreccióncuando  el  primer  evangelista  (Mt  28,11-15) recuerda  que  la  calumnia  del  robo  del  cuerpomuerto de  Cristo  pervive hasta  hoy (Mt  28,15: hasta  el día  que escribe  Mateo el  relato) y  elevangelista,  frente  a esa  calumnia,  presenta  el  origen de  esa  calumnia.  Me  parece que  San Agustín  interpretó  bien  la  intención  de  Mateo  cuando  al  comentar  el  pasaje  dice:  Astucia siniestra ¿Presentáis  testigos dormidos? Verdaderamente  dormiste tú  inventando tales patrañas(cfr Enarr. in Ps. 63,15).
    • Pero hay muchos otros muchos ejemplos. Así, la expresión «sus sinagogas», que aparece más deuna  vez  en  el  primer  Evangelio  –«Guardaos  de  los  hombres, porque  os  entregarán  a  lostribunales, os  azotarán  en sus  sinagogas» (Mt  10,17)–  puede presuponer  que hay  sinagogas cristianas y sinagogas que no han llegado a serlo.
    • Otro ejemplo puede  ser el que se  ha apuntado más  arriba a propósito de  las espigas arrancadasen sábado.  Allí,  como en  otro lugar  (Mt 9,13),  aparece  la frase:  «Si hubierais  entendido quésentido tiene: Misericordia  quiero y no sacrificio,  no habríais condenado a  los inocentes». Estafrase de Oseas en  los documentos judíos de la época estuvo  muy presente en los ámbitos judíostras la destrucción  de Jerusalén por parte  de Tito, el  año 70: si no  hay Templo para el  culto, lamisericordia es el  mejor sacrificio. Es  por tanto muy probable  que, en la  enseñanza apostólica,se recordase la  enseñanza de Jesús  pero con un tono  de actualización, y parece  claro que en  laredacción  de  San  Mateo  la  frase tiene  un  doble  horizonte:  de  la  vida  de  Jesús  y  el de  la comunidad en contacto con el judaísmo.
    • También se puede  leer así el  pasaje del ciego de  nacimiento relatado por San  Juan (Jn 9,1-32).Allí, cuando  los padres no  quieren responder  en nombre de  su hijo, se  dice que  su silencio sedebe a  que los judíos  «ya habían  acordado que si  alguien confesaba que  él era  el Cristo fueseexpulsado de la sinagoga» (Jn 9, 22). Sabemos que,  tras la destrucción del Templo de Jerusalén,algunos judíos  decretaron penas  de expulsión  de la sinagoga  para los  herejes (probablemente,los judíos cristianos). Por tanto,  es fácil pensar que el episodio relatado por  San Juan mira tanto al momento  histórico de la  vida de Cristo  en que se produjo  como al posterior  momento de la evangelización. Teniendo  esto  presente,  se  pueden  examinar  otras  muchas  controversias  entre  Jesús   y  los fariseos.
  232. 3.2. 2. El contexto de la misión apostólica
    Los libros del Nuevo Testamento muestran que  la misión apostólica ocupa no pocas energías enla actividad de  los discípulos de Cristo.  En el libro de  los Hechos vemos que  en la predicaciónapostólica a los judíos  se muestra a Jesús  como el cumplimiento de las  Escrituras. En la que sedirige a los gentiles –como se ve por ejemplo en  el discurso de San Pablo en el Areópago (Hch17,22-31)–, se mostrará el valor de Cristo para todos.
  233. Desde este punto de vista es posible acudir a los Evangelios e intentar aventurar o dirimir en quécontexto se utilizó  una u otra enseñanza  de Jesucristo. Para plasmar un  ejemplo de contexto demisión, puede  servirnos el esquema  de lo que  es el discipulado,  en relación con  la llamada  deJesús. Si acudimos al relato de la  llamada de los cuatro primeros Apóstoles (Mt 4,18-22; cfr Mc1,16-20; Lc 5,1-11), la narración no puede ser más elemental:
    • «Mientras  caminaba junto  al mar  de Galilea  vio  a dos  hermanos, Simón  el  llamado Pedro  yAndrés su hermano, que echaban la  red al mar, pues eran pescadores. Y les dijo: Seguidme  y osharé  pescadores  de  hombres. Ellos,  al  momento,  dejaron  las  redes  y  le  siguieron. Pasandoadelante, vio a  otros dos hermanos, Santiago  el de Zebedeo y Juan  su hermano, que estaban  enla barca con su padre Zebedeo remendando sus redes; y los llamó.  Ellos, al momento, dejaron la barca y a su padre, y le siguieron»
    • En San Mateo y en San Marcos ésta es la primera vez que  se nombra a los discípulos. Jesús va aCafarnaún y al entrar,  los mira, les llama y  ellos le siguen. La lectura  de los Evangelios de SanJuan  (Jn 1,35-51)  y  de San  Lucas  (Lc  4,14.38-39; 5,1-11)  nos  permite  ver que,  antes  de lallamada,  Jesús había  ya  tenido  un  trato más  habitual  con  estos  cuatro discípulos  que  luegofueron Apóstoles.  Pero el  relato de Mateo  lo que  muestra es un  esquema sencillo:  llamada deJesús y respuesta  inmediata del discípulo, que  deja lo que tiene entre  manos. Un relato fácil  dememorizar, al  menos en sus  pasos principales,  y eficaz para  la misión. Muy  parecidos son losrelatos de la llamada a Mateo, (Mt  8,9 y par), o al joven rico (Mt 19,16-22 y par, aunque  éste seinicia con una pregunta del joven); el de los que quieren seguir a Jesús (Lc 9,57-62), etc.
    • Lo importante  es señalar  que en  su brevedad  el texto  no recoge  una mera  anécdota, sino queenseña lo que se debe  tener en cuenta: la llamada del Señor  a una nueva misión que tiene  comofin  la  renovación  del   mundo  –a  eso  alude  la   expresión  «pescadores  de  hombres»–,  la respuesta inmediata, el abandono de lo propio, etc.
  234. 3.2.3. El contexto de la catequesis en la Iglesia
    El capítulo 18  de San Mateo –muy parecido  es el capítulo 9  de San Marcos– es llamado  «El discurso  eclesiástico»  y recoge  como  un  prontuario  de  recomendaciones para  la  vida  de  la Iglesia:  cómo   perdonar  los   pecados,  qué  hacer   con  el   que  peca  y   no  hace   caso  a  las reconvenciones  (es  el   episodio  de  la   corrección  fraterna),  qué  cuidado   han  de  tener   los ministros, los  importantes, con los que  lo son menos,  etc. Es evidente que  aquí se han  reunido un  conjunto  de recomendaciones  de  Jesús  que  se han  transmitido  en  este  contexto, aunquemuchas veces pueden servir también  a otros fines; por ejemplo, la  parábola de la oveja perdida,que en San  Mateo (Mt 18,12-14) significa  el cuidado que hay  que tener con el  cristiano que se descarría, en San  Lucas (Lc 15,4-7)  significa a los pecadores  que en Jesucristo tienen  acceso a Dios.
  235. Ahora bien, estos aspectos de la vida  de la Iglesia se mencionan aunque sea de manera indirecta en otros lugares. Por ejemplo, el episodio del paralítico de Cafarnaún:
    «Subió a una barca, cruzó de nuevo el mar y llegó a su ciudad. Entonces, le presentaron a un paralítico tendido en una camilla. Al ver Jesús la fe de ellos, le dijo al paralítico: Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados. Entonces algunos escribas dijeron para sus adentros:    «Éste blasfema». Conociendo Jesús sus pensamientos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil decir: «Tus pecados te  son  perdonados»,  o  decir:  «Levántate,  y  anda»?  Pues  para  que  sepáis  que  el  Hijo  del  Hombre  tiene potestad  en  la  tierra  para  perdonar  los  pecados  –se  dirigió  entonces  al  paralítico–,  levántate,  toma  tu camilla y vete a tu casa. Él se levantó y se fue a su casa. Al ver esto, la gente se atemorizó y glorificó a Dios por haber dado tal potestad a los hombres» (Mt 9,1-8).
  236. (Mt 9,1-8), commentario...
    • La  última frase  parece que  debe  aludir al  poder  que Dios  da a  los  hombres de  perdonar los pecados. Ciertamente, en este caso se refiere  a Jesús, pero parece claro –en el contexto de todocuanto  cuenta San  Mateo, cuando  les  da este  poder a  los  discípulos (Mt  18,18)–  que en  elrelato evangélico se tiene presente una  nueva perspectiva: la de la Iglesia. También en la Iglesias e actualiza esa  acción que antes era de Cristo:  hay personas que han recibido  de Dios el poderde perdonar los pecados. Y también ahora los hombres se asombran de ese poder.El repaso podría seguir con otros contextos, como por ejemplo el litúrgico –en  los textos en losque se habla  de la oración, o  de la Eucaristía–, pero lo  visto pienso que nos  puede servir parados cosas:
    • 1. Para descubrir que las acciones y las palabras de Jesús se conservaron, ya desde el inicio de la actividad apostólica, con  una orientación de significado: eran  eficaces para la predicación,  para la enseñanza, etc. De ahí, cierta rigidez de las narraciones, el poco interés narrativo por describirla psicología de los  personajes, etc., que tienen estos  relatos. Todo en ellos parece  dirigido a su función, a la misión de la Iglesia.
    • 2.  El  examen  muestra  que  estas palabras  y  acciones  de  Jesús,  permeadas  de  la  enseñanza apostólica, estuvieron  presentes en  la predicación  oral de los  Apóstoles. Sin  embargo, por  los parecidos entre los Evangelios, es fácil pensar que pronto se  pusieron por escrito muchos dichos y hechos de Jesús, como una suerte de prontuarios para la misión.
  237. 3. 3. TERCER MOMENTO. LA REDACCION DE LOS EVANGELIOS
    Hasta  ahora hemos  examinado  diversos  textos de  los  Evangelios  en los  que  se  percibe  con relativa claridad  que los Evangelios recogen  la vida de  Jesús, pero también  la actualización de esos acontecimientos a través de la predicación de los Apóstoles  sobre Jesús. El tercer momento presente en los relatos  evangélicos es el de su composición,  el de la redacción de una  narración seguida, obra de autores singulares. Dei Verbum describe esta operación así: «Los autores sagrados  compusieron los cuatro Evangelios escogiendo  datos de la tradición oral o  escrita,   reduciéndolos  a   síntesis,  adaptándolos   a  la   situación  de  las   diversas  Iglesias,conservando  el  estilo  de  la proclamación:  así  nos  transmitieron  siempre  datos  auténticos  y genuinos  acerca de  Jesús.  Sacándolo de  su  memoria o  del  testimonio de  los  —que asistieron desde  el principio  y  fueron ministros  de  la palabra“,  lo  escribieron para  que  conozcamos la—verdad“ de lo que nos enseñaban (cfr Lc 1, 2-4)».

    El texto  se  refiere a  un verdadero  trabajo de  composición por  parte de  los  evangelistas, que,como verdaderos  autores (cfr Dei  Verbum, n. 11),  escribieron una obra  personal. A la  hora de abordar la  naturaleza de  este trabajo, considero  que hay  cuatro elementos  que nos  ayudarán a entender este punto. Se  refieren al tiempo de la  composición de los Evangelios, a  los lugares, alas fuentes de las que dispusieron los evangelistas, y al modo de composición.
  238. 3.3.1. Tiempo
    (La composición  de los Evangelios  se realizó de  manera genérica en  los años 60-90  de nuestra era.  Esta   datación  es  relativamente   sencilla.  Los  documentos   de  los   Padres  y  escritores eclesiásticos (Papías, San  Ireneo, Clemente de  Alejandría, etc.) señalan que  en el origen de  los Evangelios está  la necesidad  de preservar  la predicación  apostólica. Estos  son algunos  de los textos más importantes que nos ha conservado la tradición:)

    • «El Evangelio según   Marcos se  empezó a escribir  de la siguiente   manera: en tiempos en los que Pedro publicaba  la  palabra  en  Roma  y  exponía  el  Evangelio  bajo la  acción  del  Espíritu,  aquellos  que en  gran número estaban presentes en aquella ocasión le pidieron a Marcos que, puesto que llevaba      mucho tiempo acompañando a Pedro y se acordaba de las cosas que él había dicho, pusiera por escrito sus palabras; así lo hizo y les dio el Evangelio a los que se lo habían pedido; cuando se enteró de ello Pedro, no dijo nada ni para impedirlo ni para promoverlo. [...] Pero el último de todos, Juan, sabiendo que los hechos externos ya habían quedado claros en el Evangelio, urgido por sus amigos e inspirado por el Espíritu Santo, escribió un Evangelio espiritual» (Clemente de Alejandría, según Eusebio de Cesarea, Historia Eclesiástica, 6,14,5-7)
    • «Marcos, que fue intérprete de Pedro, puso cuidadosamente por escrito, aunque sin orden, lo que recordaba de lo que el Señor había dicho y hecho. Porque él no había oído al Señor ni lo había seguido, sino, como dije, a Pedro más tarde, el cual impartía sus enseñanzas según las necesidades     y no como quien hace una composición de las sentencias del Señor, pero de suerte que Marcos en nada se equivocó al escribir algunas cosas  tal  como  las  recordaba.  [...]  Mateo  dispuso  los  discursos  [acerca]  del  Señor  en  la  lengua  de  los hebreos, y cada uno los interpretó como pudo» (Papías de Hierápolis, según Eusebio de Cesarea, Historia Eclesiástica, 3,39,14-15.16)
    • «Mateo publicó entre los hebreos en su propia lengua, una forma escrita de Evangelio, mientras que Pedro y Pablo en Roma anunciaban el Evangelio y fundaban la Iglesia. Fue después de su partida cuando Marcos, el discípulo e intérprete de Pedro, nos transmitió también por escrito lo que había sido predicado por Pedro. Lucas, compañero de Pablo, consignó también en un libro lo que había sido predicado por éste. Luego Juan, el  discípulo  del  Señor,  el  mismo  que  había  descansado  sobre  su  pecho  publicó  también  el  Evangelio mientras residía en Efeso» (San Ireneo, Adversus Haereses, 3,1,1).
    • «El cuarto Evangelio es de Juan, uno de    los discípulos. Cuando sus co-discípulos y obispos le animaron, dijo Juan —Ayunad conmigo durante tres días a partir de hoy, y lo que nos fuera revelado contémoslo el uno al otro“. Esta misma noche le fue revelado a Andrés, uno de los Apóstoles, que Juan debería escribir todo en nombre propio y que ellos debían revisárselo» (Canon de Muratori)
  239. Estos  textos  muestran  dos  cosas:  que   los  Evangelios  nacen  de  los  Apóstoles  –o  de   susdiscípulos inmediatos,  pero la fuente  autoritativa son  los Apóstoles–, y  que se escribieron  enlos  años  en  que   iban  desapareciendo  los  Apóstoles.  Por  tanto,   se  puede  afirmar  que  losEvangelios quieren preservar la memoria apostólica sobre Jesucristo.
  240. 3.3.2. Lugar
    • (Al hablar  de  los tres  momentos presentes  en los  Evangelios, hemos  visto  que para  el primermomento  el lugar  en  el  que había  que  entenderlo era  Palestina,  para  el segundo,  el  ImperoRomano. Para el tercer momento, hay que  pensar en personas concretas –por ejemplo, Teófilo,para  Lucas–, o  en comunidades  determinadas: una  comunidad  de cristianos  procedentes deljudaísmo  con gentiles  para Mateo,  una  comunidad de  cristianos procedentes  de  la gentilidadpara Marcos y una comunidad  de cristianos de Asia Menor para  Juan. Sin embargo, un examende  los  Evangelios dice  más  sobre  los  destinatarios.  Sobre  todo, en  la  lectura  atenta  de  los Evangelios llaman la atención dos cosas:)
    • 1. Los  Evangelios se  dirigen a  cristianos.  No son  tratados apologéticos  para personas  que noconocen  el  cristianismo.  San  Lucas  dice  explícitamente,  y Dei  Verbum  así  lo  recoge,  queescribe el  texto a  Teófilo «para  que conozcas  la indudable  certeza de  las enseñanzas  que hasrecibido» (Lc 1,4).  El Evangelio no es tanto  una enseñanza nueva como  una verificación o unajustificación de la enseñanza ya recibida.
    • 2. Aunque cada uno de  ellos se dirige a una comunidad bien  determinada, todos tienen presenteel destino  universal del  Evangelio, es  decir, están  concebidos para  ser entendidos  por todo  el mundo.  Incluso el  Evangelio sinóptico  más particular,  San  Mateo, tiene  presente esta  misiónuniversal, como se ve en los mandatos apostólicos.Estas características se  percibirán mejor cuando se repase  cada Evangelio en particular.  Vamosahora a otros aspectos.
  241. 3.3.3. Fuentes de los Evangelios (El texto  de  Dei Verbum  que venimos  parafraseando dice  que los  evangelistas  trabajaron condiversas fuentes:)
    • 1. Cosas que sacaron  de la «memoria». Parece que  con esta expresión se refiere principalmentea aquellos evangelistas que fueron testigos de la vida de Jesús. Según la tradición, Mateo y Juan.En otros  lugares, Dei  Verbum recuerda que  los mismos  Apóstoles fueron escritores,  y esto  sepuede aplicar también a los Evangelios.«Los mismos  Apóstoles y otros  de su generación  pusieron por escrito  el mensaje de  salvacióninspirados por  el Espíritu Santo»  (Dei Verbum, 7).  «Pues lo  que los Apóstoles  predicaron pormandato  de Jesucristo,  después  ellos  mismos con  otros  de  su  generación lo  escribieron  porinspiración del Espíritu Santo» (Dei Verbum, 18)
    • 2.  El testimonio  de los  que  «asistieron desde  el  principio y  fueron  ministros de  la palabra».Aquí, citando  a Lucas, el  texto de  Dei Verbum n.  18 menciona,  si no dos  fuentes distintas,  almenos dos  aspectos distintos de las  fuentes: quienes fueron  testigos oculares, y quienes  fueronministros de la palabra. También dice que además de  escuchar a los testigos y a los ministros dela  palabra,  contaron  con  fuentes  escritas,  ya  que  los  evangelistas  escogieron  «datos  de  latradición oral  o escrita».  Es decir, el  texto supone  que parte de  aquella predicación  apostólicafue puesta por escrito antes de que se compusieran los Evangelios.

    Se  destaca aquí  lo mismo  que  se ha  venido  subrayando hasta  ahora:  la fuente  última de  losevangelistas  es   la  predicación  apostólica.   De  ahí  también,   la  autoridad  que  tuvieron   losEvangelios desde  el inicio.  Dei Verbum  no teme  tampoco repetirse  cuando afirma  una y  otravez, que los evangelistas realizaron su obra inspirados por el Espíritu Santo.
  242. 3.3.4. Trabajo de composición (Finalmente, el texto  de Dei Verbum habla  también de lo que  de personal puso cada  uno de losevangelistas:)
    «Los autores sagrados  compusieron los cuatro Evangelios escogiendo  datos de la tradición oralo  escrita,   reduciéndolos  a   síntesis,  adaptándolos   a  la   situación  de  las   diversas  Iglesias,conservando  el  estilo  de  la proclamación:  así  nos  transmitieron  siempre  datos  auténticos  ygenuinos acerca de Jesús».
  243. Se afirma  que hay  un trabajo  redaccional que  consiste en  seleccionar, adaptar,  etc. Veámoslocon un ejemplo, aunque sea elemental.
    • Mt 5,15:  «Ni se enciende una luz para ponerla debajo de un celemín, sino sobre un         candelero para que alumbre a todos los de la casa»
    • Lc 8,16: «Nadie que ha encendido una lámpara la oculta con una vasija o la pone debajo de la cama, sino que la pone sobre un candelero para que los que entran vean la luz»


    • Es fácil ver  que el texto  de Mateo piensa en  una casa de Palestina  donde una lamparilla  puedealumbrar una estancia  y dar reflejo  en las habitaciones vecinas,  mientras que el  texto de Lucaspiensa en  una casa grande,  griega o romana,  en la que  la luz colocada  en un  sitio concreto nosirve para iluminarla, aunque sí para orientarse.
    • A veces no es fácil distinguir si este trabajo es de los evangelistas o si los textos ya venían así dela  predicación de  los ministros.  También  es claro  que  el ejemplo  seleccionado es  elemental,pero, espero que en otro capítulo  se vea con más ejemplos, esta adaptación que  se hace al ponerpor  escrito el  mensaje afecta  también a  otros  aspectos más  importantes.  Puede pensarse,  porejemplo, en  los contenidos del  discurso de la  montaña en San  Mateo que  están repartidos a  lolargo  del Evangelio  de  San Lucas,  etc.  En las  lecciones  que  tratarán de  los  evangelistas, sealudirá a este aspecto más de una vez.
    • La  otra característica  notable que  subraya  el texto  de Dei  Verbum  se refiere  al  estilo de  losEvangelios. Los  Evangelios, dice, mantienen el  estilo de proclamación.  Es lo mismo  que decirque no pretenden ser  una crónica histórica, ni una  apología, ni una biografía, etc.  Lo que hacenes  reproducir lo  más  fielmente posible  la  proclamación  apostólica de  Jesucristo  como únicosalvador de la humanidad.
  244. 4. CONSECUENCIAS
    • A lo largo de este capítulo, que se ha hecho largo, se han visto bastantes cosas; otras muchashan quedado en el tintero. De todas formas, pienso que de lo que se ha examinado se puedenextraer unas consecuencias eficaces para el estudio y también para la lectura de los Evangelios.
    • 1. Es muy importante no confundir los tres momentos. Los Evangelios son fieles a las accionesde Jesús, pero a través de la predicación apostólica y teniendo presentes a sus destinatarios. Así,por ejemplo:

    a. No es necesario afirmar que el Sermón de la Montaña tal como viene recogido por San Mateo (Mt 5,1-7,29) en su Evangelio, fuese predicado así exactamente por Jesucristo. Algunos autores piensan que ambos evangelistas se podrían referir a dos discursos distintos. Sin embargo, parece más fácil pensar que San Mateo, con ocasión de ese discurso inaugural del ministerio de Jesús–que Lucas (cfr Lc 6,17-49), por su parte, ha recogido con más brevedad: los 111 versículos deMateo son 33 en el tercer Evangelio–, ha reunido las enseñanzas de Jesucristo que puedenconsiderarse la renovación de la Ley con una justicia mayor que la de escribas y fariseos (Mt5,20). Pero esto no debe tomarse como una genialidad de San Mateo. Lo que Mateo expresa deesa manera es la doctrina que viene del mismo Cristo, predicada por los Apóstoles y que élexpone así para sus destinatarios.

    b. Lo  mismo  podría decirse  a propósito  de otros  lugares. Por  ejemplo, el  capítulo  10 de  San Mateo  –como  el  capítulo  6  de  San  Marcos–  recoge  una  especie  de  regla  de   la  misión apostólica. Si  se lee el  texto despacio, puede  verse que muchos  de los contenidos  convendrían mejor al mandato del final del Evangelio, o a otros lugares de la actividad de Jesús con los doce. San Mateo los  reúne aquí formando una  especie de protocolo de  la misión apostólica que sirve para ese momento y para toda la vida de la Iglesia.

