tema 6 LA ESCRITURA SAGRADA

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  1. 6. LA ESCRITURA SAGRADA
    En las dos lecciones anteriores hemos abordado la cuestión del ser y el producirse de laRevelación. En un primer momento la hemos tratado desde el punto de vista conceptual –revelación con hechos y palabras, revelación en la historia– y en un segundo momento desdeun punto de vista histórico: cómo se ha realizado el proceso revelador de Dios en la historia deIsrael y cómo culminó en Cristo. La expresión que da comienzo a la Carta a los Hebreos (Hb1,1-2: —En diversos momentos y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros padrespor medio de los profetas. En estos últimos días nos ha hablado por medio de su Hijo, a quieninstituyó heredero de todas las cosas y por quien hizo también el universo“) es un resumen condensado de esa historia de la revelación.
  2. Nos resta ahora por atender a uno de los modos con los que se produce esa revelación: mediantela palabra escrita. Como confiesa Dei Verbum n. 11: —Las verdades reveladas por Dios, que secontienen y manifiestan en la Sagrada Escritura, se consignaron por inspiración del EspírituSanto“. Con ello se dice que la Escritura no es sólo el lugar en el que se contiene la Revelación,sino que ella es también revelación, no sólo contiene las verdades reveladas, sino que lasmanifiesta, es decir, es Revelación. Vamos a intentar exponer las nociones que se contienen eneste enunciado genérico y las que se derivan de ello.
    • 1. LUGAR DE LA ESCRITURA EN EL PROCESO DE LA REVELACION
    • Los Evangelios están llenos de expresiones en las que se puede ver que los autores del NuevoTestamento tienen por indistintas tres nociones que, al menos en su expresión, son no sonidénticas: la palabra de Dios, la palabra del profeta y la palabra escrita de la profecía. Elevangelio de la infancia de San Mateo se basta a sí mismo para ofrecer en apenas un capítulo todo el elenco posible:
  3. Mt 1,22: —ha ocurrido para que se cumpliera lo que dijo el Señor por medio del Profeta“
    • Mt 2,5: —pues así está escrito por medio del Profeta“
    • Mt 2,17: —se cumplió entonces lo dicho por medio del profeta Jeremías“
  4. Examinados con atención, los textos de los Evangelios nos dicen más: la Sagrada Escritura nosólo es una palabra escrita que es memoria de lo ocurrido sino que es una palabra que sigueviva. No sólo testimonia los acontecimientos pasados, sino también los presentes: la Escriturasigue hablando. Así lo recuerda Jesús a sus oponentes: —Examinad las Escrituras, ya quevosotros pensáis tener en ellas la vida eterna: ellas son las que dan testimonio de mí“ (Jn 5,40).¿Qué Escritura es ésta que tiene carácter de palabra divina (Mt 1,22) y que sigue dandotestimonio (Jn 5,40)? Indudablemente es una Escritura que es considerada Palabra de Dios.Pero, ¿en qué sentido?, ¿cuál es su origen?, ¿qué relación tiene con la Palabra de Dios que,como hemos visto, se dio efectivamente en la historia? Estas son algunas de las preguntas a las que hay que dar respuesta si queremos entender el lugar de la Sagrada Escritura en la Revelación de Dios.
  5. Comencemos por el principio, por recordar brevemente lo que comporta la oralidad –que es laoriginaria en la revelación. Dios no se dirige a su pueblo escribiendo su mensaje, y Cristo noenvía a sus apóstoles a escribir, sino a predicar– en relación con la escritura y la textualidad.
    • 2. ORALIDAD Y TEXTUALIDAD. CARACTERISTICAS ESPECIFICAS DE LO ESCRITO : FIJACION,AUTORIDAD, NECESIDAD DE MEDIACIONES EN LA TRANSMISION Y EN LA INTERPRETACION.
    • Todos los estudiosos, ya provengan de la etnología, ya de la semiótica, señalan que hay quetratar de una manera distinta el material oral y el material escrito: el escrito no es unamaterialización gráfica o una mera transliteración del acto de habla hablado. La oralidad y la escritura constituyen dos sistemas distintos que tienen un objetivo común: la transmisión de losmensajes. Pero, ¿en qué se diferencian y en qué se fundan esos sistemas?
  6. Parece evidente señalar en el punto de partida que la escritura es un código secundario en ellenguaje articulado respecto al lenguaje oral. En efecto:
  7. 1. El punto de partida de toda investigación sobre las relaciones entre la oralidad y laescritura es hacer presente la diversa situación de comunicación que comportanambos sistemas. El sistema oral supone la presencia del emisor y por tanto lasimultaneidad del acto de la emisión con el de la recepción; por contra la escriturasupone la ausencia del emisor y la duplicidad de actos: hay un acto de escritura y unacto de lectura.
