tema 5 JESUCRISTO, PALABRA ETERNA DEL PADRE, MEDIADOR Y PLENITUD DE TODA LA REVELACION

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  1. 5. JESUCRISTO, PALABRA ETERNA DEL PADRE, MEDIADOR Y PLENITUD DE TODA LA REVELACION
    En el capítulo anterior hemos examinado las características generales de la revelacióncristiana. De dicho examen emergen unas cuestiones centrales que conviene examinar con másdetalle, para entender la articulación de la revelación, y, al final, para entender también el lugarde los escritos sagrados en dicha revelación. Los asuntos en cuestión son:
  2. 1. El lugar de Israel en la revelación. Las acciones y palabras de Dios en la historia se insertanen primer lugar en la historia de Israel. Dios elige a unas personas, crea un pueblo, etc.
    • 2. Pero la historia tiene un sentido desde el final. Cristo es el final de la historia de larevelación. Cristo es un momento de la historia de la revelación, pero es un momentosingular. La historia de la revelación no tiene sentido completo sin Jesucristo, pero tampocoJesucristo se entiende sin ella. En consecuencia, la revelación de Dios a Israel tiene un valor real que a la vez es relativo a Cristo.
    • 3. Pero la revelación de Dios en lenguaje humano se realiza también a través de la respuesta delos hombres. Dios se vale de la respuesta de Israel en el Antiguo Testamento y de lacomunidad apostólica en el Nuevo. Si la revelación completa se consuma con la resurrecciónde Cristo, los Apóstoles, testigos de la resurrección, son necesariamente el camino paraentender la revelación en su plenitud. Desde aquí se entiende también el valor de la feapostólica que confesamos. El camino de acceso a la historia de la revelación es la fe que profesamos con los apóstoles.
  3. Obviamente, de estas tres notas, la más importante, de la que dependen las demás, es la segunda: la comunidad de Israel y la comunidad apostólica no son sino parámetros, de corte distinto, en los que entendemos a Jesucristo nuestro Salvador.
    • 1. REVELACION PROGRESIVA DE DIOS.
    • La Sagrada Escritura –especialmente el Nuevo Testamento– es testigo de laprovisionalidad de la Antigua Alianza. Al mismo tiempo, es testigo también de la plenitud desentido que cobra la revelación en Cristo. El conocido comienzo de la Epístola a los Hebreos(1,1-2) es más que significativo: —En diversos momentos y de muchos modos habló Dios en elpasado a nuestros padres por medio de los profetas. En estos últimos días nos ha hablado pormedio de su Hijo, a quien instituyó heredero de todas las cosas y por quien hizo también lossiglos“. El texto afirma la revelación de Dios a través de mediadores, aunque con diferencias,porque lo que en el pasado fueron muchos discursos, con el Hijo es uno solo; además el Hijo esmás que un profeta: es el señor de lo creado, las cosas y los tiempos. Más allá de este texto, elconcepto de Cristo como plenitud de la revelación de Dios a Israel recorre muchos lugaresneotestamentarios: el Discurso del Monte recogido por San Mateo, donde Cristo y su doctrinason presentados como plenitud de la ley; en el versículo central de Lucas –Lc 16,16: —la Ley ylos Profetas llegan hasta Juan; desde entonces se evangeliza el Reino de Dios y cada uno seesfuerza por él“–; los múltiples textos que señalan el cumplimiento de las profecías en Cristo,etc. En todos ellos se repite de una u otra manera la misma idea: hay una progresiva revelaciónde Dios que engendra unas expectativas que Cristo vino a llenar.
  4. Esta idea se puede articular de muchas maneras, pero está muy bien condensada en losprimeros puntos de la Constitución Dogmática Dei Verbum.
  5. —Dios, creando (cf. Jn., 1, 3) y conservándolo todo por su Verbo, da (praebet)a los hombres testimonio perenne de sí en las cosas creadas (cf. Rm., 1, 19-20), y, queriendo abrir el camino de la salvación sobrenatural, se manifestó (manifestavit), además, personalmente a nuestros primeros padres ya desde el principio. Después de su caída les animó (erexit) a la esperanza de la salvación (cf. Gn., 3, 15) con la promesa de la redención, y tuvo incesante cuidado ( curam egit) del género humano, para dar la vida eterna a todos los que buscan la salvación con la perseverancia en las buenas obras (cf. Rm., 2, 6-7). A su tiempo llamó (vocavit) a Abraham para hacerlo padre de un gran pueblo (cf. Gn., 12, 2-3), al que después de los Patriarcas instruyó (erudivit) por Moisés y por los Profetas para que lo reconocieran Dios único, vivo y verdadero, Padre providente y justo juez, y para que esperaran al Salvador prometido, y de esta forma, a través de los siglos, fue preparando (praeparavit) el camino del Evangelio“ (n. 3).
  6. El texto descubre, hasta en las formas verbales empleadas, los diversos tipos y matices de larevelación de Dios. En la primera frase habla de la revelación de Dios en la naturaleza, ladenominada revelación cósmica; por ello, se usa el presente: Dios se manifiesta en la creación:antes y ahora. Pero el texto, inmediatamente, pasa a desarrollar la revelación personal conacciones en la historia. Ya que son acciones singulares del pasado, se significan con el tiempode la acción, el aoristo, el tiempo de lo que aconteció, de la narración de la historia. De esospárrafos, que quieren condensar la historia de la salvación narrada en el Antiguo Testamento,pueden deducirse con facilidad las siguientes consecuencias:
  7. En primer lugar, es claro que hay diversas etapas en la revelación personal de Dios: unarevelación antes de la caída, un alzamiento a la esperanza después de la caída, un cuidado delgénero humano, una llamada a Abrahán dirigida a formar un pueblo, la instrucción al puebloelegido. Como señala la semántica de los verbos, las acciones de Dios son distintas en cadamomento. Por tanto, puede hablarse de una sustantividad de cada momento de la revelación: lasprimeras etapas se refieren de manera genérica a la salvación, aunque de la instrucción al pueblose predica una finalidad peculiar: —que lo reconocieran a El como Dios único y verdadero, comoPadre providente y justo juez“. Pero, por otra parte, la revelación sustantiva a Israel no sedetiene en la relación del pueblo con Dios, sino que comprende otro horizonte: Dios instruye alpueblo —para que esperara al Salvador prometido“. Parecida finalidad se advierte en la siguientefrase, aunque esta vez referida a todo el curso de la revelación: —de este modo fue preparando através de los siglos el camino del Evangelio“.