    2. La segunda consecuencia importante afecta a la manera de leer los pasajes concretos de losEvangelios. Estos pasajes, antes que parte de la narración evangélica, han sido parte de laenseñanza, parte de la liturgia, etc. Y han sido enseñanza en la proclamación apostólica, que hapredicado el Evangelio. Por tanto, en la medida en que, con la ayuda del Espíritu Santo, nosesforcemos por entender lo que los Apóstoles y los ministros de la palabra quisieron decir, enesa medida seremos capaces de escuchar la misma palabra de Dios predicada por los Apóstoles,pues los Evangelios, como todas las Sagradas Escrituras «inspiradas por Dios y escritas de unavez para siempre, comunican inmutablemente la palabra del mismo Dios, y hacen resonar la vozdel Espíritu Santo en las palabras de los Profetas y de los Apóstoles» (Dei Verbum, n. 21).
  245. 5. UN EJEMPLO
    • Hasta el momento, a lo largo de la sección, se ha visto:
    •      a. Cómo el pensamiento moderno obligó a estudiar y leer los Evangelios de una manera que pudiera hacer frente al racionalismo que pretendía negar lo sobrenatural en la Escritura.
    •      b. Cómo la exégesis cristiana ha conseguido descubrir que la fe que la Iglesia profesa en la verdad de los Evangelios se sostiene también en hechos históricos y en documentos fiablesque relatan esos hechos.
    •       c. Para esto, la exégesis católica se ha servido de los mismos instrumentos de investigación –de orden literario y de orden histórico– que se usaban en la investigación racional;fundamentalmente, las formas evangélicas y los criterios de historicidad.
    •      d. De esa manera, ha mostrado cómo los Evangelios son históricamente fieles: a lo que ocurrió en la vida de Jesús, a lo que predicaron los Apóstoles, y a lo que enseñaron los evangelistas.
  246. Ahora vamos a intentar exponer con un ejemplo cómo se realiza ese trabajo en la investigación de los Evangelios, y qué efectividad puede tener eso para un lector interesado en conocer cómoleer los Evangelios, aunque no sea versado en las técnicas que se utilizan. Por ello, se intentaránseguir los principales pasos del proceso, señalando y distinguiendo lo probable de lo cierto, loseguro de lo menos seguro, etc. En algún momento del análisis se percibirá que el estudio seríamás provechoso si se hubieran explicado ya las características de cada uno de los evangelios,pero explicarlo todo antes de proponer algún ejemplo parecía en un primer momento exponerdemasiados contenidos teóricos, sin aplicaciones prácticas.
  247. 1. EL TEXTO
    • Este pasaje, común a los tres Evangelios sinópticos, es muy claro para nuestros propósitos. Sugiero, para empezar, que se lea el relato de San Marcos
    • Mt 9,9-13
    • Mc 2,14-17
    • Lc 5,27-32
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    • El texto narra dos cosas: la llamada de Mateo (Leví), y la posterior comida de Jesús con publicanos y pecadores. Desde la perspectiva que estamos analizando ahora, se trata de dos acciones distintas, aunque estén conectadas cronológicamente: la llamada a un discípulo, un relato de vocación, y un hecho común a la vida de Jesús: recibe a los pecadores y come con ellos (cfr Lc 15,2. Comenzamos con el estudio de la crítica de las formas.
  248. 2. ANALISIS DE LAS FORMAS
    • El primero de los dos relatos, que en Marcos y Mateo es un solo versículo y en Lucas dos, es unrelato de vocación. Si leemos los Evangelios, vemos enseguida que la estructura se repitemuchas veces: en la llamada a Pedro, Andrés, Santiago y Juan, al joven rico, en aquellosdiscípulos que querían seguir a Jesús (Lc 9,52-66), etc. El esquema, muy estilizado, siempremuy parecido: Jesús se encuentra con alguien, le mira y le llama a su seguimiento. El que esllamado deja lo que tiene entre manos y sigue a Jesús. Si miramos el Evangelio de San Juan,podremos comprobar que probablemente medió un conocimiento previo entre Jesús y losdiscípulos que eligió, que el conocimiento progresivo favoreció el seguimiento, etc. Endefinitiva, que lo que se nos narra en el pasaje es lo esencial del discipulado, que se vivió entiempos de Jesús y que se repitió en la Iglesia. Lo esencial es: a) encuentro con Cristo, b)llamada a seguirle, c) respuesta inmediata, dejando atrás lo que se está haciendo, d) seguirleefectivamente, es decir, aprender de Él para imitarlo.
    • El otro episodio es el de la comida. Se suele afirmar que la forma de este pasaje es lo queDibelius llama Paradigmas, y Bultmann Apotegmas. Esta forma se parece mucho a otra comúnen el helenismo que se llamaba chreia, dichos de maestros. Se trata de una narración breve ysimple, coloreada religiosamente, con una finalidad didáctica que se concentra en la frase final deJesús. Otros ejemplos de paradigmas o apotegmas podrían ser la controversia de las espigasarrancadas en sábado (Mc 2,23-28), Marta y María (Lc 10,38-42), la bendición de los niños (Mc10,13ss), etc.
    • En general, no se pone en duda la historicidad de estas narraciones, como tampoco los relatos devocación. Sin embargo, Bultmann, cuando analiza este pasaje, dice que los dos episodios hansido unidos por el evangelista, y que no tienen por qué tener relación. Al final, el fundamento deesa separación en Bultmann es simplemente el presupuesto de que las formas funcionaban demanera independiente. En cambio, aquí, la relación entre los dos episodios parece plausible, yademás hay un rasgo de historicidad que apuntaría hacia los recuerdos biográficos en el origendel hecho. Las excavaciones en Cafarnaún han mostrado que la sinagoga está en un extremo dela población y el mar en el otro extremo. Y los versículos anteriores dicen que salió Jesús de lasinagoga, y «se fue otra vez a la orilla del mar. Y toda la muchedumbre iba hacia él y lesenseñaba. Al pasar, vio a Leví...» (Mt 3,13). Esto es una apreciación anecdótica, si se quiere,pero que puede ayudar a confiar en la verdad del Evangelio. Obviamente, para una discusiónmás profunda hay que comparar estos relatos con otros de vocación y de comida, etc.
  249. 3. ANALISIS HISTORICO
    • Con el análisis de la historicidad de lo narrado en un texto del Evangelio, lo que hacemos esafirmar que lo contado es plausible desde el punto de vista histórico, más bien que es másprobable que lo contrario o que otra cosa distinta. Vayamos por partes.
    • 1. El relato de la vocación de Mateo. Si aplicamos los criterios más importantes de investigaciónhistórica que hemos estudiado antes, tenemos:
    •     a. Criterio de testimonio múltiple. El relato sólo viene en los tres sinópticos, y en concreto de la triple Tradición, la que se suele afirmar que procede de Marcos. Por tanto, desde este punto de vista, no se respeta el testimonio múltiple para esta vocación en concreto. Sin embargo, sícumple este criterio el hecho de la llamada de Jesús a su seguimiento, pues se nos presenta de lamisma manera en otros muchos pasajes de los Evangelios, e incluso aparece en sentidocontrario: a algunos, como el hombre de Gerasa curado de la Legión de demonios, el Señor noles escoge como discípulos.
    •     b.  Criterio  de discontinuidad  y  continuidad  con  el judaísmo  y  la  primitiva  cristiandad. Los maestros del judaísmo tenían  discípulos: en esto hay continuidad. Pero estos  maestros tenían su sede  en las  sinagogas y  los alumnos  elegían  maestro para  aprender a  seguir la  Ley  de Dios. Jesús en cambio  se comporta como un maestro  itinerante, que no es elegido  por sus discípulos, sino que  es Él quien  elige, y que  llama a que  le sigan a  Él, no  a la Ley.  Por otra parte,  por la singularidad  de  estas  acciones,  es  difícil  atribuir alguna  de  ellas  a  la  primitiva  comunidad cristiana, que lo que hizo es seguir el proceder del Maestro.
    •     c. Criterio  de coherencia  con el  resto de  las palabras  y acciones  de Jesús.  La singularidad  de Jesús, que es capaz  de llamar a que le sigan  a él y no a la  Ley, que pide dejar las cosas,  etc., es coherente  con  otras muchas  palabras  y  acciones  suyas:  puede  pensarse en  la  última  de  las bienaventuranzas, en la herencia prometida –el ciento por uno– a  quien lo deje todo por él, en su invitación a tomar la cruz para seguirle, etc.
    • Se podrían añadir otras consideraciones en cada uno de los puntos. Pero parece claro queciertamente, si no se puede mostrar que la vocación de Mateo sucedió exactamente así, sí puedemostrarse que el relato expresa una manera singular de obrar de Jesús, que no puede serinventada por los evangelistas, y que seguramente es la que correspondió a la llamada de Mateo.

    • 2. El otro episodio que se muestra es la comida con publicanos y pecadores. Los criterios habríaque aplicarlos, probablemente, de la siguiente manera:
    • a. Criterio  de  testimonio múltiple.  Que Jesús  compartió  mesa con  publicanos y  pecadores se repite a lo largo del Evangelio. Basta con recordar la acusación que se le dirige al Señor antes de que relate la parábola del  hijo pródigo (Lc 15,2). Coincide, además, con otros  lugares como por ejemplo el reproche de  Jesús que reproduce una difamación  a la que se veía sometido:  «Porque ha  venido Juan,  que no  come  ni bebe,  y  dicen: —Tiene  un  demonio“. Ha  venido el  Hijo  del Hombre, que come y bebe, y dicen: —Mirad un hombre  comilón y bebedor, amigo de publicanos y pecadores“» (Mt 11,18-1, cfr Lc 7,33-34).
    • b. Criterio de continuidad y discontinuidad con el judaísmo y con las primeras comunidades cristianas. Es claro que comer juntos tenía, y tiene, una significación de comunión de intereses, de prácticas. Comer con pecadores –los publicanos eran asimilados a ellos– podía interpretarse como una aceptación de sus actividades, y en consecuencia, participar de sus faltas. De ahí el reproche que con frecuencia los fariseos le dirigen al Señor. Pero también está expresada con claridad en la religión de Israel la voluntad de Dios de salvar a los descarriados.Ezequiel lo expresa con la imagen de la oveja descarriada: «Buscaré a la perdida, haré volver ala descarriada, a la que esté herida la vendaré, y curaré a la enferma. Tendré cuidado de la biennutrida y de la fuerte. Las pastorearé con rectitud» (Ez 36,16). Jesús, en continuidad ydiscontinuidad con la Tradición que recibe, realiza esta novedad de compartir la mesa conpublicanos y pecadores para moverlos a la conversión.
    • c. Coherencia. La llamada a la conversión y la comunión de mesa con publicanos y pecadores son coherentes con la manera singular con que Jesús entiende su misión: como cumplimiento de las Escrituras de Israel. Esta comprensión afecta a muchos aspectos: a su posición ante el Templo, a la aceptación de la muerte en la Cruz, etc. En lo que se refiere a la actitud con publicanos y pecadores, parece claro que Jesús se propone la misma actitud de Dios.Por tanto, estamos ante extremos semejantes a los del anterior episodio. Ciertamente no sepuede mostrar la historicidad de esa comida con publicanos y pecadores, pero sí la actitud deJesús que se repitió en muchas ocasiones. Por tanto, en estas condiciones, resulta más razonablecreer en la historicidad de lo narrado que no hacerlo.
    • Queda finalmente por estudiar junto a la enseñanza de las acciones del Señor, subrayada en lapredicación apostólica, los matices que pueden añadir cada uno de los evangelistas para susdestinatarios. Es de lo que se ocupa la crítica de la redacción.
  250. 4. ANALISIS DE LA REDACCION
    La crítica de la redacción se ocupa de dos aspectos:

    • a.  Estudia  las  pequeñas  diferencias  entre  los  Evangelios, para  ver  así  con  más  claridad  la enseñanza que con el pasaje se quiere transmitir.
    • b.  Estudia  también  cómo  está  situado  un  pasaje  en   el  plan  general  del  Evangelio,  y  qué significación se pude extraer de ahí.

    Para responder a la primera de las dos cuestiones, bastará con mirar sinópticamente los pasajes.En el cuadro copiado más arriba he señalado en cursiva algunos de los cambios para que puedanpercibirse en una sola mirada. Elijo para la explicación ir a cada uno de los evangelistas.
  251. 4.1. Marcos
    • Como se ve en el cuadro sinóptico, es el que menos subrayados tiene. Esto nos puede indicarque San Marcos puede ser la fuente de los otros dos evangelios, que enriquecen el texto conotros significados. También se puede pensar que los tres evangelistas tienen una fuente común:en este caso se suele afirmar que Marcos es el que menos la modifica. De todas formas, lo mássignificativo, y es lo que he señalado en cursiva, es el estilo, la espontaneidad en la narración yel gusto de Marcos por los detalles. A eso alude la explicación, «el de Alfeo» y los rasgos deestilo, un poco embrollado, que los otros dos evangelistas simplifican, dando más coherencia, ytambién menos viveza, a la narración.
    • Esto por lo que se refiere a unidades menores. Para ver el significado del pasaje en el conjuntodel Evangelio, hay que recordar la importancia que tiene el discipulado en el relato de Marcos.En el segundo Evangelio, el pasaje está situado en el comienzo de la vida pública de Jesús. Si seleen los tres primeros capítulos de San Marcos, se percibe que Jesús, con su predicación y suscuraciones, elige enseguida unos discípulos que le acompañan, que le conocen y que seguirán sumisión. Tras haber narrado la llamada a los cuatro primeros discípulos, ahora narra la de Leví, ypoco después (Mc 3,13) narrará la constitución de los doce.
  252. 4.2. Mateo
    • En el primer Evangelio, lo que destaca inmediatamente es que el texto denomina al publicanoMateo, y que ese nombre coincide con uno de los doce: exactamente el que el primer Evangelio,en la lista de los doce Apóstoles, llama «Mateo, el publicano» (Mt 10,3). Es fácil pues pensarque el autor del primer Evangelio tiene razones para identificar a los dos. A este propósito deberecordarse que ésta era una de las razones internas del Evangelio que apoyaban la tesis de Mateocomo autor de este escrito.
    • En los dos recuadros siguientes, se ve cómo Mateo –como también Lucas– ha simplificado laredacción de San Marcos, sin dejar de lado ningún aspecto esencial para el mensaje.En el quinto recuadro, se ve cómo los fariseos preguntan a los discípulos por qué su «maestro»come con publicanos y pecadores. Para entender este matiz habría que recordar que San Mateosubraya el carácter de Jesús como Maestro: es el Evangelio didáctico. Pero, además, sipensamos en que los destinatarios de San Mateo están en convivencia con muchos judíos nocristianos, entonces entendemos que lo que se contrapone es la enseñanza de Jesús comomaestro para los cristianos, con las enseñanzas de los maestros judíos.
    • Esta misma contraposición se percibe, aunque en un sentido más hondo, en la frase señalada enel último recuadro: «Id y aprended qué sentido tiene Misericordia quiero y no sacrificio». Lamisma frase aparece sólo otra vez en todo el Nuevo Testamento, en Mt 12,7, y también en uncontexto de controversia con fariseos. La frase pertenece al libro de Oseas, pero era muy usadapor los judíos tras la destrucción del Templo de Jerusalén por parte de Tito el año 70. Lasfuentes judías cuentan esta anécdota de Yojanán ben Zakkay, el rabino que fundó la comunidadjudía en Yamnia, cerca de Tel Aviv, cuando Jerusalén quedó destruida: «Esto sucedió a RabbánYojanán ben Zakkay: que iba de camino cuando R. Yehosúa vino corriendo tras él y le dijo: ¡Ayde nosotros!, que la casa de nuestras vidas [el Templo] ha sido destruida, el lugar donde se hacíala expiación por nuestros pecados. Le respondió: No temas, tenemos otra expiación en su lugar.Le preguntó: ¿Cuál es? Le contestó: Misericordia quiero y no sacrificio (Os 6,6)» (Abot de RabíNatán, B, 8). Por tanto es posible pensar que aquí San Mateo, al evocar las palabras de Jesús, lesconfiera una actualización, y ofrezca argumentos a los cristianos frente a los judíos, paramostrarles que lo que ellos están enseñando ahora es precisamente lo que hizo Jesús, y que susantecesores denostaron.
    • Desde el punto de vista de la situación del episodio en el entero relato de Mateo, el pasaje sesitúa después del Sermón de la Montaña. Si en ese discurso Jesús se presentaba como elsupremo legislador, en los episodios de los capítulos 8 y 9 se presenta como el Mesías que avalasu doctrina con los milagros que confirman su autoridad. Este pasaje muestra la autoridad con laque se comporta Jesús.
  253. 4.3. Lucas
    • San Lucas es el que ha puntualizado más cosas. Todas con notas breves.En el segundo cuadro dice que Leví, «dejadas todas las cosas» –relictis omnibus, traducía laVulgata–, siguió a Jesús. También en la llamada a Pedro, Andrés y los hijos de Zebedeo, éstos,«dejadas todas las cosas» (Lc 5,11), siguieron a Jesús. Es evidente, lo hemos visto al tratar del«hombre nuevo» enseñado por este Evangelio, que seguir a Cristo es vivir desprendido, dejar loque se tiene con decisión, fiado únicamente en Dios. Este rasgo común a todo el tercerEvangelio se recoge también aquí.
    • En el tercer cuadro, Lucas dice que la comida fue en casa de Leví. De esta manera precisa laposible confusión que se podría derivar de las expresiones de los otros dos evangelistas que aldecir «en su (la) casa» no precisaban si la casa era la de Jesús (la de Pedro) o la de Mateo.También como San Mateo, San Lucas ha evitado las repeticiones de San Marcos presentes enlos cuadros tercero y cuarto.
    • Como propio de San Lucas está la precisión en el lenguaje, en este caso con términos médicosmás precisos. Así, en el cuadro sexto ha cambiado la forma «fuertes» de Mateo y Marcos, por lade «sanos»: «No tienen necesidad de médico los sanos sino los enfermos».
    • También ha añadido precisiones de carácter doctrinal. La frase de Jesús recogida en el últimorecuadro expresa genuinamente la misión del Señor: ha venido a llamar a los pecadores «a lapenitencia», a que se conviertan. Esto nos obliga a mirar a los otros dos evangelistas y adescubrir cierta ironía en las palabras de Jesús tal como se narran en Mateo y Marcos. Así, elsentido de las palabras de Jesús debería de ser más bien: no he venido a llamar a los que se«saben» justos, a los que se «tienen» ya por justos. O, dicho de otra forma, Jesús les podríadecir a aquellos hombres: «si ya sois justos, ¿por qué molestáis?». Toda esta ironía desapareceen San Lucas, más alejado de un contexto polémico, y se traduce en una exposición clara de ladoctrina de Jesús: ha venido a llamar a la conversión, a la penitencia.
    • En esta exposición, me he saltado la diferencia entre Lucas y los otros dos relativa al cuadroquinto. En San Lucas, la acusación de comer con publicanos y pecadores se dirige no a Jesús,sino a los discípulos: «¿Por qué coméis y bebéis...?» Y aquí una sugerencia de la crítica acercadel «contexto vital» (Sitz im Leben) en el que se produjo la predicación y se escribió elEvangelio puede ayudar a comprender este pasaje. Si tenemos en cuenta que San Lucas ha dichoexpresamente que la comida fue en casa de Leví, y que la misión de Jesús es llevar a lospecadores a la penitencia, quizás es que San Lucas, a través del pasaje, está dando unaenseñanza: los discípulos, como su Maestro, pueden, y deben, compartir la mesa con publicanosy pecadores, para conducirlos a la conversión, pero esto no puede implicar de ninguna manerainvitarlos a la «Mesa en la casa del Señor», es decir, hacerles partícipes de la Eucaristía. Paraapoyar esta interpretación baste recordar lo que se dijo a propósito del lugar de composición deLucas (Corinto, o cerca de allí, en Acaya) y los abusos a propósito de la Eucaristía que denunciaSan Pablo en la Carta a los Corintios (1 Co 11,18-34).
    • En lo que se refiere a su situación en el texto, en Lucas no es muy importante. Reproduce elmismo esquema de Marcos, cuando narra cómo Jesús va formando progresivamente el grupo delos discípulos que culminará en la elección y constitución de los doce Apóstoles.
    • Me parece que este repaso nos ha enseñado no sólo cuestiones técnicas, también nos hapermitido reconocer el modo con que los Evangelios reproducen historia y enseñanza al mismotiempo. Pienso también que, sin llegar al extremo de analizar todo punto por punto, elconocimiento de estos rasgos nos ofrece luces para leer con más atención, y con más provecho,el Evangelio.
    • Con  esto   nos  hemos   introducido  ya  en   la  tercera   parte  del  programa:   los  evangelistas.
  254. III. LOS EVANGELISTAS
    • Comenzamos ahora el estudio de las obras de los tres evangelistas. Miembros de la Iglesia, einsertados en la Tradición, Mateo, Marcos y Lucas, se han hecho merecedores de la gratitud delos cristianos de todos los siglos. Ciertamente, escribieron inspirados por el Espíritu Santo, perotuvieron la audacia de «componer» una historia de Jesús, de su ser y de su obra, y nosotroshemos salido beneficiados. En el periplo para comprender mejor a Jesús según los evangelios,estudiar cada evangelio en sí mismo –comparándolo con los otros: conocemos algo, cuandocomparamos lo que es con lo que podría ser– nos proporcionará sin duda preciosas acotacionessobre el punto de vista desde el que se expone la obra de Jesús, y a la larga, conocidas lasfuentes se conoce mejor el objeto. El objetivo, de todas formas, no es agotar lo que se dice sobrelos evangelistas, sino proporcionar unos conocimientos básicos. El esquema será muy semejanteen los tres capítulos. En concreto.
    • Se tratará primero de las cuestiones relativas al autor, la fecha y el lugar de composición. Yaque ésta es una cuestión normalmente conocida, aquí se recogerán brevemente, sinfundamentarlas excesivamente, las afirmaciones que vienen recogidas en un sencillo manual, oen las Introducciones de las Biblias. A continuación se tratarán algunas cuestiones que sonobjeto de discusión científica o de matices.

    • 1. Después se pasará a lo que podría denominarse características literarias y teológicas delEvangelio en cuestión. Se unen las características literarias con las teológicas porque nointeresan tanto los aspectos técnicos –si el evangelista tiene un buen o un mal griego–,sino el modo con que se relacionan estas características literarias con el mensaje expuesto.En ese sentido, estos temas ofrecen también una manera de entender a Jesús y al Evangelio.
    • 2. En tercer lugar se abordará la estructura del Evangelio. Con ello se intenta comprender ellugar de cada pasaje en el marco de todo el relato, y, en consecuencia, en relación con elresto de los pasajes del Evangelio. Obviamente, lo ideal sería tratar cada uno de los pasajes,pero resulta imposible en el género que hemos elegido. El esquema general de cadaEvangelio puede al menos proporcionar el marco de lectura.
    • 3. Finalmente, se tratará de los contenidos principales del Evangelio. Sobre todo, qué enseñasobre Jesús. Pero, unido a esto, cada evangelista tiene unos motivos que subrayaespecialmente. Tenerlos presentes es también una manera efectiva de entender el mensajedel libro con mayor profundidad.
  255. 6. EVANGELIO SEGUN SAN MATEO
    ***********
  256. 1. AUTOR, FECHA Y LUGAR DE COMPOSICION
    Al abordar la cuestión de los autores de los Evangelios, hay que notar dos cuestionesimportantes que están contenidas en los títulos de esos escritos. El primer Evangelio, como losotros tres, es anónimo en su materialidad. En ningún lugar del texto aparece la firma de Mateo.Ahora bien, en los manuscritos –papiros y códices–, Mateo, como los demás Evangelios,viene siempre precedido por la inscripción «Evangelio según Mateo». El título, que eranecesario al menos para archivar los textos, indica dos cosas:

    • a. El texto está vinculado a su origen, y con él a la autoridad de su autor, que es la autoridad apostólica. No debe olvidarse que estamos en una comunidad autoritativa. Esa autoridad no la tiene cualquiera. Los Evangelios proceden de los Apóstoles o de los discípulos de losApóstoles.
    • b. La expresión «... según Mateo», o «según Marcos», etc., contrasta con el título que se daba a las obras en la época, con el genitivo de origen. Parece pues que hace referencia a aquellaidea tan repetida en la primera cristiandad de que el Evangelio es sólo uno, el Evangelio deJesucristo (Mc 1,1). Al decir «según san Mateo», se quiere decir el Evangelio testimoniadopor San Mateo.
  257. 1.1. AUTOR
    Antiguos testimonios escritos, aseguran que San Mateo fue el primero que puso por escrito elEvangelio de Jesucristo. Del siglo II es el testimonio de Papías, obispo de Hierápolis, que dice:

    • «Mateo dispuso los discursos [acerca] del Señor en la lengua de los hebreos, y cada uno los interpretó como pudo» (cfr. Eusebio de Cesarea, Historia Ecclesiastica, III, 39,16). 
    • No se ha conservado ninguna copia, ni tampoco ninguna descripción, de este texto de Mateomencionado por Papías, por lo que no sabemos si la lengua de la que habla es el hebreo o elarameo. Tampoco sabemos si los discursos a los que alude se refieren a todo el Evangelio oúnicamente a las palabras del Señor. En cambio, muy pronto se usó como texto autoritativo ycanónico el Evangelio griego de Mateo.
    • La atribución a Mateo, el recaudador, de este primer Evangelio recorre todos los documentosantiguos. Encuentra, además, una cierta confirmación en el mismo texto del Evangelio, pues esel único que recoge el nombre de Mateo para designar al publicano a quien llama el Señor en losinicios de la vida pública (Mt 9,9-12) y que coincide con el «Mateo, el publicano» (Mt 10,3)que se nombra en las listas de los doce (Mt 10,1-14; cfr Mc 3,13-19; Lc 6,12-16; Hch 1,13). SanLucas dice que se llamaba Leví, y San Marcos, Leví el de Alfeo (Lc 5,27; Mc 2,14).
  258. 1.2. DESTINATARIOS
    En el texto de San Mateo se descubren muchos rasgos que hacen pensar que sus destinatariosson judíos que han abrazado la fe cristiana:

    • 1. Abundan, por ejemplo, expresiones de cuño palestinense que sólo usa este Evangelio: «reino de los cielos» (Mt 3,2; 4,17; etc.), «Padre celestial» (Mt 5,48; 6,14.26; etc.), «ciudad santa» (Mt 4,5; 27,53), «casa de Israel» (Mt 15,24), «la carne y la sangre» (Mt 16,17), «atary desatar» (Mt 16,19; 18,18), etc.
    • 2.   Además,  el  autor  alude,  mucho más  que  los  otros  evangelistas,  a costumbres  judías:  la ofrenda  sobre  el  altar,  el  comportamiento   de  los  sacerdotes  en  sábado,  el  uso  de  las filacterias, etc. (Mt 5,23; 12,5; 23,5).
    • 3. Todo el texto está permeado de citas explícitas del Antiguo Testamento en las que se muestra cómo en Jesús se cumplen las Escrituras, es decir, las promesas de Dios al pueblode Israel (en su relato se pueden encontrar hasta 150 alusiones a esos textos, de las que 50–frente a las 23 que recogen cada uno de los otros dos sinópticos– contienen citasexplícitas de los libros sagrados). Además, el autor de este Evangelio se sirve de modos deinterpretar la Sagrada Escritura propios de los escribas de Israel: la gematria--uso de los números para significarc en la genealogía, el uso de la pasiva divina para evitar pronunciarel nombre de Dios, etc.
    • 4. Finalmente, Mateo más que nadie, recoge las palabras del Señor en las que se explican las relaciones de la Antigua con la Nueva Ley. Unas frases las resumen: «No penséis que he venido a abolir la Ley o los Profetas; no he venido a abolirlos sino a darles su plenitud. Enverdad os digo que mientras no pasen el cielo y la tierra, de la Ley no pasará ni la máspequeña letra o trazo hasta que todo se cumpla» (Mt 5,17-18).
    • Todo esto, y muchos más ejemplos que podrían aducirse, ha hecho pensar que los destinatariosprimeros del Evangelio son cristianos procedentes del judaísmo, para quienes las enseñanzas dela Ley siguen vigentes, aunque entendidas a la luz de la Nueva Ley de Cristo.
  259. 1.3. LUGAR DE COMPOSICION
    Aunque todos los Evangelios tienen un horizonte universal, la crítica siempre ha pensado que ellugar de composición del primer Evangelio fue Antioquía de Siria, aquella ciudad tan nombradaen los Hechos de los Apóstoles, famosa por su vigor evangelizador. Apoyaría esta hipótesis elhecho de que tanto la Didaché como las cartas de San Ignacio de Antioquía c documentos definales del siglo I provenientes de Antioquíac citan las palabras del Señor con las mismasfórmulas que se recogen en Mateo.
  260. 1.4. FECHA DE COMPOSICION. OTRAS CIRCUNSTANCIAS
    Cuanto se ha dicho hasta el momento es patrimonio común de la mayor parte de los estudiosos.Sin embargo, un examen más detenido del texto del Evangelio y de las circunstancias históricasen las que nació nos invitan a matizarlo de alguna manera.

    Sobre los destinatarios. Los Hechos de los Apóstoles muestran que la iglesia de Antioquía nosólo estaba compuesta por judíos que habían abrazado la nueva fe, sino por gentiles convertidosal cristianismo. El primer Evangelio, por su parte, no supone sólo una misión a los judíos, sinoun destino universal: por ejemplo, cuando dice que los cristianos son «la sal de la tierra o la luzdel mundo» (cfr Mt 5,13-14), o cuando recoge el mandato final de hacer discípulos a «todos lospueblos» (Mt 28,19). Por eso, es más lógico suponer que la comunidad a la que se dirige Mateoes mixta, formada por cristianos judíos y gentiles. A unos y a otros se les enseña el valor de laLey en relación con Cristo: a los que provienen de la gentilidad para que la respeten, y a los queprovienen de judaísmo para que la cumplan en relación con la vida nueva en Jesucristo.