    2. En orden a evitar la ambigüedad, es indudable que la comunicación oral se presentacomo ventajosa sobre la escrita. Sin embargo, la escritura presenta una ventaja sobrela oralidad: le añade al mensaje perennidad. Lo escrito perdura más allá delmomento en que es pronunciado.
  8. De estas dos nociones se derivan las características esenciales que tiene uno y otro sistema de comunicación:
  9. 1. El lenguaje oral, por ser presencial, se suele determinar por un policódigo en el queel lenguaje verbal articulado queda contextualizado. Esto supone, por ejemplo, queen un único mensaje, pero expresado más de una vez, las palabras emitidas nonecesariamente son siempre las mismas, y que la estructura de comunicación se puede actualizar cada vez que se pronuncia.
  10. 2. Por el contrario, el texto escrito tiene un sólo código. Por tanto debe tener en símismo los elementos que contribuyen a evitar la ambigüedad. Sustancialmente debetener una organización discursiva coherente. Esta organización discursiva afecta a laelección del vocabulario, a la sintaxis, etc. El texto es, en cierta manera, autónomo ypor eso se convierte en objeto de análisis.
    3. Ahora bien, esta autonomía del texto tiene una consecuencia importante: puede viviry actualizarse en contextos diversos. Estos contextos pueden matizar la significaciónde lo expresado, normalmente enriqueciéndolo. El texto no es sólo producto, sino también productividad.
  11. Estas características se refieren fundamentalmente a los aspectos comunicativos que tienen losmensajes orales y los mensajes escritos. Sin embargo, al tratar de la Sagrada Escritura, nosinteresa también examinar, aunque sea brevemente, la función social que tienen los textos en las culturas:
  12. 1. Se puede decir que la característica primera del escrito es que permite un —sabercontrolado“. La escritura transmite conocimiento y experiencia, y ofrece ademásmodos de cumplimentar los deberes para con los otros, especialmente con los poderosos, sean de este mundo o del otro.
    • 2. Una derivación primera de este conocimiento o experiencia es la que tiene al textoescrito como vehículo de la memoria. El texto contiene la memoria del pasado y portanto manifiesta también la identidad. La actualización del mito en el rito, típica entodas las culturas, ofrece un ejemplo paradigmático de este valor presente en los textos.
    • 3. En consecuencia, el texto adquiere un valor canónico y, a la larga, normativo. Untexto representa una manera sabia de ver las cosas, y además es perdurable; portanto, el texto hace pervivir los valores o la jerarquía de valores representados en él.
  13. En la enumeración de estas características ya se habrán percibido muchas de las condiciones quetienen los textos de la Sagrada Escritura en el proceso de la revelación cristiana. Vamos adetenernos ahora en ellos examinando el proceso por el que Israel y la Iglesia recogen unos textos como normativos.
    • 3. LA RECEPCION DE LOS TEXTOS EN LA COMUNIDAD CREYENTE (EX 24,3-8; DT 5, 22; JR 36, 1-3; NEH 8, 1-18).
    • En las lecciones anteriores, al examinar la revelación de Dios a Israel, se ha visto que estaacción reveladora de Dios no es esencialmente distinta de su acción salvadora. Dios se revela aIsrael eligiéndole, mostrándole su designio, dándole la tierra, guiándole, etc. Israel es así elpueblo de su propiedad. En este sentido constituye revelación de Dios todo cuanto conduce aque Israel se comporte como tal pueblo de Dios. De esta manera, podemos afirmar que sonreveladoras las acciones de Dios con Israel, como lo son las instituciones de Israel, o como sonportadores de revelación los ungidos de Dios, etc.
  14. Sin embargo, también hemos visto que en el centro de esta revelación está la Palabra de Dios.Del mismo modo que la religión judeo-cristiana es una revelación histórica, es una revelaciónde la Palabra de Dios. Si examinamos el Antiguo Testamento, nos damos cuenta enseguida quela Palabra de Dios tiene un doble campo en su origen: la Palabra de la Ley dada por Dios aMoisés y la Palabra del Profeta que pronuncia un oráculo.
    • La palabra de la Ley
    • Vamos a considerar en primer lugar la palabra de la Ley. En el capítulo 24 del libro del Éxodoal relatar la ceremonia de ratificación de la Alianza, se dice:
  15. Después el Señor dijo a Moisés:
  16. –Subid hasta hasta el Señor tú y Aarón, Nadab y Abihú con setenta ancianos de Israel. Vosotros os postraréis a distancia. Sólo Moisés se acercará al Señor; ellos no se acercarán y el pueblo no subirá con ellos.
  17. 3 Vino, pues, Moisés y contó al pueblo todas las palabras del Señor y todas las normas. Y el pueblo entero respondió a una sola voz:
  18. –Haremos todo lo que ha dicho el Señor.