  8. El curso de la revelación de Dios en la Historia se sigue con el n. 4 de la Constitución dogmática:
  9. —Después que Dios habló muchas veces y de muchas maneras por los Profetas, —últimamente, en estos días, nos habló por su Hijo“ (Heb., 1, 1-2), pues envió (misit) a su Hijo, es decir, al Verbo eterno, que ilumina a todos los hombres, para que viviera entre ellos y les manifestara los secretos de Dios (cf. Jn., 1, 1-18); Jesucristo, pues, el Verbo hecho carne, —hombre enviado a los hombres“, —habla ( loquitur) palabras de Dios“ (Jn., 3, 34) y lleva a cabo ( consummat) la obra de la salvación que el Padre le confió (cf. Jn., 5, 36; 17, 4). Por tanto, Jesucristo –ver al cual es ver al Padre (cf. Jn., 14, 9),– con toda su presencia y manifestación de sí mismo, con sus palabras y obras, señales y milagros, y, sobre todo, con su muerte y resurrección gloriosa de entre los muertos, con el envío, finalmente, del Espíritu de verdad, completa (perficit) la revelación y confirma (confirmat) con testimonio divino que Dios está con nosotros para librarnos de las tinieblas del pecado y de la muerte y resucitarnos a la vida eterna“
  10. También aquí la sintaxis indica con claridad el significado. El texto sigue sirviéndose delaoristo para narrar la última acción de Dios en la historia de la revelación: el envío del Hijo. Asíqueda de manifiesto que Cristo es un momento del plan revelador y salvador de Dios. Cristo noes algo externo al marco de la historia de la revelación que es historia de la salvación. Sinembargo, las acciones reveladoras y salvadoras de Cristo trascienden el momento puntual enque se produjeron. Por eso, como antes, cuando se describía la revelación de Dios en lanaturaleza, vienen expuestas en presente. Es una manera sutil de decir que decir que Cristosigue hablando y salvando hoy. El carácter de palabra última, definitiva y presente, se confirma en la última frase de este n. 4 de Dei Verbum: —La economía cristiana, por ser la alianza nueva ydefinitiva, nunca pasará (praeteribit); ni hay que esperar otra revelación pública antes de lagloriosa manifestación de Jesucristo nuestro Señor (Cfr. 1 Tm 6, 14; Tit 2, 13)“. El uso delfuturo indica que la revelación en Cristo es perenne hasta la llegada de la revelación en visión.
  11. Los dos motivos que tienen más relevancia en la descripción anterior son el pueblo de Israely Jesucristo. Israel porque es el mediador de la revelación de Dios –de él recibimos la palabrade Dios y a través de él recibimos a Cristo–, y Jesucristo porque el mediador y plenitud de larevelación. Estos son los dos motivos que es necesario tener delante al abordar la revelación y los libros sagrados en el marco de la revelación.
    • 2. REVELACION DE DIOS A ISRAEL Y CONSTITUCION DEL PUEBLO DE DIOS.
    • Ya se ha hecho notar más arriba que en la revelación judeocristiana el conocimiento del serde Dios y de su relación al mundo se deriva más de la revelación personal de Dios que de lamanifestación en su obra creada, la naturaleza. Que el hombre es imagen de Dios (Gn 1,26; cfrSal 8), arquetipo de la creación, y quintaesencia del polvo, no es algo que se deduzca sin más dela observación de la naturaleza y del curso de las cosas, es primero un dato de la revelación.
  12. Algo análogo se puede aplicar al hecho mismo de la revelación: Dios no hace patente estarevelación de manera directa a todos y cada uno de los hombres, Dios se manifiesta a personas yen el marco de un pueblo, del pueblo elegido, Israel. Si nos fijamos bien, hay muchos lugares enlos que la revelación lleva el sello del mediador elegido por Dios. Se puede pensar en algo tanelemental como que Dios se nos manifieste a los hombres como un ser personal al que podemosllamar Padre: el sustrato último del carácter personal puede encontrarse en que Dios se revela através de un pueblo nómada, inclinado más fácilmente a entender un Dios de familia, depersonas, que un Dios de lugares; además, como Israel no es tanto un pueblo constituido y elegido después por Dios, sino que es constituido como tal pueblo en la alianza con Dios, y portanto, Dios es como el que le engendra, es decir, como su padre. Por tanto, el camino paraexaminar la revelación, y los libros sagrados en el marco de la revelación, debe ser el estudio deIsrael como destinatario primero de la revelación. De Israel hemos recibido la revelación deDios y a Cristo. Como dice San Pablo, —a ellos pertenece la adopción de hijos y la gloria y la Alianza y la legislación y el culto y las promesas, de ellos son los patriarcas y de ellos según la carne desciende Cristo, el cual es sobre todas las cosas Dios bendito por los siglos. Amén.“ (Rm9, 4-5).
  13. Es posible organizar estos contenidos de diversas maneras. Probablemente, en el punto departida hay que situar la constitución del Israel como pueblo de Dios. Desde este presupuesto elestudio se puede dirigir a dos lugares importantes: los conceptos que guían las relaciones entreDios y el pueblo, y las acciones por las que Dios interviene y se manifiesta al pueblo.