    Sobre la fecha de composición. Se ha dicho antes que Mateo usa expresiones de cuñopalestinense, que alude a costumbres de los judíos de la época del Señor, y que Papías dijo queMateo escribió su Evangelio en la lengua de los hebreos. Sin embargo, el griego del Evangeliode Mateo es bueno, evita vulgarismos y busca una buena expresión: nada hace pensar, por tanto,que estemos ante una traducción más o menos servil de un texto hebreo. Es más, a la vista deltexto evangélico, la entera afirmación de Papías –«Mateo dispuso los discursos [acerca] delSeñor en la lengua de los hebreos, y cada uno los interpretó como pudo»– se puede discutir,porque Mateo, como enseguida se verá, es casi un prodigio de claridad a la hora de proponer ladoctrina, y esta característica no se hace muy compatible con la afirmación «cada uno losinterpretó como pudo». Además, parece como si San Mateo conociera el Evangelio de Marcos,y allí donde un pasaje del segundo evangelista pudiera interpretarse mal, él lo explicara con más precisión.

    Por esto, los estudiosos suponen que el texto al que se refiere Papías fue un texto en arameoescrito muy pronto, hacia los años 50 ó 60, del que luego se sirvieron San Lucas y el escritor delEvangelio canónico de San Mateo, que lo reprodujo sustancialmente, pero escribiendodirectamente en griego. Este Evangelio de San Mateo en griego, inspirado y canónico, se debióde escribir entre los años 80 y 90. Se propone esta fecha también, porque, aunque no lohayamos mostrado hasta aquí, el texto parece escrito en polémica con la interpretación de la Leyque hacían los judíos que no habían abrazado el cristianismo, una vez que el Templo había sidodestruido por los romanos el año 70.
  261. 2. CARACTERISTICAS LITERARIAS Y TEOLÌGICAS
    • Todos los Evangelios están dirigidos a creyentes. Todos quieren enseñar quién es Jesús y cuáles el alcance de su doctrina. Cada uno lo hace a su manera. Señalarla, puede ayudar a leer cadaEvangelio con mayor provecho. Quizás el rasgo más significativo de Mateo sea el catequético:el Evangelio en muchos aspectos es como un catecismo. Es un texto muy didáctico queresponde a las preguntas que los cristianos pueden hacerse.
    • Una frase de Juan Pablo II nos ayudará a emprender este apartado:

    «Los  Evangelios  que,  antes  de  ser  escritos,  fueron  la  expresión de  una  enseñanza  oral  transmitida  a  las comunidades cristianas, tienen más o menos una estructura catequética. ¿No ha sido llamado el relato de San  Mateo  Evangelio  del  catequista,  y  el  de  San  Marcos,  Evangelio  del  catecúmeno?»  (Juan  Pablo  II, Catechesi tradendae, n. 11). 

    Se llama a San Marcos el Evangelio del catecúmeno porque su lectura mueve a abrazar la fecristiana. Se llama San Mateo el Evangelio del catequista porque es capaz de explicar esa fe entodos sus extremos. Se ha dicho más de una vez que el autor del Evangelio es un hombre que seha aplicado a sí mismo el consejo del Señor recogido en Mt 13,52: «todo escriba instruido en elReino de los Cielos es como un hombre, amo de una casa, que saca de su almacén cosas nuevasy cosas antiguas». Es decir, el evangelista parece alguien que teniendo presentes las palabras deCristo y las palabras de las Escrituras sabe proponerlas como camino de vida. Veámoslo con lostextos. Al final del Evangelio, dice el Señor:

    • «Se me ha dado toda potestad en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos  en  el  nombre  del  Padre  y  del  Hijo  y  del  Espíritu  Santo;  y  enseñándoles  a  guardar  todo cuanto os  he  mandado.  Y  sabed  que  yo  estoy  con  vosotros  todos  los  días  hasta  el  fin  del  mundo»  (Mt 28,19-20). 
    • La frase subrayada señala que los Apóstoles deben enseñar a guardar las normas mandadas porel Señor. Y eso es lo que hace Mateo con su escrito: exponer ordenadamente esas normas. Porejemplo, cuando el Señor enseña el Padrenuestro en el Sermón de la Montaña, Mateo lo recogeasí:

    • (1) «Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que son amigos de orar puestos de pieen las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para exhibirse delante de loshombres; en verdad os digo que ya recibieron su recompensa. Tú, por el contrario,cuando te pongas a orar, entra en tu aposento y, con la puerta cerrada, ora a tuPadre, que está en lo oculto; y tu Padre, que ve en lo oculto, te recompensará.
    • (2) »Y al orar no empleéis muchas palabras como los gentiles, que piensan que por sulocuacidad van a ser escuchados. Así pues, no seáis como ellos, porque bien sabevuestro Padre de qué tenéis necesidad antes de que se lo pidáis.
    • (3) »Vosotros, en cambio, orad así: Padre nuestro, que estás en los cielos, santificadosea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu voluntad, como en el cielo, también en latierra; danos hoy nuestro pan cotidiano; y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos pongas en tentación,sino líbranos del mal.
    • (4) » Porque si les perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestroPadre Celestial. Pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre osperdonará vuestros pecados» (Mt 6,5-15).
  262. ¿Cómo es la  oración del cristiano?
    • No es ostentosa como la de los fariseos (1), ni está llena deverborrea como la de los gentiles (2). Es filial sencilla y sincera como el Padrenuestro, que es laoración del Señor (3). Y, además, debe ir acompañada de obras que manifiesten su autenticidad(4).
    • Obviamente, cada aspecto de esta enseñanza se puede enriquecer con otros pasajes delEvangelio. Por ejemplo, la enseñanza final del perdón de las ofensas se ilustra con la paráboladel mayordomo que debía diez mil talentos a su señor y, tras ser perdonado, es incapaz deperdonarle una deuda mínima a un compañero suyo (Mt 18,22-29), etc. Pero parece claro que siMateo no ha recogido aquí todo lo necesario para saber cómo rezar, sin duda ha recogidomucho. Cualquiera que quiera repasar cómo rezar o que quiera enseñar cómo hacerlo tiene enestas palabras del primer Evangelio un esquema perfecto.
  263. Lo que intento expresar aquí es que tener esto presente –que el Evangelio muchas veces escomo un catecismo– nos ayuda a entender mejor a San Mateo cuando lo leemos. A estepropósito, basta con ir al capítulo 18, lo que se denomina «discurso eclesiástico», dondeencontramos un elenco de normas que rigen la vida de la Iglesia. Por ejemplo:
    • (1) ¿Cómo comportarse en la Iglesia ante los más débiles, los menos instruidos? Ycontesta con las sentencias sobre el escándalo (Mt 18,1-11).
    • (2) ¿Cómo comportarse con el hermano que flojea y se puede perder? Y contesta con laparábola de la oveja perdida (Mt 18,12-14).
    • (3) ¿Cómo comportarse con el que falla de manera reincidente? Y contesta con laenseñanza de la corrección fraterna (Mt 18,15-17).
    • (4) Y ¿hasta cuándo hay que perdonar? Y contesta que siempre porque tenemos queconsiderar cuánto nos ha perdonado Dios a nosotros (Mt 18,21-35).
  264. De este capítulo he dejado voluntariamente de lado una sentencia del Señor que hace referenciaa la potestad de los ministros en la Iglesia:
    «Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo» (Mt 18,18).
  265. Las palabras son muy semejantes a las que Jesús le dirige a Pedro tras la confesión en Cesareade Filipo:
    «Todo lo que ates sobre la tierra quedará atado en los cielos, y todo lo que desates sobre la tierra quedará desatado en los cielos» (Mt 16,19).
  266. Parece pues claro que la frase explica el poder que el Señor le ha dado a sus ministros en laIglesia. Ahora bien, cuando el evangelista narra que Jesús perdona los pecados y cura alparalítico de Cafarnaún, añade, como se ha visto en un capítulo anterior, un comentario al final:
    • «Al ver esto, la gente se atemorizó y glorificó a Dios por haber dado tal potestad a los hombres» (Mt 9,18).
    • A tenor de lo examinado hasta ahora, este comentario de Mateo sirve también como explicaciónde lo expuesto antes. Es posible que Dios dé a los hombres la potestad de perdonar los pecados.La tenía Jesús y Jesús se la ha dado a sus ministros en la Iglesia.
    • Se podrían aducir otros muchos ejemplos. He señalado algunos, pero el lector, para aprender,puede hacer la experiencia y leer el Evangelio de Mateo descubriendo en la forma de narrar lospasajes una manera de rezar, de enseñar, de ejercer el ministerio, etc.
    • San Mateo tiene otras formas de enseñar. Por ejemplo, los estudiosos han hecho notar que en lasfrases de las Bienaventuranzas, o en el Padrenuestro, etc., las expresiones de San Lucas son másfáciles de retrotraducir al arameo. En cambio, las de San Mateo, tienen más sonoridad en laspalabras, mayor ritmo poético. Es claro que de este modo las frases del Señor son tal vez másfáciles de retener en la memoria y acuden con más espontaneidad a los labios.
    • Por último, quería detenerme en dos detalles puntuales de este tono catequético del primerEvangelio. Se refieren a la presencia de grandes discursos y al modo de narrar los milagros.
  267. 2.1. LOS DISCURSOS
    A veces se ha llamado a Mateo El Evangelio de los discursos del Señor. Reúne extensosdiscursos de Jesucristo. Algunos recogen invectivas y controversias con los fariseos y losescribas (Mt 23,13-36; 12,25-45), pero cinco de ellos se cierran con una expresión semejante aésta: «y sucedió que cuando Jesús acabó de dar estas instrucciones...» (Mt 7,28; 11,1; 13,53;19,1; 26,1). Si nos fijamos bien, estos discursos tratan de:

    Mt 5,1-7,29: El Sermón de la montaña. Es, como decía San Agustín «perfecte vitae christianaemodus», el modo perfecto de vida cristiana. Describe con precisión cómo debe comportarse elcristiano para que su justicia, su modo de imitar a Dios, sea mayor que la de escribas y fariseos.

    Mt 10,1-42: El Discurso de la misión dirigido a los doce Apóstoles. Si nos fijamos en elcontenido del discurso no sólo se refiere a aquella misión de los doce a Israel (habla por ejemplode que los discípulos serán llevados ante gobernadores y reyes, etc.), sino que se refiere a lamisión apostólica de la Iglesia. Es como un bosquejo de cómo realizar la proclamación delmensaje de Cristo.

    Mt 13,1-52. El Discurso de las parábolas. Trata de las parábolas que versan sobre el Reino deDios. Pero indica también cómo responder a las diversas situaciones que se van a dar en la vidade la Iglesia. Debe tenerse en cuenta que, como señala la parábola del sembrador, no todos losque acogen el mensaje del reino perseveran hasta el final, pero, cuando se acoge la palabra y sepersevera en ella, el fruto es desproporcionado. Invita también a no desalentarse porque el reino,la Iglesia, crezca despacio, como la semilla de mostaza; a no preocuparse porque, en elcrecimiento del reino, el bien del mensaje crezca con el mal que el diablo ha sembrado en formade cizaña. Y no hay que preocuparse porque al final Dios juzgará, etc.

    Mt 18, 1-35. El llamado Discurso eclesiástico, que se ha comentado antes y que contieneenseñanzas sobre el comportamiento de los fieles dentro de la Iglesia.

    Mt 24,1-25,46. El Discurso escatológico. Recoge las dificultades con las que nos vamos aencontrar en el desarrollo de la Iglesia a través de los siglos: dificultades externas por laspersecuciones, dificultades internas por el enfriamiento del amor, etc. Pero el cristiano estáfundado en la esperanza. Porque Cristo no abandona a los suyos: ni ahora, ni al final de lostiempos, cuando juzgue al universo entero. Es un discurso consolador.

    Después de resumir sus contenidos, casi está de más recordar que en estos cinco discursos elcristiano tiene normas a las que acudir cuando se plantee un modo de hacer o de enseñar.Paso ahora a la manera con que la catequesis se materializa en la redacción de los milagros del Señor.
  268. 2.2. LOS MILAGROS
    • En los relatos de milagros, frente a la viveza que encontramos en San Marcos, la narración deSan Mateo es mucho más estilizada, solemne, evitando detalles pintorescos. Pero esta mesura dela narración tiene otra finalidad: sirve para subrayar la misión de Jesús (aspecto cristológico), lafe de quien acude a Jesús –se pone en relación estrecha lo que se solicita con lo que seconcede–, y el lugar de los discípulos, que representan a la Iglesia. También bajo este aspectoel Evangelio es un ejemplo de catequesis cristiana. Aunque se tratará de los milagros másadelante, unos textos pueden ejemplificarlo con más claridad:
    • Mt 15,21-28
    • Mc 7,24-30 ***pagina 85***
    • De una comparación elemental entre los dos textos se deduce enseguida que San Marcosprivilegia el punto de vista del discípulo, es decir, de la mujer que sale en busca de Jesús, leruega con insistencia y audacia, y vuelve a casa con su propósito logrado. En cambio, SanMateo tiene como propios, cuando menos, los dos trazos señalados en cursiva: en el primero, laspalabras de Jesús ofrecen una explicación de su misión como Mesías, y dan razón al lector de laresistencia de Jesús –que a primera vista, sin conocer la pedagogía de Mateo, nos podríaparecer sorprendente– para realizar la curación. Las palabras finales del Señor tienen tambiénsu justificación, pues palabras semejantes (Mt 8,13, al centurión: «Vete y que se haga conformehas creído»; Mt 8,29, a los ciegos: «Que se haga en vosotros conforme a vuestra fe») aparecenmás veces a lo largo del Evangelio. Resaltan la calidad de la fe: lo que se pide se concede segúnla fe del que pide.
    • Veamos otro ejemplo: la curación de la suegra de Pedro. 
    • Mt 8,14-15
    • Mc 1,29-31 ****pagina 85***
    • En San Marcos, el relato presenta las características típicas de la viveza de su narración, altiempo que llama la atención sobre los discípulos que acompañan a Jesús, le hablan de lapersona necesitada y después están con Jesús siendo servidos. En San Mateo todo parecedirigido a la catequesis. Desaparecen los detalles anecdóticos y los discípulos: sólo se presenta aSimón, a quien, por cierto, se le denomina con su nombre en la Iglesia, Pedro. La iniciativa de lacuración parte de Jesús, que cura a la mujer sin que medie petición. Y la mujer, como también eldiscípulo en la Iglesia, una vez sanada, sirve a Jesús.
  269. 3. ESTRUCTURA DEL EVANGELIO
    • Al abordar la estructura del Evangelio, se busca, sobre todo, poder entender cada pasaje en su contexto: en el contexto más próximo, en el contexto del Evangelio entero, o en el contexto del ministerio de Jesús. Normalmente, el evangelista ha dejado algunas señales de su proyecto que se pueden descubrir en una lectura atenta. En el caso de San Mateo hay dos rasgos significativos de los que debe partir la reflexión.
    • 1. Muchas veces, hasta noventa, introduce las acciones narradas con el adverbio «entonces...», pero sólo tres veces –al comienzo del ministerio público de Jesús, después de la confesión de Pedro, y en la traición de Judas–, utiliza la expresión «desde entonces...».
    • Mt 4,17: «Desde entonces comenzó Jesús a predicar y a decir: Convertíos, porque está al llegar el Reino de los Cielos».
    • Mt 16,21: «Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que él debía ir a Jerusalén y padecer mucho por causa de los ancianos, de los príncipes de los sacerdotes y de los escribas, y ser llevado a la muerte y resucitar al tercer día».
    • Mt 26,17: «Ellos le ofrecieron treinta monedas de plata. Desde entonces [Judas] buscaba la ocasión propicia para entregárselo».
    • Los tres pasajes señalan con claridad tres tiempos en la actividad de Jesús: el que se desarrolla sobre todo en Galilea donde proclama ante todo el pueblo el reino con hechos y palabras; el que sigue a la Confesión de Pedro en Cesarea de Filipo, donde ocupa un lugar muy importante la enseñanza de Jesús a sus discípulos acerca de su misión salvadora, y el que desarrolla el drama de su muerte y su gloriosa resurrección.
    • 2. Ésta sería una posible estructura. Por otra parte, como ya se ha dicho, la lectura del primer Evangelio transmite la sensación de que estamos ante un escrito atentamente pensado en el que la misma construcción quiere trasmitir una enseñanza. Ya se ha hecho notar que en el conjunto del libro llama la atención la presencia de cinco discursos del Señor escalonando el relato, que se siguen con cinco secciones narrativas en las que se relatan signos mesiánicos de Jesús.
    • Algunos autores ven en este esquema una evocación de los cinco libros de la Ley, el Pentateuco, pues también esos cinco libros narran las acciones singulares de Dios con su pueblo y contienen los mandamientos que les da. Quizás la imagen sea un poco forzada en algún punto, pero parece claro que esta evocación nos enseña a ver que las sucesivas acciones de Jesús no hay que entenderlas sólo como cumplimiento de las promesas de Dios; también deben verse como el inicio del nuevo pueblo que es la Iglesia y que nace de Jesús.
  270. 4. CONTENIDOS PRINCIPALES
    Es claro que la enseñanza primera de todos los Evangelios versa sobre Jesucristo y sobre su obra. Las acciones y las palabras de Jesús, y de las diversas personas que se acercan a Él, acaban por revelar quién es verdaderamente Jesucristo y el alcance de sus acciones para la salvación de los hombres. Si hubiera que condensar en breves trazos la enseñanza del primer Evangelio, pienso que podría hacerse en torno a dos nociones: la persona de Jesucristo y la Iglesia fundada por Él. Las dos nociones están en cierta manera relacionadas.
  271. 4.1. JESUCRISTO
    Jesús, tal como aparece narrado por San Mateo, se caracteriza sobre todo por su majestad, la que intuitivamente percibimos en un mosaico bizantino o en un Pantocrátor de nuestras iglesias medievales: hombre verdadero, y, al mismo tiempo, verdadero Dios y Señor de todo lo creado. Pero ésta es una imagen visual. En el texto de San Mateo, estas características se expresan mejor con los títulos que se aplican a Jesús.
  272. 4.1.1. Verdadero Dios
    • Jesús es, antes que nada, Hijo de Dios. Desde la concepción de Jesús por obra del Espíritu Santo hasta la fórmula trinitaria del Bautismo al final, San Mateo afirma e insiste en que Jesús es el Hijo de Dios (Mt 1,20; 28,19): lo declara la voz del cielo en el Bautismo y en la Transfiguración, y el mismo Jesús de manera directa:
    • «Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes y las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelarlo» (Mt 11,25-27).
    • Ahora bien, es interesante señalar cómo San Mateo llena de significado la condición de Hijo de Dios que tiene Jesús. A este respecto, varios puntos son interesantes:
    • 1. Cuando narra la vuelta a Nazaret de José, dice:
    • «Allí permaneció hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que dijo el Señor por medio del Profeta: De Egipto llamé a mi hijo» (Mt 2,15).
    • El hijo al que se refiere  el profeta Oseas es Israel. Pero Israel, como hijo  de Dios, no cumplió lamisión que le dio Dios de justificar a todas las gentes. Es Jesús, el Hijo de Dios, quien cumple lamisión que Israel no  supo llevar a cabo. Pero es  importante notar la dirección del razonamientode San  Mateo. Jesús  no es  Hijo de  Dios porque  de Él  se prediquen  la suma  de alusiones  delAntiguo  Testamento,  sino  que,  como  Hijo   de  Dios  que  es,  realiza  las  promesas  de  Diosencomendadas a sus elegidos, también de Israel, desde el Antiguo Testamento.

    • 2. Otra manera  de afirmar la  divinidad de Jesús es  con la denominación Emmanuel,  «Dios connosotros». Es el  título que tiene el  Niño desde su concepción  (Mt 1,23); pero una  paráfrasis deese nombre es la que utiliza Jesús para afirmar su presencia en medio de su Iglesia:
    • «Pues donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mt 18,20).
    • Esta expresión se ilumina si tenemos en cuenta que  había un dicho en los tiempos del Señor que decía:
    • «Si  dos  se  sientan  juntos  y  las  palabras  entre  ellos  no  son  las  de  la  Torá,  entonces  es  una  sesión  de burladores..., pero si dos se sientan juntos y las palabras entre ellos son las de la Torá, entonces la Shejiná [la presencia divina] está en medio de ellos» (Rabí Hananiah ben Teradyon, en la Mishnah, Abot 3,2).
    • Parece  claro que  Jesús  alude  con  sus palabras  a  su  dimensión consustancial  al  Padre.  Y lomismo puede decirse a  propósito del tercer texto, al  final del Evangelio, cuando, en  el envío desus discípulos,  el Señor  utiliza una  glosa del  nombre Emmanuel  para afirmar su  presencia en medio de la Iglesia hasta el fin de los tiempos:
    • «Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28,20).
    • Como Dios  estaba con Israel  en el desierto  y con los  guías de su  pueblo (Moisés, Josué, etc.),así  estará  Jesús  con  la  Iglesia  hasta el  fin  del  mundo.  No  se  puede  decir  de  manera  más elocuente que Jesús es Dios, y que la Iglesia es el Pueblo de Dios.
  273. 4.1.2. Verdadero hombre
    A la luz de  esta verdad esencial, que Jesús es  Hijo de Dios, todos los  demás títulos mesiánicos,con los que el Antiguo  Testamento preanunció al Salvador, adquieren su  más profundo sentido:Hijo de David, Rey, Hijo del Hombre, Mesías.

    Jesús es  el Hijo del  hombre. Jesús se  llama así a  lo largo de su  Evangelio. Esta denominaciónpara sí mismo  no carece de ambigüedad. Hijo  del Hombre es, por  una parte, un sinónimo de  lapalabra hombre. Por  otra, en la tradición  de Israel, inaugurada en la  imagen de Daniel 7,13-14,designa al personaje trascendente  al que Dios le da «imperio  honor y reino, y todos los  pueblosnaciones y  lenguas»  le sirven,  siendo su  imperio un  «imperio  eterno que  nunca pasará».  Asípues, de esta manera se designa  a un hombre verdadero, al mismo tiempo que trascendente. SanMateo, desde  la genealogía, señala  cómo es posible  esto, que Jesús sea  verdadero hombre, dellinaje de David, y al mismo tiempo de origen divino.

    Pero la tarea de Jesús, también hombre verdadero, se señala sobre todo en el cumplimiento de sumisión como  el Siervo  del  Señor humilde,  profetizado por  Isaías, que  con sus  palabras y  susmilagros cumple  el designio  salvador de  Dios sobre  los hombres.  El motivo  por el  que Jesúshace milagros,  en la  composición de  San Mateo,  no es, en  primer lugar,  su compasión  por lamuchedumbre, ni  la desaparición del  dolor, etc. El motivo  más radical es  su cumplimiento deldesignio de  Dios  trazado en  la segunda  parte del  profeta Isaías.  Sirvan  de ejemplo  estos dos textos:

    • «Al atardecer, le trajeron muchos endemoniados; expulsó a los espíritus con su palabra y curó a todos los enfermos, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías: Él tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades» (Mt 8,16-17).
    • «Jesús,  sabiéndolo,  se  alejó  de  allí,  y  le  siguieron  muchos  y  los  curó  a  todos,  y  les  ordenó  que  no  le descubriesen, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías: Aquí está mi Siervo, a quien elegí, mi amado, en quien se complace mi alma. Pondré mi Espíritu sobre él y anunciará la justicia a las naciones. No disputará ni gritará, nadie oirá su voz en las plazas. No quebrará la caña cascada, ni apagará la mecha humeante, hasta que haga triunfar la justicia; y en su nombre pondrán su esperanza las naciones» (Mt 12,15-21).

    Pero hablar  del Siervo  del Señor no  es hablar  sólo del elegido  de Dios,  es hablar también  delrechazo que  sufre por  parte de  sus congéneres.  San Mateo  contiene enseñanzas  y hechos  queiluminan, en  su profundidad  y dramatismo,  el misterio  de la  reprobación de  Jesús, el  Mesíasprometido, por parte de los dirigentes judíos,  que arrastraron tras de sí a buena parte del pueblo.El evangelista  va  respondiendo de  diversas maneras  a ese  misterio: unas  veces, al  relatar losepisodios de  la repulsa de escribas,  fariseos y príncipes  de los sacerdotes  hacia Jesús; otras,  alnarrar los sufrimientos de su Pasión, hace ver cómo esos acontecimientos de la vida de Cristo noson una frustración  del plan divino, sino que  estaban previstos y anunciados por los  Profetas, yson su  cumplimiento (Mt  12,17; 13,35; 26,54.56;  27,9; etc.).  Por eso  advierte el Señor  que lapromesa de  Dios se  dará a  otro pueblo  que dé  sus frutos (Mt  21,43). Ese  nuevo Pueblo  es la Iglesia.
  274. 4.2. LA IGLESIA
    • A  San   Mateo  se  le   ha  llamado  el   Evangelio  «eclesiástico».  La   razón  estriba  en   variasobservaciones: una es  que ya el mismo  nombre de Iglesia aparece  tres veces (Mt 16,18;  18,17:dos veces ); otra es que la Iglesia, sin ser nombrada  expresamente así, se percibe en el trasfondo de la  narración.  A lo  largo de  estas páginas  hemos subrayado  sobre todo  este aspecto.  Se havisto cómo el cristiano que lee el Evangelio puede encontrar  respuestas a las preguntas que se leplantean en  su vida cotidiana  en la Iglesia:  cómo debe  rezar, cómo ayunar,  cómo comportarsecon sus hermanos, cómo realizar la  misión apostólica, cómo le vinculan los mandamientos de laLey, etc. También  encuentra respuestas a  los porqués: por qué  se pueden perdonar los  pecadosen la tierra,  por qué muchos  judíos, a los que  se dirigía primeramente el  mensaje de Cristo,  norespondieron a la invitación de  Dios en Jesucristo, por qué ocupa  Pedro un lugar principal en la Iglesia, etc.
    • A este propósito se podrían invocar otros muchos ejemplos, porque  San Mateo los propone. Tanes así que un  conocido investigador titulaba su comentario de Mateo  así: «El verdadero Israel».Y esto  se percibe desde  la primera línea  del texto  hasta la última.  La primera: si  el pueblo deIsrael era la descendencia, la genealogía,  de Jacob, que era el primer Israel, la  Iglesia no es sinola descendencia de  Jesús, fundada desde su obra.  La última: el mandamiento  misional, incluye,como era praxis en Israel, hacer discípulos. Con el mandato  de Jesús de hacer discípulos a todoslos pueblos se  cumple el destino  de Dios para Israel:  ser instrumento de salvación  para todo elmundo. Pero quien cumple ese destino es la Iglesia, «el verdadero Israel».
  275. 7. EVANGELIO SEGUN SAN MARCOS
    **********
  276. 1. AUTOR, LUGAR Y FECHA DE COMPOSICION
    En la investigación, los tres  conceptos van unidos, al menos en el  caso de Marcos. San Marcos,que no  es del  grupo de  los Apóstoles, sino  discípulo de  los Apóstoles,  escribe el Evangelio  apetición de  la Iglesia, en  el momento de  la muerte  de Pedro, para  preservar la predicación  del Apóstol.
  277. 1.1. AUTOR
    La Tradición es unánime al  afirmar que el autor del segundo Evangelio  es Marcos, «discípulo eintérprete»  de  Pedro  («discípulo»   de  Pedro  se  le  llama   en  Eusebio  de  Cesarea,   HistoriaEclesiástica,  2,15,1; «intérprete»,  en   ibídem, 3,39,14-15;  «discípulo  e intérprete»,  en  ibídem5,8,3).  Algunos  documentos antiguos,  como  el  canon  de  Muratori,  apuntan que  Marcos  noconoció o no siguió a Jesús en  su vida terrena, pero todos insisten en afirmar que reproduce  confidelidad  la predicación  de  Pedro.  El  testimonio más  antiguo  que  tenemos,  el de  Papías  deHierápolis (años 60-130), dice así:

    «Marcos, que fue intérprete de Pedro, puso cuidadosamente por escrito, aunque sin orden, lo que recordaba de lo que el Señor había dicho y hecho. Porque él no había oído al Señor ni lo había seguido, sino, como dije, a Pedro más tarde, el cual impartía sus enseñanzas según las necesidades     y no como quien hace una composición de las sentencias del Señor, pero de suerte que Marcos en nada se equivocó al escribir algunas cosas tal como las recordaba» (Eusebio de Cesarea, Historia Eclesiástica, 3,39,14-15).