  19. Luego Moisés escribió todas las palabras del Señor y, levantándose temprano por la mañana, construyó al pie de la montaña un altar y doce estelas por las doce tribus de Israel. Mandó a algunos jóvenes de los hijos de Israel que ofrecieran holocaustos y que inmolaran novillos como sacrificio de 5 comunión en honor del Señor. Entonces Moisés tomó la mitad de la sangre y la echó en unos recipientes; 6 la otra mitad la vertió sobre el altar. Tomó después el libro de la alianza y lo leyó a oídos del pueblo, que respondió:
  20. –Haremos y obedeceremos todo lo que ha dicho el Señor.
  21. 8 A continuación tomó Moisés la sangre y roció con ella al pueblo, diciendo: –Ésta es la sangre de la alianza que ha hecho el Señor con vosotros de acuerdo con todas estas palabras.
  22. 9 Luego subieron Moisés y Aarón, Nadab y Abihú, y los setenta ancianos de Israel. Y contemplaron 10 al Dios de Israel; había bajo sus pies como un enlosado de zafiro con un brillo semejante al del cielo. 11 Dios no extendió su mano sobre estos elegidos de los hijos de Israel y pudieron contemplar a Dios. Después comieron y bebieron.
  23. 12 Dijo el Señor a Moisés:
  24. –Sube hacia mí, a la montaña y quédate allí, pues voy a darte las tablas de piedra con la ley y losmandamientos que he escrito para instruirles.
  25. 13 Se levantaron Moisés y Josué, su ayudante. Moisés subió al monte de Dios.
  26. Estos versículos de Ex 24,3-13 nos informan de varias notas presentes en la concepción quetiene Israel de la Palabra de Dios oral y escrita:
  27. 1. En primer lugar hay que anotar que se trata de las palabras que Dios da a su pueblo através de Moisés.
    • 2. Estas palabras se ponen por escrito. Es indistinto el autor de tal escritura: ya seanescritas por Moisés (Ex 24, 4), ya sean escritas por el mismo Dios (Ex 24,12), sonsiempre palabras de Dios.
    • 3. Estas palabras de la Ley son normativas para el pueblo: es lo dicho por el Señor peroque está escrito en el libro de la Alianza (Ex 24,7).
  28. La formulación de estas ideas es relativamente variada –y por tanto, poco precisa– en loslibros que constituyen el Pentateuco: en ocasiones se dice, como aquí, que Dios o Moisés lapusieron por escrito; en otros lugares se dice que Moisés mandó ponerla por escrito (cf. Dt 27,2-3: —Moisés y los ancianos de Israel ordenaron al pueblo lo siguiente: «Guardad todos losmandamientos que yo os prescribo hoy. El día que paséis el Jordán hacia la tierra que el Señor,tu Dios, te da, te erigirás unas piedras grandes y las revocarás con cal. Escribirás en ellas todaslas palabras de esta ley, una vez que hayas entrado en la tierra que el Señor, tu Dios, te da; tierraque mana leche y miel, conforme te dijo el Señor, Dios de tu padres»“). Se trata por tanto demodos de hablar, más o menos metafóricos, pero que se refieren a un hecho: son palabras del Señor puestas por escrito.
  29. Pero estas palabras son normativas en un contexto determinado: el de la Alianza. De hecho seconservan en el Arca de la Alianza (cf. Ex 25,6; Dt 10,5) y el pueblo es juzgado por elcumplimiento o desobediencia de esa palabras: de la misma manera que la desobediencia de lapalabra del Señor comporta el castigo (cf. 1 Sam 15,1-10), también la desobediencia de la Ley escrita. (Jos 7,10-26).
  30. La palabra escrita de Dios se actualiza en la constitución de la identidad del pueblo. Por esoencontramos también está expresión de Moisés: —El Señor, nuestro Dios, ha sellado connosotros una alianza en el Horeb. No selló el Señor esa alianza sólo con nuestros padres, sinotambién con nosotros, con todos los que hoy estamos vivos aquí“(Dt 5,2-3). Se trata de laAlianza hecha por los padres, pero esa Alianza se hace ahora con los hijos que van a entrar en latierra: la palabra de Dios que están dispuestos a cumplir en nombre de la Alianza es la palabra escrita: la palabra escrita se actualiza como palabra actual del Señor.
  31. Este mismo movimiento, de actualización de los textos escritos de la Ley, se repite en otroslugares del Antiguo Testamento. En el libro de Josué (Jos 8,32-35), en los el libro de los Reyes,etc. Vamos a considerar los dos momentos que históricamente se consideran importantes porestar ligados a reformas religiosas. En el Segundo Libro de los Reyes, al comenzar a narrar lareforma religiosa del rey Josías se habla del libro de la Ley descubierto en el Templo y, acontinuación, se dice (cfr 2 Re 23, 1-27):
  32. — Entonces el rey mandó reunir con él a todos los ancianos de Judá y Jerusalén. Y subió el rey a la casa 1 2del Señor, y con él todos los hombres de Judá, todos los habitantes de Jerusalén, los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo, desde el menor hasta el mayor; y leyó en su presencia todas las palabras del libro de laalianza que había sido hallado en la casa del Señor. Después el rey se puso en pie junto a la columna e 3hizo alianza delante del Señor de andar en pos del Señor y de guardar sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos con todo {su} corazón y con toda {su} alma, para cumplir las palabras de este pacto escritas en este libro. Y todo el pueblo confirmó la alianza“.