  14. Israel tiene conciencia de ser un pueblo que ha nacido como fruto de un acto creador deDios. El pueblo asentado en la tierra de Canaán no es resultado de una confederación de tribusde diversas tribus, sino de una elección del Señor que ha decidido hacerlo pueblo suyo medianteuna alianza (cfr Dt 26). El pasaje con el que se inicia la alianza en el libro del Éxodo (cfr Ex19,3-9) lo expone de manera significativa:
  15. —Moisés subió hacia Dios y el Señor lo llamó desde la montaña y le dijo: Esto has de decir a la casa de Jacob y esto has de anunciar a los hijos de Israel: Vosotros habéis visto lo que he hecho con los egipcios y cómo os he llevado en alas de águila y os he traído hacia mí. Ahora, pues, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi alianza, seréis mi propiedad exclusiva entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; vosotros seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa. Éstas son las palabras que has de decir a los hijos de Israel. Fue, pues, Moisés y convocó a los ancianos del pueblo y les expuso todas las palabras que el Señor le había ordenado. El pueblo entero respondió a una diciendo: Haremos cuanto ha dicho el Señor. Y Moisés comunicó al Señor la respuesta del pueblo. Entonces dijo el Señor a Moisés: He aquí que Yo voy a presentarme a ti en una densa nube para que el pueblo oiga cuándo me comunico contigo, y así te crean a ti siempre. Y Moisés refirió al Señor la respuesta de su pueblo“.
  16. El texto –en especial, las palabras marcadas– enseña que los hijos de Israel hacen unpacto, una alianza, con Dios. Hay compromiso por las dos partes: Dios, que se manifestó a lospadres y salvó a los israelitas de la esclavitud de Egipto, se compromete a que Israel sea supueblo; el pueblo, por su parte, se compromete a escuchar las palabras del Señor y guardar sualianza. Ciertamente, eso es, sobre todo, guardar la Ley. El mismo libro del Éxodo narra en loscapítulos siguientes (Ex 20-23) las normas de la Alianza –el Decálogo y el Código de laAlianza– y al final (Ex 24,3-8) se describe así la ratificación del pacto:
  17. —Vino, pues, Moisés y contó al pueblo todas las palabras del Señor y todas las normas. Y el pueblo entero respondió a una sola voz: Haremos todo lo que ha dicho el Señor. Luego Moisés escribió todas las palabras del Señor y, levantándose temprano por la mañana, construyó al pie de la montaña un altar y doce estelas por las doce tribus de Israel. Mandó a algunos jóvenes de los hijos de Israel que ofrecieran holocaustos y que inmolaran novillos como sacrificio de comunión en honor del Señor. Entonces Moisés tomó la mitad de la sangre y la echó en unos recipientes; la otra mitad la vertió sobre el altar. Tomó después el libro de la alianza y lo leyó a oídos del pueblo, que respondió: Haremos y obedeceremos todo lo que ha dicho el Señor. A continuación tomó Moisés la sangre y roció con ella al pueblo diciendo: Ésta es la sangre de la alianza que ha hecho el Señor con vosotros de acuerdo con todas estas palabras.“
  18. Ahora bien, esta alianza con Dios mira hacia atrás y hacia delante. Y en los dos casos semanifiesta la revelación de Dios. Israel mira hacia atrás y descubre su lugar en el plan de Dios.La lectura del libro del Génesis muestra las acciones de Dios en la historia universal paraformarse un pueblo. La narración no se interesa por la historia total del mundo, sino por situar aIsrael en su vínculo con Dios. Creado el primer hombre, a los autores sagrados sólo les interesaSet y su descendencia; de entre los setitas, Noé; de los hijos de Noé, Sem y sus descendientes,los semitas; de entre los semitas, Abrahán; y de los nietos de Abrahán, Jacob o Israel, elancestro del pueblo, constituido sobre las doce tribus que nacen de los hijos de Jacob. Pero, entodos estos movimientos, como en el devenir del pueblo, Israel descubre quién es Dios.
  19. La lectura del conjunto de los libros sagrados descubre los resortes a través de los que hay que entender la acción de Dios. El primero es la Elección. Dios ha actuado en la historia humana eligiendo a Israel para éste sea instrumento de salvación ante los demás pueblos. Esta elección está fundada en un amor gratuito por parte de Dios. La elección de Israel está precedida por otras elecciones anteriores–la más importante es la de Abrahán– y alcanza al pueblo entero a través de la mediación de otro elegido, Moisés. Más tarde, la elección recaerá en los instrumentos de mediación: reyes, profetas, sacerdotes, sabios, etc.
  20. La elección va acompañada de la Promesa. La historia bíblica es una historia de promesas. A Abrahán y a los patriarcas Dios les promete la tierra de Canaán y una descendencia numerosa; al pueblo, rescatado de Egipto, le vuelve a prometer la tierra. Instalado en la tierra, se le promete una felicidad futura que entonces no tiene; desterrado en Babilonia se le promete una renovación y una salvación final. En la espiritualización que progresivamente tomará la promesa de salvación, ésta será también para todas las naciones; además, Israel será el mediador de esa salvación.
  21. Elección y promesa se ratifican en la Alianza. El centro de Antiguo Testamento, lo constituye laAlianza de Dios con su pueblo por mediación de Moisés. Pero esa Alianza viene a culminar una historia de alianzas que comienza propiamente con Noé y continúa con Abrahán y los patriarcas hasta Moisés. Israel con razón se considerará a sí mismo como el pueblo de la Alianza: y la Alianza será siempre el elemento renovador del pueblo. Con razón se ha dicho que el verbo central del pensamiento judío es Zakar (—recuerda“).
  22. La Alianza lleva consigo la Ley, que viene a ser el conjunto de estipulaciones que el puebloha de cumplir para mantener su pacto con Dios. En este contexto la Ley adquiere un profundosignificado, pues el asumirla libremente conlleva la aceptación agradecida de la elección, y elcumplirla representa el deseo sincero y eficaz de conseguir el don de la promesa. La ley de Diosaparece así, ella misma, como un don. De esta forma bajo el nombre de La Ley, con el que latradición judía designa al Pentateuco, queda incluido no sólo su aspecto de «norma», sino el de«intervención salvadora de Dios» de la que habla toda la Ley.