    Afirmaciones semejantes  pueden encontrarse en  San Ireneo («Marcos, el  discípulo e intérpretede Pedro, nos transmitió también  por escrito lo que había sido predicado  por Pedro» S. IRENEO,Adversus haereses, 3,1,1), o Clemente de Alejandría:

    «El Evangelio según   Marcos se  empezó a escribir  de la siguiente   manera: en tiempos en los que Pedro publicaba  la  palabra  en  Roma  y  exponía  el  Evangelio  bajo la  acción  del  Espíritu,  aquellos  que en  gran número estaban presentes en aquella ocasión le pidieron a Marcos que, puesto que llevaba      mucho tiempo acompañando a Pedro y se acordaba de las cosas que él había dicho, pusiera por escrito sus palabras; así lo hizo y les dio el Evangelio a los que se lo habían pedido; cuando se enteró de ello Pedro, no dijo nada ni para impedirlo ni para promoverlo» (Eusebio de Cesarea, Historia Eclesiástica, 6,14,5-7).

    ¿Quién  es este  Marcos? En  la  Tradición se  le identifica  con  alguien conocido  en  la primeracomunidad, a  quien 1 P  5,13 denomina «mi  hijo». También en  tres cartas paulinas  aparece unMarcos (Flm  24;  2 Tm  4,11; Col  4,10). En  el texto  de Colosenses  se dice  que es  «primo deBernabé» y,  por tanto,  se le identifica  con aquel  Marcos, a quien  Bernabé lleva  consigo en lamisión apostólica,  con Pablo (Hch 12,25)  o sin él  (Hch 15,36-39). En este  último lugar, Lucasdice que se  llamaba Juan Marcos, y en otro  momento (Hch 12,12) se dice  que Juan Marcos erahijo de  María, aquella  que recibió en  su casa a  Pedro cuando  fue liberado de  la cárcel  por un ángel.

    De todas estas  notas se puede  concluir que el Marcos  al que se  refiere Papías es el  mismo queviene tantas veces mencionado en el Nuevo Testamento. Algunos autores modernos han queridover  imprecisiones  en  la  descripción  que  hace Marcos  de  la  geografía  y  de  las  costumbrespalestinas y, desde  ahí, concluir que no  se debe identificar a  los dos, al discípulo de  Pedro y alMarcos  que  viene mencionado  en  Hechos  de  los  Apóstoles.  Sin embargo,  el  parecer  de  lamayoría  de los  investigadores  es  que  los fundamentos  que  aporta  esta  hipótesis no  son  tanconsistentes como  las pruebas, internas  y externas  al Evangelio, que  concurren en la  hipótesis tradicional.
  278. 1.2. LUGAR Y FECHA DE COMPOSICION
    Respecto del lugar de composición y los destinatarios inmediatos del escrito, la Tradición, como se ha visto, indica siempre Roma como lugar de composición del Evangelio.

    Esta hipótesis  se confirma en  cierta manera con  indicios presentes en  el mismo  texto. Por unaparte, el narrador explica costumbres  judías, es decir, se dirige a personas que  desconocen estosextremos del judaísmo. La más extensa  de estas explicaciones es Mc 7,3-4 («Pues los fariseos  ytodos los judíos nunca comen si no se lavan las manos muchas veces, observando la tradición delos mayores; y cuando llegan de la plaza no  comen, si no se purifican; y hay otras muchas cosasque guardan por  tradición: purificaciones de  las copas y de  las jarras, de las  vasijas de cobre yde los lechos»). Pero  hay también breves interrupciones explicativas  (Mc 14,12: «El primer díade los Êcimos, cuando  sacrificaban el cordero pascual»; Mc  15,42: «la Parasceve, que es el  día anterior al sábado»).

    En cambio, da  por supuestos términos  técnicos romanos: «Lo condujeron  dentro del patio,  quees el  Pretorio» (Mc  15,16), «echó  dos leptas, que  es un  cuadrante», una  moneda romana (Mc12,42),  y traduce  las  expresiones arameas  utilizadas  por Jesús.  Por  ejemplo: «Boanerges,  esdecir, hijos del trueno» (Mc 3,17),  «Talitha qum que significa: niña, a ti te  digo, levántate» (Mc5,41). Otros ejemplos en Mc 7,11; 14,36; 15,22; 15,34.

    Estas  dos características  nos  hacen  suponer  que los  destinatarios  del  segundo  Evangelio noconocen la  lengua  y las  costumbres palestinas,  pero sí  conocen modos  romanos. Apoyaría  lahipótesis la  presencia en  el relato de  muchos latinismos,  y de diversos  giros que  se entiendenmejor si sus destinatarios son romanos. Aunque es posible que las palabras  latinas de Marcos –speculator, denario,  centurión, etc.– fueran de  uso común en  todo el imperio,  hay otras notasdel Evangelio  que apuntan  modos romanos:  por ejemplo,  Marcos sigue  la manera  romana dedividir las horas de la  noche (Mc 6,48; 13,35); dice también que  Simón Cireneo (Mc 15,21) erael  padre  de Alejandro  y  de  Rufo, personajes  conocidos  de  los  cristianos de  Roma  (cfr  Rm16,13); etc.

    Parece, pues, bastante claro que Marcos escribió  su Evangelio para los cristianos de Roma. Estaapreciación no ha cambiado mucho en la investigación moderna. Las  novedades que se sugierenvan más  bien por el  estudio interno  del Evangelio. Algunos  autores (W. Marxen  y H.C. Kee),fundados sobre todo  en el capítulo 13,  el discurso escatológico junto al  Templo, y en el  uso dela palabra  Galilea, piensan que  el segundo Evangelio se  compuso en el  norte de Palestina  o alsur de Siria. En su hipótesis, proponen  que el Evangelio está dirigido a una comunidad que viveen un ambiente  pagano, que sufre persecución  y que ha sufrido el  desfallecimiento en la fe  porparte de  algunos de  sus miembros. A  la vez,  aquellos cristianos  esperan la abominación  de ladesolación, el fin inminente. Y todo esto se podría  situar hacia el año 67 en el norte de Palestinadonde  las  tropas   romanas  habían  comenzado   ya  la  conquista  que   el  70  culminó   con  ladestrucción  de  Jerusalén.  Los  latinismos  de  Marcos  se  explicarían  porque,  como  atestigua Flavio Josefo, también existían cuarteles romanos por la zona.

    El general,  en la literatura crítica  se suele afirmar  que las razones  que aducen estos  autores noson  suficientes  para cambiar  la  hipótesis  de  la Tradición  por  una  mejor.  Entre otras  cosas,porque  estas características,  presentes sin  duda  en el  segundo Evangelio,  tienen  también unabuena explicación si el texto se compuso en Roma, poco antes del año 70.

    En lo  que  sí están  de acuerdo  la mayor  parte de  los investigadores  es en  la  relación entre  elsegundo Evangelio  y Pedro. Algún autor,  más bien muy  pocos, ha aventurado  esta relación enun sentido contrario al tradicional, al suponer que la actitud de Marcos  con Pedro y con el grupode los doce es más bien crítica, pues el evangelista recuerda muchas veces la incomprensión y la debilidad de los discípulos.  Esta apreciación era notada por  la crítica usual, pero la interpretabacomo signo de  humildad. Y, en  el conjunto de la  primera comunidad, bajo el  influjo del grupo apostólico, así es como parece que debe interpretarse.

    Probablemente  el vínculo  con  Pedro es  la  razón por  la  que el  Evangelio  de Marcos  c  cuyocontenido está casi todo  recogido en los otros dos  sinópticos, del que se nos  conservan muchosmenos manuscritos antiguos  que de los otros, que  apenas es comentado en la  catequesis, etc.cestá presente en todas las listas canónicas.
  279. 2. CARACTERÈSTICAS LITERARIAS Y TEOLOGICAS
    La crítica suele resumir el estilo de San Marcos  diciendo que es un escritor de estilo imperfecto,pero un hábil  narrador. Pero esta caracterización  literaria general no dice  mucho si no se  une alo  que se  denominan  las  características teológicas  de  Marcos.  Un  examen somero  lo  puede mostrar.
  280. 2.1. CARACTERISTICAS LITERARIAS
    Estilo literario.  Una simple  lectura de su  obra delata  enseguida que el  griego no  es su lenguamaterna.  Tampoco  es  un escritor  consumado  y  a  veces  se  embrolla.  Su  vocabulario  no esexcesivamente amplio, y  la sintaxis es sencilla:  predomina la simple coordinación  de las frases–parataxis–  unidas  por  la  conjunción  «y»,  por  la  preposición  «pues»,  o  por  el  adverbio«enseguida». A  veces hay un  salto, inesperado para  nuestro gusto, de  unos tiempos verbales  a otros, dentro del mismo relato.

    Estilo narrativo.  Sin  embargo, en  su sencillez,  su escritura  tiene una  gran vivacidad.  Marcostiene el don de  dar vida a lo que cuenta.  Con mucha frecuencia el evangelista acude  al discursodirecto en medio  de su relato.  Salta enseguida a la  vista el uso  constante del presente histórico–«viene», «dice», «salen»..., empleado más de 150 veces–, y la descripción pormenorizada dedetalles y circunstancias  que Mateo y Lucas  narran más sobriamente . Además, para  referirse aJesús  y  a  los  discípulos,  utiliza  muy  a  menudo  la  tercera  persona  del  plural  –«entoncesllegaron, vinieron, fueron, etc.»  – donde los otros Evangelios utilizan la primera, para referirse 8únicamente a  Jesús: «entonces  llegó con  sus discípulos...».  La narración  se hace entonces  tanviva que parece  oírse la voz  de un testigo ocular  que cuenta una  y otra vez: «llegamos,  vimos,...».

    Seguramente todos  esos pormenores no  hacen sino reflejar  el modo vivo de  los relatos de  SanPedro.  Pero, en  el  conjunto del  texto,  estas características  literarias  están en  relación  con elmensaje del Evangelio. Con  su relato vivo y apasionado,  Marcos nos ayuda a trasladarnos a  laspequeñas  ciudades de  la  ribera del  lago  de  Genesaret, a  sentir  el bullicio  de  las  gentes quesiguen a Jesús, a contemplar  los gestos de Cristo; en una  palabra, asistir a la historia evangélicacomo  si participáramos  en  los episodios.  El  Evangelio se  hace  presente en  el  lector, que  esinvitado así  a comprometerse, a tomar  partido ante las  acciones de Jesús, como  lo hicieron losdiscípulos. El relato  de Marcos es como  el Evangelio en acción,  tal vez por eso  es el que tienemayor densidad de milagros  en el texto. En cambio, a  diferencia de los otros Evangelios, faltan en San Marcos largos discursos. San Marcos repite muchas veces, más que los otros Evangelios,que Jesús «enseñaba»; pero nos ha dejado  pocos testimonios de la enseñanza de Jesús, al menos en discursos largos. Propiamente hablando, sólo recoge dos grandes discursos de Jesús:  el de las parábolas (Mc 4,1-34) y el escatológico (Mc 13,1-37).

    Todos   estos   rasgos  tienen   su   correspondencia   con   algunas   características  del   mensajeevangélico que  están más  presentes en el  relato de  Marcos que en  cualquiera de  los otros dossinópticos. A mi  juicio estos rasgos  distintivos son: a) el  Evangelio, b) el  descubrimiento de laidentidad de Jesús (a veces se  denomina también el misterio de Jesús, o el secreto mesiánico),  y, c) la universalidad de la misión.

    • **otra informacion***
    • la curación del paralítico, Mc 2,1-12, en comparación con Mt 9,18 y Lc 5,17-26; la del poseso de Gerasa, Mc 5,1-20, en comparación con Mt 8,28-34 y Lc 8,26-39; etc. Además, algunos pequeños datos sólo nos los refiere San Marcos: es el único en decir que, durante la tempestad en el lago, Jesús estaba durmiendo sobre un «cabezal» en la popa de la barca (Mc 4,38); o que a los hijos de Zebedeo el Señor les llamó «hijos del trueno» (Mc 3,17); o que el ciego de Jericó se llamaba Bartimeo (Mc 10,46); etc.
  281. 2.2. CARACTERISTICAS TEOLOGICAS
    ****pagina 94***
  282. 2.2.1. El Evangelio
    Marcos es el evangelista que más a menudo –hasta ocho veces– utiliza la  palabra «evangelio»en sentido  absoluto. Además, con la  primera frase de su  relato c  «Comienzo  del Evangelio deJesucristo, Hijo  de Dios»c    parece  indicar que  ése es  el tema  que va  a tratar.  ¿Qué significaesto? Para entenderlo, hay que recordar algunos datos.

    Donde los otros evangelistas  se sirven de expresiones como «Evangelio del  reino», San Marcosdice simplemente «Evangelio». En  esto coincide con San Pablo que  también usa muchas veces,más de 50, esta palabra en sentido  absoluto. En los dos casos, en San Pablo y en San  Marcos, elsentido parece claro: La palabra Evangelio resume la persona y la obra de Jesucristo.

    Es sabido que Evangelio, etimológicamente, significa buena nueva, buena noticia. Para entenderpor qué Jesús utiliza esa  expresión, y por qué San Marcos se  sirve de ella para denominar así elcontenido de su escrito, es bueno recordar los usos que tenía en la literatura anterior. En Homeroy en  Plutarco la  palabra, en  plural, designa  la recompensa  que se  daba al  portador de  buenasaugurios o al sacrificio  de acción de gracias que por  ellos se ofrecía a los dioses. En  el AntiguoTestamento, Evangelio se utiliza en el sentido  banal, cotidiano, referido por ejemplo a la noticiade una victoria sobre los  enemigos. Pero se usa también el  verbo evangelizar en dos lugares delprofeta Isaías para expresar la  buena nueva de los tiempos mesiánicos en los  que Dios salvará asu pueblo: «Qué  hermosos son sobre los  montes los pies del  mensajero que anuncia la paz,  delmensajero de la buena nueva que anuncia la salvación, del que anuncia a Sión: ¡Reina tu Dios!»(Is 52,1-7);  «El Espíritu de  Dios está sobre mí,  porque el Señor  me ha ungido.  Me ha enviadopara llevar  la buena nueva  a los  pobres» (Is 61,1-2).  Junto a estos  usos, hay  uno profano queinteresa recordar. Se ha encontrado una inscripción en Priene (Asia Menor), dedicada  a Augustoy datada  el 9  a.C.,  que dice:  «El día  del nacimiento  del dios  ha señalado  el comienzo  de lasbuenas nuevas para el mundo».

    Con  estos  datos se  puede  justificar  muy  bien  el  uso de  la  palabra  por  parte  de Jesús  y  laaplicación de San Marcos. Ciertamente,  el significado de la palabra en el  Nuevo Testamento nose  puede derivar  del  uso  profano anterior.  Jesús,  al proclamar  el  Evangelio,  anuncia de  esamanera que con  sus acciones se  cumplen las promesas de  salvación anunciadas por  Dios. Peropara  San Marcos,  hay  que  pensar ya  en  una  radicalización del  significado:  el  Evangelio, labuena nueva que  ha llegado a los hombres, no  es el nacimiento de Augusto,  sino Jesús que consu obra nos ha conseguido la salvación.
  283. ¿En  qué consiste  el  Evangelio?, ¿cuál  es, con  más  precisión, su  contenido  y su  destino?  Lo mejor es examinar los textos en los que aparece la palabra:
    • 1)«Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios» (Mc 1,1).
    • 2)«Después de haber sido apresado Juan, vino Jesús a Galilea predicando el Evangelio de Dios, y diciendo: El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está al llegar; convertíos y creed en el Evangelio» (Mc 1,14-15).
    • 3) «El que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará» (Mc 8,35).
    • 4) «No hay nadie que haya dejado casa, hermanos o hermanas, madre o padre, o hijos o campos por mí y por el Evangelio, que no reciba…» (Mc 10,29).
    • 5) «Pero es necesario que antes sea predicado el Evangelio a todos los pueblos» (Mc 13,10).
    • 6) «En verdad os digo: dondequiera que se predique el Evangelio, en todo el mundo, también lo que ella ha hecho se contará en memoria suya» (Mc 14,9).
    • 7)«Id al mundo entero y predicad el Evangelio a toda criatura» (Mc 16,15).

    Como indica el  segundo texto citado (Mc 1,14-15), el  Evangelio es, en primer lugar,  la obra deCristo, lo que predica y lo  que hace Jesucristo. Por eso, la causa del Evangelio,  como indican eltercer  y  el  cuarto  texto (Mc  8,35;  10,29),  es  la  misma  causa  de  Jesús:  dar  la  vida por  elEvangelio es lo  mismo que darla por Jesús.  Y este Evangelio, que es  la obra de Jesús,  debe serpredicado en el  mundo entero como indican el  texto quinto y el  séptimo (Mc 13,10; 16,15). Enlas palabras  de Jesús  al  ser ungido  por la  mujer de  Betania   recogidas en  el sexto  texto (Mc14,9) se  condensan todas  estas ideas.  Forma parte  también del  Evangelio reparar  en quién  esverdaderamente Jesús, reaccionar frente a Jesús.

    Ahora se puede percibir  mejor qué hace San Marcos. El evangelista  con su escrito no hace sinocumplir  el  mandato   de  Jesucristo:  predicar  el   Evangelio.  Y  lo  hace   con  un  relato  vivo,apasionado,  de modo  que, al  percibirse  de manera  tan despierta  las  acciones de  Cristo  y lasreacciones de los demás, el lector se encuentre implicado en el relato y reaccione.

    Así  se entienden  en su  dimensión  cabal la  mayor  parte de  los  rasgos estilísticos  que  se hanapuntado antes: el  presente histórico, la rapidez  del relato c   casi todo ocurre «enseguida»c    lavaloración afectiva  de los personajes,  etc. Leemos a  San Marcos, «como  si hubiéramos estadoallí», porque el evangelista quiere ponernos delante el  Evangelio, Jesús que obra en el mundo, yante Él tenemos que tomar postura.

    Este  rasgo  está   muy  emparentado  con   otro  que  abordamos  ahora,   y  que  versa   sobre  eldescubrimiento del misterio de Jesús por parte de los hombres.
  284. 2.1.2. El misterio de Jesús y su descubrimiento por parte de los hombres
    Hay una  serie de lugares  en el Evangelio  de San Marcos  que resultan sorprendentes  a primeravista y quizás difíciles de interpretar. Sustancialmente son:

    • 1.   La  continua prohibición de Jesús de revelar  su identidad, o de hacer público un  milagro. Selo prohibe a los demonios, a los hombres, a los discípulos, etc.
    • 2.   La  idea de que las parábolas, y otros dichos  del Señor, son un lenguaje oscuro, que necesitainterpretación. Por  eso, muchas  veces el  Evangelio recoge  una enseñanza privilegiada  del Señor a sus discípulos, a solas.
    • 3.   Pero,  a pesar de esta  instrucción particular, los  discípulos parece que no  entienden a Jesús.Si  la   idea  de   divulgar  la   identidad  de   Jesús  parece   un  estribillo  del   Evangelio,  la ininteligencia de los discípulos parece el segundo dístico del estribillo.

    Estos rasgos fueron interpretados por  W. Wrede, un exegeta alemán de principios  del siglo XX,como formando  parte de  lo que  denominó «el  secreto mesiánico».  Según la  teoría de  Wrede,San Marcos  no fue  un mero cronista  ingenuo de  la vida de  Cristo, como  creían muchos hastaentonces,  sino un  escritor consumado.  En  realidad, según  Wrede,  Jesús no  realizó nunca  las obras mesiánicas  que se le atribuyen  en el Evangelio.  Cuando murió, sus  discípulos, y Marcoses un maestro  en este arte de  la intriga, enseñaron que  Jesús realizó esas obras, pero,  al mismotiempo que  las realizó,  prohibió su  divulgación. De  esta manera los  Apóstoles justificaban  supredicación de Jesús como  Mesías al tiempo que daban una  explicación de por qué las obras de Cristo no fueron conocidas en su tiempo.
  285. La hipótesis es  hoy en día rechazada con  muchas razones, sustancialmente porque sí  es posiblemostrar  que Jesús  se  proclamó Mesías  c  y  murió  por  elloc  , que  realizó  milagros,  etc. Sinembargo,  aún  así, permanecen  los  hechos  desconcertantes  que se  han  apuntado  más  arriba,especialmente,  el  mandato  de  silencio.  Para   examinarlos,  hay  que  atender  a  dos  aspectosdistintos: a la actitud de Jesús y a la manera con que se relata en el Evangelio de Marcos.
    • a. La  actitud  de Jesús
    • b.  El uso  de  Marcos
  286. La  actitud  de Jesús
    El mandato  de silencio  por parte  de Jesús  c  que  muchas veces  no esseguido por aquellos a quienes se les ordenac   es común a todos los Evangelios, aunque en Juanestá  expresado  de  otra  forma.  Los  investigadores  están  de  acuerdo  en  afirmar  que  con  elmandato de  silencio a los  hombres Jesús quiso  «redefinir» el concepto  de mesianismo del  queparticipaban las gentes de su tiempo, y expresarlo en los términos más parecidos a los del Siervodel Señor  descrito en  el libro  de Isaías.  Obviamente, esta  conclusión, como  otras muchas  delEvangelio, se  deriva de otros  elementos presentes en  los textos  evangélicos c  el uso  de «Hijodel hombre», etc.c  , pero el mandato de silencio se corresponde con ella.
  287. El uso  de  Marcos
    Hay  que  distinguir  en San  Marcos  varios mandatos  de  silencio:  a los demonios y a los hombres, y a los discípulos:

    • 1.   A   los   demonios,  que   le  reconocen   (Mc   1,24-25.34;  3,12),   Jesús   les  pide   silencio,probablemente, porque no quiere su testimonio.
    • 2.   A  los hombres. Tras  algunos milagros les  pide silencio a los  que se han  beneficiado de él:un leproso (Mc  1,44), un muerto resucitado (Mc  5,43), un sordo (Mc 7,36)  y un ciego (Mc8,26). Dos componentes hay que notar aquí. Primero, que  después de este último pasaje SanPedro  confiesa   a  Jesús  como   Mesías.  Segundo,  que   estos  cuatro  milagros   coincidenprácticamente  con los  signos  mesiánicos  con los  que  Jesús muestra  a  los  discípulos delBautista que  Él es  el Mesías:  «Id y  anunciadle a  Juan lo  que estáis  viendo y  oyendo: losciegos ven  y los  cojos andan,  los leprosos quedan  limpios y  los sordos  oyen, los muertosresucitan y  a los pobres  se les anuncia  el Evangelio» (Mt  11,2-5; cfr Lc  7,18-23). Es fácilconcluir  que  Pedro  realiza  el  mismo  razonamiento   que  el  Bautista  y  tras  esos  signos confiesa a Jesús como Mesías.
    • 3.   Ahora  bien, Jesús reconoce el título de Mesías que le da Pedro, pero  enseguida ordena a susdiscípulos que no lo  divulguen (Mc 8,30). Poco después,  tras la Transfiguración, repite unaprohibición similar c   referida a su filiación divina (Mc  9,9)c   a los  que fueron testigos del milagro. En definitiva, Jesús es el Cristo y el Hijo de Dios, y Pedro lo sabe.

    Por todo  ello la  conclusión es  relativamente  fácil. En  su exposición  de la  obra de  Jesús, SanMarcos señala cómo son las acciones y las  palabras de Cristo las que conducen a quienes lo vena  confesar que  Él  es el  Mesías.  Pero  Jesús no  quiere  que  los hombres  saquen  conclusionesprecipitadas. Su  misión como Mesías  no debe  entenderse de manera  independiente al misteriode la cruz. A la  luz de la cruz se entiende también la  confesión completa: Jesús, como afirma elcenturión que le  ve morir, no  sólo es el Cristo,  sino que es  también el Hijo de  Dios. Éste es el misterio de Jesús que conocemos los hombres.