  33. Y de manera semejante, tras el destierro, en la reforma religiosa de Esdras y Nehemíasencontramos de nuevo parecidos motivos (cf. Neh 8,1-18):
  34. 1—Todo el pueblo se reunió como un solo hombre en la explanada que hay delante de la puerta de las Aguas y le dijeron a Esdras, el escriba, que trajera el libro de la ley de Moisés , la que el Señor había impuesto a Israel. 2El día uno del mes séptimo el sacerdote Esdras trajo la ley ante toda la asamblea, hombres y mujeres, ante todos los que tenían uso de razón. Desde que hubo luz hasta el medio día la leyó al frente de 3la explanada que hay delante de la puerta de las Aguas, ante los hombres, las mujeres y todos los que tenían uso de razón. Todo el pueblo prestaba oído al libro de la ley. (…) Esdras, el escriba, abrió el libro a la vista de todo el pueblo, pues sobresalía por encima de todos, y cuando lo abrió todo el pueblo se puso en pie. Esdras bendijo al Señor, el gran Dios, y todo el pueblo respondió «amén, amén» alzando sus manos. 6Después se inclinaron y se postraron ante el Señor rostro en tierra“
  35. Ahora bien, estos libros de los que se habla en el libro del Éxodo, de los Reyes, de Nehemías,¿son simplemente las leyes de la alianza o son los diversos libros del Pentateuco tal como lostenemos? Ciertamente en Ex 24,7 parece claro que se refiere simplemente al las normas de laAlianza, y de la misma manera, parece probable que 2 R 23,1-27 se refiera al Deuteronomio o aun documento que contenga las normas de la reforma deuteronomista. En cambio la críticahistórica no es tan unánime a la hora de decidir si el libro al que se refiere el texto de Neh 8,1-18es el Pentateuco (la Torah) o el documento que está en la base de la corriente sacerdotal.Normalmente se suele suponer que esta segunda hipótesis es más probable, aunque laintegración en un solo volumen de todo lo que denominamos Pentateuco (o mejor, Torah) no está lejos de este momento.
  36. Por tanto, de este breve repaso de la ley escrita en Israel hasta el siglo V antes de Cristo sepuede deducir que la ley escrita tiene la misma característica de Palabra de Dios que la Palabrade Dios expresada en un momento como normativa y autoritativa. Sin embargo, hay que dar unpaso más: lo que muchos escritos denominan Ley, tanto en el Antiguo (1 Mac 3,48; Sir Prol2.8.24; etc.) como en el Nuevo Testamento (Mt 6,17; 7,12; etc.), no se refiere sólo a las leyesestablecidas por Dios como Alianza, sino a lo que nosotros denominamos Pentateuco y en latradición judía se denomina Torah (Ley). Los cinco libros de la Torah, al narrar la acción deDios interviniendo en la historia de los hombres, son normativos no sólo en cuanto portadoresde colecciones de leyes sino también en sus pasajes narrativos que muestran cómo es la acciónde Dios y cómo debe ser la correspondencia del hombre. Y si esto es así, podemos preguntarnossi la Palabra de Dios contenida en esos libros no se limita sólo a los pasajes legislativos, sinoque abarca también lo que podríamos denominar pasajes redaccionales que enmarcan la palabrade la ley. De lo que podemos deducir de la investigación histórica no hay fundadas razones paraafirmar esto taxativamente. Ciertamente en el judaísmo posterior a Jesucristo y en elcristianismo, es así, pero no puede afirmarse lo mismo del judaísmo anterior a la era cristiana.Sin embargo, a tenor de lo que hemos visto, hay también que advertir que estamos relativamentecerca. Vamos a considerar ahora lo que ocurre con la otra Palabra de Dios normativa que se presenta en el marco de la acción profética.