  23. Estas realidades, que como se ve están relacionadas entre sí, constituyen el entramado, lareferencia a la que tiene que mirar Israel. Por eso, en este marco, los libros del AntiguoTestamento son testigos de todos los acontecimientos con los que Dios va revelándoseprovidencialmente a Israel: les da la tierra prometida, suscita jueces que los gobiernen, mandaungir a los reyes, etc. La historia de Israel coincide con la historia de la revelación porque Diossiempre está presente en ella. Ante las diversas situaciones, el Señor enseña a su pueblo de quémodo las acciones libres de los hombres sirven para el cumplimiento de sus designiossalvadores: la infidelidad del pueblo a la Alianza muestra la fidelidad de Dios, el destierro delpueblo en Babilonia no es castigo sino purificación, etc.
  24. Es fácil ver cómo en el curso de acciones se manifiesta quién es Dios, es decir, sonrevelación. Evocarlas todas sería como repetir toda la historia sagrada. Ahora bien, ¿cómo actúaDios en su manifestación al pueblo?, ¿cómo se manifiesta? Los estudiosos de la Biblia hanhecho notar que en el Antiguo Testamento falta una terminología específica para designar larevelación, y que recurre a formas muy fluidas para hablar de ella. En primer lugar la revelaciónde Dios está, como hemos vista muy vinculada a las obras: Dios se manifiesta en sus obras desalvación, pero se manifiesta también cuando, a través de su Espíritu, interviene en sus elegidos:—Hay en la Biblia una verdadera inspiración para obrar, es decir una moción soberana delEspíritu del Señor que toma posesión de un hombre para hacerle cumplir ciertas gestas. No sólogestas episódicas o simbólicas como los actos de bravura de Gedeón (Jc 6,34) o Jefté (Jc 11,29)o Sansón (Jc 14,6.19; 15,14), sino empresas de gran envergadura y de una importancia capitalpara la historia del pueblo elegido. Para dirigir el Éxodo, fundar la Alianza y gobernar a supueblo, Dios ha enviado su Espíritu sobre Moisés (Is 63,11.13) y ha dado una parte a losancianos que le asisten (Nm 11,17.25). El sucesor que Moisés pide al Señor de los Espíritus seráJosué «sobre el que reposa el Espíritu» (Nm 27,18). Cuando David recibe la unción real, vederramarse sobre él el Espíritu del Señor que le dirigirá desde este día en el gobierno del pueblo(1 s 16,13), el mismo espíritu que antes estaba sobre Saúl (1 S 10,6.10;11,6) pero del que sehabía retirado (1 S 16,14). Así el espíritu divino suscita y estimula a aquellos a los que Diosencarga de dirigir la historia sagrada y que debe reposar en plenitud sobre el rey Mesías parainstaurar un reino de justicia y paz (Is 11,1ss; cfr 42,1; 61,1ss)“.
  25. Pero, sobre todo, la manifestación de Dios a Israel se hace clara a través de las palabras quele dirige. Se ha dicho más de una vez que la revelación en Israel está más ligada al hablar que alver, el profeta de Dios es más un nabí, alguien que hace resonar la voz de Dios, que un roeh, unvidente. Por eso la acción reveladora de Dios se descubre también cuando el Espíritu mueve ahablar a los profetas: —Balaam, el profeta de Moab, no puede sino pronunciar las palabras que ha puesto en su boca el espíritu de Dios (Nm 22,38;24,2s). También es el Espíritu del Señor quiense expresa a través de David y pone las palabras en su boca (2 S 23,2). En Is 59,21 el Señor dicea su profeta: «Mi espíritu que está sobre ti y las palabras que yo he puesto en tu boca...».Cuando el Espíritu del Señor desciende sobre Ezequiel es para decirle: «Habla: Así dice elSeñor...» (Ez 11,5). Oseas es llamado hombre del Espíritu (Os 9,7). Miqueas (3,8) se sientelleno del Espíritu del Señor. Nehemías (9,30) resume bien esta situación cuando escribe«Tuviste paciencia con ellos durante muchos años; les advertiste por tu espíritu por boca de tusprofetas» (cfr Za 7,12)“. Pero, además de la actuación a través del Espíritu, el Señor actúa en lahistoria de su pueblo a través de su Palabra. La mayor parte de los libros proféticos comienzanasí —Palabra de Dios que fue dirigida a...“ (Os 1,1; Mi 1,1; Jl 1,1; So 1,1; Ml 1,1; cfr Ag 1,1; Za1,1); además es corriente la expresión —La palabra de Dios fue dirigida a ...“. (cfr 2S 7,14;1R6,11; 13,20; 17,2.8; Jr 1,4.11; Ez 3,16; etc.).
  26. Estas acciones de Dios contrastan con lo que se dice en la Biblia de la Escritura sagrada.Ciertamente, hay en la Biblia órdenes de Dios para escribir. Por ejemplo, tras la derrota de losamalecitas, el Señor le dice a Moisés: —Consigna por escrito este hecho en un libro paraperpetuar el recuerdo“ (Ex 17,14). También el Señor ordena poner por escrito las cláusulas de laalianza (Ex 34,27; cfr 24,4; Dt 31,24); Josué por su parte pondrá por escrito las cláusulas de laalianza en Siquem (Jos 24,26) y Samuel, el estatuto de la realeza (1 S 10,25). Después, Isaías,(8,1; 30,8), Jeremías (30,2; 36,2.28) Habacuc (2,2), Ezequiel (24,2; 43,16), etc., recibiránórdenes semejantes respecto de las visiones y oráculos que han recibido. Sin embargo, en todosestos lugares lo que aparece es un escrito que tiene como finalidad guardar una manifestaciónanterior de Dios. Además, no aparece en ningún momento lo que tenemos después en la Biblia,un libro que se tenga como revelación de Dios en sí mismo. Los escritos, y sobre todo, loslibros, más que revelación de Dios, parece que son respuesta de los hombres a la revelación deDios. Es lo que se percibe mejor en el tercer grupo de escritos –los libros poéticos ydidácticos– del Antiguo Testamento.