    Lo más significativo del Evangelio de San Marcos  es que narra las cosas desde el punto de vistade  los  discípulos,  con  muchas  apreciaciones   personales.  De  esta  manera  señala  cómo  los hombres guiados por  Jesús recorren ese camino:  ven las obras  de Jesús y le  confiesan como loque es. Lo recorrieron los discípulos y lo puede recorrer quien lea ahora el Evangelio.
  288. Ser Mesías e Hijo de Dios, pero sufriente, es   sólo una dimensión del misterio de Jesús. Por eso,el examen  del  mandato de  silencio se  debe completar  con  el estudio  de los  otros fenómenosapuntados antes, especialmente  con la ininteligencia de  las doctrinas o las obras  del Señor. Lasfaltas  de inteligencia  de los  discípulos,  o sus  incomprensiones, se  fundamentan  en el  mismomotivo: el misterio del  ser de Jesús hay que entenderlo entero,  no se pueden sacar conclusiones apresuradas.
    En este contexto hay que situar las frases de Mc 4,10-12, que muchas veces han sido un lugar de interpretación difícil:

    «Y cuando se quedó solo, los que le acompañaban junto con los doce le preguntaron por el significado de las parábolas. Y les decía: A vosotros se os ha concedido el misterio del Reino de Dios; en cambio, a los que están fuera todo se les anuncia con parábolas, de modo que    los que miran miren y no vean, y los que oyen oigan pero no entiendan, no sea que se conviertan y se les perdone»

    Estas  palabras de  Isaías  (6,9-10)  que  pronuncia aquí  el  Señor,  aparecen en  seis  lugares  delNuevo Testamento  y,  en el  contexto  de la  primera evangelización,  explican  por qué  muchosjudíos contemporáneos de  Cristo no le reconocieron  como el Mesías que  tenía que venir. En elcontexto del Evangelio de  San Marcos, ejemplifican el misterio del reino  de Dios que Cristo daa  conocer.  El  misterio  de  Cristo  se  entiende  desde  dentro, desde  fuera  puede  parecer  unaenseñanza enigmática.  Esto  no quiere  decir que  la enseñanza  de Cristo  sea esotérica,  pues ladoctrina  de  Cristo  tiene  que  expandirse  por  el  mundo  entero.  Puesto  que  el destino  de  laenseñanza de  Cristo es universal, está  llamada a ser  comprendida. Y para  ello, les explica estaenseñanza a  sus discípulos.  Pero, en el  fondo, para  entender a Cristo  hay que  hacerlo, «desde dentro», queriendo comprenderle.

    Este destino  universal del Evangelio es  también un tema  importante del segundo  Evangelio enel que están mezclados los rasgos literarios con la enseñanza contenida en él.
  289. 2.1.3. La universalidad de la misión del Señor
    Todos los  Evangelios tratan de  explicar de una u  otra manera que  aunque la misión  terrena deJesucristo se desarrolló entre judíos  su horizonte era ya universal. El  Evangelio de San Juan (Jn12,20-36) lo muestra en el episodio en el que  unos «griegos» quieren conocer a Jesús y el Señorenseña entonces  que antes es  necesaria la  glorificación del Hijo  del Hombre. Cada  uno de  losotros Evangelios lo subraya de una manera propia.

    San  Marcos, además  de  los tres  textos  anotados  más arriba  en  los que  Jesús  declara que  elEvangelio debe ser predicado  en todo el mundo, a todas las  gentes, señala esta universalidad dela misión a través de los gestos de Jesús y las sugerencias que el evangelista extrae de ellos.

    Rasgo muy significativo de San Marcos es el uso continuo  de la palabra Galilea en la narración.Galilea es la región que cruza continuamente Jesús, el lago de Genesaret es denominado muchasveces  el mar  de Galilea, de Galilea va el Señor  a las regiones vecinas, etc. Galilea es  antes quenada el lugar donde Jesús  comenzó y realizó la mayor parte de  su ministerio público, y tambiénes el lugar para el que se anuncia el nuevo comienzo tras  la resurrección (Mc 14,28; 16,7). Pero,desde el punto de vista social, Galilea es sobre  todo una encrucijada de gentes y culturas; podríadecirse que es la Roma de Palestina. Con su misión en esa región,  Jesús señala, y San Marcos losubraya, que aunque realizó su ministerio terreno sólo en Israel, tiene como destinatarios a todos los hombres.
  290. Pero  a Jesús,  que  obra en  Galilea,  se le  acerca  gente de  todas  las regiones  vecinas.  Apenas comenzado el tercer capítulo, se dice:
    «Jesús se alejó con sus discípulos hacia el mar. Y le siguió una gran muchedumbre de Galilea y de Judea; también de Jerusalén, de Idumea, de más allá del Jordán y de los alrededores de Tiro y de Sidón» (Mc 3,7-8).

    Parece  como  si se  hubieran  abolido  las  fronteras para  encontrar  a  Jesús.  Pero no  sólo  eso,también Jesús vive  su misión cruzando  la tierra de  Palestina, de un lugar  a otro. Precisamente,porque Galilea  está en  la encrucijada  con las  tierras de  paganos, Jesús  actúa también  en esastierras. El episodio  del endemoniado de Gerasa  (Mc 5,1-20) es muy significativo.  Que es tierrade paganos  lo demuestra  la  piara de  cerdos allí  presente. Pero  al hombre  que ha  sido curadoJesús no le deja  que le siga, sino que  le envía con los suyos, para  que les anuncie (se emplea elmismo verbo que al final  del Evangelio en la misión apostólica de Jesús a  los discípulos) que la misericordia de Dios les alcanza también a ellos. Y el curado lo proclama en toda la Decápolis.
  291. Sin embargo, el  lugar más significativo se  encuentra en la agrupación de  pasajes situados entrelas  dos multiplicaciones  de los  panes, y  que,  por eso,  se suele  denominar  «la sección  de lospanes» (Mc  6,30-8,10).  Toda la  sección merecería  un análisis  detallado para  mostrar  con losgestos de Jesús la  universalidad de su misión. Nos  limitaremos a los contenidos principales. Enla primera multiplicación  de los panes, Jesús  se muestra como el  Mesías rey que en  el desiertoconvoca al pueblo, le alimenta con la palabra de su enseñanza y le ofrece el banquete mesiánico.Es  claramente una  figura de  la  Iglesia, nuevo  pueblo de  Dios,  a quien  su Señor  le  ofrece elalimento corporal y el  espiritual de la enseñanza. En la  segunda multiplicación de los panes,  encambio, se  dice que  la gente  venía de  «lejos» c  nota  frecuente en  el Nuevo  Testamento paradesignar a  los gentiles (Hch 2,39;  22,21; Ef 2,13.17)c   , que Jesús  se sirvió de  «siete» panes ysobraron «siete» espuertas frente a los «doce» cestos de la multiplicación anterior (cfr 6,43), etc.Pero entre las dos multiplicaciones está  el viaje de Jesús a las tierras paganas de Tiro  y Sidón, yen ellas el diálogo del Señor con la mujer sirofenicia. Vale la pena recordar el pasaje:
    «Se fue de allí y se marchó hacia la región de Tiro y de Sidón. Y habiendo entrado en una casa deseaba que nadie lo supiera, pero no pudo permanecer inadvertido. Es más, en cuanto oyó hablar de él una mujer cuya hija tenía un espíritu impuro, entró y se postró a sus pies.    La mujer era griega, sirofenicia de origen . Y le rogaba que expulsara de su hija al demonio. Y le dijo: Deja que primero se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perrillos.     Ella respondió diciendo: Es verdad, Señor, pero también los perrillos comen debajo de la mesa las migajas de los hijos. Y le dijo: Por esto que has dicho, vete, el demonio ha salido de tu hija» (7,24-30).

    De manera simbólica el episodio muestra que  la misión de Jesús se dirige primero a Israel, a loshijos, y después a  todos los hombres. Éste es el sentido  de los pasajes enmarcados entre las  dosmultiplicaciones  de  los  panes:  la  salvación,   dirigida  en  primer  lugar  a  Israel,  tiene  como destinatarios a todos los pueblos.

    Se podrían adjuntar más  explicaciones, tanto de esta sección  como del resto del relato, pero  meparece que  en estos  temas c  la  presentación de Jesús  como Evangelio,  su descubrimiento  porparte  de  los  hombres y  su  destino  universalc    están  condensados  los  rasgos  de  estilo más importantes de Marcos.
  292. 3. ESTRUCTURA
    Cuando se aborda la estructura de un Evangelio, su diseño, se esbozan unos rasgos que permitansituar cada pasaje, en  este caso cada episodio, en el conjunto  de la obra. Para describirla no nosservimos  de   la  división   en   capítulos  y   versículos,  que   representan  unidades   demasiadoelementales, sino  que se buscan algunos  trazos que el  autor ha dejado en  el texto para  guiar allector. La estructura de San Marcos podría ser más o menos ésta:

    • PRIMERA PARTE:  MINISTERIO DE JESUS EN GALILEA   (Mc 1,14-8,30
    • SEGUNDA PARTE: MINISTERIO CAMINO DE JERUSALÉN Y EN JERUSALÉN (Mc  8,31-16,20
  293. PRIMERA PARTE:  MINISTERIO DE JESUS EN GALILEA   (Mc 1,14-8,30).
    Jesús  se dirige  a todo elpueblo,  y  manifiesta  con  obras  y  palabras  su condición.  Las  gentes  se  preguntan  sobre  la condición de Jesús («¿Quién  es éste?»: cfr Mc  1,27; 2,7.12;  3,32; 4,41; 6,2.14-16.40; 8,27-28),sin descubrirlo, hasta que Pedro le confiesa como Mesías (Mc 8,29).
  294. SEGUNDA PARTE: MINISTERIO CAMINO DE JERUSALÉN Y EN JERUSALÉN (Mc  8,31-16,20).
    Jesússe dirige principalmente a sus discípulos con enseñanzas sobre su condición  de Siervo del Señorque da la vida por los  hombres. Tras el cumplimento de esas enseñanzas, el relato  concluye conla confesión del centurión como Hijo de Dios (Mc 15,39) y con la resurrección de Jesús.

    También  se  puede  esbozar  una  estructura  semejantes  desde  el  punto  de  vista  de  la  tramanarrativa. Sería más o menos así: El primer versículo condensa el Evangelio. Allí Marcos afirmaquién  es Jesús:  es el  Mesías  y el  Hijo de  Dios.  Pero esta  realidad tiene  dos  dimensiones: lamanifestación de Jesús  como tal y  el descubrimiento de esa  realidad por parte  de los hombres.Desde esta perspectiva,  el Evangelio tiene dos partes  claramente diferenciadas por la  confesiónde Pedro en  Cesarea de Filipo (Mc 8,29).  Hasta entonces, Jesús con  sus palabras c  dirigidas alpueblo, muchas veces a las muchedumbresc   , y con sus obras,  manifiesta su condición, pero nilos discípulos  ni las  gentes aciertan  a descubrir  su identidad (cfr  Mc 1,27;  2,7.12; 3,32;  4,41;6,2.14-16,  etc.).  En  Cesarea  de  Filipo,  Pedro  le  confiesa  como  Mesías,  e,  inmediatamentedespués,  Jesús  comienza   a  impartir  una  enseñanza  particular   c  dirigida  sobre  todo  a   losdiscípuloscen  la que  les instruye  en  qué sentido  deben  entenderle como  Mesías:  no comoliberador político, sino como  Hijo del hombre que debe  sufrir las afrentas del Siervo del  Señor,hasta  morir, y  después  resucitar. Casi  al  final del  Evangelio,  al pie  de  la cruz,  un  gentil, elcenturión romano,  proclama que  Jesús  es Hijo  de Dios.  Se cumple  así el  reconocimiento porparte de  los hombres  de los  dos títulos que  el evangelista  había anunciado  al comienzo de  su escrito.

    Hay otros  aspectos en  el relato  que subrayan  la relación  entre la  verdad sobre Jesús  y lo  quedescubren las  personas. Por ejemplo,  en el curso de  la narración se  deja notar que,  después deuna  confesión  de  los hombres,  hay  una  manifestación  desde  el  cielo  que  la  confirma y  laperfecciona: así a  la declaración de Juan  Bautista le sigue la  voz que viene desde  el cielo en elBautismo  de  Jesús, a  la  confesión  de  Pedro  le  sigue la  voz  de  la  Transfiguración,  y a  laspalabras del  centurión al pie de  la cruz le  siguen las del joven  que anuncia la  resurrección (cfrMc 1,7 con Mc 1,11; Mc 8,29 con Mc 9,7; Mc 15,39 con Mc 16,5-6).

    En resumen,  también en la estructura  del Evangelio puede  descubrirse la actitud  descrita hastaahora. Las obras de Jesús  están ahí, expuestas en un orden  que invita a preguntarse quién es Él,y a responder con una fe completa: es el Cristo, el Hijo de Dios.
  295. 4. CONTENIDOS PRINCIPALES
    Leídos  con   atención,  en   cada  uno   de  los   Evangelios  puede   verse  reflejado   explícita  oimplícitamente todo el mensaje cristiano. Es evidente que en San Marcos encontramos base parala doctrina sobre  los sacramentos, sobre la gracia, sobre  la piedad, las normas de  conducta, etc.Al hablar de los contenidos principales, nos referimos sobre todo  a aquellos rasgos que destacanpor su reiteración a lo  largo del relato o porque han quedado  reflejados con más matices que enotros Evangelios. Pienso que en San Marcos estos rasgos se configuran en torno a dos motivos:
  296. 4.1. JESUCRISTO
    Jesucristo se describe  en el Evangelio  en su condición divina  y humana. Jesús, ya  se ha dicho,es el  Hijo de  Dios como  varias veces  se afirma  en el  relato: sobre  todo, lo  afirma la  voz delPadre (Mc 1,11; 9,7),  pero también lo afirma Jesús  mismo ante Caifás (Mc 14,62) y  eso le valela condena a  muerte. Es también el  Mesías, pero, es un  Mesías Hijo de Dios  que manifiesta su condición  a  través de  su  misión  de Siervo  del  Señor  que  entrega su  vida  en  la  cruz comocumplimiento  de las  Escrituras.  Como  tal,  como Mesías  e  Hijo  de Dios,  Jesús  tiene  poder,potestad  (exousía).  Esta  palabra,   junto  con  la  palabra  Evangelio,  es  la  segunda   parte  delestribillo  del relato  de  San Marcos.  Jesús  tiene poder  y  lo  manifiesta: tiene  poder  sobre losdemonios, tiene poder  sobre el sábado, tiene  poder para perdonar los  pecados, tiene poder para resucitar a los muertos, etc.

    Pero  quizás  es más  característico  de  San  Marcos señalar  la  verdadera  humanidad  de Jesús.Contra cualquier  forma de docetismo, San  Marcos muestra que  el Señor es  verdadero hombre.Jesús que se  duerme en el cabezal de  la barca (Mc 4,36),  que se entristece con la  falta de fe desus paisanos  de Nazaret  (Mc 6,6),  que se  estremece (Mc  7,38;  8,12), que  se compadece  (Mc1,41) que  se  enfada con  sus discípulos  (Mc 10,3),  que en  la oración  en  el huerto  se aflige  y siente angustia (Mc 14,36), etc.

    En  este  aspecto, es  instructivo  fijarse,  por  ejemplo,  en cómo  Marcos  registra  un  verdadero elenco de las miradas del Señor.

    • «Entonces, mirando con  ira a los que  estaban a su alrededor,  entristecido por la ceguera  de suscorazones, le dice al hombre» (Mc 3,5).
    • «Y mirando a los que estaban sentados a su alrededor» (Mc 3,34).
    • «Y miraba a su alrededor para ver a la que había hecho esto»(Mc 5,32).
    • «Pero él se volvió y, mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro y le dijo»(Mc 8,33).
    • «Jesús fijó en él su mirada y quedó prendado de él» (Mc 10,21).
    • «Mirando a su alrededor, les dijo a sus discípulos» (Mc 10,23).
    • «Con la  mirada fija en  ellos, les dijo:  Para los hombres  es imposible, pero  para Dios no»  (Mc10,27).
    • «Sentado Jesús  frente al  gazofilacio, miraba cómo  la gente  echaba en él  monedas de  cobre, ybastantes ricos echaban mucho» (Mc 13,41).

    San Marcos ha recogido la mirada  dura y triste al mismo tiempo con la  que percibe la estrechezde corazón  de  los escribas,  la mirada  que  se pasea  por los  circundantes, la  mirada  afectuosahacia el joven  rico, la mirada  fija y pausada hacia  el gazofilacio del  Templo, etc. Algo de  estohan  percibido  las almas  delicadas  cuando  se han  imaginado  más  de  una vez  cómo  sería  la mirada del Señor.

    • Para acabar este apartado,  no me resisto a convocar el  episodio de Jesús con los niños  recogidoen el capítulo 10:
    • «Le presentaban  unos niños para que  los tomara en  sus brazos; pero  los discípulos les reñían.Al verlo  Jesús se enfadó y  les dijo: Dejad  que los niños  vengan conmigo, y  no se lo  impidáis,porque de  los que  son como ellos  es el  Reino de Dios.  En verdad  os digo:  quien no reciba  elReino de Dios  como un niño no  entrará en él. Y abrazándolos,  los bendecía imponiéndoles las manos» (Mc 10,13-16).

    • Como los  otros evangelistas,  Marcos recuerda la  doctrina de  Jesús sobre la  infancia espiritualpara acoger el  Reino de Dios. Pero  aquí el episodio tiene  la espontaneidad y viveza  de Marcoscuando refleja  la verdadera humanidad  del Señor.  Al evangelista parece  que le faltan  palabraspara describir  el aprecio del  Señor a esos  niños. De ahí  que recoja también  el enfado de  Jesús hacia los discípulos que no le han comprendido.
    • Y con  esto  se introduce  otro tema  muy  recurrente en  el segundo  Evangelio:  quiénes son  losdiscípulos de Jesús y qué comporta ser discípulo.
  297. 4.2. LOS DISCIPULOS
    Forma parte del Evangelio registrar las actitudes ante Jesús:  de las gentes, de las autoridades, delas mujeres, de los discípulos, etc. Hay un pasaje de  San Marcos que es casi como el compendiode su  Evangelio. Es el de  la condena a  Jesús y las  negaciones de Pedro.  Como es largo, copiosólo algunos párrafos:

    «Condujeron a  Jesús al Sumo  Sacerdote; y  se reunieron  todos los príncipes  de los sacerdotes,los ancianos  y los  escribas. Pedro le  siguió desde  lejos hasta el  interior del  palacio del  SumoSacerdote y se sentó con los sirvientes para calentarse junto a la lumbre.

    »Los príncipes  de los sacerdotes  y todo  el Sanedrín buscaban  contra Jesús  un testimonio paradarle  muerte, y  no lo  encontraban. (...)  Pero él  permanecía  en silencio  y nada  respondió. Denuevo el Sumo Sacerdote  le preguntaba y le  decía: ¿Eres tú el Mesías,  el Hijo del Bendito? Yosoy –respondió  Jesús–, y  veréis al  Hijo del Hombre  sentado a  la diestra  del Poder y  venirsobre las  nubes del cielo.  El Sumo Sacerdote,  rasgándose las vestiduras,  dijo: ¿Qué  necesidadtenemos ya de  testigos? Acabáis de oír  la blasfemia. ¿Qué os  parece? Todos ellos sentenciaron que era reo de muerte.

    »Cuando Pedro se encontraba  abajo en el atrio, llegó  una de las criadas del  Sumo Sacerdote  y,al ver  a Pedro  que se  estaba calentando,  le miró  y le dijo:  Tú también  estabas con  Jesús, eseNazareno.  Pero él lo negó:  Ni lo conozco, ni sé  de qué me hablas. (...)  Y al momento cantó ungallo  por segunda  vez.  Entonces  Pedro se  acordó  de  las palabras  que  le  había dicho  Jesús:—Antes de que cante el  gallo dos veces, me habrás negado tres“. Y rompió  a llorar» (Mc 14, 53-72).

    El evangelista en  los dos primeros  versículos presenta a Jesús  y a Pedro.  A la imaginación dellector  se  le  ofrece  como  un  escenario  con  dos  aciones  distintas  para  que  las  examine  encontraste: Jesús es acusado con  falsedades, confiesa la verdad y por ello  es condenado a muertepor el Sumo Sacerdote  y escarnecido por los criados;  a Pedro se le imputa un  hecho verdadero,pero niega a Jesús con una  mentira y sale indemne del juicio de la criada.  Sin embargo, al final,llora. Se  hace pues  evidente que  la grandeza  de Pedro  no le  viene de  su fortaleza  sino de  su contrición.
  298. El pasaje muestra perfectamente la  actitud de saña de las autoridades frente a  Jesús, pero ilustratambién  las  relaciones  del  Señor con  sus  discípulos.  Para  no  hacer  el  tema  excesivamentepremioso, bastará con recordar las características principales:
    • 1. En Marcos, Jesús está siempre con sus discípulos.
    • 2. Pero,  al mismo tiempo,  los discípulos participan  de la falta de  comprensión de Jesús  que se refleja en muchos  personajes del Evangelio.
  299. En Marcos, Jesús está siempre con sus discípulos
    El primer acto de la vida pública del Señor,es llamar a sus discípulos para que le sigan. Después,  llama a Mateo y, enseguida, en el capítulotercero, está ya constituido el grupo de los doce. De ellos, dice Marcos:

    «Llamó a  los que él  quiso, y fueron donde  él estaba. Y  constituyó a doce,  para que estuvierancon él y para enviarlos a predicar con potestad de expulsar demonios» (Mc  3,13-15).

    Lo que en  estos versículos se  afirma de manera  declarativa, en el Evangelio  se desarrolla pasopor paso. Aquí se  dice de los doce, pero a  lo largo del segundo Evangelio se  usa esta expresióncasi de  manera sinónima  a la  de «discípulos». Desde  que son  llamados por  el Señor,  siempre están  con  Él,   de  hecho  nunca  se  ve  al   Señor  en  su  ministerio  solo.   Los  discípulos  sondenominados   mathêtês,  es   decir,   alumnos,  porque   aprenden   de  Él,   y   se   dice  tambiéncontinuamente  que siguen  (akolouthousin) a  Jesús. Y  seguir  se entiende  en el  doble  sentido:físico, porque  le siguen a  todas partes, y  espiritual, porque siguen  su régimen de  vida. Pero  elSeñor los  ha elegido  para ser  enviados, es decir,  para ser  Apóstoles. Por  eso les  comunica supotestad. En  definitiva, lo que  subraya aquí el  Evangelio es la  continuidad de la  misión de losApóstoles en  relación con la  misión de Jesús.  Así se explica  que sean receptores  privilegiadosde la enseñanza de Jesús (Mc 4,10-34; 7,1-23; 8,27-10,45;  13,1-37), testigos únicos de sus actosde poder  (Mc  4,35-41; 5,37-43),  de la  Transfiguración  (Mc 9,2-13),  que le  acompañen en  laultima cena, que le ayuden en las multiplicaciones de los panes, etc.
  300. Pero,  al mismo tiempo,  los discípulos participan  de la falta de  comprensión de Jesús  que serefleja en muchos  personajes del Evangelio.
    La incomprensión  afecta a la enseñanza  y tambiéna algunas acciones  de Jesús. Evocar todos los  episodios sería larguísimo. Prácticamente  no hayuna página  del  Evangelio en  la que  no aparezca.  Pero no  es sólo  la incomprensión,  sino quetambién le abandonan,  le niegan, y,  a Judas, el  que le entregó,  se le denomina más  de una vez«uno de los doce» (Mc 14,10.20.43).

    Algunos autores señalan  que esta doble dimensión  de los discípulos está  subrayada en Marcos,porque  su  Evangelio,  escrito  en  Roma  tras  la   persecución  de  Nerón,  quiere  alentar  a  loscristianos débiles que  han caído c  y que  no han comprendido que  seguir a Cristo es tropezarsecon la  cruzc   a  recomenzar una vez  más y a  no callar  ante las dificultades,  como callaron  lasmujeres, asustadas,  tras el  anuncio del  ángel de  Jesús resucitado. En  todo caso,  lo que  señalapara todos es que, incluso en  las debilidades, el Señor resucitado nos ha llamado a  nosotros, sus discípulos, a continuar su misión.

    Quizás se  podrían haber tratado otros  motivos, o se  podrían haber desarrollado  más los que  sehan  tratado. Pienso  que  los  elegidos son  muy  importantes  en Marcos.  Y  no dejan  de  hacerpresente el  consejo de San  Josemaría, Fundador y  primer Gran  Canciller de la  Universidad deNavarra, de leer el Evangelio estando presentes en las escenas «como un personaje más».
  301. 8. EVANGELIO SEGUN SAN LUCAS
    *************
  302. 1. AUTOR, LUGAR Y FECHA DE COMPOSICION
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  303. 1.1. AUTOR
    El tercer Evangelio,  como los otros, no  recoge en el texto  el nombre de su autor.  Sin embargo,la Tradición desde el inicio lo atribuyó a Lucas,  compañero de San Pablo. Un testimonio textualmuy antiguo,  como es  el papiro Bodmer  XIV (P   ), datado entre  los años  175-225, trae comotítulo  Euangelion kata  Loukan, indicando  con  esto al  autor  literario. En  el  siglo II  son  muyabundantes los  testimonios patrísticos  al respecto:  San Ireneo en  su Adversus  haereses 3,1,  elPrólogo  griego   antimarcionita,  Tertuliano,   Orígenes,   etc.  Valga   como  ejemplo   éste  delfragmento de Muratori, un documento cristiano datado entre los años 170-180, que dice:

    «El tercer libro del Evangelio es según Lucas. Este Lucas era médico. Pablo lo tomó como segundo a causa de sus conocimientos de derecho, y escribió con su asentimiento lo que juzgó bueno. Sin embargo, no vio al Señor en carne mortal. En consecuencia, según lo que se había podido informar, comenzó a hablar desde el nacimiento de Juan».

    San  Jerónimo,  en  torno  al  año  400,  recoge  estas  opiniones  y  las  expresa  así  en  De  viris illustribus:

    «Lucas,  médico  antioqueno,  conocedor  de  la  lengua  griega,  como  demuestran  sus  escritos,  seguidor  del Apóstol Pablo y compañero de sus viajes, escribió un Evangelio».

    Pero, ¿quién es este Lucas, discípulo de Pablo?  Si acudimos al Nuevo Testamento, veremos queeste nombre  aparece en tres ocasiones:  Col 4,14; Flm 24;  2 Tm 4,11.  En estos casos, Lucas  esuno de los colaboradores de  San Pablo. El texto de Colosenses nos dice  además que era médicoy que  se  contaba entre  los  discípulos que  no  venían de  la  circuncisión, es  decir, que  era  de origen gentil.

    Con todos estos datos aportados por  la Tradición coinciden muchos indicios que podemos sacardel mismo Evangelio  y del libro de  los Hechos: el autor  no fue testigo ocular  del ministerio deJesús (Lc 1,2), no es de  origen palestino, es una persona culta, como se ve sobre todo  por textoscomo el prólogo del Evangelio (aunque respetuosa con la sencillez de las fuentes  más antiguas alas que recurre),  su lenguaje y su doctrina  son afines a los del  corpus paulinum, conoce bien la comunidad cristiana de Antioquía.