    • La palabra profética
    • La Palabra de Dios pronunciada por el profeta es, en cierta manera, distinta a la de la Ley. Esuna palabra que hace referencia al momento en que se pronuncia; no está, como la Palabra de laLey, destinada a perdurar. Sin embargo, los oráculos proféticos miran hacia el futuro y, en estesentido, la palabra debe permanecer: está a la espera de que se cumpla lo anunciado en ella.Basta con abrir el libro de Isaías, el primero de la colección, para descubrir cómo se alternan enél las palabras del presente con las palabras del futuro:
  37. Is 1: — Oíd, cielos, y escucha, tierra, porque el Señor habla: Hijos crié y los hice crecer, mas ellos se han 2rebelado contra mí. El buey conoce a su dueño y el asno el pesebre de su amo; {pero} Israel no conoce, mi 3pueblo no tiene entendimiento. 4 Ay, nación pecadora, pueblo cargado de iniquidad, generación de malvados, hijos corrompidos! Han abandonado al Señor, han despreciado al Santo de Israel, se han apartado de El.“
  38. Is 2, — Y acontecerá en los postreros días, que el monte de la casa del Señor será establecido como cabeza 2de los montes; se alzará sobre los collados, y confluirán a él todas las naciones. Vendrán muchos pueblos, 3y dirán: Venid, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob; para que nos enseñe {acerca} de sus caminos, y andemos en sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra del Señor. 4Juzgará entre las naciones, y hará decisiones por muchos pueblos. Forjarán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en podaderas. No alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra. Casa 5de Jacob, venid y caminemos a la luz del Señor. Ciertamente has abandonado a tu pueblo, la casa de 6Jacob, porque están llenos {de costumbres} del oriente, son adivinos como los filisteos, y hacen tratos con hijos de extranjeros. Se ha llenado su tierra de plata y de oro, y no tienen fin sus tesoros; su tierra se ha 7llenado de caballos, y no tienen fin sus carros.“
  39. Por tanto es lógico que esta palabra de Dios que espera su cumplimiento se ponga por escrito.Es más, en alguna ocasión es Dios mismo quien manda que el oráculo se ponga por escrito (cf.Is 30,8-9: —Ahora ve, escríbelo en una tablilla delante de ellos y grábalo en un rollo, para quesirva en el día postrero como testigo para siempre. Porque este es un pueblo rebelde, hijosfalsos, hijos que no quieren escuchar la instrucción del Señor“) y en otras ocasiones el oráculoen su origen es ya un texto escrito (Jer 36, 1-6: —hijo de Josías, rey de Judá, vino esta palabra a Jeremías de parte del Señor, diciendo:rollo y escribe en él todas las palabras que te he hablado acerca de Israel, acerca de Judá yacerca de todas las naciones, desde el día que te hablé, desde los días de Josías, hasta hoy.vez la casa de Judá oiga toda la calamidad que pienso traer sobre ellos, y se vuelva cada uno desu mal camino; entonces perdonaré su iniquidad y su pecado. Llamó, pues, Jeremías a Baruc,hijo de Nerías, y Baruc escribió al dictado de Jeremías, en un rollo, todas las palabras que elSeñor le había hablado. Y Jeremías dio órdenes a Baruc diciendo: Estoy detenido; no puedoentrar en la casa del Señor. Ve, pues, y lee en el rollo que has escrito al dictado mío, las1Y sucedió que en el año cuarto de Yoyaquim,2Toma un3Tal456palabras del Señor a oídos del pueblo, en la casa del Señor un día de ayuno. Y también las leerása oídos de todos {los de} Judá que vienen de sus ciudades“).
  40. Estos textos, junto con otros enormemente significativos, nos indican la equivalencia entre eloráculo con la palabra profética hablada y el oráculo escrito. Es indudable que la conservacióndel oráculo por escrito mira a su cumplimiento, pero la conservación por escrito nos indicatambién que esos textos son (cfr Is 30,8) una referencia para la conducta del pueblo que debeconducirse siempre según los dictados del Señor.
  41. Nuevamente nos encontramos con características semejantes a las apuntadas antes a propósitode la Ley, sólo que no parece que aquí haya que darles tanta fuerza a los pasajes redaccionales:en realidad, como lo testimonia la misma estructura de los libros proféticos, sólo son el contextode los oráculos.
    • 4. DEL CONTENIDO SAGRADO A LA SACRALIDAD DEL LIBRO (BAR 1, 1-8; EZ 2,8-3,4; AP 1,3; 10, 9-11).
    • Sin embargo, en el periodo que va desde el destierro de Babilonia a la época de Jesús el textoescrito cobra una importancia peculiar. Algunos datos históricos como la existencia delPentateuco samaritano a finales del siglo IV nos indican que en esos momentos existe ya unanarración completa en la que están insertadas las leyes y que es en cierta manera autoritativa. Dehecho, desaparecida la institución profética, el libro de la Ley es la referencia para la conducta(cf. 1 Mac 3,48).
  42. En el caso de los oráculos también es posible descubrir la vigencia del texto escrito que espalabra del Señor. El pasaje casi inaugural del libro de Ezequiel (Ez 2,8-3,4), aun cuando seexprese metafóricamente, habla de un texto que es palabra del Señor:
  43. —Y tú, hijo de hombre, escucha lo que te hablo; no seas rebelde como casa rebelde. Abre tu boca y come lo que te doy. Entonces miré, y he aquí, una mano estaba extendida hacia mí, y en ella un libro en rollo. El 9 10lo desenrolló delante de mí, y estaba escrito por delante y por detrás; y en él estaban escritas lamentaciones, gemidos y ayes. (3) Y él me dijo: Hijo de hombre, come lo que tienes delante; come este rollo, y ve, habla1a la casa de Israel. Abrí, pues, mi boca, y me dio a comer el rollo. Entonces me dijo: Hijo de hombre, 2 3alimenta tu estómago y llena tu cuerpo de este rollo que te doy. Y comí, y fue en mi boca dulce como la miel. Me dijo además: Hijo de hombre, ve a la casa de Israel y háblales con mis palabras“).