  27. En los dos movimientos, el que se deriva de la acción de Dios con su pueblo y el que resultade la acción del Espíritu o de la Palabra en las diversas circunstancias, se percibe que en elmarco de la instrucción y la determinación de Israel, Dios se revela. En estas vicisitudes, Israelllegó al conocimiento del Dios único y trascendente, omnipotente, salvador y misericordioso (Cfr Ex34,1-6). Todo ello conforma el pueblo y se traduce también en elementos institucionales: el Templo y el culto, los escritos sagrados, los ministerios, etc. Pero, como se ha dicho también con DeiVerbum, todo ello es espera del Salvador prometido y preparación para el Evangelio definitivo.La prueba de ello es que Jesucristo se siente vinculado a todo ello. Con sus acciones de Salvadoresperado y Palabra definitiva de Dios, se inserta en el mismo plan de revelación, pero, altrascender aquellas acciones e instituciones, las incluye en un el plan último y definitivo. Elproceso se puede ver en todas las páginas del nuevo Testamento, pero basta con evocar lacentral: Cristo abre el horizonte de salvación para todas las gentes, pero en el Pueblo de Diosque es la Iglesia; pero ese pueblo de Dios se forma a partir del núcleo del Antiguo, y, en ungesto simbólico, Jesús elige a doce israelitas como apóstoles que serán las columnas del nuevoPueblo como los doce patriarcas lo habían sido del Antiguo. A la luz de eso se puedencomprender otros muchos aspectos del Nuevo Testamento: la cruz será el sacrificio de la Nueva Alianza, la Ley predicada por Jesús es la perfección de la ley de Israel, etc.
  28. En este repaso de la revelación de Dios a Israel no se han convocado los libros sagrados,porque Dios no se revela a través de los libros, o, mejor dicho, en ellos no muestra su voluntad de manera distinta a como, por ejemplo, la muestra a través del Templo. No son instrumentos derevelación, sino instrumentos para alcanzar la revelación, aunque, en algún caso, como la Ley,aparecen, al menos en algunas partes, como resultado del mandato de Dios de poner por escritolas palabras. En el próximo capítulo se examinará más detenidamente esta cuestión, pero de loexpuesto aquí importa mucho retener que la revelación de Dios a los hombres la recibimos através de Israel. Por tanto, esa revelación tiene valor en sí misma y se entiende desde Israel.Además, esa revelación está ordenada a Jesucristo que, con sus acciones, sobre todo con sumuerte y su resurrección, le da su verdadero sentido, aquél por el que la revelación-salvación deDios alcanza a todos los hombres.
    • 3. JESUCRISTO, MEDIADOR Y PLENITUD DE LA REVELACION.
    • La lectura del Antiguo Testamento, leído incluso desde sí mismo, muestra que la revelaciónde Dios a Israel es incompleta: está a la espera de que la promesa se cumpla de maneradefinitiva. La lectura del Nuevo Testamento, en cambio, indica que todas las promesas se hacumplido en Jesucristo, la palabra definitiva de Dios, y por tanto, no habrá ninguna nuevarevelación histórica hasta que se vea al Hijo del Hombre venir entre las nubes, es decir hasta lanueva revelación que no se fundará en la historia sino en la visión.
  29. Estas consideraciones, desde el punto de vista de la revelación, se pueden precisar todavíamás. Desde el ser de la revelación, en el Antiguo Testamento, la manifestación de Dios sobre Símismo es más bien indirecta o funcional. Incluso la teofanía de Ex 3,14, en la que Dios revelasu nombre, parece que tiene ese sentido: Dios revela su nombre, sin revelarlo, para que elhombre pueda tratarlo, pero Dios sigue siendo lo totalmente otro. Lo mismo sucede con losatributos divinos; así, por ejemplo, Dios concede la tierra para mostrar su poder y supredilección, etc. Esta revelación es también incompleta en otros muchos aspectos. Así, porejemplo, la universalidad de la salvación está apenas esbozada, tampoco se vislumbran conclaridad el destino del hombre y el horizonte de la resurrección, etc. Pero, sobre todo, larevelación veterotestamentaria es incompleta porque apunta siempre a otra cosa, al cumplimiento de la promesa.
  30. En cambio, en la entera revelación, la que se da en Jesucristo, éste aparece como unabsoluto, en el que Dios se revela de manera directa, completa y definitiva. Dei Verbumcondensa esta idea al decir que Jesucristo es «mediador y plenitud de la revelación». No es fácilseñalar las fronteras entre estos dos predicados, especialmente porque ser plenitud de larevelación implica ser mediador. Con todo, la distinción puede ser conceptualmente relevante,ya que los dos predicados parecen pertenecer a dos órdenes distintos. Al decir que Cristo esmediador de la revelación afirmamos que forma parte del mismo orden en el que Dios se habíarevelado a través de Israel. Al decir que es plenitud de la revelación, la mirada no se dirige hacíaatrás sino hacia delante: si la revelación con Cristo ya es plena quiere decir que en Él estácontenida la respuesta a cuanto podamos decir sobre Dios.
    • Jesucristo, mediador de la revelación
    • Que Jesucristo es mediador de la revelación significa cuando menos dos cosas: por una parte,que forma parte del curso de la revelación, por otra, que es el elemento capital de la revelación,el que le da a ésta su verdadero sentido. Más arriba se ha visto que la revelación judeocristianase manifiesta en forma de historia, y también se hacía mención a un aspecto muy sugerentesubrayado por la epistemología de la Historia: es el —punto final“ el que da sentido a un curso de acontecimientos. Una historia no es solo un curso de acontecimientos puestos —uno después deotro“ sino un curso de acciones que se entienden —una a causa de la otra“, de modo que el relatoes capaz de explicar el paso desde una situación inicial a otra situación final. Lo mismo ocurreen la revelación cristiana que se entiende como un proceso, como una historia, que sóloencuentra su pleno y verdadero sentido al final de la historia revelante. Y es evidente queJesucristo es el final de la historia de la revelación y por tanto es Jesucristo quien da sentido atoda la revelación anterior.