    De estas características, quizás la más visible para el lector sea su desconocimiento  de Palestina.Así, no  es preciso en  lo referente a  la geografía de  Palestina, a la  que confunde muchas  vecescon Judea, no conoce que los muertos en Palestina  no se enterraban con ataúd (como se muestraen el pasaje  de la resurrección de  la viuda de Naim: Lc  7,14), no sabe que  es únicamente en lahiguera, y no en los demás árboles, donde se lee el comienzo de la primavera (Lc 21,29), etc.

    En resumen, el autor del tercer  Evangelio sería un cristiano de la segunda generación,  de origenpagano, probablemente  de Antioquía  de Siria,  culto, que  tiene un  interés muy  especial por  la historia, y que fue discípulo y compañero de San Pablo.
  304. 1.2. LUGAR
    Según  la  Tradición cristiana  el  Evangelio  de  Lucas  fue escrito  después  de  los  de  Mateo yMarcos, hecho  que en  cierta manera se  ve corroborado  por las palabras  del prólogo  («Ya que muchos  han  intentado poner  el  orden  la  narración  de  las cosas  que  se  han  cumplido  entrenosotros»), seguramente en  Corinto (Acaya, Grecia), uno  de los primeros centros de  expansión cristiana.

    El Evangelio está  dirigido a un cristiano,  de nombre Teófilo. No sabemos  si éste es un  nombregenérico –etimológicamente  significaría «el  amado por Dios» –,  o se  refiere a un  personajeconcreto. Que  Lucas  le llame  «distinguido Teófilo»,  el  mismo título  que usa  San Pablo  paradirigirse a  Festo (Hch 26,25), lleva  a pensar en  un personaje ilustre. Además,  dice Séneca (Detranquilitate animae 9,4) que, en  aquel tiempo, los hombres distinguidos se  señalaban por tener en sus casas baños y bibliotecas privadas.

    En todo caso, fuera de estos  detalles que pueden ser más o menos anecdóticos,  parece claro queLucas, como  los demás  evangelistas, piensa en  un destinatario más  general: los  cristianos quequieren conocer con certeza el fundamento  de las cosas que se les han enseñado. Y  es claro queestos destinatarios son cristianos de ambiente helenista que no conocen Palestina. Esto se denotaen  algunos  detalles  significativos  de  su relato,  sobre  todo  si  lo  comparamos  con  los  otros sinópticos. Por ejemplo:

    San  Lucas  traspone  del  ambiente  cultural  palestino  al  helenístico  algunas  expresiones. Porejemplo,  a  propósito  del paralítico  descolgado  en  Cafarnaún.  En  Marcos,  para  hacerlo,  loshombres «levantaron la  techumbre» (Mc 2,4) de  paja y barro, sin más.  Lucas, en cambio, tienepresente una casa  griega y dice que el  paralítico fue descolgado desde el terrado,  «por entre lastejas» (Lc  5,17). Cosas  semejantes se podrían  decir a  propósito de otros  lugares (cfr  Lc 6,46-49).
  305. 1.3. FECHA DE COMPOSICION
    Para determinar la fecha  de redacción del escrito, hay que  acudir al libro de los  Hechos, escritopor el mismo autor (cfr Hch 1,1-2). Este libro finaliza su relato  en el momento en que San Pabloestá preso en Roma, en su primera cautividad, a principios de  los años 60. Ya que San Pablo fueliberado posteriormente y Lucas no  nos dice nada de esta liberación, el libro  debió de escribirsemientras estaba San Pablo  preso, es decir, hacia el  año 63 como muy tarde.  Sin embargo, no esnecesario unir el final de Hechos de los Apóstoles  a la fecha de su composición. Que Hechos delos Apóstoles acabe  donde acaba tiene  su sentido desde un  punto de vista  teológico, ya que enese momento  se  han cumplido  las palabras  del Señor  que abren  el libro:  «seréis mis  testigoshasta los confines de la tierra» . Si se acepta esta hipótesis, la fecha sería acorde con el propósitodel libro:  a alguien  (Teófilo) que no  tiene acceso  a lo que  enseñaron quienes  fueron «testigosoculares y ministros de la palabra», es decir, los Apóstoles y los  varones apostólicos, Lucas, quesí  los  ha  conocido,   se  lo  escribe  con  orden  y  exactitud.   Eso  nos  situaría  en  la  segunda generación cristiana, hacia los años 70-80.
  306. 2. CARACTERISTICAS LITERARIAS Y TEOLOGICAS
    ************
  307. 2.1.  ESTILO LITERARIO
    Cuando  se   comienza  a   leer  el  tercer   Evangelio,  el   lector  no   puede  menos  que   quedar deslumbrado por el prólogo:

    «Ya  que  muchos  han  intentado  poner  en  orden  la  narración  de  las  cosas  que  se  han  cumplido  entre nosotros, conforme nos las transmitieron quienes desde el principio fueron testigos oculares y ministros de la  palabra,  me  pareció  también  a  mí,  después  de  haberme  informado  con  exactitud  de  todo  desde  los comienzos, escribírtelo de forma ordenada, distinguido Teófilo, para que conozcas la indudable certeza de las enseñanzas que has recibido» (Lc 1,1-4).

    La  traducción  castellana  refleja   bastante  bien  el  original  griego.   Periodo  sintáctico  largo,vocabulario culto,  uso preciso de  las palabras,  etc. Es claro  que su  autor tiene el  griego comolengua materna, y que  ha sido un buen lector.  Como dice San Jerónimo (Epístola 19),  Lucas es«graeci sermonis eruditissimus».

    Sin embargo, aunque  el estilo de estas frases  nos muestra quién es Lucas, lo  más importante esel  propósito que  desvela  en  esas líneas:  siguen  el  modelo griego  de  un prólogo,  indicando,brevemente, argumento,  fuentes, método y  fin del escrito.  El argumento son  las «cosas que  sehan cumplido  entre nosotros», o  sea, todo lo  referente a Jesús y  al origen y  la expansión de  laprimera Iglesia  (hay que  tener en  cuenta que Lucas  se completa  con Hechos);  las fuentes   sontestigos oculares y  ministros de la  palabra, es decir, una  Tradición bien fundada,  y otros librosya escritos  (presumiblemente  Mateo y  Marcos); su  método es  histórico  y literario,  ya que  seinforma detalladamente de  los hechos, pero  los expone a su  manera; su fin  es hacer conocer laindudable certeza de los hechos y enseñanzas que fundamentan la fe de los cristianos.

    En el  prólogo  quedan también  de relieve  muchos  datos implícitos  que ayudan  a  comprendermejor la composición del Evangelio. Lucas hace una «narración», palabra  que incluye su escritodentro del género histórico.  El autor del tercer Evangelio es, en  efecto, un historiador, y esto seve corroborado también  por sus referencias a  la historia profana y a  los datos cronológicos (Lc1,5; 2,1; 3,1-2.23). Lucas  escribe con orden (Lc 1,3)  ya que juzga que antes  otros lo han hechosin él. Además, habla  de cosas que se han cumplido, que  han sucedido realmente, de las que  hahabido unos «testigos»,  y que se  han transmitido. Por tanto,  Lucas refleja la  fe de la Tradiciónanterior, que está basada  en unos hechos reales. En  Lucas hay una sensibilidad muy grande  porla  fidelidad  a  las  fuentes.  Del  mismo  modo,  Lucas   ha  viajado  y  conocido  personalmente personas y lugares, de manera que ha podido dar más exactitud a su escrito.

    En San  Lucas se  da  una relación  muy estrecha  entre el  orden del  relato y  la perspectiva  quequiere  dar al  mensaje.  Lucas  es  historiador y  teólogo:  cuando  narra, selecciona  datos  y  loscompone según  un mensaje que  quiere transmitir. Por  eso, también en  los detalles de  estilo sepueden percibir algunas  características de su mensaje. Nos  fijaremos en dos que  tienen que vercon la fidelidad a las fuentes y con el discípulo de Cristo.
  308. 2.1.1. Fidelidad a las fuentes
    El  Evangelio de  Lucas  se distingue  por  un  griego especialmente  cuidado  respecto  al de  losdemás  Evangelios: tiene  mayor perfección  gramatical,  procura traducir  los términos  hebreos,arameos  y  latinos  al  griego,  transcribe  con   mayor  corrección  los  modismos  vulgares.  Sinembargo, cuando  se transcriben palabras  de Jesús, conserva  también semitismos, incluso  en lasintaxis, lo que en  el fondo indica fidelidad a las  fuentes. De esa manera, el  lector encuentra ensu texto una fuente segura de su fe.
  309. 2.1.2. El discípulo de Cristo
    Por otra parte, en el texto  de San Lucas se ve muchas veces el hombre  griego culto, preocupadopor  la  doxa,  la   buena  opinión,  o  por  el  decoro  de   lo  que  narra.  Así  por  ejemplo,  si   locomparamos con los otros sinópticos, no nos dice nada del vestido y la comida de Juan Bautista:«Juan  llevaba un  vestido  de pelo  de  camello  con un  ceñidor  de  cuero a  la  cintura y  comíalangostas  y  miel silvestre»  (Mt  3,4;  Mc  1,6).  También, la  descripción  del  endemoniado  de Gerasa que en  Marcos viene relatada  así: «Apenas salir  de la barca, vino  a su encuentro  desdelos  sepulcros un  hombre poseído  por  un espíritu  impuro,  que vivía  en los  sepulcros  y nadiepodía  tenerlo  sujeto  ni siquiera  con  cadenas;  porque  había  estado  muchas  veces atado  congrilletes y cadenas, y había roto las cadenas y deshecho los grilletes, y nadie podía dominarlo. Yse pasaba las noches enteras  y los días por los sepulcros y por  los montes, gritando e hiriéndosecon piedras»  (Mc 5,2-5),  en  Lucas queda  reducida a:  «desde hacía  mucho tiempo  no llevabaropa,  ni habitaba  en casas  sino en  los  sepulcros (...)  y aunque  le  sujetaban con  cadenas y  leponían grillos para custodiarle, rotas las ataduras, era impulsado por el demonio  al desierto» (Lc8,26.29). Se ve con claridad que  San Lucas silencia detalles demasiado crudos o que pueden ser molestos para algunas personas, etc.

    Este  decoro  para  escribir se  corresponde  con  un  aprecio  a  la  opinión.  San Lucas  recuerdaparábolas como la de aquel invitado a un banquete que eligió el mejor puesto y que avergonzadotuvo que pasar al último lugar (Lc 14,7-11); en  cambio, el que eligió el peor lugar y después fueascendido  quedó «muy  honrado  ante  todos» (Lc  14,10).  De  manera semejante,  recuerda  laspalabras de  Jesús  afirmando la  necesidad de  dejarlo todo  para  seguirle, no  vaya a  ser que  leocurra lo  que a  aquel que empezó  a construir  una torre y  no terminó.  Hay que estar  atentos aperseverar, no  sea caso que al  «no poder acabar,  todos los que  lo vean empiecen  a burlarse deél» (Lc 14,29).

    Sin embargo, paradójicamente,  recoge esta frase en la última  Bienaventuranza: «Ay cuando loshombres hablen bien de  vosotros» (Lc 6,26). Además, San Lucas es  de entre los evangelistas elque más  afrentas cuenta  que le hicieron  a Cristo:  es el único  que narra  el ir  y venir de  Cristoatado entre Pilato y Herodes,  o el que describe a lo  vivo las afrentas al Señor. El  tercer anunciode  la  Pasión  dice  así:  «será entregado  a  los  gentiles  y  se  burlarán  de  él,  será  insultado  yescupido,  y, después  de azotarlo,  lo  matarán» (Lc  18,32-33),  donde sólo  Lucas habla  de  los insultos.

    Ante estos matices, la conclusión es casi una paradoja elocuente. Lucas  es amante del orden, delespíritu  abierto,  de  la  claridad, pero  sabe  también  que  su  modelo  es  Cristo.  Recuerda  queJesucristo  sufrió los  insultos,  los  salivazos y  todo  tipo de  afrentas,  y,  por tanto,  ése  será el camino del cristiano que quiera seguir a su Maestro.

    Esta enseñanza  de Lucas se  encuentra también  en otros detalles,  que se tratarán  más adelante.Vamos ahora a fijarnos en otros aspectos, formales y conceptuales a la vez.
  310. 2.2. CARACTERISTICAS TEOLOGICAS
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  311. 2.2.1. La Historia y la Historia de la Salvación
    La historia  que escribe Lucas tiene  un fin muy  particular: enseñar la  Historia de la Salvación,contemplada desde  la Encarnación de  Cristo hasta la  difusión del Evangelio  entre los gentiles.Tanto en  Lucas como en  los Hechos  de los  Apóstoles se nos  narra la realización  de la  acciónsalvífica de Dios en la historia. Que el tema de la salvación es fundamental en Lucas se ve por lacantidad  de  veces que  utiliza  la  palabra  (cfr Lc  1,47.69.71.77;  Lc  2,11.30;  3,6; 19,9).  Estasalvación, en la  perspectiva lucana, no se  encuentra sólo en la  muerte y resurrección de  Cristo,sino también  en los acontecimientos posteriores:  en la Ascensión  de Cristo a  los cielos y en  laevangelización  (cfr  Hch  13,47; 28,28).  En  efecto,  en  Hechos  se  ve  como esa  salvación  secompleta con la venida del Espíritu Santo, cuyo impulso hace que se difunda el Evangelio por el mundo.
  312. 2.2.2. El lugar de la Ciudad Santa
    En Lucas el  lugar de Jerusalén  adquiere un papel central:  la infancia de Jesús  empieza y acabaen el Templo de Jerusalén;  las tentaciones en el desierto acaban en Jerusalén;  Jesús, ya desde elinicio   de  su   vida   pública,   empieza   a  caminar   hacia   Jerusalén,   donde   culminarán  losacontecimientos salvadores  (Lc 9,51-53: «Cuando  se cumplió el tiempo  en que él  había de serrecibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén.  Y envió mensajeros delante de él, los cualesfueron  y  entraron  en  una   aldea  de  los  samaritanos  para  hacerle  preparativos.  Pero   no  lorecibieron, porque  su intención era  ir a Jerusalén»);  las apariciones  de Jesús resucitado  que sedescriben no  son las  de  Galilea, sino  las de  Jerusalén; el  Evangelio se  cierra con  una escenasituada  en   el  Templo  de   Jerusalén  (Lc  24,53:   «Y  estaban  continuamente   en  el  Templo bendiciendo a Dios»).

    Jerusalén es el lugar donde se  culmina la salvación no sólo porque es allí donde murió el  Señor,sino sobre  todo porque es  el lugar de  su Ascensión, que  es el estado  final hacia el que  caminaJesús. La  Ascensión es el  final de  su vida terrestre  (Lc 24,51-53),  el paso del  Resucitado a  la gloria (Hch 1,6-11), desde donde envía al Espíritu Santo.
  313. 2.2.3. Conclusión
    Esta conjunción  de tiempos y lugares  es la que,  al final, traduce los  motivos que guían la  obrade San  Lucas y que se  podrían resumir en  la frase de  Jesús que está precisamente  en el centrodel Evangelio: «La  Ley y los Profetas llegan hasta  Juan; desde entonces se evangeliza  el Reinode Dios  y  cada uno  se esfuerza  por él»  (Lc 16,16).  Dicho de  otra forma,  si Dios  preparó unpueblo  fue  para enviar  a  su  Hijo  y con  su  obra  hacer  que la  salvación  llegara  a  todos los hombres.
  314. 3. ESTRUCTURA DEL EVANGELIO
    Como ya hemos  visto al hablar  del prólogo, el  orden del Evangelio según  San Lucas está muyorientado a  su mensaje:  desde este  punto de  vista tiene  un plan  más preciso  y articulado  que Marcos.

    Lucas cuenta el ministerio de Jesús  en tres partes (Galilea, subida a Jerusalén, Jerusalén), más  omenos   iguales  en   extensión,   que   coinciden  con   las   de   los   demás  Sinópticos   (con   laparticularidad  de que  la  segunda parte,  la  del viaje  a  Jerusalén, es  mucho  más larga  que  enMateo y Marcos). El ministerio de Jesús viene precedido  por un prólogo y unos capítulos c  quetienen una función muy singular en  el tercer Evangelioc   en los que  se habla de los orígenes deJesús,  de su  infancia y  de  su preparación  para  la vida  pública. En  la  subida a  Jerusalén  (10capítulos en Lucas, por  sólo 2-3 en Mateo y Marcos) se  subraya de un modo especial que  Jesús dirige su llamada salvífica a todos los hombres.
  315. PRESENTACION (Lc 1,1-  4,13).
    El Evangelio  se abre con el  prólogo (Lc 1,1-4), que  presenta laintención de  la obra  y que  tiene las características  que ya  hemos mencionado.  El primer  granepisodio del tercer  Evangelio lo constituye Lc 1,5-2,52,  donde se habla de la  infancia de Jesús.Su función es  diferente a la  de los capítulos paralelos  en Mateo. En Mateo,  los episodios de lainfancia son  un resumen  conceptual  del Evangelio:  dicen quién  es Jesús  prácticamente desdetodos los puntos de vista. En Lucas estos ciento once versículos son como un último capítulo delAntiguo Testamento que,  a su vez, es  un primer capítulo del  Nuevo. Aquí se describe  quién esJesús: el  Salvador prometido, el  Mesías, el Salvador.  Con Jesús  niño está su  Madre, que tienetambién un  papel central  en el  plan salvador.  Además de  la infancia  de Jesús,  Lucas narra  lapreparación del ministerio público de Jesús (Lc 3,1-4,13). Aquí se  pone de relieve el alcance de la salvación obrada por  Cristo, y esto se hace en  torno a tres motivos: la figura del  Bautista, las tentaciones de Jesús y su genealogía.

    • PRIMERA PARTE: MINISTERIO DE JESUS EN GALILEA (Lc   4,14-9,50).
    • SEGUNDA PARTE: MINISTERIO EN LA SUBIDA A JERUSALÉN (Lc 9,51-19, 27).
    • TERCERA PARTE: MINISTERIO EN JERUSALÉN (Lc  19,28-24,53).
  316. MINISTERIO DE JESUS EN GALILEA (Lc   4,14-9,50).
    En esta  parte se condensael programa  de la  misión de Jesús  (Lc 4,16-30)  y se describen  los inicios  de su  ministerio: lapredicación  y la  elección,  formación y  envío  de  los discípulos  y  los Apóstoles  a  la  misión.Lucas habla de los comienzos  del ministerio de Jesús (Lc 4,14-6,11).  Después pasa a relatar losmilagros y la  actividad de Jesús  en Galilea (Lc 6,12-8,56).  Por último, se centra  en el viaje  deJesús con  sus  Apóstoles (Lc  9,1-50). En  el centro  de su  predicación se  sitúan  el Sermón  delllano (Lc 6,17-49) y  las parábolas del Reino (Lc 8,4-18). En  estos capítulos se pone también de relieve la eficacia y la singularidad de las palabras de Jesús.
  317. MINISTERIO EN LA SUBIDA A JERUSALÉN (Lc 9,51-19, 27).
    Esta parte contienela  narración de  la  larga subida  de  Jesús a  Jerusalén,  en la  que  se recopilan  muchas  de lasenseñanzas de Jesús que son propias a Lucas y que no aparecen ni en Mateo ni en Marcos. Entreellas están las parábolas del buen samaritano (Lc  10,25-37), de la misericordia (Lc 15,1-32), delfariseo  y el  publicano  (Lc  18,9-14),  etc. No  hay  un  claro  criterio unificador,  pero  en  estoscapítulos   aparecen   los  rasgos   característicos   de   Lucas:   la   oración,  la   misericordia,   la universalidad de la salvación, la riqueza y la pobreza, etc.
  318. MINISTERIO EN JERUSALÉN (Lc  19,28-24,53).
    Esta parte, muy semejante  a laparalela de Mateo y de Marcos,  comprende la entrada en Jerusalén y la purificación del Templo(Lc 19,28-48),  las  controversias de  Jesús con  las autoridades  judías (Lc  20,1-47), el  discursoescatológico (Lc  21,5-36), la  pasión (Lc  22, 1-23,56)  y la  resurrección (Lc  24,1-53). Duranteestos  hechos,   Jesús   es  presentado   como  modelo   de  conducta   para  el   cristiano,  por   sumisericordia,  su  grandeza de  ánimo,  su  recurso  a  la  oración. La  narración  termina  con  losmismos acontecimientos con los que empieza el  libro de los Hechos: el mandato del Señor a losApóstoles de que permanezcan en Jerusalén hasta la venida del Espíritu Santo y la Ascensión.
  319. 4. CONTENIDOS PRINCIPALES DEL EVANGELIO
    ************
  320. 4.1. JESUS, PROFETA, SALVADOR Y SEÑOR, MODELO DEL DISCIPULO
    Como  en los  demás  Evangelios, lo  más  importante es  la  doctrina sobre  Jesucristo.  Lucas lopresenta de  un  modo particular:  como Profeta,  Salvador y  Señor. Estos  aspectos  de Jesús  noson, sin  embargo, los únicos  que enfatiza. Para  el evangelista,  Jesús es el  «hombre nuevo», elinicio  de una  nueva  generación,  la de  los  discípulos.  Por eso,  es  cabeza  y modelo  para  los cristianos. Veamos estos dos aspectos y sus implicaciones por separado.
  321. 4.1.1 Profeta, Salvador y Señor
    A Jesucristo se  le llama Profeta en  varios lugares (Lc 7,16; 9,19;  13,33; 24,19). Por ser  Dios yHombre verdadero, es el Profeta por excelencia: nadie como Él puede hablar en  nombre de Dios(Lc  4,18.43; 9,45;  19,21). Si  ya  en el  Antiguo  Testamento los  Profetas eran  movidos  por elEspíritu de  Dios, San  Lucas subraya la  unión profunda  y misteriosa  del Espíritu Santo  con elministerio profético de  Nuestro Señor: así,  en el Bautismo de  Jesús, que marca el  comienzo desu ministerio público,  el Espíritu Santo desciende visiblemente  sobre Él; después, el Espíritu  leconduce al  desierto donde  es tentado,  le impulsa  a Galilea,  etc. (Lc 3,22;  4.11.14). El  mismoJesús se apropia  esa vocación profética cuando  en la sinagoga  de Nazaret lee el  texto de Isaías–«El  Espíritu  del  Señor  está   sobre  mí,  por  lo  cual  me  ha   ungido;  me  ha  enviado  para evangelizar a los pobres...»– afirmando que se cumple en Él (cfr Lc 4,16-30).

    A  lo  largo del  Evangelio  de  San  Lucas  está  presente la  enseñanza  de  que  Jesucristo  es  elSalvador de los hombres. En el  Evangelio de la infancia sobresale el cumplimiento en Cristo  delas  antiguas promesas  de  Salvación,  hechas por  Dios  a  los Patriarcas  y  Profetas  del puebloelegido:  el  Niño que  ha  nacido  es el  Salvador  por  tantos  siglos esperado.  Así  la  SantísimaVirgen  María exulta  de  gozo en  Dios su  Salvador  (Lc 1,47);  los  ángeles, en  el  Nacimiento,anuncian que «hoy os ha  nacido, en la ciudad de David, el  Salvador, que es el Cristo, el  Señor»(Lc  2,11);   Dios  ha  suscitado   ese  poder  salvador   (Lc  1,69)   «para  salvarnos  de   nuestrosenemigos» (Lc 1,71);  la salvación es anunciada por  el Bautista para que el  pueblo conozca queconsiste en  el  perdón de  los pecados  (Lc 1,77);  la ven  los ojos  de Simeón  cuando conoce  alNiño Jesús  (Lc 2,30);  la verán  todos los  hombres, según  había profetizado  Isaías (Lc  3,6); lellega a la  mujer pecadora (Lc 7,50),  al leproso samaritano que  vuelve a dar gracias  a Jesús (Lc17,17)  y  la  alcanza  Zaqueo  con  la visita  del  Maestro  (Lc  19,9),  etc.  Pero  la  salvación  semanifiesta  también en  la curación  de las  enfermedades,  en el  perdón de  los  pecados y  en lareconciliación.  De  hecho,  en  muchas  ocasiones   San  Lucas  utiliza  el  verbo  «salvar»,  parasignificar la curación: en la curación de la hemorroísa (Lc 8,43-48); en la del ciego de Jericó (Lc18,35-42);  en  la resurrección  de  la  hija  de Jairo  (Lc  8,50);  en  la liberación  de  la  posesión diabólica del geraseno (Lc 8,26-39); etc.

    Jesús  es  también  el   Señor.  «Señor»  es  la  denominación   que  se  daba  a  Dios  para   evitarpronunciar su  nombre propio,  el tetragrama. También  era un  tratamiento de respeto  hacia unapersona.  San  Lucas  es,  con mucho,  el  evangelista  que  hace  más  uso  de  este  título en  susescritos: 103  veces en  el Evangelio,  107 en  Hechos de los  Apóstoles. Jesús  es el  Señor en  susentido más profundo desde  su nacimiento, y se manifiesta como  tal en la resurrección. Por esoa Él  le está  reservada  la gloria  que manifestará  especialmente en  su segunda  venida. En  este sentido, Jesús es también el Señor de la historia.
  322. 4.1.2. Jesús, el «hombre nuevo», modelo del discípulo
    Más  arriba  se ha  dicho  que  Lucas  presenta su  obra  como  una  historia de  la  salvación  queencuentra su  culmen en Jesucristo.  También se ha  visto que  en esta historia  de la salvación  elEvangelio de  la infancia  es como  el último capítulo  del Antiguo  Testamento y  el primero delNuevo: del Israel fiel a Dios, del pueblo elegido, surge la salvación para todas las naciones. PeroSan Lucas  proyecta  el plan  divino todavía  más allá,  y en  la genealogía  de  Jesús, se  remontahasta Adán que,  dice Lucas, «viene  de Dios» (Lc 3,38).  El paralelismo, que se  apunta tambiénen otros  lugares del  Evangelio, es  fácil de  establecer: Dios creó  a Adán  del barro  de la  tierrainsuflado por el Espíritu,  y crea al hombre nuevo, Jesucristo, con  el descenso del Espíritu sobre Santa María, modelo de los hombres que son fieles a Dios.