  44. Pero el libro de Ezequiel nos introduce ya en una forma literaria que se va haciendo común en laliteratura de esta época que sigue al destierro: nos referimos a la literatura apocalíptica. Estaliteratura presenta nuevas revelaciones de Dios que se ofrecían a personajes famosos del pasado(Adán, Henoc) que ahora se ponían por escrito. Sin embargo, estas nuevas revelaciones nodebían entenderse como meras fabulaciones. De hecho estas nuevas revelaciones se presentanen armonía con los contenidos verificables presentes en los escritos de la Ley y los Profetas. Asípor ejemplo Daniel (cf. Dn 9, 20-27) en su visión de las setenta semanas, conjuga datospresentes en la predicación de Jeremías con las nuevas revelaciones que le hace el ángelGabriel. La presentación de un libro de carácter apocalíptico como es el de Baruc –aunque estelibro no es reconocido por el canon hebreo– como un libro que el secretario de Jeremías envíaa Jerusalén, es señal de que en estos momentos el texto escrito tiene ya la misma fuerza que lapalabra autoritativa divina pronunciada en un momentos determinado: la revelación se hace yapor escrito (Ba 1,1-14):
  45. —1 Este es el texto del libro que Baruc (…) escribió en Babilonia, (…). Baruc leyó el texto de este libro a 3oídos de Jeconías, hijo de Yoyaquim, rey de Judá y a oídos del todo el pueblo venido para escuchar el libro (...). Y leed este libro que os mandamos para que hagáis lectura pública en la Casa del Señor el día de la 14fiesta y en días oportunos.“
  46. Este conjunto de textos, y otros muchos que podrían invocarse, indican con relativa claridad quela distancia entre la palabra autoritativa procedente del Señor pronunciada una vez y el textoescrito que la reproduce y la actualiza se ha hecho muy pequeña.
  47. Como indica el autor del prólogo al libro del Eclesiástico, (cf. Sir, prol. 1-3: —Muchas eimportantes lecciones se nos han transmitido por la Ley, los Profetas y otros que les han seguido(cf. v.10: «y otros libros de los antepasados»), por las cuales se debe encomiar a Israel por suinstrucción y sabiduría“) los textos de Israel son la paideia del Pueblo de Dios y en elcumplimiento de estas Palabras encuentra el Pueblo su identidad.
  48. Será con el acontecimiento de Jesucristo, cuando esta situación sufra un vuelco. Así lotestimonian muchos textos del Nuevo Testamento y de manera muy explícita el autor de laSegunda Carta a Timoteo:
  49. — Pero tú, permanece firme en lo que has aprendido y creído, ya que sabes de quiénes lo aprendiste, y 14 15porque desde niño conoces la Sagrada Escritura, que puede darte la sabiduría que conduce a la salvación por medio de la fe en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para 16argumentar, para corregir y para educar en la justicia, con el fin de que el hombre de Dios esté bien dispuesto, preparado para toda obra buena.“
  50. Como se ve en el razonamiento del autor, la Sagrada Escritura es verdadera paideia queconduce a la sabiduría, pero esta sabiduría no es fin en sí misma, sino que conduce a la fe enCristo Jesús que es quien realmente ofrece la salvación. También advierte el autor del la cartaque la razón es que toda la Escritura está inspirada por Dios, pero ésta es una cuestión que setratará más detalladamente al hablar de la inspiración de la Sagrada Escritura. Vamos a detenernos ahora en otra dimensión de la Escritura autoritativa, tal como la recibe la comunidadcreyente en los albores del cristianismo: en el marco de una tradición.
    • 5. TRADICION, TRADICIONES Y ESCRITURA.
    • Los evangelios, al presentarnos la actividad de Jesús en su contexto, son testigos de que enaquel momento no había una uniformidad monolítica en la manera de interpretar la revelación yel modo de manifestarse los hombre de Israel como pueblo de Dios. Cuenta San Marcos (7,1-3)cómo —se reunieron junto a él los fariseos y algunos escribas que habían llegado de Jerusalén, yvieron a algunos de sus discípulos que comían los panes con manos impuras, es decir, sin lavar.Pues los fariseos y todos los judíos nunca comen si no se lavan las manos muchas veces,observando la tradición de los mayores“ y cómo los preceptos de la Ley pueden llegar a serpervertidos por los hombres en su tradición; y de ahí la acusación del Señor —abandonando elmandamiento de Dios, retenéis la tradición de los hombres“ (Mc 7,8).