  31. Referido a la revelación de Israel, en el Nuevo Testamento, esta realidad se expresa demuchas maneras, en la relación de Jesús con las instituciones de Israel, en sus palabras, etc.Sobre todo, y es lo que más nos interesa aquí, se expresa a través de la relación entre Cristo y las Escrituras. Dice San Pablo:
  32. —Porque os transmití en primer lugar lo mismo que yo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras“ (1Co 3,3-4).
  33. Es claro que para el Apóstol Jesucristo y las Escrituras forman parte del mismo plan de Dios.Las persona y las acciones de Cristo se entienden a las luz de las Escrituras: son Escrituras lasque indican el sentido salvador que tiene Cristo; podríamos decir que Jesucristo quiere explicarse a través de las Escrituras de Israel.
  34. Pero, al mismo tiempo, si Cristo quiere necesitar de las Escrituras, también parece claro quelas Escrituras necesitan de Jesucristo. Es lo que se predica cuando se dice que Él es elcumplimiento de las Escrituras. Con eso se dice que, si las Escrituras de Israel expresan aJesucristo, en cambio, es Jesucristo quien las autentifica. Sin Él, las Escrituras no serían másque una promesa incumplida. Baste con recordar el pasaje de Emaus: —Y comenzando porMoisés y por todos los Profetas les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a él“ (Lc24,27).
  35. Por tanto los que tenemos son dos dimensiones de una misma realidad. Por una parte, Jesúspertenece a la historia de la revelación, por otra, que incluso perteneciendo a este ordenhistórico, sin embargo, lo trasciende: Cristo es el autologos, porque todas las palabras de larevelación dependen de Él y a Él se refieren. O en otra expresión: Cristo es el exegeta y la exégesis de la Escritura.
  36. Pero en estos aspectos, como ya se ha señalado antes, se ha incluido a Jesucristo mismo. Yesta dimensión, de modo especial si se considera la resurrección, cae más bien bajo el aspecto de Jesucristo como plenitud de la revelación.
    • Jesucristo, plenitud de la revelación.
    • Al decir que Jesucristo es plenitud de la revelación, afirmamos que en Él tenemos la palabraúltima y definitiva de Dios, y que con ella ya está dicho todo. Un texto de San Juan de la Cruz lo puede decir mejor:
  37. —Porque en darnos, como nos dio, a su Hijo –que es una Palabra suya, que no tiene otra–, todo nos lo habló junto y de una vez en esta sola Palabra, y no tiene más que hablar. Y éste es el sentido de aquella autoridad, con que san Pablo quiere inducir a los hebreos a que se aparten de aquellos modos primeros y tratos con Dios de la ley de Moisés, y pongan los ojos en Cristo solamente, diciendo: Lo que antiguamente habló Dios en los profetas a nuestros padres de muchos modos y maneras, ahora a la postre, en estos días, nos lo ha hablado en el Hijo todo de una vez. En lo cual da a entender el Apóstol, que Dios ha quedado ya como mudo, y no tiene más que hablar, porque lo que hablaba antes en partes a los profetas ya lo ha hablado en él todo, dándonos el todo, que es su Hijo. Por lo cual, el que ahora quisiese preguntar a Dios o querer alguna visión o revelación, no sólo haría una necedad, sino haría agravio a Dios, no poniendo los ojos totalmente en Cristo, sin querer otra cosa o novedad. Porque le podría responder Dios de esta manera:
  38. «Si te tengo ya hablado todas las cosas en mi Palabra, que es mi Hijo, y no tengo otra cosa que te pueda revelar o responder que sea más que eso, pon los ojos sólo en él; porque en él te lo tengo puesto todo y dicho y revelado, y hallarás en él aún más de lo que pides y deseas».“ (Subida al Monte Carmelo 2, 22)
  39. En este texto se dan algunas notas respecto de la revelación que se da en Cristo que tienenque ver con la plenitud de la revelación en Cristo. Con el autor de la carta a los Hebreos (1,1), eltexto afirma que la revelación a través de los profetas es fragmentaria porque se dio conmúltiples discursos, y es evidente que un discurso es respuesta a unas preguntas, pero no a todaslas preguntas. En cambio, Cristo es un único discurso y completo, ya que en él se contiene todode una vez. Por tanto, y esta es la segunda consideración, en Cristo la revelación es total: ni elhombre necesita nada que no esté contenido en él, ni Dios tiene nada por revelar que no esté ya dicho en él.
  40. Sin embargo, el texto de San Juan, como el de Hebreos, subraya que la plenitud de larevelación en Cristo no viene sólo de las palabras de Cristo, sino de su persona que es la Palabrade Dios. La novedad esencial de la revelación en Jesucristo no son sus palabras, sino, sobretodo, la persona: Jesucristo mismo. Jesucristo no es sólo mensajero de la revelación, sino elmensaje, no sólo proclama el Evangelio sino que es el Evangelio. La encarnación de Jesucristosupone un nuevo estado respecto del ser del mundo, y con San Ireneo podemos decir que —Él nos da toda la novedad dándose a sí mismo como el que había sido anunciado“.
  41. Ahora bien, la novedad de Jesucristo respecto de la vida de los hombres se da sobre todo ensu resurrección. Lo señalaba Santo Tomás de Aquino en el prólogo de la Tertia pars de laSumma Theologiae: —Salvator noster, Dominus Iesus Christus ( …), viam veritatis nobis inseipso demonstravit, per quam ad inmortalis vitae resurgendo pervenire possimus“. Estaexpresión de Santo Tomás, en el marco de los enunciados anteriores nos muestra en qué sentidoJesús es también plenitud de la revelación en lo que concierne a la revelación-salvación.Jesucristo, con su muerte y resurrección, no señala sólo el fin de su vida terrena, de su vidacomo revelador, sino que señala también el final de la historia de los hombres y del mundo,Jesús anticipa con su resurrección ese final, y, por tanto, en la vida de Cristo se contiene la verdad de la vida del mundo.