    A esta nota conceptual,  San Lucas le añade otra:  el comportamiento de Jesús es modelo  para elde  los  cristianos.  Esto   se  hace  notar  en  las  exhortaciones  de   Jesucristo  contenidas  en  elEvangelio pero  también en  los Hechos de  los Apóstoles,  donde se  percibe cómo los  primeros cristianos imitaron el comportamiento de su Maestro.
  323. Aquí es donde  se unen las dos  notas que se han  presentado en el título  de este apartado: Jesús,hombre nuevo,  modelo del  discípulo.  Por eso,  en el  resumen de  este apartado  se harán  notardiversas características que están presentes en Jesús y que deben ser imitadas por sus discípulos.
    • 1.   El  discípulo de Jesús, como Él, debe estar desprendido de  todo, dispuesto a estar allá dondele    conduzca   la    misión    (Lc   9,52-66).    Pero   los    textos    puntuales   son    muchos:«Bienaventurados los pobres,  porque vuestro es el Reino  de Dios» (Lc 6,20); «oyendo  estoJesús,  le dijo:  —Aún  te  falta una  cosa.  Todo  cuanto tienes  véndelo  y repártelo  entre  los pobres, y  tendrás un  tesoro en  los cielos;  luego, ven y  sígueme“» (Lc  18,22); «llevaron  atierra las barcas y, dejándolo todo, le siguieron» (Lc 5,11), etc.
    • 2.   Este  desprendimiento  es la  raíz de  la libertad  interior en  la alegría.  El vocabulario  de laalegría está  compuesto de muchos  verbos en  Lucas: alegría, regocijo,  alabanza, etc.  «Serápara ti  gozo y  alegría, y  muchos se gozarán  en su  nacimiento» (Lc  1,14); «y entrando,  ledijo: Alégrate,  llena de gracia, el  Señor está contigo»  (Lc 1,28); «alegraos  ese día y  saltadde gozo, que  vuestra recompensa será grande en  el cielo» (Lc 6,23); «os  digo que, de igualmodo, habrá más alegría en  el cielo por un solo pecador que se convierta  que por noventa y nueva justos que no tengan necesidad de conversión» (Lc 15,7).
    • 3.   El  hombre nuevo es  un hombre en continua  oración, sobre todo ante  la prueba: del  mismomodo  que  Jesús reza  en  el  Bautismo,  y antes  de  la  elección  de  los Apóstoles,  y  en  la Transfiguración, y en Getsemaní, y en la cruz.
    • 4.   El discípulo entra  a formar parte de una comunidad nueva, a la que Jesús guía y transmite supoder salvífico, como se ve sobre todo en Hechos. Asistido por este poder, y si se es dócil alEspíritu Santo, dará frutos, incluso cuando humanamente no son esperados.
    • 5.   Característica  del discípulo  es también  la misericordia,  que ocupa  un puesto  central en  lavida cristiana. La misericordia se predica de Dios, porque tiene entrañas de misericordia  (Lc2,72). Esta  cualidad de Dios  Padre se manifiesta en  su capacidad de  acogida y perdón  (cfrLc  15).   Es,  además,   la  misma  que   manifiesta  Cristo   cuando  se   conmueve  ante  lasnecesidades de los demás (Lc 11,13; 15,2) y la que pide a todos los  hombres (Lc 10,39). Poreso no es  extraño que la frase  central del Sermón  de la Montaña en  Mateo («Sed perfectoscomo  vuestro  Padre  celestial  es  perfecto»),  en  Lucas  sea:  «Sed  misericordiosos,  comovuestro Padre es  misericordioso» (Lc 6,36). El  cristiano debe imitar a Dios  y el modelo es Jesucristo.
    • 6.   Pero  también puede examinarse  este modelo de  vida desde el punto  de vista del  discípulo.¿Quién puede  ser  discípulo de  Cristo? Quien  se convierte,  quien vuelve  a Dios,  quien esverdaderamente  hombre y  sigue  a Cristo.  Veámoslo con  un  ejemplo. En  la  parábola delsembrador, se habla de las distintas  maneras de recibir la palabra. Hay quienes no resisten  ala tentación, otros que la ahogan con las «preocupaciones, riquezas y placeres de la vida», y,finalmente,  están  aquellos  que  «oyen  la  palabra  con  un  corazón  bueno  y  generoso,  laconservan y dan fruto mediante la perseverancia» (Lc 8,15). Las palabras griegas que hemostraducido por  «bueno y generoso» son  kakê kai agathê.  Un conocedor de  la cultura griegasabe que designan el  ideal del hombre griego, el  caballero, el hombre de virtudes, el  que escomo  debe  ser  (Platón, Teeteto).  El  hombre  virtuoso,  recibirá  con  gusto  la semilla  delEvangelio y  dará  fruto. Curiosamente,  justo después  de  este pasaje,  San Lucas  recoge elepisodio en  el que  Jesús dice: «Mi  madre y  mis hermanos son  los que  oyen la palabra  deDios y la  cumplen» (Lc 8,21). Con esto  –no hay que olvidar que  los otros dos Evangeliossinópticos dicen  «el que hace  la voluntad de  Dios», sin referirse  a la palabra–  San Lucasindica con  bastante claridad que el  modelo primero de  seguimiento de Cristo es  su Madre.Pero sobre esto volveremos más tarde.

    • En este contexto se puede hablar  de «seguimiento» de Cristo y, por tanto, de  la exhortación a lavida cristiana,  cuyas características  más importantes  se han  evocado antes:  la misericordia,  eldesprendimiento, la oración, etc.  Pero en el Evangelio de San Lucas  se señala que esas virtudesy actitudes hay que  vivirlas hoy, ahora. La vida  del cristiano es un camino  como el que recorreJesús en la larga  subida a Jerusalén y que  culmina en la cruz y en  la glorificación de Jesús. Poreso, cargar  con la cruz cada  día es lo  primero que debe  hacer el que  quiera imitar al  Maestro:
    • «Decía a  todos: Si alguno  quiere venir  en pos de  mí, niéguese  a sí mismo,  tome su  cruz cada día, y sígame» (Lc 9, 23).
  324. 4.2. LA UNIVERSALIDAD DE LA SALVACION
    A lo largo de los  dos libros de San Lucas se muestra  que los bienes anunciados por los profetastienen su  cumplimiento en  Cristo y  en su  Iglesia, donde  Él pervive,  y alcanzan  no sólo  a los judíos sino a todos los pueblos del mundo.

    La universalidad de la salvación realizada por Jesucristo  está ampliamente contemplada por SanLucas  en  los Hechos  de  los  Apóstoles.  Pero ya  en  el  Evangelio la  encontramos  incoada,  yexpresa, en  muchos lugares. Así, en  el Cántico de  Simeón, se proclama  que la salvación  se hapreparado «ante la faz de todos  los pueblos» y que Jesús es «luz que ilumina  a los gentiles» (Lc2,29-32); también San Lucas, como los otros sinópticos, aplica a la  misión de Juan el Bautista eltexto de  Isaías 40, pero  Lucas prolonga la  cita con un versículo  más, precisamente el  que dice«y todo hombre  verá la salvación de Dios» (Is  40,5; Lc 3,6). Por  parte de Jesús, en la sinagogade Nazaret  anuncia la  futura predicación a  los no  judíos; y más  tarde explica  a sus discípulosque estaba profetizado que Él  debía padecer y resucitar, y que se iba  a predicar en su nombre laconversión  y el  perdón de  los pecados  a  todas las  gentes (Lc  24,47).  Entre todos  los textos,sobresale quizás el trato de acogida  y de ausencia de rechazo que da Jesús a  los samaritanos, unpueblo enemistado  con los judíos  en la época  del Señor. Así,  San Lucas no  recoge el texto  deMt  10,5  acerca de  los  samaritanos:  «No  vayáis a  tierra  de  gentiles  ni entréis  en  ciudad  desamaritanos», que parecía limitar la misión  de los discípulos a tierra de judíos. Además, increpaa sus  discípulos que  piden un  castigo para  los samaritanos  (Lc 9,55);  pone como  ejemplo  deverdadero prójimo al buen samaritano (Lc 10,25-37); y de los diez leprosos que ha curado Jesús,el que vuelve a darle gracias es precisamente un samaritano (Lc 17,16).
  325. 4.3. SANTA MARIA VIRGEN
    El  tercer Evangelio  nos presenta  a  la Madre  de Cristo  con  una luz  peculiar, desvelando  conexquisita  delicadeza  rasgos  de  la  grandeza  y hermosura  del  alma  de  Santa  María.  Ningúnpersonaje de la historia evangélica –fuera naturalmente de Jesús– es descrito con tanto amor yadmiración como Santa María. Probablemente por estas circunstancias se consideró a San  Lucascomo pintor  de la Virgen.  Al margen, la  adscripción de esta cualidad  es tardía: en  el siglo VI,Teodoro el lector (cfr Eusebio  de Cesarea, Historia eclesiástica 2,43) dijo que  Lucas era pintor,y, más tarde, en el siglo X, Simeón el Metafrasto hizo de él el retratista de la Virgen.

    Si leemos el  Evangelio de seguido  vemos que ninguna criatura  humana ha recibido gracias  tanaltas y singulares  como María: es la «llena  de gracia»; el Señor está  con ella; ha hallado  graciaante Dios; concibió  por obra y gracia del  Espíritu Santo, y fue  Madre de Jesús, sin dejar  de serVirgen;  íntimamente  unida  al   misterio  redentor  de  la  Cruz,  será  bendecida   por  todas  lasgeneraciones,  pues  el  Todopoderoso  hizo en  Ella  grandes  cosas.  Con  razón  una  mujer  delpueblo alabó entusiasmada y de forma muy expresiva a la Madre de Jesús (Lc 11,27).

    A tan  altos  dones divinos  Nuestra Señora  correspondió con  la  más generosa  fidelidad: SantaIsabel la llama  bienaventurada porque ha  creído; la Virgen recibe  con humildad el  anuncio delArcángel acerca  de su  dignidad de  Madre de  Dios; pregunta  con sencillez  cómo comportarsepara  agradar  en todo  a  Dios;  se  entrega rendidamente  a  los  planes  divinos; sabe  agradecergozosamente  los dones  recibidos;  observa  con  fidelidad las  leyes  de  Dios y  las  costumbrespiadosas de su pueblo; se apena por la pérdida del Niño y se queja a Él, pero acepta serenamentelo  que  en  aquel  momento  no  alcanza  a  entender.  Santa  María  supo  tener   esa  admiracióncontemplativa ante los misterios divinos, que conservó y meditó en su corazón.
  326. Estas consideraciones son meramente  descriptivas de lo que  se lee en el tercer Evangelio.  Si seexaminan de  manera reflexiva,  a la luz  de las  consideraciones que se  han ido  haciendo en laspáginas anteriores,  veremos enseguida  que el  autor inspirado  ha dejado muchas  señales en  suescrito por las que  quiere que entendamos que la perfecta correspondencia  humana por parte delos hombres al plan de Dios se  personaliza en Santa María. Dos notas pueden resumir su  figura:su fidelidad a  Dios siendo hija  de Israel, y su  fidelidad a Jesús siendo  modelo del discípulo  de Cristo.
    • a.    Ya se ha hablado de la historia de la salvación, de lo  importante que es que la genealogía deJesús llegue  hasta  Adán, de  entender que  el Evangelio  de la  Infancia de  San Lucas  es elúltimo  capítulo  del  Antiguo  Testamento  y  el  primero  del  Nuevo,  etc.  Ahora  bien,  laspersonas del Evangelio de  la infancia, pero sobre todo Santa  María –basta con recordar suoración a Dios, el Magnificat– vienen descritos como los  hombres fieles a Dios, los pobresdel Señor. Según esto, si  el primer hombre fue hecho del polvo de la  tierra, con el soplo delEspíritu de Dios,  la renovación de la  humanidad en Cristo se  forma de la humanidad  fiel aDios, cuyo prototipo es  Santa María, sobre la que desciende el  Espíritu Santo (Lc 1,35). Eneste sentido Santa María es como el resumen  de los hombres justos del Antiguo Testamento que con fidelidad esperaron la salvación de Dios.
    • b.   También  se ha dicho que el  discípulo es aquel que, con corazón  bueno y generoso, escuchala palabra del  Señor y la guarda, y que,  como para coronar ese pasaje  de las parábolas, SanLucas recoge  el  episodio en  el que  proclama a  María como  la que  escucha la  palabra deDios  y la  guarda. Del  mismo  tenor son  los dos  sumarios  en los  que se  dice  que «Maríaguardaba todas estas cosas ponderándolas en su  corazón» (Lc 2,19, cfr 2,51). María apareceasí como el modelo perfecto  del discípulo de Cristo. Pero, además, a  esta nota del discípulose  le  podrían añadir  otras,  como  la  de la  imitación  del  camino  de Cristo  señalada,  por ejemplo, en la profecía de Simeón.

    Añado una para  acabar, referida a las Bienaventuranzas.  Las Bienaventuranzas, en la redacciónde San Mateo,  parece que van dirigidas a  todos los hombres: Bienaventurado  será aquel que sehaga  pobre, manso,  etc. En  cambio,  en San  Lucas  parece que  van  dirigidas a  los cristianos:Bienaventurados  vosotros que  ahora sois  pobres, que  sufrís, etc.  Lo  curioso es  que la  mayorparte  de las  otras  veces  en las  que  se  utiliza esta  fórmula  de  bendición en  San  Lucas  o serefieren a Santa  María explícitamente (Lc 1,45.48;  11,27.28) o pueden también  referirse a ella.Parece pues claro  que San Lucas se  esfuerza para que comprendamos que  María es ejemplo delos discípulos  de Cristo; por eso,  cuando el Espíritu  Santo desciende sobre  el grupo apostólicopara iniciar la andadura de  la Iglesia, los discípulos están reunidos en  torno a la Madre de Jesús(Hch 1,14).
  327. IV. QUIÉN ES JESUS
    • Los  evangelios comienzan  todos con  una  introducción –el  título,  un prólogo,  etc.–  que seprolonga con unos capítulos  que relatan la Infancia de Jesús o  la preparación para su ministeriopúblico: el ministerio de Juan Bautista, el Bautismo de Jesús y las tentaciones.
    • Estos capítulos  tienen una  cosa en  común diferente  del resto  del relato  evangélico: nos  dicenquien es  Jesús,  pero no  tanto con  las palabras  de Jesús  y  los hechos  de Jesús,  como con  laspalabras  de los  evangelistas,  o de  los  personajes  que se  encuentran  con Jesús.  En  su  formaliteraria, también son distintos pues están llenos de referencias al Antiguo  Testamento. Pero estaforma literaria está  al servicio de  un contenido: estos capítulos  presentan de modo  condensadoel «misterio» de Jesús,  de su ser y de  su obra; en más  de un aspecto, son como  un resumen del Evangelio entero.
    • Así lo expone  el Catecismo de  la Iglesia Católica –«Toda  la vida de  Cristo es Revelación delPadre: sus palabras  y sus obras, sus silencios  y sus sufrimientos, su manera  de ser y de hablar»(n. 519)–,  y así lo reconoce  el lector de  los evangelios cunado  lee con atención  estas páginas del Evangelio.
  328. 9. LOS EVANGELIOS DE LA INFANCIA DE JESUS
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  329. 1. FORMA LITERARIA DE LOS DOS PRIMEROS CAPITULOS DE LOS EVANGELIOS DE MATEO Y LUCAS
    Los evangelios  de San Mateo  y San Lucas  no anteponen a  la narración  de la vida  pública unadeclaración  de  principios  doctrinales  –como Marcos,  en  el  título–  ni  una  exposición  delobjetivo de  su evangelio  con términos  especulativos –como  San Juan,  en el  prólogo–, sinoque anteponen  al ministerio público  los misterios de la  infancia de Jesús.  Los capítulos 1-2  deMateo  y  de  Lucas  se   llaman  evangelios  de  la  infancia  porque   exponen  prácticamente  elcontenido del  evangelio entero. No lo  hacen de modo teórico,  sino mediante relatos  históricos.Por eso, tan importante es su historicidad como su mensaje: ambos elementos son inseparables.

    Podemos decir, por  tanto, que son una  exposición narrativa. Con la  narración de unas accionesmuestran quién es el Niño  que nace en Belén. Si atendemos a  la narración veremos que en ellosno habla  Jesús (sólo  en el  episodio de  la pérdida  en el  Templo, Lc  2,49), sino  que son  otrospersonajes quienes hablan  de Jesús. Además,  los textos que se  citan, y las  mismas acciones delos  personajes,  evocan  continuamente  textos  y situaciones  del  Antiguo  Testamento.  Quizásnosotros tenemos que  hacer un esfuerzo  de comprensión, porque  no estamos acostumbrados alestilo literario de  estos capítulos, que los comentaristas  han denominado derásico: busca  en lostextos del Antiguo Testamento el significado de los acontecimientos que relata.

    Vamos  a   recorrer  estas   narraciones  procurando  descubrir,   a  través   de  las  característicasliterarias, cuál es la historicidad de las mismas y qué mensaje doctrinal aportan.
  330. 2. PRINCIPALES EPISODIOS DEL NACIMIENTO E INFANCIA DE JESUS: HISTORIA Y TEOLOGIA
    • Al leer con  atención los dos  relatos de la infancia  de Jesús, no dejan  de llamar la  atención una serie de notas comunes y otras que son propias de cada evangelista.
    • Son  comunes los  personajes  principales:  Jesús, María  y  José.  Es  común, también,  la  formaliteraria. También  en  ambos hay  dos partes  diferenciadas: en  los dos,  el primer  versículo del capítulo segundo es como un nuevo comienzo.
    • Sobre este fondo  común, hay notables diferencias: el relato  de Mateo consta de 48  versículos yel de Lucas  tiene 132 –a los que habría  que añadir los 16 de  la genealogía, que coloca en  otrolugar–; Mateo  cita el Antiguo  Testamento de manera  explícita y Lucas  de modo implícito;  eltono  de Mateo  es  dramático, mientras  que  en Lucas  domina  la alegría.  Pero,  sobre todo,  sediferencian en  los contenidos narrados  en relación con los  personajes: San Mateo  va relatandolas acciones desde el punto de vista de San José  y San Lucas desde el de Santa María. Se ve conclaridad en las  las anunciaciones pero también afecta  a los otros episodios.  Además parece quelos dos relatos se  ignoraran: los episodios de Mateo –los Magos,  los santos inocentes, la huidaa Egipto, etc.–  no aparecen en San Lucas;  y, viceversa, los episodios de  Lucas –la adoraciónde los  pastores, los  episodios del  Templo, etc.–  no están en  Mateo. Por  otra parte  Mateo nomenciona el anuncio  y el nacimiento de  Juan Bautista, acontecimientos a  los que Lucas dedicacasi un capítulo.  Con todo, Lo cierto es  que no es difícil  hacer concordar los dos  relatos, comolo ha hecho la tradición cristiana en muchos lugares, por ejemplo, en la iconografía.

    En estas condiciones,  algunos críticos ha mostrado  sus dudas acerca de  la historicidad de estosacontecimientos.  Contra  la  historicidad  de  los  relatos argumentan  con  la  ausencia  de  otrasfuentes –San Juan,  San Pablo, Flavio Josefo,  que no menciona la matanza  de los inocentes–,con la densidad significativa de  las narraciones que parecen dirigidas por intereses  apologéticoso dogmáticos,  con  las discordancias  entre los  dos evangelios  apuntadas arriba,  y, finalmente,con  los paralelos  en  otras literaturas.  Por  eso  se preguntas:  ¿no  es posible  pensar  que estosrelatos son una profesión de fe cristológica, sin más, con forma narrativa? Sin embargo, tambiénhay  elementos  que apuntan  a  la  historicidad  de  las narraciones:  en  primer  lugar,  el géneroliterario;  los  evangelios   de  la  infancia   son  ciertamente  distintos  al   resto  de  la  narraciónevangélica, pero se diferencias  más todavía de los evangelios apócrifos.  La sobriedad del relatocontrasta  enormemente  con   el  Protoevangelio  de  Santiago   que  narra  los  mismos   hechos.Además, el contenido  revelado en ellos no  es tan difícil de  aceptar si se admite  la intervenciónde Dios en  la Historia. Finalmente, hay  una concordancia en lo  esencial que va más allá  de los puntos que se han señalado arriba.
  331. Examinados con más atención, se descubre en  los textos una serie de datos en los que coincidenlos dos evangelios  y que tienen que proceden de  una tradición anterior con todos  los elementosa su favor para tenerla como histórica:
    • 1.  Los  padres de Jesús  son María  y José.  Estos estaban  desposados, pero  no vivían  juntos nihabían  tenido relaciones  sexuales  cuando  Jesús  fue concebido  (Mt  1,18;  Lc 1,27.37).  Elnacimiento del niño,  en cambio, tiene  lugar cuando ya los  padres viven juntos (Mt  1,24-25;Lc 2,5-6)
    • 2.  María concibe  sin concurso  de varón  (Mt 1,20.23.25; Lc  1,34). La  concepción es por  obra del Espíritu Santo (Mt 1,18.20; Lc 1,35)
    • 3.  José es descendiente de David (Mt 1,16.20; Lc 1,27.32)
    • 4.  La concepción del  niño se conoce mediante una  anunciación angélica (Mt 1,20-23; Lc 1,30-35). El ángel dice que el niño debe llamarse Jesús (Mt 1,21; Lc 1,31)
    • 5.  En ángel afirma que Jesús es el Salvador (Mt 1,21; Lc 2,11)
    • 6.  El nacimiento de Jesús tuvo lugar en  Belén (Mt 2,1;Lc 2,4-6), pero el niño se cría en Nazaret(Mt 2,23; Lc 2,39).
    • 7.  El nacimiento tiene lugar en los días de Herodes el Grande (Mt 2,1; Lc 1,5)
    • 8.  Jesús recibe la adoración de unos extraños: unos magos y unos pastores

    Algunos  autores  prolongan  estos  rasgos   hasta  sumar  18,  pero  los  apuntados  son  los  mássignificativos. Con  ellos se puede  verificar una  tradición histórica común  para la  que tenemosfuentes distintas. En el estudio de los dos evangelios se volverá a este aspecto, así como a lo que quiere significar cada uno de ellos.
  332. 3. SIGNIFICADO DEL RELATO DE MATEO
    Los dos primeros  capítulos de Mateo contienen  cinco narraciones, precedidas de la  genealogía.Una primera aproximación  nos ofrece dos  características del relato de  Mateo. En primer lugar,cada uno  de  los episodios  incluye una  frase que  indica  que el  acontecimiento en  cuestión escumplimiento de algo anunciado en el  Antiguo Testamento (Mt 1,22; 2,6.15.17.23); en segundolugar, parece claro  que Mt 1  indica el origen de  Jesús y Mt 2  su destino, su  misión. Con todo,estás nociones están entrelazadas, porque el origen determina el destino.  Por eso, podemos decirque el texto responde a las siguientes preguntas:

    ¿Quién es Jesús? Tal como se presenta en el primer versículo el texto responde que es Hijo de  lapromesa a  David, rey  de Israel (2  S 7,14,  a través  de José)  que es hijo  de Abrahán  (en quienserán bendecidas todas las naciones de la tierra,  Gn 12,2-3: el episodio de los Magos señala estauniversalidad de la salvación) e  Hijo de Dios (Enmanuel, Dios con nosotros,  tal como le dice el ángel a José en la anunciación).

    ¿Cómo es  posible eso?  El texto  responde también:  es hijo  de  Dios porque  fue concebido porobra  del Espíritu  Santo, sin  concurso  de varón;  pero  es Hijo  de  David porque  José es  de  la familia de David. Dios le da a José la paternidad que este acepta al recibir a María.

    ¿De dónde es?  El nacimiento en  Belén recuerda su  identidad como Hijo de  David. Los Magosacudiendo al rey de los judíos explican  el sentido universal de su misión como hijo de Abrahán.Pero no es sólo  eso, al igual que Israel nació de  persecución en Egipto y del éxodo, Jesús  viene de Egipto para formar el nuevo Pueblo que es la Iglesia.

    Hay autores  que reducen estas  tres nociones a  dos (quién y  dónde), otros las  amplían a cuatro(quién, cómo, dónde y de dónde). La determinación  es simplemente pedagógica; como se puedever en el breve resumen, la pregunta verdaderamente importante  es la primera: ¿Quién es Jesús?De esa hay que derivar las demás.

    Junto  a  estas  notas,  habría  que   mencionar  otros  puntos  como  las  referencias  indirectas  apersonajes bíblicos  como Jacob o  Moisés. De  esa manera Mateo  señala cómo Jesús  recapitulaen sí  la  historia de  la salvación:  es un  nuevo Moisés,  pero más  que  Moisés; es  como Jacob-Israel, pero más que él.
  333. 3.1. LA GENEALOGIA (MT 1,1-17) Y LA CONCEPCION DE JESS (MT 1,18-25)
    Entre los israelitas, como  en otros pueblos semitas que  tenían a gala su ascendencia nómada,  elárbol  genealógico  tenía una  importancia  capital,  porque  la  identidad de  una  persona  estaba ligada a la familia y a la tribu mucho más que a su lugar de nacimiento.

    Con la  genealogía (biblos  geneseos,  dice literalmente  Mt 1.1,  libro de  la génesis,  del origen)Mateo muestra  que Jesús viene de Abraham y de  David, es decir, el origen humano. San Mateoelabora  esta   genealogía  con  un   significado  preciso,  pues,   sacrificando  algunos  eslabonesgenealógicos, muestra  tres grupos  de  catorce antepasados.  Esa artificiosidad  puede chocarnoshoy, pero era  habitual entre los escritores  judíos contemporáneos, como está  atestiguado en losMidrasim (comentarios bíblicos) y los  Targumim (traducciones arameas amplificadas del A.T.).Técnicamente se denomina  gematría y consiste en  expresarse por medio del valor  numérico delas letras hebreas. En el texto de Mateo se menciona expresamente a David como ascendiente deJesús (Mt 1,6), pero además, como el valor numérico de las  consonantes D+V+D es de 4+6+4 =14 y el número de ascendientes se agrupa en tres bloques de catorce, se  está remarcando por tresveces  el  origen  davídico  de  Jesús.  De  esta  forma  los   lectores  habituados  a  tales  técnicascomprenden  con  claridad  que el  auténtico  hijo  de  David,  en  quien  habían  de cumplirse  laprofecías es Jesús.  Otros autores piensan que,  además, la genealogía se  puede interpretar comoseis grupos  de 7 eslabones  (pues San  Mateo se vale  del número siete  para señalar la  plenitud:grupos de 7 parábolas, 7 «¡ayes!», etc.): Jesús inaugura una nueva etapa, la  séptima, que es la dela plenitud (esta hipótesis está en consonancia  con la expresión «libro del origen» que recorre ellibro del Génesis:  origen del cielo y la tierra,  de Noé, de Abraham, de  Jacob: Jesús es el origen del nuevo pueblo, la Iglesia).