  51. Ciertamente este texto expresa una manera de entender la Ley que se ha actualizado en máspreceptos (y en este caso ha llegado a pervertirse). Pero San Marcos recuerda también otros enlos que se particulariza la tradición. En Mc 12, 18 nos presenta a otros personajes: —unossaduceos –que niegan la resurrección– y comenzaron a preguntarle“. Anota Marcos que lossaduceos negaban la resurrección, y da por supuesto que el lector conoce (cfr Mc 12,28) que losfariseos la afirman. Como unos y otros –Jesús, las fariseos y los saduceos– tienen la palabrade la Ley por Palabra de Dios, Jesús argumenta su respuesta con un texto de la Ley (Mc 12,26;cfr Ex 3,6). Tenemos por tanto los tres elementos: una Tradición común, un texto y unastradiciones interpretativas.
  52. Pero esto pone sobre el tapete otra cuestión: la de las relaciones entre la Escritura Sagrada, y laTradición –y tradiciones– en las que nace, se transmite y se interpreta. Hay, por tanto, queponer en claro las relaciones entre los tres conceptos. Comenzaremos por definir los términospara pasar a ver su dinamismo en el Antiguo y en el Nuevo Testamento, y también en la iglesiaapostólica y post-apostólica. De esta manera podrá verse con mayor claridad el lugar de laEscritura en el plan de la revelación.
  53. Intuitivamente podemos pensar en la Tradición como el conjunto de enseñanzas que provienende la Revelación divina y que se nos han transmitido, con una particular asistencia del EspírituSanto, al margen de la Sagrada Escritura. Esta es una noción que parte de una interpretaciónexcesivamente estrecha del Concilio de Trento cuando éste quiere afirmar que la Iglesia no sacaúnicamente de la Escritura el depósito de la fe que confiesa. Sin embargo, la misma explicaciónque hemos anotado apunta a una concepto más amplio de Tradición: tradición, en general, seríael proceso por el cual se transmiten unos contenidos noéticos y prácticos en un curso temporalhistórico, en el que se integra un movimiento de sedimentación con otro de renovación. Si nosreferimos a la transmisión de la Iglesia la entenderíamos como el proceso por el que laRevelación divina se va transmitiendo fijando unas normas y unos contenidos al tiempo que vaabriendo la compresión de esas nociones a situaciones nuevas en el devenir histórico en el quese desarrolla.
  54. Una cosa muy semejante hay que decir a propósito de las —tradiciones“. En algunos documentosdel Concilio de Trento se usa la expresión como sinónimo de Tradición: Las tradiciones serían—determinaciones normativas en condiciones que hay que precisar y que no están contenidasformalmente en las Escrituras sagradas. Pueden emanar de Jesús, de los Apóstoles, o de laIglesia“. Este es, de nuevo, un concepto restringido de —tradiciones“. Si acudimos a unplanteamiento más amplio llamaríamos tradiciones a las objetivaciones particulares de unatradición común. En este sentido, las tradiciones tienen siempre —apellido“ y así podemos hablarde —tradición deuteronomista“, o de —tradición paulina“, pero también de —tradición oral“ o—tradición eclesiástica“. Son siempre particularizaciones –en el origen o en el desarrollo, en elmodo o en el tiempo, etc.– de la gran Tradición. Escritura, en este contexto, sería una de lastradiciones: la que transmite por escrito.
  55. Vamos a examinar el proceso de transmisión de los contenidos de la Revelación en el marco deestas tres nociones. El examen histórico-crítico de los libros del Antiguo Testamento descubreque esos libros se han ido formando paulatinamente y que recogen unos contenidos comunes enunas tradiciones diversas. Estas tradiciones tienen su origen en acontecimientos que seinterpretan como salvadores y se formalizan en torno a nociones o en torno a lugares. Así porejemplo, hablamos de las tradiciones de los diversos santuarios o de la tradición del Éxodo, etc.Por el correr del tiempo parece claro que tienen una forma oral pero que muchas de ellas tienenforma escrita. Cuando el pueblo elegido se asienta en Palestina y emerge como pueblo, laidentidad del pueblo se formaliza de muchas maneras: el culto, las instituciones, etc. Podemosya hablar de la —gran Tradición“ que señala de muchas maneras los rasgos fundamentales de esaidentidad: ser el pueblo creado por el Señor, elegido de entre los pueblos de la tierra, cumpleunas leyes que derivan de la alianza que ha hecho con Dios, etc. Obviamente muchastradiciones particulares –orales o escritas– se integran en la gran Tradición que vive en lastradiciones. Las vicisitudes históricas del pueblo se interpretan en el marco de esa identidad deorigen que se recuerda en la Tradición. Genéricamente se suele afirmar que hay dos grandestradiciones que integran a las demás: la deuteronomista –que hace hincapié en la Alianzaorigen del pueblo y el la palabra de Dios que guía al pueblo– y la sacerdotal que interpreta losacontecimientos del pueblo en pueblo partiendo de la bendición divina y de las promesas.