    • 4. LOS APOSTOLES, TRANSMISORES DE LA REVELACION
    • Hasta el momento se ha examinado el modo con que Dios se revela a Israel, y cómo esarevelación fragmentaria se hace una y total en Jesucristo. Pero se ha constatado también que elreceptor, en cierta manera, forma parte de la revelación: es un componente fundamental de laexpresión humana de la revelación. Eso quiere decir que los apóstoles, en cuanto testigos de lavida y de la resurrección de Jesús, forman parte también de la revelación. No es posible limitarsu función a la de ser meros transmisores de la revelación. La proclamación apostólica,podemos decir, es revelación de Dios, es la expresión de la revelación de Dios que ha culminadoen Jesucristo. Pero todavía hay que dar un paso más. En ocasiones podemos tener la tentaciónde colocar a los apóstoles fuera y por encima de la comunidad de los creyentes, comofundadores y promotores, cuando en realidad están dentro de ella, aunque con carácterfundamental. Por tanto, hay que mirar a la Iglesia apostólica como el lugar en donde se expresaesa revelación en las formas que después se nos transmiten. A través de la Iglesia apostólica senos transmite la revelación-salvación. Accedemos a Jesús, no por una suerte de empatía quepueda salvar la distancia entre Él y nosotros. Accedemos a través de la fe apostólica que se nostransmite en la Iglesia. Vamos a detenernos en un examen de algunos de estos lugares. Noslimitaremos a los que tienen una relación más directa con la Sagrada Escritura.
  42. El punto de partida, será si hacemos caso al Concilio de Trento y al Concilio Vaticano II, elEvangelio proclamado y cumplido por Cristo. Dice Dei Verbum, n. 7:
  43. —Cristo Señor, en quien se consuma la revelación total de Dios altísimo (cf. 2 Co 1,30; 3,16; 4,6), mandó a los Apóstoles, comunicándoles los dones divinos, que el Evangelio, que prometido antes por los Profetas, Él completó y promulgó con su propia boca, lo predicaran a todos los hombres como fuente de toda verdad salvadora y de toda ordenación de las costumbres“
  44. El Evangelio es la noción en la que converge todo: de hecho designa a la revelaciónhistórica: los profetas lo anunciaron, Cristo lo completó y lo promulgó, y los apóstoles,cumpliendo el mandato de Cristo lo predicaron. Pero, si el Evangelio coincide con la revelación,y la revelación coincide con la Palabra de Dios, resulta que los apóstoles, al predicar elEvangelio, predicaban la Palabra de Dios. Esta realidad aparece muchas veces en los escritos delNuevo Testamento: en el libro de los Hechos y en las cartas apostólicas: las palabras apostólicasexpresan la Palabra de Dios. Pero, ¿cuál es la obra de los apóstoles, expresión de la revelación?,¿sólo sus palabras? El mismo texto de Dei Verbum dice más:
  45. —Esto lo realizaron fielmente tanto los Apóstoles, que en la predicación oral transmitieron con ejemplos e instituciones lo que habían recibido por la palabra, por la convivencia y por las obras de Cristo, o habían aprendido por la inspiración del Espíritu Santo, como los Apóstoles y varones apostólicos que, bajo la inspiración del mismo Espíritu Santo, escribieron el mensaje de la salvación“
  46. El texto enumera diversos aspectos de la actividad apostólica implicados en la manifestaciónde la revelación. Habla de dos actividades realizadas por dos grupos de personas en partedistintos: por una parte la predicación oral de los Apóstoles y por otra actividad escritora de losApóstoles y los varones apostólicos. En ambos casos se menciona la inspiración del Espíritu Santo. Los puntos más importantes son, creo, los siguientes:
  47. La predicación apostólica. Es claro que la comunidad apostólica proclama la unicidad delEvangelio. Esto quiere decir que la revelación de Dios a Israel se enseña como parte del únicoplan de Dios. Por tanto, la revelación de Dios recogida en el Antiguo se entiende, cuandomenos, como anuncio y como promesa de la salvación que Dios ofrece con Jesucristo. Inclusoen la predicación a gentiles, no se deja de lado la revelación veterotestamentaria como parte deldiscurso de Dios a los hombres. Ahora bien, esa predicación oral, como dice el Concilio, no se limita a unos discursos, sino que se expresa con ejemplos e instituciones.
  48. Los ejemplos y las instituciones. Jesucristo se explica a sí mismo en continuidad y endiscontinuidad con la revelación a Israel. Prácticamente no hay en la doctrina cristiana ningunaenseñanza, ninguna institución, que no sea una renovación de una realidad ya presente en laAntigua Alianza. Realidades como el Templo y el Culto, nociones como Pueblo de salvación oLey del Señor, todo es acogido por Jesús que le da un sentido pleno, y, por eso, nuevo. Ese sentido de cumplimiento y novedad afecta a la Sagrada Escritura. Es la que nos interesa tratar con más atención.