    Pero la genealogía  también señala el  origen divino. En el  último eslabón genealógico  dice SanMateo: —Jacob  engendró a José,  el esposo de  María, de  la cual fue  engendrado Jesús, llamadoCristo“ (Mt 1,16). El texto  original griego utiliza en este versículo el  mismo verbo repetido a lolargo de la genealogía (engendró), pero en pasiva, —de  la cual fue engendrado Jesús“. El cambioes significativo; según la genealogía, José no engendró a  Jesús de María su esposa, sino que —deMaría fue engendrado Jesús“; se rompe de modo sorprendente la cadena de verbos en voz activay se introduce  la pasiva. Ahora bien,  ¿quién es el  sujeto del verbo? ¿quién  engendró? Ya en laBiblia, y más en la literatura apócrifa judía, se utiliza la  pasiva divina para evitar, por respeto, elnombre de  Dios. Por tanto,  los primeros lectores  entendían el  final de la  genealogía del modosiguiente:  —Jacob  engendró  a José,  el  esposo  de  María,  de  la  cual  Dios engendró  a  Jesús,llamado Cristo“.

    El siguiente relato se centra en el anuncio del ángel a José sobre la concepción virginal de Jesús.Empieza otra  vez con  la palabra  génesis (cfr  Mt 1  18: «La  génesis de  Jesucristo fue  así…»),pero  ahora  se subrayará  más  el  origen  divino. Como  en  la  genealogía  el  texto habla  de  la virginidad de María, la paternidad de José y la divinidad de Jesús.
  334. 3.1.1. Virginidad de María
    El episodio  de la  concepción de  Jesús (Mt  1,18-25) enseña  la virginidad  de María,  pues diceexpresamente que —María, antes de que convivieran, se encontró que había concebido en su senopor obra del  Espíritu Santo“ (Mt 1,18). Como  explicación del significado de este  hecho, Mateodice que es  cumple una profecía —He  aquí que la virgen  concebirá y dará  a luz un hijo  a quienpondrán por nombre  Emmanuel, que significa Dios  con nosotros“ (Mt 1,23).  Al citar según laversión griega de  los Setenta el evangelista entiende  la palabra virgen (parthenos  en griego) ensentido de mujer que conserva su integridad virginal al no haber tenido contacto con varón. Perolo  más importante,  es  notar que  no  es  el texto  bíblico  quien fundamenta  virginidad,  sino elhecho de que Jesús  haya nacido de una virgen señala que  se cumple la profecía porque Dios  nofalta  a  sus   promesas.  El  convencimiento  de   la  virginidad  de  María   es  tan  firme  que  elevangelista  parece  poner  más  empeño en  mostrar  que  San  José,  aun  sin  haber  intervenidobiológicamente en la concepción de Jesús, goza de la prerrogativa de la paternidad.
  335. 3.1.2. Paternidad de José
    El evangelista  hace  hincapié en  la paternidad  del  Santo Patriarca,  primero subrayando  Maríaestaba  desposada con  él. Según  la  costumbre judía,  antes del  matrimonio  propiamente dichotenían lugar  los esponsales,  en  virtud de  los cuales  la prometida  pasaba a  ser «posesión»  deldesposado (ella y el hijo concebido, si lo hubiera), hasta el punto de que debería ser castigada encaso  de  adulterio, habría  que  darle  el  libelo  de repudio  en  caso  de  abandono,  y pasaría  altestamento de  viuda  en caso  de muerte  del desposado.  Sin embargo  la desposada  continuabaviviendo en casa  de sus padres y  sólo después de celebrarse  el matrimonio comenzaban a vivir juntos.

    En segundo lugar,  el evangelista recuerda  que el anuncio del  ángel a José  tuvo lugar —antes deque convivieran“ y  lógicamente antes de iniciar su  vida marital que, por  otra parte, no tendríannunca, como  nos  ha transmitido  la Tradición  de la  Iglesia. En  esas circunstancias  el ángel  letransmitió la propuesta de  aceptar consciente y reflexivamente como  esposa a María ya encinta,y  consecuentemente  a Jesús  como  hijo.  En  efecto,  el  Santo Patriarca,  que  era  justo,  pensórepudiar en secreto  a María: las dudas  se han interpretado a  veces como sospecha de  adulterio,pero  San  José   nunca  puso  en   tela  de  juicio   la  honorabilidad  de  Santa   María,  sino  queconociendo  que  aquello  era  un  acontecimiento  sobrenatural  consideró  más  digno  para  elladejarla libre de  lazos esponsales; de  esta forma la intervención  divina en la concepción  y en elnacimiento  del  Niño  sería  más  patente,  pues a  los  ojos  humanos  quedaría  descartada  toda intervención de varón.

    Muchos comentaristas dan una interpretación nada desdeñable: José pensó repudiarla en secreto,no  por  desconocimiento  del  prodigio,  sino  que  precisamente  porque  sabía  que  Dios  habíaintervenido;  pensó en  retirarse,  pues  no quería  inmiscuirse  en los  planes  de  Dios que  no  leafectaban a él; de  hecho en las palabras del ángel hay  una partícula (gar) que no es causal,  sinoexplicativa, resultado la traducción siguiente: —No  temas recibir a María tu esposa, por el hecho de que lo engendrado en ella sea por obra del Espíritu Santo“.

    En ambas  interpretaciones lo  que el relato  subraya es que  Dios mismo  toma la  iniciativa  paraproponer a  José que  reciba como  esposa a  María con el  hijo que  hay en  su seno;  es decir,  lo constituye padre de Jesús.

    Todavía hay más: aunque  al citar la profecía de  Isaías, el evangelista modifica el texto  y señalaque —le  pondrán (en plural)  por nombre  Emmanuel“ (Mt 1,23),  en las  palabras del ángel  se ledice a José que María  —dará a luz un hijo y le pondrás  (tú) por nombre Jesús“, atribuyéndole ya los derechos y la función de padre.

    Los Santos Padres,  al reflexionar sobre la  importancia de la paternidad  de San José encuentranmuy conveniente  que así fuera  y aducen varias  razones; por  ejemplo, San Jerónimo  señala lassiguientes:  primero, para  que  en  la  genealogía quedara  claro  que  Jesús era  descendiente  deDavid; luego, para  que María, al  dar a luz, no  sufriera menoscabo en su  honra por parte de  losjudíos ni pudiera imputársele pena alguna legal;  tercero, para que en la huida a Egipto tuviera laayuda y protección  de José; y finalmente  para que el nacimiento  de Jesús pasara inadvertido al diablo, que no sabría de la concepción virginal del Señor.
  336. 3.1.3. Divinidad de Jesús
    El primer  evangelio es el  que con mayor  insistencia enseña que  Jesús es verdadero  Dios, perosin confesarlo  de modo explícito.  Hemos señalado las  modificaciones de la  cita de  Isaías: —Lepondrán  por  nombre Enmanuel  que  significa  Dios-con-nosotros“ (Mt  1,23).  En  el  libro  delprofeta  el  nombre  del niño  es  simbólico,  pues  significa  que  Dios  estará con  su  pueblo,  lo protegerá mediante el  monarca reinante. El evangelista, en cambio,  aporta la traducción  griegade Enmanuel, aunque todos  la conocían, para subrayar que  el nombre no es un símbolo,  sino laexpresión de  la naturaleza del Niño:  Jesús es Dios-con-nosotros;  no sólo se  afirma la  ayuda  yprotección  divina,  sino  su  presencia  real.  Sólo  porque Jesús  es  Dios,  puede  aplicársele  enplenitud de sentido la profecía de Isaías.
  337. 3.2. LOS MAGOS RECONOCEN LA DIVINIDAD DE JESUS (MT 2,1-12) Y LA ESTANCIA EN EGIPTO (MT 2,13-23)
    El episodio de los Magos es el relato más derásico de los evangelios  de la infancia; por tanto, unafán desmedido  por aislar  los elementos  que tuvieron  realidad constatable  impediría captar  lariqueza de la narración. En efecto, sobre una base histórica, el evangelista elabora una magníficapieza  catequética  acerca  de  la  realeza de  Jesús,  como  se  refleja  ya  en  la  pregunta  inicial:—¿Dónde está el rey  de los judíos que ha nacido?“  (Mt 2,2). El episodio está  redactado según lanorma hermenéutica que  los maestros judíos  de la época denominaban  remez, es decir,  alusiónde diversos  textos  bíblicos; en  concreto, las  citas  aquí aludidas  giran en  torno  al rey  ideal ymesiánico. El  texto base parece  ser la  visita de la  reina de Sabá  a Salomón  (1R 10,1-13); ellaofreció presentes  al rey  de Israel  y, al finalizar  la visita,  —la reina volvió  con sus  siervos a  supaís“ (1R 10,13); los Magos, según Mt 2,12 también —volvieron por otro camino a su país“. Estaalusión a la  reina de Sabá  se completa con otras  citas que hablan  de los que  —vendrán de Sabácon oro,  incienso...“ (Is  60,6), y  de —los  reyes de Tarsis  y de  las islas  les traerán  dones“ (Sal72,20).

    En esta  línea de citas  bíblicas se  encuadra la explícita  de Mi  5,1 sobre Belén,  modificada condos detalles significativos: con  la regla rabínica al-tiqrey se dice —Y  tú, Belén, ni mucho menosla más pequeña de las  ciudades de Judá“, aunque en el libro de  Miqueas se lee —la más pequeñade las ciudades  de Judá“. Y la última  frase —de ti saldrá un  príncipe que dominará en  Israel“ sematiza con  la alusión al texto  griego de 2S  5,2 dando como  resultado —de ti saldrá  un príncipeque será  pastor sobre  mi pueblo Israel“.  Mateo no  pretende insistir en  que Belén  era cuna deJesús, sino en que el Niño nacido es el rey-Mesías anunciado en el oráculo de Miqueas.

    La  mención de  la  estrella  es particularmente  significativa  por  ser una  alusión  al  oráculo deBalaam que dice  —una estrella avanza desde Jacob  y un cetro sale  de Israel“ (Nm 24,17). Entrelos contemporáneos  del N.T.  se tenía el  convencimiento de  que aparecería la  estrella desde  elnacimiento (desde el oriente, anatolé, en griego)  del Mesías. La estrella era considerada la señalque Dios daría a los  no judíos para que conocieran que había nacido  el rey supremo. Ese rey nosólo merece  pleitesía de  todos los  hombres (universalidad del  reinado mesiánico)  (Sal 72,11),sino adoración como Dios;  así termina el episodio de  los Magos: —(los Magos) entraron,  vieron al Niño con su madre y postrándose le adoraron“ (Mt 2,11)

    Los tres  últimos episodios, matanza  de los inocentes,  huida a Egipto  y vuelta a  Nazaret  estánredactados con el  mismo método derásico, subrayando  el protagonismo y el carácter  mesiánicodel  Niño.  Cada uno  de  los  relatos se  apoya  en  otros  tantos textos  bíblicos  que  orientan  susignificado: La huida y vuelta de Egipto en Os 11,1: —De Egipto llamé a mi hijo“. El martirio delos inocentes en  Jr 31,15 que  recuerda el llanto de  Raquel, cuyo sepulcro se  veneraba cerca deBelén. La  estancia en Nazaret en  el axioma menos  bíblico —será llamado  nazireo o nazareno“,quizás porque en el siglo I d.C. este término se consideraba un título mesiánico.
  338. 4. EL RELATO DEL EVANGELIO DE LUCAS Y SU SIGNIFICADO
    El  tercer evangelio  relata  la  infancia  de Jesús  con  el  mismo género  literario  que  Mateo,  eldenominado  derásico,   en  cuanto  que   parte  de   textos  veterotestamentarios;  pero   con  unaorientación bien distinta.  Más que basarse en  comentarios o alusiones a  libros bíblicos, elaboralos relatos  a imitación de  otros anteriores  y compone himnos  como una  antología de otros  yaconocidos; esta imitación  o mímesis era frecuente  en los medios literarios  greco-romanos, perotambién era común  en la literatura  judía que utilizaba patrones  narrativos del A.T.  y componíahimnos,  como los  de  Qumrán, imitando  antológicamente  los  Salmos. En  el  estilo  lucano seentrelazan las normas propiamente derásicas y las técnicas helenísticas en un mosaico perfecto.

    Los  dos primeros  capítulos  comprenden  seis (o  siete)  episodios distribuidos  en  dos  dípticos paralelos, más una conclusión:

    A. Anunciaciones

    • Juan Bautista (1,5-25)
    • Jesús (1,26-38; Visitación, Magnificat: 1,39-56)

    B. Nacimientos

    • Juan Bautista (Benedictus: 1,57-80)
    • Jesús (2,1-21)

    C. Relatos conclusivos sobre Jesús

    • Presentación en el Templo (Nunc dimittis: 2,22-40)
    • Hallazgo en el Templo (2,41-52)
  339. 4.1. ANUNCIACIONES
    En  los  anuncios de  nacimiento  de  personajes  del  Antiguo Testamento  como  Isaac,  Sansón,Gedeón, Samuel, etc, suele aparecer  la secuencia de los cinco momentos  que se dan también enel anuncio a Zacarías y a María:  iniciativa divina mediante el ángel, turbación del receptor de  lavisita, anuncio del  nuevo nacimiento, dificultades objetivas, y finalmente  anuncio de una señal.San Lucas relata los anuncios de manera paralela para que de esta manera el lector perciba quiénes Jesús y quién  es Juan Bautista. De esa manera  se resalta la figura de Jesús.  Veamos con más detalle algunos de esos lugares.
  340. 4.1.1. Iniciativa divina
    De Zacarías dice el  evangelio que estaba ejerciendo su función  sacerdotal en el Templo cuandose le  apareció un ángel  del Señor; de  María, en cambio,  no señala su  ocupación, sino que  conbreves  pinceladas describe  su personalidad:  «una  virgen desposada  con  un varón  de  nombreJosé, de la casa de David» (Lc 1,27).  En el anuncio de Juan es el padre quien recibe la visita  delángel; en el de Jesús,  es la madre. Zacarías es sacerdote;  María es virgen desposada; él es de  latribu de Leví, ella está desposada con un varón de la familia de David.
  341. 4.1.2. La turbación
    En Zacarías viene originada por  la presencia del ángel, antes de intercambiar  palabra. María, encambio, se  turba ante  el saludo  del ángel, a  pesar de  que siendo  mujer era más  lógico que  seasustara ante la  presencia de Gabriel. Más  aún, su turbación no  le impide considerar el  alcance de tan excepcional saludo.
  342. 4.1.3. El mensaje
    Es el centro del relato; las diferencias son más marcadas como podemos comprobar en el cuadro siguiente:

    Zacarías (Lc 1,12-17)

    • No temas Zacarías
    • porque ha sido escuchada
    • tu plegaria,
    • tu mujer Isabel te dará
    • a luz un hijo
    • al que pondrás por nombre
    • Juan
    • Tendrás  alegría  y  gozo  y  muchos  se  alegrarán  por  su nacimiento
    • pues será grande ante el Señor
    • estará lleno del Espíritu Santo
    • Convertirá a muchos de los hijos de Israel...
    • irá delante de él con el poder de Elías

    María (Lc 1,30-33)

    • No temas, María
    • porque hallaste gracia
    • ante Dios.
    • Concebirás en tu seno y darás
    • a luz un hijo
    • al que pondrás por nombre
    • Jesús
    • *******
    • El será grande
    • Se llamará Hijo del Altísimo
    • El Señor Dios le dará el trono de David, su padre.
    • Reinará sobre la casa de Jacob y su Reino no tendrá fin

    En ambos casos  se anuncia el  nacimiento y, a continuación,  se señala el futuro  prometedor delniño.  La primera  parte  tiene  un paralelismo  más  exacto, pero  con  diferencias  significativas:Zacarías  había suplicado  tener un  hijo, en  María  la iniciativa  es exclusiva  de  Dios; Zacaríastendrá  un hijo  de modo  ordinario,  fruto del  matrimonio, María  lo  tendrá sin  intervención devarón: ella engendra,  ella da a luz,  ella impone el nombre.  El evangelista hace mucho  hincapiéen la concepción  virginal y pone cuidado en  no mencionar para nada  a San José, ni siquiera  enla  imposición del  nombre.  (Nótese la  finalidad  bien  distinta de  Mateo,  más preocupado  por subrayar la paternidad de José).

    En  la segunda  parte  del anuncio  las  diferencias dejan  claro  que el  Bautista  era una  personaprivilegiada, pero Jesús  es mucho más: se deja  traslucir su divinidad. Juan «será  grande ante elSeñor», Jesús  «será grande» sin  más; y no  porque su  vida sea austera,  sino por sí  mismo, queserá (=se llamará) Hijo del Altísimo. El Bautista será lleno del Espíritu Santo para poder llevar acabo  su  misión,  de  Jesús  se  menciona  sencillamente  su  misión  («reinará  sobre  la  casa deJacob...»). San  Juan cumple una  profecía de Malaquías  relativa al precursor  bajo la imagen  deElías, Jesús cumple varias profecías relativas al Mesías, la de Natán, la de Isaías, la de Daniel.
  343. 4.1.4. La dificultad
    Zacarías  pide una  señal  para  estar seguro  de  que  va a  tener  un  hijo, María  no  duda  de laspalabras del  ángel, pero  pide una explicación  sobre el  modo de la  concepción La  objeción deMaría no es  acerca de su  maternidad, sino de  su maternidad virginal; más  que una objeción  esuna pregunta retórica  que provoca la  respuesta explicativa del ángel  acerca del misterio  que seva a producir.
  344. 4.1.5. La señal
    Al  dirigirse  a Zacarías  el  ángel  se  muestra severo,  le  recrimina  su falta  de  fe  y  le imponesilencio  durante  la gestación.  María  no  recibe  ningún  reproche;  al contrario,  la  explicacióndetallada  de   la  gestación  está   cargada  de  referencias   bíblicas  y  viene   a  mostrar  que   laEncarnación de Jesús  es una obra tan  exclusiva de Dios como  la creación misma. En  efecto, la respuesta del ángel contiene tres elementos:

    • a.    «El Espíritu Santo  descenderá sobre  ti», no tanto  porque venga a  suplir la intervención  devarón,  sino porque  su  acción producirá  una  novedad inesperada;  en la  creación  tuvieronorigen todas las criaturas, en María tendrá origen el que es Señor de la creación.
    • b.   «La  fuerza del Altísimo  te cubrirá con  su sombra». Se expresa  así la presencia  peculiar deDios:  cuando  el  pueblo  elegido  caminaba  por  el  desierto  la  gloria  de  Dios  llenaba  elTabernáculo y una nube cubría el Arca; también cuando Dios  entregó a Moisés las tablas dela ley, una nube  cubría el monte Sinaí; y en la  creación el Espíritu de Dios «se  cernía sobrelas aguas»,  dando  vida a  todas las  cosas. Esa  misma dinamicidad  divina desciende  ahora sobre María dando vida al fruto de su vientre.
    • c.    «Por eso, el niño que  nacerá será llamado Santo, Hijo de  Dios». María, y con ella todos  loshombres,  recibe la  revelación de  quién  es Jesús:  el Mesías,  descendiente  de David,  pero también el hijo de Dios; el «Santo» que alaban los serafines en la visión de Isaías.
  345. 4.1.6. Otros elementos
    La lectura del texto  subraya otros elementos que hay  que tener presentes a la hora  de valorar elpasaje.  Si tenemos  en  cuenta que,  como hemos  visto,  el anuncio  a  Zacarías parece  que  estáconcebido para  entender en  su profundidad  el de  Jesús –o  quién es  Jesús– podemos  ver lariqueza de contrastes en otros puntos:

    El anuncio a Zacarías  tiene lugar en el Templo, el centro  religioso de Israel; el anuncio a Maríatiene lugar en una  aldea perdida que no es mencionada siquiera  en todo el Antiguo Testamento.Dios elige el camino de lo pequeño de lo desconocido. Es la renovación total.

    Pero eso nos lleva también  a otra consideración. En el esquema inicial  situábamos la Visitaciónde María  y el Magnificat en  el mismo cuadro que  la anunciación de  Jesús. Y esto lo  hacíamosporque estas escenas  constituyen una presentación de quien  es María. No es sólo una  virgen deNazaret desposada con José. Es  la que canta el Magnificat (un himno  de fidelidad a Dios de los—pobres  del Señor“)  y  la que  es  cantada por  su  fe. En  definitiva  si Zacarías  es  el sacerdotepresentado en los turnos, María es la representante de la humanidad fiel a Dios.
  346. 4.2. NACIMIENTOS
    En el segundo díptico  son fácilmente detectables las diferencias  en los cuatro elementos de  que constan estos relatos:

    • a) El nacimiento de Juan es narrado con sobriedad; en cambio el de Jesús está más  desarrollado:el censo  de  César Augusto,  el viaje  hasta Belén,  la dificultad  del alojamiento,  etc., ponen  derelieve el designio  divino sobre Belén, porque el  niño que va a  nacer es de la estirpe  de David,como estaba anunciado.
    • b) La reacción entre los vecinos  es normal en el caso de Juan: alegría y parabienes  a los padres.El  nacimiento  de  Jesús  conmociona  al  pueblo;  el  relato  de los  pastores  (Lc  2,8-20)  aludeprobablemente a una tradición mesiánica  recogida en el targum a los profetas, en  concreto a Mi4,8 y  en el  Seudo-Jonatan a  Gen 35,21,  denominada Migdal  Eder (torre  del rebaño).  De estaforma el  evangelista señala  que Jesús  es reconocido  por los suyos  como el  Mesías anunciado por los profetas.
    • c) La circuncisión de Juan es relatada con amplitud,  incluyendo el himno del Benedictus, himnoantológico  paralelo   al  Magníficat  que   María  había  pronunciado   antes  de  ser   madre.  Lacircuncisión de  Jesús es casi irrelevante,  destacando sólo el  nombre de Jesús,  como había sido llamado por el ángel.
    • d) El resumen  de la vida oculta destaca la  soledad de Juan en el  desierto (Lc 1,80) y la  vida de familia de Jesús en Nazaret (Lc 2,39-40.51-51).
  347. 4.3. RELATOS CONCLUSIVOS EN EL TEMPLO
    Las dos  escenas, presentación en  el Templo y  hallazgo de  Jesús en el  Templo, están relatadascon el  estilo de redacción antológica,  es decir, con  un entramado de  citas bíblicas, explícitas  eimplícitas. De este modo se pone de relieve que en Jesús se cumplen la Ley y los Profetas.
  348. Un  detalle significativo  es que  ambos  episodios se  desarrollan en  Jerusalén  y en  el Templo.Jerusalén es en el  Evangelio de Lucas el centro religioso  y la cumbre a donde  subirá Jesús parala Pasión y  Resurrección y desde  donde se extenderá la  Iglesia después de Pentecostés.  Que lainfancia termine en  el mismo lugar evoca  la misión redentora y  sacrificial de Jesús. El  Temploademás es el lugar a donde había de entrar el Mesías según el oráculo de Mal 3,1-2.
    • a) En el relato de  la presentación  en el Templo se menciona  por tres veces la Ley de Moisés  yla Ley  del Señor;  además se  citan explícitamente textos  del Éxodo  y del  Levítico. Jesús es  laplenitud de la Ley. Por  otra parte, los personajes de Simeón y Ana  tienen función profética: portres veces se menciona al Espíritu Santo en relación  con Simón antes de recitar el Nunc dimittis.Y  Ana  es  profetisa,  ligada  al   Templo.  Jesús,  por  tanto,  es  el  cumplimiento  de  todas   las profecías.
    • b) El relato de Jesús  entre los doctores ha planteado dificultades. Muchos críticos  han supuestoque es un adición  tardía de contenido cristológico, aduciendo las  siguientes razones: el sumariosobre la  vida en  Nazaret (Lc 2,30-40)  ha de  repetirse después  del relato que  comentamos (Lc2,51-52); la  mención  expresa de  José, como  padre de  Jesús, ausente  en todo  el evangelio;  elvocabulario diferente del lucano. A favor de que  perteneciera al evangelio primitivo cabe aducirque no falta  en ninguno de los  códices importantes y que mantiene  el mismo estilo derásico  de estos capítulos.

    En efecto, el relato tiene como paradigma algunas leyendas judías sobre la juventud de Moisés ySamuel  recogidas por  Flavio Josefo:  de  Moisés se  dice  que gozaba  de una  inteligencia  muysuperior a  su estatura (Ant.  II, 9,6; Filón,  De Vita  Moysi, I, 21ss,);  de Samuel se  recuerda quecomenzó su función profética a los doce años (Ant. V, 10,4).

    Aparte  de estas  cuestiones  críticas,  el  relato gira  en  torno  a la  filiación  divina  de  Jesús: lamención de sus padres al  principio y al final (Lc 2,41.48) contrasta con  la relación de Jesús con«las cosas  de  su Padre».  Los  detalles de  la peregrinación,  de la  fiesta,  de los  doctores y  delTemplo dan solemnidad y fuerza a  la palabras de Jesús, las primeras que reseña el evangelista  ylas únicas  pronunciadas  en esta  primera etapa  de su  vida: «¿No  sabéis  que debo  estar en  lascosas de mi Padre?» (Lc  2,49). Literalmente dice «en lo de  mi Padre», poniendo el acento en larelación paterno-filial más que en el objeto de la ocupación, sean casa, personas o cosas.
  349. 5. RESUMEN FINAL
    La  lectura de  los llamados  evangelios  de la  infancia  pone de  manifiesto que  el  relato es  unmodelo  de expresión  de acontecimientos  y  de doctrina  y que,  por  tanto, está  fuera del  lugarplantear una dialéctica sobre  si un relato es histórico  o más bien catequético. Es las  dos cosas ala vez; por tanto un lector cristiano debe seguir  profundizando con los métodos apropiados en la verdad histórica y teológica de estos relatos.

    Concluimos  repitiendo que  en  los evangelios  de  Mateo y  de  Lucas,  con técnicas  diferentes,aunque siempre  dentro del modo  de relatar propio  de la literatura  judía de su  época, se narranlos   hechos  acaecidos   durante  los   primeros  meses   (y   años)  de   la  vida   del  Señor,   conintencionalidad  catequética, para  enseñar  que  Jesús es  el  verdadero  Mesías  anunciado en  elAntiguo  Testamento,  más  aún,  que  es  el Hijo  de  Dios;  junto  a  estas  verdades  se  enseñan también abiertamente la virginidad de María y la misión paternal de José, aunque no interviniera en la generación.
  350. 10. EL BAUTISMO DE JESUS Y LAS TENTACIONES
    p.125
Author:
salem
ID:
316530
Card Set:
los sinópticos y hechos de los apóstoles
Updated:
2016-03-07 15:08:47
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SINOPTICOS AND HECHOS DE LOS APOSTOLES 2ND SEMESTRE 2016
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sinopsis and acts of the apostles
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