  56. Estas dos tradiciones –iniciadas en los siglos VII y VI antes de Cristo– guían la puesta porescrito de la Ley que se hace en el siglo V. Esta Ley, como hemos visto, tiene carácternormativo y fundamenta la identidad del pueblo. Si volvemos la vista atrás –al lugar de laescritura en el marco de la oralidad y al lugar de los libros en la religión de Israel– veremosenseguida que, en el marco de la Tradición, la Torá escrita pasa a ser el lugar integrador de lastradiciones y el punto de acribia de la gran Tradición bíblica. A partir del momento en que setiene ya la Torá, el corpus que pone por escrito la tradición de Israel se va completando con loslibros proféticos y otros escritos (vid infra: formación del canon del Antiguo Testamento). Peronos interesa subrayar, como ya se ha apuntado al comienzo, que en tiempos de Jesús estaTradición Bíblica común vivía en variadas tradiciones interpretativas: saduceos, fariseosesenios, etc. También hay tradiciones distintas en los modelos de interpretación: la tradición dela Torá oral en los fariseos, la apocalíptica, etc. Como hemos visto también en las controversiasde Jesús, la Torá es el elemento de juicio frente a las tradiciones interpretativas.
  57. Si acudimos al la Tradición que da origen al Nuevo Testamento nos encontramos conplanteamientos muy parecidos. Hay una tradición común que tiene los hechos y palabras deJesús –en definitiva el acontecimiento Jesucristo Hijo de Dios– como cumplimiento de lasEscrituras. Esta Tradición vive en tradiciones particulares –la judeocristiana, la helénicocristiana, etc.– que se plasman después en escritos. Los escritos del Nuevo Testamento sontestigos de los distintos puntos de vista que tienen estas tradiciones sobra aspectos puntualescomo el valor de la Ley Antigua en Cristo, o de las prácticas ceremoniales, etc. En cambio,tienen una matriz común en lo que hemos apuntado al inicio: Jesús como cumplimiento de las Escrituras.
  58. Estos escritos pasan enseguida a conservarse con valor normativo-autoritativo, porquereproducen la predicación, y la tradición, apostólica que era normativa para los fieles. A finalesdel siglo II se plantea sin embargo una cuestión importante para nuestro análisis. Con eldesarrollo de tradiciones de carácter gnóstico –Marción, por ejemplo– se plantea ladeterminación de los libros que son canónicos (normativos, autoritativos) y se establecen lasprimeras disposiciones por las que no se incluyen en ese canon muchos libros bien porque no tienen la autoridad apostólica que se pretendía, bien –es el caso de los gnósticos– porque en elproceso de renovación de la Tradición traicionaban algo esencial de esa Tradición: negando elvalor del Antiguo Testamento, por ejemplo.
    • Así las cosas ya tenemos suficientes elementos para emitir un juicio sobre el valor y el alcancede la Escritura Sagrada en el marco de la Tradición y las tradiciones.
    • 1. La gran Tradición vive en tradiciones particulares que difieren entre sí. Unidad no quieredecir uniformidad. Con todo, no todas las tradiciones son homogéneas a la tradición yquedan fuera de ella: es el caso por ejemplo de los samaritanos en el caso del AntiguoTestamento o de muchas tradiciones gnósticas en el Nuevo.
    • 2. Esto se ve de manera particularmente clara en los escritos. Los escritos representantradiciones diversas: no son extraños a la tradición que representan. Pero algunos escritosquedan fuera del canon normativo porque no hacen justicia a la Tradición común: así elPentateuco samaritano o tantos escritos gnósticos de las primeras generaciones cristianas.
    • 3. La Escritura Sagrada es el resultado y al mismo tiempo la norma de la Tradición, porque laactualiza. En ese sentido es confluencia de varias tradiciones y juicio de las tradiciones. En laformulación de la escolástica, la Escritura en la Iglesia es norma non normans normata(normativa pero no regulada cuando regula algo), en tanto que las tradiciones son normanormans nonmata (norma, pero regulada a su vez cada vez que regula: tiene que ser acordecon la Escritura que es la norma).
  59. Es evidente que estamos simplemente en una descripción fenomenológica sobre el modo en elque se ha recogido la Escritura como normativa. La Iglesia reconoce que en el origen de laEscritura hay una actuación de Dios –por la que es Palabra de Dios– que sobrepasa el merocarácter compilador de la Escritura. Esto es lo que veremos en las siguientes lecciones al tratarde la inspiración de la Escritura, pero las nociones hasta aquí expuestas nos muestran tambiénque en esa descripción del ser de la inspiración deben entrar más nociones que la de loselementos de la psicología del hagiógrafo subrayada en muchos manuales de este siglo.

Card Set Information

Author:
salem
ID:
316967
Filename:
tema 6 LA ESCRITURA SAGRADA
Updated:
2016-03-07 18:33:29
Tags:
t6ise
Folders:
INTRODUCCION A LA SAGRADA ESCRITURA 2ND SEMESTRE 2016
Description:
6th topic introduction of the sacred scriptures
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