  49. La Sagrada Escritura. Lo que representa la Sagrada Escritura para el Pueblo de Dios entiempos del Señor ser verá con más atención un poco después. Sin embargo, en este contexto eseficaz adelantar una aproximación. El conocido texto de 2 Tm 3,14-17 sirve muy bien a estosintereses: —Desde niño conoces la Sagrada Escritura, que puede darte la sabiduría que conduce ala salvación por medio de la fe en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios y útilpara enseñar, para argumentar, para corregir y para educar en la justicia, con el fin de que elhombre de Dios esté bien dispuesto, preparado para toda obra buena“. Aquí el autor sagradoenseña que la Sagrada Escritura es fuente de sabiduría y camino para alcanzar la salvación –que no se consigue por la Escritura sino por la fe en Cristo Jesús–, ya que no es una escritura meramente humana, sino que está inspirada por Dios. Por eso es útil y eficaz en la actividadevangelizadora. Por tanto, puede decirse que la Escritura, por estar inspirada, es pedagogía paraCristo y eficacia en la edificación del hombre. Pero en otros textos del Nuevo Testamento,especialmente cuando se hace referencia al cumplimiento de las Escrituras en Jesucristo, se dicemás. En ocasiones se afirma que llama a la Escritura Palabra de Dios, o se dice que lo dicho fuedicho por Dios, etc. De la misma manera se dice que en Jesucristo son verdaderas lasexpresiones de los escritos sagrados de Israel. Por tanto, se afirma que los textos del AntiguoTestamento son para Cristo anuncio, figura y promesa. Éste es probablemente el aspecto másimportante: Cristo es la palabra de Dios que se expresa en las palabras inspiradas por Dios en elmismo plan de salvación. Y en este sentido, cada vez que las palabras del Antiguo Testamento expresan a Cristo, Palabra de Dios, son Palabra de Dios.
  50. El Espíritu Santo. Los apóstoles realizan toda su actividad, expresión de la revelación plenaen Jesucristo, por mandato de Jesucristo, aprendiendo de la actividad terrena de Jesús y por lainspiración del Espíritu Santo. El episodio del centurión Cornelio relatado en los capítulos 10-11de los Hechos de los Apóstoles muestra una realidad que permea de una manera u otra todo elNuevo Testamento. Jesucristo no enseñó todo en todos sus extremos a sus discípulos, pero sí lesdio el Espíritu Santo (Jn 20,22) que, como —otro Paráclito“ (Jn 14,16) les —enseñará todo“ (Jn14,26). La obra de Cristo muerto y resucitado se expresa en las acciones de los Apóstoles,inspirados por el Espíritu Santo. Y entre las acciones que realizan los Apóstoles con la inspiración del Espíritu Santo está también la escritura del mensaje de la salvación.
  51. Los escritos apostólicos. Parte de la predicación apostólica se hizo por escrito, como se vecon claridad en las Cartas del Nuevo Testamento y en el Apocalipsis. También las acciones ylas palabras de Jesús que predicaban los apóstoles se compusieron después en unos escritos másamplios que son los Evangelios. La vitalidad de la primera Iglesia conducida por el Espíritu sepuso por escrito en el libro de los Hechos de los Apóstoles. Esto fue obra de los Apóstoles y desus sucesores, como dicen antiguos escritos cristianos, pero es claro que estos escritos sonexpresión de la actividad apostólica y, por tanto, expresión de la revelación. Muy pronto,algunos textos del Nuevo Testamento son testigos de ello (cfr 1 Tm 5,17-18; 2 P 3,15-17), estoslibros apostólicos tuvieron la misma autoridad y el mismo rango que los escritos del AntiguoTestamento, es decir, se consideraron inspirados. La razón, tras todo lo que se ha visto, parececlara: los escritos de Israel y los escritos de la comunidad apostólica son iguales en lofundamental: expresan a Jesucristo, Palabra de Dios. Ahora bien, esos escritos, como acaba deverse, no proceden sólo de los apóstoles, sino de los apóstoles y de sus sucesores.
  52. Los apóstoles y los varones apostólicos. El Nuevo Testamento muestra la existencia dediversas instancias de autoridad en la primera Iglesia: los doce, las mujeres, las madre y loshermanos del Señor (Hch 1,1-15), los diáconos (Hch 6,1-7), profetas y maestros (Hch 13,1), etc.Por tanto, lo que hay que entender detrás de la expresión iglesia apostólica es la fundación porparte de Cristo de un Pueblo de Dios renovado, en el que la elección de los doce apóstolesseñala precisamente eso, la refundación del Israel formado sobre las doce tribus (cfr Lc 12,30 ypar). Esa comunidad, con sus características propias de jerarquía, unidad, etc., es el lugar en elque se expresa la revelación. Cuando se dice que la revelación fundante acaba con la muerte delúltimo apóstol, se entiende por este hecho un momento discreto que, en lo que se refiere almomento concreto, depende de las diversas comunidades. Señala una diferencia –nodirectamente cronológica, sino más bien conceptual– entre la comunidad que entrega y la querecibe. Los varones apostólicos, se refiere a aquellos hombres, Marcos y Lucas, por ejemplo, que al componer sus escritos proponen una enseñanza apostólica que fue recibida como tal. San Ireneo lo ilustró con una distinción fecunda entre lo que denominaba la tradición de los Apóstoles, y las tradiciones eclesiásticas.
  53. De esta manera se entiende que ya desde la primera generación cristiana se recibieran larevelación transmitida de una doble manera. Los escritos expresión de la predicación apostólica–predicación que es expresión de Cristo, Palabra de Dios– se recibieron como los del AntiguoTestamento –promesa, anuncio, y por tanto, expresión de Cristo, Palabra de Dios– comoPalabra de Dios. La Tradición que los transmite, junto con otras muchas cosas, es transmisiónde la revelación sin ser Palabra de Dios. En este sentido se puede entender Dei Verbum, n. 9:—Ya que la Sagrada Escritura es la palabra de Dios en cuanto se consigna por escrito bajo lainspiración del Espíritu Santo, y la Sagrada Tradición transmite íntegramente a los sucesores delos Apóstoles la palabra de Dios a ellos confiada por Cristo Señor y por el Espíritu Santo“. Peroestos aspectos, relativos a los escritos y a su transmisión en una comunidad exigen más por menores. Son los que se tratan en el capítulo siguiente.

Card Set Information

Author:
salem
ID:
316966
Filename:
tema 5 JESUCRISTO, PALABRA ETERNA DEL PADRE, MEDIADOR Y PLENITUD DE TODA LA REVELACION
Updated:
2016-03-07 18:24:37
Tags:
tm5ise
Folders:
INTRODUCCION A LA SAGRADA ESCRITURA 2ND SEMESTRE 2016
Description:
5th topic of the introduction of the sacred scriptures
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